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Esta página recoge editoriales e información básica de la campaña

 

 

Este fue el objetivo de nuestra campaña

Gracias a todos los que participaron en hacerlo una realidad

Domingo 13 de enero, 2008

 
     
 

Viernes 11 de enro, 2008

¡ Felicitaciones ! a doña Clara y su familia por el retorno de Clara Rojas y el próximo de Emmanuel.

 

¡ Bienvenida Clara ! Esperamos que el resto de los secuestrados puedan gozar de la misma libertad y que este crimen desaparezca de Colombia.

Gracias a la positiva intervención de la senadora Córdoba, la ayuda del presidente Chávez, la Cruz Roja y la cooperación del gobierno del presidente Uribe. Sin ninguno de sus esfuerzos las FARC nunca hubieran soltado a estas dos secuestradas.

Nuestra campaña se siente honrada de haber contribuido con nuestro granito de arena a la iniciativa de Camilo Galán y al incansable entusiasmo de Pascale en Paris.

Nuestra contribución se concentró en actividades y estrategia, y estamos muy contentos de que todo junto nos haya llevado a un final feliz.

Agradecemos a todos los blogs que hicieron eco de nuestro llamado, propusieron actividades y comprendieron nuestra estrategia.

Agradecemos también a todos los que participaron con sus comentarios, poesías, cartas y quienes con su voz en alto clamaron por la liberación de Emmanuel y Clara Rojas.

Gracias a todos y felicitaciones por la misión cumplida.

Juntos podremos dar nuevos pasos por la justicia, los derechos humanos y la paz en Colombia.

 
     

Clara Gonzalez de Rojas: Madre y Abuela Valerosa de Colombia

Editorial:
6 de enero, 2008

EL ABANDONO DE

EMMANUEL

Cuando impulsamos esta campaña por la liberación de Emmanuel nunca nos imaginamos que nos habíamos embarcado en lo que hoy es una dramática y trágica leyenda de Colombia.

Partimos del principio de que debemos creer en todo el mundo, hasta cuando cada persona por sí misma destruya su propia credibilidad. En cualquier negociación la confianza entre las partes es esencial para su éxito. Esta campaña trató a las FARC con la confianza requerida para lograr el éxito de la liberación de Emmanuel. Esa confianza ha sido destruida por las FARC. Eso no quiere decir que las negociaciones se acaben en el mundo ni que negociar con criminales sea imposible. En Colombia misma ya se ha negociado con criminales y por lo menos se ha logrado una reducción de sus crímenes.

Las FARC no solo destruyeron totalmente su credibilidad, sino que sentaron el peor precedente que como organización haya tenido en su historia.

Entregar Emmanuel al cuidado de una familia no fue un acto de crueldad, sino de protección de Emmanuel. Pero que el Secretariado de las FARC prometa la liberación de un niño del que ha perdido y no tiene ningún contacto no ha sido una farsa, pero ha demostrado una ruptura inconcebible de su cadena de comunicación y de comando, y una completa irresponsabilidad con Emmanuel, alguien con quien debieron tener constante contacto y proveer el máximo cuidado. Que el Secretariado no tenga control de sus militantes es peor que perder uno de sus miembros, y que no haya cuidado de Emmanuel dejó sus tácticas políticas en el basurero.

Esta campaña por la liberación de Emmanuel y Clara surgió por el alto contenido humano que conlleva y hoy ha quedado al descubierto las grandes grietas de las FARC y hasta su posible autodestrucción. Esta campaña sacudió la política de las dos partes para lograr un solo objetivo: la liberación de Emmanuel y Clara. No hemos logrado la liberación de Clara y solo hemos ayudado a puyar el desconocido descalabro interno de las FARC.

Las FARC no están descontroladas por causa del presidente Uribe, sino por causa del narcotráfico y su gran división de intereses unos políticos y muchos no.

El presidente Uribe también quedó pésimo en estos hechos. Por un lado él mismo se desmintió que las FARC tuvieran secuestrado a Emmanuel, pues el gobierno mismo ha testificado que las FARC lo entregaron a una familia para su cuidado lejos de las zonas de combate y que Emmanuel no estaba bajo el control de las FARC, sino, irónicamente, del mismo gobierno. Que el presidente haya demorado casi dos años y medio para enterarse que su gobierno tenía el cuidado de Emmanuel es por decir lo menos, vergonzoso.

