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Sub conservatione forme
specificae anima.
Raimundo Lulio
La noche, todo ébano
lanza su tridente
en el mar invisible
que ciñe las esquinas
más oscuras.
Hubo un tiempo
en que los naúfragos
enviaban mensajes
en las botellas vacías,
pero ya nadie
acude a rescatarlos.
Se quedan tendidos,
sujetos a los recuerdos,
devorados por el leopardo
de la indiferencia.
A veces ocurre
que digo
con la palabra del viento,
sobre la hojarasca
de los plenilunios,
que fue un crepúsculo de amianto
el eco de tu voz
entrecortada,
que fue lengua de mar
tu mirada azul
en el vientre
desigual de la tarde,
que nacieron estrellas en tu pelo
y en mi pecho
las rosas
que amanecen
por la primavera
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