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LA PAZ, UN BIEN ESCASO

 por Marcelino Jiménez, capuchino

 

Sabemos que la paz es un aspecto muy importante para el desarrollo humano de la vida. De ahí la gran importancia de imponernos como tarea este gran bien de la paz. Ahora bien, la paz no se consigue con falsos pactos entre las personas para evitar problemas y conflictos. La paz para los cristianos nace de la certeza de tener un Padre común y, como consecuencia, de ser todos hermanos y hermanas. El deseo de la paz no nos puede apartar de ser profundamente críticos con aquellos y con aquellas que la rompen. No se trata de no ver las causas de la violencia, sino afrontar con el máximo amor las distintas situaciones creadoras de conflictos.

Voy a desarrollar cuatro puntos que creo indispensable para un posible y esperanzador desarrollo   para una cultura de la paz: Paz y diálogo, paz entre sexos, paz en la familia, paz entre religiones.

PAZ Y DIÁLOGO

Muchas veces hemos oído que las cosas deben solucionarse con el diálogo, hablando. Son las recomendaciones más usuales ante las situaciones difíciles y de violencia. A pesar de ello, parece que cuesta dialogar. O bien que resulta insuficiente. Dialogar no es imponer sino escuchar, es permitir que podamos aprender algo nuevo de los otros. Dialogar no es transmitir información, ni convencer; es buscar juntos, una verdad que sólo juntos y entre todos podemos encontrar.

Hay que escuchar y acoger la verdad del otro, hay que estar dispuestos a rectificar. Si esto hacemos estaremos en el camino de una relación pacífica y constructiva. La violencia, aunque sea verbal, lo único que consigue es radicalizar posturas, crear cerrazón y distanciar. El resultado es la agresividad.

PAZ ENTRE SEXOS

Las personas somos merecedoras de ser consideradas en todo con igual dignidad. Una sociedad que discrimina sexualmente a las personas no contribuye a relaciones de paz entre ellas. Son demasiados los ejemplos de abuso, discriminación, explotación, malos tratos, dominios, por el solo hecho de pertenecer a uno u otro sexo, o por el hecho de tener un tipo u otro de inclinación sexual. Injusticia que sigue repitiéndose en nuestros días y en muchos ámbitos de nuestra sociedad. Mientras no nos respetemos y valoremos por el hecho de ser personas sin más, difícilmente podremos eliminar tensiones y enfrentamientos. El sexo nos identifica especialmente, pero no nos hace de por sí acreedores de nada. Nuestra validez no nos la da nuestra configuración sexual, y por tanto, crea agresividad y violencia todo aquello que no sea fruto de una concepción de igualdad en dignidad y respeto.

  PAZ EN LA F AMILIA

El entorno familiar es nuestra referencia más inmediata y a menudo más íntima. En la familia recibimos las primeras influencias y aprendemos desde andar hasta a cómo relacionarnos. Las primera experiencias  nos marcan mucho para el resto de nuestra vida y de ahí la gran importancia de que en la familia cuidemos nuestras relaciones, y hagamos un lugar de aprendizaje de cultura de paz. La manera cómo nos tratamos, cómo compartimos la realidad de los distintos miembros de la familia, el tono que utilizamos en nuestras relaciones, los gestos que somos capaces de regalarnos y de compartir, todo ello se va convirtiendo en un bagaje que queda grabado en nuestro interior.

El hogar debe ser la base de la construcción de una cultura de paz.

PAZ ENTRE RELIGIONES

En no pocas ocasiones utilizamos las creencias para enfrentarnos entre pueblos y personas, esto demuestra que hemos aprendido muy poco de lo que conlleva el hecho de creer. Soy consciente de que existen muchos elementos que nos acercan y que podemos poner en común. Las formas y expresiones puede que sean distintas, responden a contextos y experiencias culturales y religiosas distintas, pero no por ello deberían comportar posturas enfrentadas. Todos y todas sabemos que en nombre de la religión se han hecho guerras, ha habido enfrentamientos serios y muchas personas han alcanzado la enemistad. A mi entender las más de las veces el problema está, a menudo en la capacidad de respetar, de aprender del otro, de no creernos que sólo Alo nuestro es válido y absoluto. La violencia aparece cuando la religión se instrumentaliza y se pone al servicio de otros intereses. Hay que hacer un esfuerzo y hacer del hecho de creer sea una oportunidad para crear la PAZ.

Si de verdad creemos que la PAZ es un bien no tenemos que tener ningún repara para decir a quien haga falta que su forma de vivir y gobernar con el proyecto de PAZ que Dios quiere para todo lo creado.

