COMENZAR
MUCHAS VECES
por
Domingo Añó, capuchino
Cuando
escribo este artículo la algarabía del comienzo de un
nuevo año, siglo y milenio todavía resuena en mis oídos.
La fiesta de Navidad y Año Nuevo, siempre muy familiar, ha tenido en esta ocasión un relieve único. Quizá nuestros
gestos han sido los mismos, los de todos los años. Pero
en nuestro interior sentíamos una gran responsabilidad:
cambiar a mejor nuestras vidas a la vez que cambiamos de
época.
Poco
a poco irán quedando atrás esos días en los que, al
saludarnos, nos deseábamos paz y bienestar. Todo irá
recobrando el ritmo de siempre. Los niños y
adolescentes volverán a sus colegios, los jóvenes
trasnocharán sólo los fines de semana. Para todos será
la vuelta a la normalidad. Dentro de unas semanas, )qué
quedará de nuestros sueños?
Mientras
las
cosas siguen el rumbo previsto, todo va sobre ruedas.
Si, por el contrario, se complican, aparecen las dudas y
las tensiones. )Qué
hacer cuando aparecen las dificultades? El secreto para
ilusionarnos de nuevo consiste en saber comenzar muchas
veces.
Hace
unos días vi la película del director francés Bernard
Tavernier AHoy empieza todo@, que narra la lucha cotidiana de Daniel, un maestro de infantil, y de
sus compañeros de trabajo, todas ellas mujeres. Haré
un pequeño comentario.
La
escuela que Daniel dirige, situada en una localidad
minera del norte de Francia, sufre las consecuencias de
la crisis industrial que ha dejado un tercio de la
población sin trabajo. Los niños y niñas, por tanto,
sufren desnutrición, van a la escuela cansados porque
el frío de sus casas no les deja dormir y algunos son víctimas
de malos tratos. Sus padres tienen la mirada caída de
los derrotados y se comportan de manera huidiza porque
se sienten culpables de una situación que les ha venido
impuesta.
Daniel
y sus compañeras intentan hacer frente a una problemática
que desborda el marco de su profesión. En medio de una
administración municipal sin recursos suficientes para
la asistencia social y de unos servicios sociales
burocratizados, la tenacidad de Daniel consigue arrancar
algunas ayudas para las situaciones más extremas. Pero
el suicidio de una madre y sus dos pequeños, del que
Daniel se siente culpable, le hace pensar que sus
fuerzas son demasiado escasas para un combate tan
grande.
Cuando
Daniel, roto interiormente, decide abandonar su profesión,
Valeria, su novia, le hace ver que en la vida todo es
cuestión de asumir nuestra responsabilidad hasta el
fondo y hasta el final. El día que Daniel decide asumir
su responsabilidad, ese día empieza todo.
La
película termina con unos versos de Daniel en los que
dice que a esa tierra y a esos seres humanos les podrán
quitar todo menos una cosa: las ganas de luchar.
Saber
comenzar muchas veces significa no darte por vencido y
plantarle cara a la situación en la que te encuentras.
La llamada a la responsabilidad surge cuando algo no
encaja con nuestras expectativas.
Preguntémonos: )Qué
es hoy imposible cambiar en la propia vida, en la
sociedad, en mi familia, pero que de cambiarlo mejorarían
muchas cosas?
Para
vivir y crecer como personas, necesitamos hacernos
responsables de nosotros mismos y de la situación que
nos corresponde vivir. En otra película, AEl Rey León@, de Disney, encontramos la respuesta: El ingenuo Simba cree que ser rey es hacer lo que a uno le da
la gana. Su padre Mufasa le enseña que la realeza viene
cuando se asumen las responsabilidades inherentes al
lugar que uno ocupa en el mundo. Y que ese lugar está
escrito en las estrellas. Sólo cuando Simba oye su voz
en los cielos siente la fuerza para pelear. En la lucha
por transformar en jardín el erial descubre su
verdadera naturaleza regia.
Los
fracasos surgen cuando no luchamos. Lo que vale la pena
exige esfuerzo y sacrificio. Sin esfuerzo no se logra
nada en la vida, aunque la propaganda nos diga lo
contrario. Quien tiene miedo al esfuerzo o al fracaso
nunca logrará nada.
La sabiduría popular es rica en refranes:
Si haces lo que estuviere de tu parte, pide al
cielo el favor, y ha de ayudarte@.
"Aunque la cumbre es erguida y es pedregoso el
atajo, el amor y el trabajo hacen dulce la subida@.