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Ellas también estaban de vacaciones en Francia, en Puys, un
pueblecito cercano a Dieppe. A las 5 y 20 de la madrugada del 5 de
agosto de 1951, Agnes se despertó y preguntó a Dorothy: "¿Oyes
ese ruido?" Dorothy lo oía: de hecho lo había estado
escuchando desde hacía "unos veinte minutos", según el
relato que escribió después. Las dos mujeres se quedaron
despiertas y escucharon los extraordinarios ruidos que parecían
provenir de la playa. Dorothy los describió después como
"un rugido que disminuía y aumentaba". Finalmente,
encendieron la luz y salieron al balcón, pero no pudieron ver la
costa ni descubrir la fuente de los sonidos.
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Imágenes de la incursión
de las fuerzas aliadas en Dieppe en 1942. Según las
testigos oyeron los sonidos provenientes de esta
batalla.
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Los ruidos eran cada vez más fuertes. Las dos mujeres pudieron
distinguir diferentes tipos. Dorothy identificó "gritos, cañonazos
y bombarderos en picado", además de un bombardeo ocasional;
según Agnes, los sonidos eran una mezcla de "cañonazos,
granadas, bombarderos en picado, lanchas de desembarco y gritos
humanos". Agnes declaró también que "todos los sonidos
parecían llegar desde muy lejos, como en una transmisión por
radio desde Estados Unidos, por ejemplo, en inconfundibles ondas
de sonido".
Mientras escuchaban los ruidos, las dos mujeres llegaron
gradualmente a la conclusión de que el origen de éstos debía
ser paranormal. Para Dorothy las experiencias psíquicas no eran
nuevas; había tenido varias anteriormente, aunque sólo una había
sido sólo auditiva, como ésta. Había ocurrido cinco días
antes. Dorothy había despertado a causa de un ruido similar, pero
más débil. "Al final -dijo- me pareció oír hombres
cantando." Los sonidos se acallaron cuando cantó el
gallo, y se volvió a dormir. Pero Agnes no había oído nada, y
no despertó.
Más tarde, los críticos que no aceptaron la experiencia de
las dos mujeres como paranormal llamaron la atención sobre un
punto. Dorothy y Agnes tenían a su disposición una guía que
contenía un breve relato de la desastrosa incursión sobre Dieppe
que habían realizado las fuerzas aliadas el 19 de agosto de 1942.
Ambas mujeres admitieron ante los investigadores que conocían la
existencia del relato de la guía, pero no lo habían leído antes
de aquella noche. Los críticos señalaron que hacia más de una
semana que estaban en Puys cuando ocurrió su experiencia; era
raro que no hubiesen sentido curiosidad por la incursión, cuyo
escenario estaba muy cerca de su hotel.
Mientras estaban en el balcón, a lo largo de tres horas, ambas
tomaron nota detallada de los momentos en que escuchaban
diferentes tipos de sonidos. Al día siguiente escribieron relatos
separados, en los que aparecen pequeñas variantes; por ejemplo:
aunque ambas dicen que la primera serie de ruidos cesó a las
4,50, Agnes afirmó que la segunda serie había empezado a las
5,07,. mientras Dorothy dijo que fue a las 5.05. Cada una tenía
su propio reloj, pero admitieron que el de Agnes solía ser más
exacto, ya que el de Dorothy atrasaba algo.
Existe un hecho que puede explicar pequeñas discrepancias como
ésta. Durante la segunda guerra mundial, Agnes había sido
miembro del Women's Royal Naval Service (WRNS). Como resultado de
su entrenamiento, pudo haber tenido un mayor conocimiento de las técnicas
de observación y registro que su compañera.
Los investigadores G.W. Lambert y K. Gay, de la Society for
Psychical Research (SPR), establecieron un cuadro detallado en el
que comparaban el relato y las observaciones de las dos mujeres
con lo sucedido durante la incursión sobre Dieppe. Los
acontecimientos del 19 de agosto de 1942 comenzaron a las 3,47 de
la madrugada. La hora cero para el desembarco de carros de combate
en Puys y Berneval tendría que haber sido a las 4,50, pero se
produjo una demora. La primera ola de barcazas llegó a Puys a las
5,07, y a las 5,12 los destructores habían empezado a bombardear
Dieppe. La fuerza principal desembarcó a las 5,20. Los edificios
de la costa ya estaban siendo atacados por los Hurricane de la
RAF, que llegaron a las 5,15. A las 5,40 terminó el bombardeo.