El presidente Uribe violó los derechos de la familia de Emmanuel al desconocerlos como los primeros interesados en la situación de Emmanuel, tomar la medida previa de hacer los exámenes pertinentes y honrar el derecho de la familia a hacer o no pública la odisea de Emmanuel.

La violación de procedimiento de Uribe se amplió con su ya conocida incapacidad diplomática al fallar darle un recibimiento protocolario a la comitiva internacional que visitó a Villavicencio para la veeduría de la entrega de los secuestrados. Por un par de semanas Colombia vivió sin presidente y cuando apareció en Villavicencio con un ridículo e inapropiado disfraz de poncho y sombrero fue prácticamente para echar a la comitiva internacional fuera del país. El disgusto expresado a la prensa internacional, desde el ex-presidente Kirchner hasta el cineasta Oliver Stone, fue solo una muestra del daño hecho a la imagen de Colombia por la torpe diplomacia de Uribe.

Sin darse cuenta, como siempre, Uribe quedó como un oportunista y payaso que se aparece el 31 de diciembre a proclamar un falso triunfo sobre las FARC. Las FARC se apuñalaron solas y Uribe quiso aparecer ante el mundo como que él había sido muy avispado teniendo a Emmanuel por casi dos años y medio y sin entregárselo a su familia. En lugar de dar excusas al mundo por la vergonzosa y ridícula situación en la que quedó el gobierno colombiano al tener a Emmanuel por años sin entregarlo a su familia y acusando a las FARC de tenerlo secuestrado, Uribe campantemente se pavoneó como un genio ante el atónito de quienes veían la oscura burocracia de su gobierno y la inconcebible inocencia de la inteligencia policial y militar colombiana que tenían a Emmanuel en sus narices, haciendo alarde de desaparcebidos. La próxima será descubrir que Tirofijo era un paciente del Hospital Militar.

Al final de cuentas, Uribe logró nada. Los secuestrados siguen secuestrados, las FARC siguen resistiendo la guerra, el ejército no triunfa, la comunidad internacional enajenada y ahora prohibida de aparecerse por Colombia en comisiones de contribución a la solución del conflicto. Que a Uribe no le importan las víctimas del secuestro y que prefiere mantener a las FARC unidas y consolidando el entrenamiento que les ha proveído esta guerra ya no son hipótesis, sino evidencia.

Como se dice ¿De qué se ríe?

La suerte de Chávez no es nuestro problema, pero lo que si da vergüenza ante el mundo es todo el machismo y racismo colombiano contra Piedad Córdoba. Lo que concuerda perfectamente con la imagen de una Colombia de criminales que Uribe proyecta mundialmente y que para comprobarlo siempre pide ayuda internacional, porque el gobierno y su seguridad democrática viven indefensos contra el poder del crimen colombiano, según la desesperación por ayuda de Uribe.

Con unas FARC y un Uribe igual de sonsos y la echada de puerta que le dio Uribe a la comunidad internacional para ayudar a la liberación de las víctimas del secuestro, las esperanzas de que en Colombia los valores humanos tengan alguna consideración han quedado sepultadas. Solo nos queda una pregunta: ¿Ya Uribe preparó todo el plan de seguridad diaria para cuando doña Clara tenga la custodia de su nieto? ó ¿También Uribe espera que las FARC se encarguen de eso?

¡¡ EMMANUEL Y CLARA NO HAN SIDO LIBERADOS !!

¡ La Justicia Humana le ha hecho un guiño grande a Colombia !

¡ Los derechos humanos NO han dado un paso trascendente en nuestro país !

Campaña por la liberación de Emmanuel y Clara Rojas
http://galeon.com/emmanuelyclara/

¡LIBERTAD PARA CLARA ROJAS Y SU HIJO EMMANUEL!