Está bien pedir a los demás que trabajen para conseguir la PAZ, pero no tenemos que olvidar la necesidad de hacer nuestra propia limpieza interna de elementos violentos ya que sin esta limpieza interior será muy difícil que nuestro trabajo a favor de la paz sea creíble. Para ser   mujeres y hombres de PAZ abra que vivir desposeídos y desposeídas hasta de nosotros mismos dejándonos llenar totalmente por el amor de Dios, esto ara de nosotros personas profundamente de paz. Personas que sumaran esfuerzos para que aquellos elementos que no contribuyen a una PAZ justa sean apartados lo antes posible de la sociedad, no podemos olvidar que uno de los derechos del ser humano es el vivir en PAZ, esto conlleva a que todo ser humano tenga  otras necesidades resueltas como son: la alimentación diaria, el acceso a la educación y a la sanidad, a la libertad de movimiento, etc, etc. Sólo así la Paz será una realidad y dejara de ser un bien escaso para convertirse en un bien que llegará a todos los rincones de la tierra.


COMENZAR MUCHAS VECES

por Domingo Añó, capuchino

Cuando escribo este artículo la algarabía del comienzo de un nuevo año, siglo y milenio todavía resuena en mis oídos. La fiesta de Navidad y Año Nuevo, siempre muy familiar,  ha tenido en esta ocasión un relieve único. Quizá nuestros gestos han sido los mismos, los de todos los años. Pero en nuestro interior sentíamos una gran responsabilidad: cambiar a mejor nuestras vidas a la vez que cambiamos de época.

Poco a poco irán quedando atrás esos días en los que, al saludarnos, nos deseábamos paz y bienestar. Todo irá recobrando el ritmo de siempre. Los niños y adolescentes volverán a sus colegios, los jóvenes trasnocharán sólo los fines de semana. Para todos será la vuelta a la normalidad. Dentro de unas semanas, )qué quedará de nuestros sueños?

Mientras las cosas siguen el rumbo previsto, todo va sobre ruedas. Si, por el contrario, se complican, aparecen las dudas y las tensiones. )Qué hacer cuando aparecen las dificultades? El secreto para ilusionarnos de nuevo consiste en saber comenzar muchas veces.

Hace unos días vi la película del director francés Bernard Tavernier AHoy empieza todo@, que narra la lucha cotidiana de Daniel, un maestro de infantil, y de sus compañeros de trabajo, todas ellas mujeres. Haré un pequeño comentario.

La escuela que Daniel dirige, situada en una localidad minera del norte de Francia, sufre las consecuencias de la crisis industrial que ha dejado un tercio de la población sin trabajo. Los niños y niñas, por tanto, sufren desnutrición, van a la escuela cansados porque el frío de sus casas no les deja dormir y algunos son víctimas de malos tratos. Sus padres tienen la mirada caída de los derrotados y se comportan de manera huidiza porque se sienten culpables de una situación que les ha venido impuesta.

Daniel y sus compañeras intentan hacer frente a una problemática que desborda el marco de su profesión. En medio de una administración municipal sin recursos suficientes para la asistencia social y de unos servicios sociales burocratizados, la tenacidad de Daniel consigue arrancar algunas ayudas para las situaciones más extremas. Pero el suicidio de una madre y sus dos pequeños, del que Daniel se siente culpable, le hace pensar que sus fuerzas son demasiado escasas para un combate tan grande.

Cuando Daniel, roto interiormente, decide abandonar su profesión, Valeria, su novia, le hace ver que en la vida todo es cuestión de asumir nuestra responsabilidad hasta el fondo y hasta el final. El día que Daniel decide asumir su responsabilidad, ese día empieza todo.

La película termina con unos versos de Daniel en los que dice que a esa tierra y a esos seres humanos les podrán quitar todo menos una cosa: las ganas de luchar.

Saber comenzar muchas veces significa no darte por vencido y plantarle cara a la situación en la que te encuentras. La llamada a la responsabilidad surge cuando algo no encaja con nuestras expectativas.  Preguntémonos: )Qué es hoy imposible cambiar en la propia vida, en la sociedad, en mi familia, pero que de cambiarlo mejorarían muchas cosas?

Para vivir y crecer como personas, necesitamos hacernos responsables de nosotros mismos y de la situación que nos corresponde vivir. En otra película, AEl Rey León@, de Disney, encontramos la respuesta:  El ingenuo Simba cree que ser rey es hacer lo que a uno le da la gana. Su padre Mufasa le enseña que la realeza viene cuando se asumen las responsabilidades inherentes al lugar que uno ocupa en el mundo. Y que ese lugar está escrito en las estrellas. Sólo cuando Simba oye su voz en los cielos siente la fuerza para pelear. En la lucha por transformar en jardín el erial descubre su verdadera naturaleza regia.

Los fracasos surgen cuando no luchamos. Lo que vale la pena exige esfuerzo y sacrificio. Sin esfuerzo no se logra nada en la vida, aunque la propaganda nos diga lo contrario. Quien tiene miedo al esfuerzo o al fracaso nunca logrará nada. La sabiduría popular es rica en refranes:

Si haces lo que estuviere de tu parte, pide al cielo el favor, y ha de ayudarte@.

"Aunque la cumbre es erguida y es pedregoso el atajo, el amor y el trabajo hacen dulce la subida@.


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