Exactamente 10 minutos después llegaron 48 aviones más de la RAF
y se unieron a la batalla.
Estos detalles cronológicos fueron tomados por Lambert y Gay
de un relato de la incursión totalmente desconocido por las dos
mujeres.
"Un ruido indescriptible"
En septiembre de 1968, el señor R.A. Eades informó a la SPR
de unas vacaciones que había pasado en Francia con su familia, a
fines de agosto de 1951. En el curso de estas vacaciones, una
noche que se hallaban acampados al este de Dieppe fueron
despertados por un "ruido indescriptible, que continuó
durante varias horas". La familia Eades discutió lo que oía
y comparó el ruido con "un zoológico enloquecido",
"una feria", "el recreo de una escuela amplificado
y distante". Sin embargo, estaban convencidos de que no se
trataba de ninguna de estas cosas, y al día siguiente se
enteraron en la ciudad de que una draga había estado trabajando
en la bahía. La máquina seguía allí, ahora inactiva.
Después de una prolongada correspondencia acerca del caso, éste
fue reexaminado por un investigador independiente en 1969. Revisó
todos los detalles con cuidado; puso en duda algunos de los
principales puntos del relato, y puso de relieve otros, como por
ejemplo la coincidencia con el aniversario del salto temporal de
Versalles. Todo ello evidenció que la historia de la incursión a
Dieppe, tal como la contaron Agnes y Dorothy, contiene algunas
inexactitudes. Pero lo mismo sucedió con la versión Moberley-Jourdain
de Versalles.
Las experiencias paranormales extendidas casi nunca coinciden
totalmente con los hechos conocidos. Esto puede suceder porque
mientras está presente un elemento paranormal -o sea, que se
recibe información a través de fuentes extrasensoriales - las
fuentes sensoriales también están transmitiendo información "normal".
Pero la cuestión sigue en pie: las dos experiencias, la de
Moberley y Jourdain y la de las Norton, ¿fueron genuinamente
paranormales? Lo cierto es que, a pesar de sus puntos comunes,
ambas experiencias tuvieron características diferentes. La de
Moberley y Jourdain fue auditiva y visual, mientras la de las
Norton fue sólo auditiva. Además, en Versalles las dos mujeres
no sólo hablaron a las personas que vieron, sino que recibieron
respuestas (del caballero que les indicó la casa, por ejemplo, y
del lacayo que se ofreció a enseñarles el camino). Agnes y
Dorothy Norton, en cambio, eran simplemente un público; no
desempeñaron ningún papel activo en el drama invisible que se
representaba más allá de su balcón.
Moberley y Jourdain no parecían tener una idea clara de lo que
encontrarían en el Pequeño Trianón. Poseían un conocimiento
general de la historia de Francia en el siglo XVIII y de la vida
de María Antonieta en Versalles, pero su visita al castillo de la
reina fue sugerida principalmente por la posibilidad de dar un
agradable paseo por los jardines en una tarde tibia.
En cuanto se acercaron al Pequeño Trianón, la excursión
perdió todo el encanto. Las dos mujeres se sintieron deprimidas y
desorientadas. Tuvieron dificultades para encontrar el camino por
los bosques y los senderos. Lo extraño de la gente que
encontraron -el hombre del kiosco, los corredores invisibles, el
caballero, el lacayo, la dama con el fichú- las inquietaron. Su
relato de los acontecimientos de esa tarde, aunque fue escrito
tres meses después, respiraba todavía esa inquietud. Si hubieran
tenido la intención de engañar, de inventar una historia
plausible o de perpetrar un fraude deliberado, seguramente
hubiesen cuidado más los detalles de su relato.