Campaña por Clara y Emmanuel

Emmanuel es el hijo de Clara Rojas, quien fue secuestrada, y cuyos
derechos a la libertad y a su maternidad han sido violados

Editorial :
2 de agosto, 2007

El montaje de Uribe contra Moncayo

El presidente se hallaba de vacaciones sin preocuparse de Moncayo para nada. Cuando Moncayo pidió hablar con el presidente, Uribe le contestó que tenía que esperar hasta que terminara algunas visitas que tenía pendientes. Pero, Uribe al ver que el profesor Moncayo había tomado un vuelo popular, que se erigía como héroe a corta distancia del Palacio de Nariño y que se había reunido con doce países en el Episcopado Colombiano, después de haber logrado con éxito el final de su larga travesía por media Colombia, entonces el presidente Uribe cambió de planes y decidió cortar a primera hora el impacto de ese nuevo héroe popular, volver añicos su credibilidad, y hundirlo de una vez por todas, convirtiendo la Plaza de Bolívar, de un recinto de bienvenida a un hombre esforzado y decidido, en un campo de batalla donde solo quedaran las cenizas del profesor Moncayo.

El profesor Moncayo no quería ningún montaje de consejo comunitario ni ningún otro espectáculo publicitario de los acostumbrados por el presidente Uribe, pero sus deseos de ventilar varios temas con el presidente Uribe fueron violentados con la meticulosa preparación que hizo el presidente Uribe de un espectáculo mediático y propagandístico con intrusas e intimidantes cameras en su conversación privada, podio en plena Plaza de Bolívar y una comitiva aplastante para imponerse con todo el peso posible y para magnetizar en Uribe y sus objetivos toda la atención de los medios noticiosos.

Uribe lo calculó todo fríamente, usando su experiencia mediática presidencial tan bien manipulada en los últimos cinco años. Fríamente fue el cálculo y el sentimiento que Uribe quiso que toda Colombia tuviera contra el profesor Moncayo. Éste, en contraste, solo tenía su cansancio y una hora de agradecimiento y honor a Dios, si algo preparó fue su alma, pues, sus experiencias vividas no necesitaban preparación, el amor por su hijo y por su causa tampoco requerían preparación alguna, simplemente viven en él y se manifestarían naturalmente en su conversación con el presidente. El profesor Moncayo solo pensó en su familia y fue su familia quien lo acompaño como siempre. Si el presidente Uribe lo hubiera visitado con su familia hubiera sido claro que la intención del presidente era sana, amigable y comprensiva con el dolor de un padre y de un colombiano cansado de parapolítica, de guerra y de un gobierno sin ninguna urgencia por la libertad de los secuestrados.

El presidente Uribe debió haberse preparado a abrazarlo cuando los resentimientos o las confusiones del profesor Moncayo salieran a flote como es normal de alguien que siente que sus intereses humanos y filiales son completamente ignorados. ¿Estaba dispuesto el presidente a repartir sus riquezas, no es la mejor pregunta por la conciencia del presidente, su sensibilidad al dolor ajeno y el clamor de los desposeídos y desplazados para tener lo que les pertenece? El presidente Uribe no estaba preparado para calmar el dolor social del profesor Moncayo, para explicarle con la mayor ternura que si repartir sus riquezas acabaran la pobreza en Colombia él estaba dispuesto a hacerlo.

Pero Uribe no estaba interesado en ninguna conversación amistosa y comprensiva ni en simplemente escuchar y consolar al profesor Moncayo y prometerle que había mucho que pensar y que le daría una respuesta que aunque sea en parte pudiera satisfacer algunas de sus pedidos. La intención del presidente Uribe no se hizo esperar, no iba a desperdiciar su fría y calculada preparación y la cámara estaba esperando su acto maestro. Después de poner su carita de acólito por unos minutos Uribe se destapó gritando al profesor Moncayo, parándose del asiento y provocándolo cada vez que el profesor Moncayo le hacía reclamos, haciéndolo ver como un insolente e irrespetuoso, apabullándolo con datos estilo DANE y haciendo caer sobre él todo el peso de su autoridad presidencial. La misión de Uribe de destruir la credibilidad del profesor Moncayo y hacerle trizas su misión no paró desde su primer grito contra el profesor Moncayo. A cada paso le enrostraba y lo intimidaba con el armamento pesado que lo acompañaba. La esposa del profesor Moncayo no pudo más y con sus ojos humedecidos ante tanta frialdad y crueldad del presidente Uribe dijo que era suficiente y el profesor y su esposa se retiraron consolándose el uno al otro en sus lágrimas. La tortura no había terminado. El presidente había terminado la parte de la cámara, pero le quedaba la parte del podio que lo esperaba fuera del cambuche.

