Escuela de arte japonés, llamada ´pintura del mundo flotante´. Es el género de pintura más representativo del periodo Tokugawa (1603-1867). Se desarrolla desde finales del siglo XVII, alrededor de 1680, como una evolución lógica de la escuela fûzokuga, que había popularizado los temas de género, y se extiende hasta mediados del siglo XIX, 1868, inicio de la época Meiji. La principal técnica utilizada por esta escuela fue la de la xilografía, grabados reproducidos en bloques de madera de cerezo por expertos artesanos. Los temas giran en torno al mundo del teatro, el kabuki, los baños, las casas de citas, las prostitutas, y en general los barrios de placer de las grandes ciudades.

Los precedentes de la escuela Ukiyo-e datan de 1650, cuando empezaron a popularizarse en la pintura los temas de género, los libros ilustrados, especialmente asociados con las guías populares de entretenimiento, la shunga (´estampas de primavera´) o los libros eróticos.

La pintura de género, fûzoku-ga, elaboró en sus obras una conciencia sobre las dificultades de la vida diaria a lo que contrapuso los placeres del mundo secular, de esta contraposición nació en Ukiyo-e, la representación del mundo flotante. Las raíces de fûzoku-ga están latentes en las primeras pinturas de yamato-e, de hecho los rollos narrativos de los siglos XII-XIV recogían imágenes de la vida diaria de nobles y de gente corriente, pero el paso a una decidida pintura cotidiana, es decir el paso de yamato-e al fûzoku-ga, se produjo en el siglo XVI. Las escenas que comienzan a representarse son momentos, más que de la vida cotidiana, de diversión, y panorámicas de ciudades. La expresión estereotipada de esta pintura de género dio paso a la escuela Ukiyo-e, que recogía las experiencias pasajeras de los barrios de placer de Edo y de otros núcleos urbanos.

El grabado recogió la temática de esta escuela llevándola a sus más altas consecuencias artísticas. Los temas comunes incluyeron cortesanas y prostitutas famosas, agentes del kabuki y escenas bien conocidas de juegos del kabuki, eróticas, de los baños y de las casas de citas. En ellas se parodian los proverbios budistas sobre la inconstancia y la transitoriedad de la naturaleza de las cosas. La técnica más utilizada fue la xilografía, que consiguió cubrir la extraordinaria demanda existente de grabados. Se llegaron a realizar hasta 10.000 copias de un mismo tema.

El estilo es una mezcla de la narrativa realista del emaki producido en el período de Kamakura y el estilo decorativo maduro de los períodos de Momoyama y de Tokugawa. Con algo de realismo, con el tiempo incorporó la perspectiva occidental. A pesar de que existían diferencias, todos sus miembros pintaban con la misma técnica, dentro de un mismo estilo.

Como se ha señalado más arriba, Ukiyo-e floreció entre 1680 y mediados del siglo XIX. Suzuki Harunobu (1725?-11770), Kitagawa Utamaro (1753-1806), Katsushika Hokusai (1760-1849), Sharaku (apogeo 1794-95) y Andô Hiroshigue (1797-1858) están entre sus mejores representantes.

Su desarrollo coincide con el próspero periodo Edo (1600-1868), cuando las editoriales adoptaron las técnicas de impresión desarrolladas en otros países, que producían en masa imágenes a buen precio para los mercaderes urbanos y los gremios que florecieron bajo el auspicio de la dinastía Tokugawa.
Ukiyo-e creó un mercado de ilustraciones de moda, calendarios, tarjetas de felicitación, libros ilustrados, guías de viaje y de entretenimiento, pornografía y material que promocionaba el teatro kabuki, los burdeles, los salones de té y restaurantes frecuentados por los ciudadanos del periodo Edo.
Hishikawa Moronobu es considerado como el primer representante de la escuela Ukiyo-e. Alrededor del año 1680, este pintor e ilustrador revolucionó la técnica del grabado adaptando las técnicas de la pintura tradicional a la xilografía; produjo más de 100 libros ilustrados y alrededor de 50 shunga, así como numerosas pinturas, periódicos y vistas de plazas famosas.

La transición de las impresiones de dos colores fue realizada por Okumura Masanobu. Pero la madurez de este estilo llegó con las impresiones en policromía, en la década de 1740; a partir de 1765 Suzuki Harunobu perfeccionó la técnica de las impresiones polícromas, utilizando distintas planchas de madera por color que se estampaban en una misma obra. En ese año los calendarios de este artista encargados por los poderosos clubes de poesía, diseñados con motivos eróticos y ricamente policromados, causaron un gran escándalo. Estos nishiki-e marcaron un hito y el inicio de la edad de oro del Ukiyo-e que, a partir de este momento, tuvo sus mejores obras en las estampas individuales impresas.
Los continuadores de Harunobu dieron una gran difusión a la estampas de Ukiyo-e, en las que utilizaron nuevas técnicas como la incorporación de la mica para conseguir brillantes fondos o la inclusión de papeles con texturas. Se desarrollaron también composiciones marcadas por la grandeza y la monumentalidad de la representación. La esencia del estilo del Ukiyo-e fue incorporada en los trabajos de Utamaro, de Hokusai, y de Hiroshige durante el siglo XVIII.
Sin duda el artista más destacado es Utamaro Kitagawa. Sus sutiles dibujos de cortesanas y mujeres de los barrios de Edo, en los que Utamaro fue fijando los prototipos del encanto femenino en todos sus aspectos y en los que consiguió una calidad técnica admirable, contienen increíbles transparencias en el tratamiento de los ropajes. De la misma época es Toshusai Sharaku, quien durante los escasos meses de su actividad profesional, de 1794 a 1795, introdujo una nueva dimensión psicológica en el género del retrato. Con Katsushika Hokusai, el Ukiyo-e inició una nueva temática gracias a sus Treinta y seis vistas del monte Fuji (1823). Las vistas de paisajes, la utilización de la perspectiva occidental y la inclusión del azul prusiano son propias de este autor.
Después de este momento culminante, en el siglo XIX el Ukiyo-e abandonó su refinamiento y la calidad técnica de sus seguidores se hizo mucho más deficiente; los diseños fueron más vulgares y las composiciones más toscas, en parte debido a la gran demanda de grabados. Los entendidos más exigentes estuvieron a favor del surimono (material impreso), diseños elegantes impresos en papel de alta calidad, utilizados para regalos u objetos de papelería que a menudo incorporaban estilos artísticos fuera de la escuela Ukiyo-e. Esta escuela fue suprimida en 1868 con la solemne restauración del poder del emperador, periodo conocido como Meiji.

EL UKIYO-E