En cuanto a la experiencia de Agnes y Dorothy Norton en Puys:
ellas poseían también un conocimiento meramente general de la
historia de la zona. Sin embargo, estuvieron tres horas en su balcón
escuchando los ruidos de una batalla invisible que se desarrollaba
en la playa de Dieppe, cuyos detalles coincidían en general con
otros relatos de la famosa incursión de 1942. Su experiencia no
es única: otros observadores se han encontrado con
representaciones de batallas de otros tiempos.
Un tema delicado
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Se
conocen varios casos de personas que se han encontrado súbitamente
en medio imágenes o sonidos de batallas.
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Los críticos dieron mucha importancia a las discrepancias
entre las declaraciones de Agnes y Dorothy. Pese a eso, hay que
subrayar dos detalles en defensa de estos relatos. Primero:
Dorothy, y no Agnes, era una dotada reconocida. Agnes puede
haber actuado como medium, y puede haber respondido con más
lentitud al estímulo de los sonidos. Segundo, no hay dos personas
que vivan de la misma manera un hecho idéntico, particularmente
cuando se trata de calcular tiempos. Los relatos de dos testigos
de un mismo acontecimiento raramente coinciden.
No obstante, existen objeciones más serias a la afirmación
que hicieron las Northon de que su experiencia fue paranormal. Los
críticos han sugerido varias explicaciones naturales para los
ruidos que oyeron. La draga que trabajaba en la bahía, por
ejemplo: el ruido de una draga es inconfundible; es un sonido
regular y fluctuante, a mitad de camino entre un gruñido y un
zumbido. Pero no es un "rugido", como dijo Dorothy, y
ninguna draga podría re producir los ruidos de una batalla. El
ruido de un bombardeo en picado no se olvida cuando se ha oído
una vez. Pero, ¿lanchas de desembarco? ¿Qué ruido pueden
producir que sea identificable a distancia? Este detalle pareció
poco plausible a los críticos, pero es posible que aquel ruido
resultara familiar a Agnes, a causa de su trabajo como WRNS
durante la guerra. El ruido de aviones: ¿habrá sido simplemente
el de los vuelos regulares que pasaban sobre Puys?
Pero algunas cuestiones quedan sin respuesta. Las Norton
dijeron que mientras escuchaban los ruidos de la batalla en la
playa, tenían conciencia de que se trataba de una experiencia
paranormal. Esto es muy raro. Uno de los rasgos más característicos
de las experiencias psíquicas es que quienes las experimentan
pocas veces las reconocen como tales hasta después. Los sujetos
suelen sentir asombro e incomodidad mientras ocurre, pero eso se
explica porque están recibiendo información simultánea de dos
orígenes distintos: los sentidos, confinados en el tiempo cronológico,
y una fuente paranormal, que no experimenta esas restricciones.
Además, el comienzo de una experiencia psíquica con frecuencia
aparece asociado con la emisión de ondas alfa, el "punto
muerto" del cerebro, cuando el sujeto no se está
concentrando en nada de particular. El acto de concentrarse en una
experiencia paranormal generalmente hace que las ondas alfa sean
reemplazadas por otras, que sacan al sujeto del estado en que
puede experimentar fenómenos psíquicos. Si Agnes y Dorothy
Norton notaron que lo que escuchaban tenía una fuente paranormal,
es raro que no hayan "emergido" inmediatamente de
la experiencia.
La experiencia de las señoritas Moberley y Jourdain en
Versalles sí parece tener todos los rasgos de un error del tiempo
retrocognitivo. El paisaje traspuesto, la presencia de gente de
otra época, los intercambios entre las dos mujeres del siglo XX y
la gente que encontraron mientras recorrían bosques y senderos,
todo sugiere que el tiempo se había dislocado.
El caso de Dieppe es menos claro. Lo que suscita mayores dudas
son, curiosamente, los detalles adicionales proporcionados por
Agnes, pese a que la psíquica era Dorothy.
¿Será posible alguna vez probar sin ningún género de duda
que una experiencia en la que se revive el pasado es paranormal?
Parece que no, porque aún cuando varios testigos confirman un
relato detallado de la experiencia, nunca falta quien aduce
alucinación o telepatía.
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