En el podio el presidente Uribe se tiró a una pública batalla campal no solo para asesinar la personalidad del profesor Moncayo sino también la de quienes lo apoyaban, lo que despertó airados abucheos contra el presidente, peores que los que ya se habían dado antes y que el profesor Moncayo luchó por calmar. Acción esta que contrastó con la del presidente Uribe de avivar las diferencias, incluso retar a los asistentes a que se subieran a pelear con él. No el mejor ejemplo de calma ni de una respuesta que aplacara los ánimos y menos que mostrara remotamente una cualidad para la paz y la reconciliación.

El presidente sabe que a los terroristas narco-paramilitares y a sus fanáticos seguidores les encanta ver reflejados en el presidente de la república toda la beligerancia, obstinación y radicalismo que ha inspirado la violencia. Ellos lo llaman “tener pantalones”, “ser frentero”, etc. No importan ya los 10 o 20 puntos que buscaba ganar aquí el presidente Uribe, sino la gravedad de la división y el odio, el racismo y la discriminación que Uribe originó e inspiró en toda Colombia. De inmediato comenzaron las acusaciones de chuzma contra el profesor Moncayo y a quienes lo apoyan, no se hicieron esperar las alusiones al racismo anti-nariñense con calificativos de pastuso bruto, de inmediato se levantó una campaña de ataques al profesor Moncayo como títere de las FARC, enemigo de Colombia y el peor terrorista por no usar armas. Así, el presidente Uribe logró encajar al profesor Moncayo en su gran cruzada por dividir a Colombia en dos: Los que lo apoyan incondicionalmente y los que no, que automáticamente el presidente Uribe califica, sin excepciones, de camuflados de las FARC para hacer recaer en ellos todos los odios imaginables y sin clemencia.

De la ayuda que el profesor Moncayo le pidió al presidente, Uribe la contestó diciendo que el hijo del profesor Moncayo había sido secuestrado en el gobierno de Samper, lo que implicaba que si Samper no hizo nada por qué Uribe si tenía que hacer algo. Lo mismo implicó de las gestiones del profesor Moncayo con las FARC en el Caguán. Y si las FARC no hicieron nada, siendo quienes lo secuestraron, qué se le va a pedir al actual presidente si él no lo tiene secuestrado. Para rematar dijo que él no podía despejar dos poblaciones para que el terrorismo* hiciera de las suyas con la soberanía nacional. En otras palabras Uribe le dijo al profesor Moncayo que era errado y atrevido pedirle que hiciera algo.

Cuando el profesor Moncayo le repitió al presidente que ya muchas veces le pidió a las FARC que liberaran a su hijo y no lo hicieron, el presidente Uribe no lo escuchó, estaba muy concentrado en su segundo acto, el del podio. De haberlo escuchado no se le hubiera ocurrido sugerirle ir a Cuba a hablar con Granda. En el cambuche y en el podio el presidente Uribe se quedado callado mientras el profesor Moncayo hablaba, cualquiera diría que lo estaba escuchando cuando en realidad con aparente paciencia esperaba ansiosamente que el profesor Moncayo terminara de hablar para desembuchar lo que había preparado. Todo lo que dijo el profesor Moncayo cayó en mochila rota.

La frase de cajón que no se les puede dar un milímetro de soberanía a los terroristas, suena muy bonito, pero ¿Es cierto? No. Falso. No solo que Uribe les ha dado por los cinco años de su gobierno más de un milímetro cuadrado a las FARC en las selvas, en las montañas y en otras regiones nacionales, sino que además no les va a escriturar la Pradera y Florida. La soberanía de esas dos poblaciones nunca ha estado en discusión. Si las FARC no las reconociera como soberanía del estado no le pediría su permiso al gobierno. Más pequeñas y por menos tiempo que Santa Fe de Rialito. Hablar de entregar soberanía, si no es una exageración inexacta por lo menos es un engaño a los cuatro vientos. El argumento, pié del anterior, de que las FARC van a usar a la Pradera y Florida para el crimen y sus habitantes quedarían en manos de criminales, también suena muy bonito, pero ¿Es cierto? No. Falso. Todos saben que El Caguán fue el peor error de las FARC y ellas jamás lo repetirían, menos cuando tienen apoyo internacional y buscan una imagen diferente ante el mundo. Eso que el presidente dice son merenguitos en la puerta de una escuela, pero la escuela es acerca del conocimiento, de maestros y estudiantes, no de merenguitos. El presidente Uribe confunde ser elegido por una mayoría a ser presidente de la mayoría. No. El presidente es de la mayoría como de la minoría, y tiene que servir a todos los colombianos, lo que la minoría quiere tiene que escucharlo y lograrlo.

Molesta que el presidente Uribe en vez de agradecerle al profesor Moncayo que recurra a él, reconociendo su autoridad y poder y poniendo toda su confianza en el presidente, lo que Uribe haga es sacarlo a las patadas y decirle que hable con las FARC que son las que tienen secuestrado a su hijo. La próxima vez que me atraquen no debo cometer el error de denunciarlo a la policía y pedir su ayuda, sino lo correcto que debo hacer es conseguir el teléfono y la dirección de mis atracadores e irles a pedir que me devuelvan mis cosas. Perdonen nuestra franqueza, pero que el presidente Uribe se haga el bruto o se las de de avivato, para lo cual el vergonzoso resultado es lo mismo, no es un orgullo para los colombianos. Un presidente que pisotea a la democracia, a la ley, a la justicia y le pide a sus ciudadanos que tienen que recurrir a los criminales para la solución del crimen, lo deja a uno pensando de dónde sacaría tanta confianza en el crimen y cómo alguien así llegó a ser presidente. Como personas inteligentes, que amamos la democracia y la justicia, sabemos del bien que le haría al país tener un presidente que siempre le pida a sus ciudadanos recurrir a la ley y a la justicia y que se enorgullezca de su incondicional obediencia de la ley y de su defensa insobornable de la justicia.

Dos cosas que le quisiéramos pedir, del comité editorial de esta campaña, al presidente Uribe es que por favor se abstenga de insultar la inteligencia de los colombianos y que por favor no se burle, humille y explote más el dolor de millares de familias que por años viven el calvario de tener a sus seres queridos como víctimas inocentes bajo el absoluto poder de las FARC sin que se conozca hasta ahora otro poder que pueda liberar un solo secuestrado político durante los últimos cinco años, la mitad de una década que varias víctimas han cumplido en el poder magnánimo de las FARC. Es imposible mostrar hechos que no existen y pensar que con bravuconadas y pataleos verbales contra las FARC se ha logrado liberar aunque fuera los secuestrados políticos. No solo reales rescates armados dejan como doble víctimas a los secuestrados, sino incluso el temor de un ataque dejó 11 diputados muertos. Directa o indirectamente participar en el asesinato de los secuestrados no es la idea que tenemos de liberarlos, queremos liberarlos con vida no de la vida.

El presidente Uribe se burla de las víctimas del secuestro y sus familiares al desconocer que los secuestradores, que tienen la vida de las víctimas en sus manos, están pidiendo un despeje para negociar el intercambio. Lo dijeron y lo repiten en español y muy clarito. Pudieron haber pedido un ministerio o un viaje a Disneylandia, pero pidieron el despeje de dos poblaciones y eso es lo primero que hay que atender y si es posible negociar para prepararse a la negociación del intercambio. Si al presidente lo atracan y le piden la billetera el presidente seguro va a decir no, no le doy mi billetera, denme la pistola primero y después les doy la billetera. Unas mayorías acríticas e incondicionales al igual que los terroristas narco-paramilitares admiran mucho las salidas que llaman inteligentes del presidente, pero existimos una minoría de colombianos que no le encontramos gracia a esas avivatadas sin sentido, porque no son humanas, ni decentes ni es apropiado salir con semejantes pedanterías a burlarse de la vida de las víctimas del secuestro y del sufrimiento de sus familiares. Suelten a los secuestrados y después negociamos el canje, no muestra seriedad, ni realismo, ni voluntad de una solución factible a la crisis humana de los inocentes víctimas del secuestro en Colombia. La vida de los secuestrados merece respeto y un presidente serio y conocedor de este crimen que pueda negociar las exigencias de los criminales y lograr que sea la libertad y la vida las que triunfen.

En todo secuestro es normal darles a los delincuentes lo que piden. Los criminales cometen crímenes para beneficiarse, querámoslo o no. Los mismos terroristas narco-paramilitares no van a entregar sus caletas, ni los millones de hectáreas y bienes que le robaron a casi 4 millones de colombianos hoy desplazados. Ellos hasta para confesar lo que ya está probado quieren que les paguen. En el caso de las víctimas del secuestro se requiere negociar porque se trata de la vida de inocentes y porque al ser un secuestro político se tiene esa oportunidad. La postura de Uribe de no darle gusto a las FARC es infantil. Son las FARC y no Uribe quienes tienen a los secuestrados, y el que los tenga pone las condiciones, por eso se llama extorsión y crimen. El crimen ya fue cometido y aquí no estamos jugando a las muñecas, aquí estamos hablando de salvar o no la integridad y la vida de colombianos, víctimas inocentes del crimen. Un despeje temporal no debería dejar al presidente impotente ante las FARC, con la paranoia de que se van a tomar el poder, menos cuando están débiles y prácticamente acabadas, según el mismo presidente. Concederle el despeje a las FARC solo les daría efímero protagonismo sin mayores consecuencias. Las FARC ganan nada fuera de confirman ante el mundo su crimen. ¿Luego el presidente mismo no sabe que toda Colombia odia a las FARC y que nada queda para amarlas después de esforzarnos por salvar las víctimas de su crimen?

El despeje y el canje son inocuos y son el sacrificio que tenemos que hacer por la libertad de los inocentes. El G8, el Vaticano, Suiza, España y Francia se lo han repetido a Uribe muchas veces. Uribe no puede seguir sordo a los derechos humanos de inocentes víctimas del crimen.

Más incongruente aún es poner un hipotético Acuerdo de Paz por encima de la probable liberación de las víctimas del secuestro. Eso es rechazar la libertad factible de los secuestrados con una quimera todavía muy lejos de cuajarse. No se puede tratar de esa manera la tragedia del secuestro en Colombia y seguir demostrando que la situación de las víctimas inocentes en Colombia es secundaria o que no le importa al gobierno del presidente Uribe. Lo probable es el Intercambio Humanitario lo ilusorio es el Acuerdo de Paz. Hay que realizar lo factible no lo incierto.

El presidente Uribe humilla a las víctimas del secuestro y sus familiares manteniendo siempre en el último lugar a las víctimas del crimen, así sean desplazados o secuestrados, poniéndoles obstáculo tras obstáculo, ignorando la inminencia de los peligros y riesgos que sufren, rechazando las soluciones viables, negando los hechos y el sentido común de la situación con una terquedad necia, mientras que si una queja viene de los jefes narco-paramilitares ellos no necesitan más que abrir la boca para que de la noche a la mañana el presidente Uribe aparezca con una enmienda a la ley y peleando a capa y espada contra la justicia y contra todos para convertir criminales en sediciosos. Es la realidad inocultable que todos hemos presenciado. Es la historia que ha vivido Colombia en estos últimos cinco años.

El presidente Uribe explota a las víctimas del secuestro y sus familiares para demostrar un sofisma monstruoso. Uribe durante cinco años ha cuidado celosamente que no se haga ningún esfuerzo humano, ninguna negociación, ninguna concesión, ningún paso que garantice el retorno de las víctimas sanas y salvas a sus hogares, porque soslayadamente el presidente Uribe que jugar con la vida de los secuestrados es necesario para eliminar el secuestro en Colombia y derrotar a las FARC. Explícitamente, ha dicho repetidas veces que la libertad de 42 millones de colombianos está por encima de la de 3.000 secuestrados, insinuando un interés nacional por encima de uno particular, algo así como un bien colectivo contra el egoísmo de unos pocos. A los oídos de los terroristas narco-paramilitares y las mayorías insensibles uribistas es la música que empalaga sus oídos. Si, suena muy bonito, pero ¿Es cierto? No. Falso. Colombia es hoy la capital del secuestro en el mundo porque cuando a las personas las secuestran no existe el gobierno que respondan por ellas. Desde el punto de vista legal y constitucional Uribe no se ha responsabilizado de su deber como gobernante que protege y libera a los colombianos. El interés nacional es la protección de los ciudadanos y su libertad, ese es un mensaje claro. El gobierno siempre tiene que mostrarse del lado y luchando por los derechos humanos de las víctimas, porque el estado no puede perder la batuta de los derechos humanos que rigen la democracia y la libertad que garantiza el progreso de todos.

El gobierno debe demostrarle a los secuestrados que no están solos ni abandonados, que el gobierno no permitirá que sufran aventuras en manos de los delincuentes y que su vida será protegida para la reunión y regocijo con sus familias. Lo que ha hecho Uribe en cinco años es todo lo contrario, permitir el triunfo de los secuestradores, los ha ayudado a que le demuestren indiscutiblemente al mundo la doble incapacidad del gobierno, primero la incapacidad de proteger a sus ciudadanos y segundo la incapacidad de liberarlos. Cada segundo que pasa es un triunfo de las FARC en el reloj del gobierno de Uribe.

¿A quién se le va a ocurrir que el interés del país sea dejar que los secuestrados se pudran en manos de delincuentes con el falso supuesto que se acabó el secuestro en Colombia y las FARC se quedaron sin militantes y sin un centavo? Tan falsa es esa premisa que después del escape de Pinchao, las FARC secuestraron nuevos militares del corazón del militarizado Caguán. Las FARC demostraron su capacidad de penetrar a su enemigo y le mostraron que no está a salvo, poco importa. si la prensa lo comentó brevemente o no, el mensaje lo recibió el ejército. En nada afectó la acción si tenían secuestrados políticos o no. Es a nosotros a los que si nos importa sacar a los secuestrados de un fuego en el que sus vidas están en constante riesgo. Acabar el secuestro no es tarea de las víctimas del secuestro, que escasamente pueden mantenerse con vida, sino de la seguridad democrática que los colombianos pagamos con altísimos impuestos para proteger a todos los colombianos inocentes. Es un propósito imposible, monstruoso y demencial explotar la vida de las víctimas para acabar el secuestro. Pero, precisamente esa es la tarea que Uribe les ha impuesto a las víctimas inocentes del secuestro colombiano.

La guerra no se acaba negándoles la libertad a las víctimas del secuestro como lo hace Uribe. Si fuera así en su primer gobierno ya se hubiera acabado las FARC. Uribe ha rechazado de plano negociar la liberación de cualquier secuestrado ¿Podría el presidente Uribe parar de jugar a la ruleta rusa con la vida de los inocentes víctimas del secuestro? Lo que se le pide es que las libere sanas y vivas no que force a las FARC a matarlas. ¿Puede alguna persona impunemente bañarse sus manos ensangrentadas con solo decir, yo no los secuestré?

Se espera de Uribe que lidere los derechos humanos en Colombia y la liberación de los secuestrados, no de las FARC. ¿Qué democracia puede existir en un gobierno donde la defensa de los derechos civiles no es la prioridad nacional? Uribe ha negociado los mejores beneficios para los peores criminales descuartizadores y genocidas de Colombia y ¿no se mosquea por negociar la liberación de miles de personas inocentes? Comenzar por los secuestrados políticos, que tienen mejor probabilidad de liberación, sería no solo un gesto humano necesario, sino una demostración de los esfuerzos y los sacrificios que el gobierno hace por sus ciudadanos. Entre más se demore Uribe en negociar la liberación de las víctimas del secuestro más razón le está dando a las FARC.

La conclusión a que llegamos muchos colombianos es que cada persona secuestrada en Colombia queda condenada a la muerte por el presidente Uribe. Son las víctimas quienes en el gobierno de Uribe tienen que pagar con su vida los delitos de los criminales. Negociar la libertad de quienes nunca debieron perderla y quienes no tienen que sufrir ni por un segundo ningún riesgo ni ninguna humillación, no figura siquiera de último en los 200 puntos del programa de gobierno del presidente Uribe.

E.U., Israel, Japón, Inglaterra, Italia, Surcorea y demás países democráticos se mueven primero que todo a la negociación de los secuestrados, así sea secreta, por dos razones prácticas muy importantes, una, asegurase que los secuestrados están siendo bien tratados y que serán entregados sanos y salvos, y dos porque el proceso de negociación y cada liberado son fuentes riquísimas de información e inteligencia que ayudan a frustrar futuros intentos de secuestro y acercarse cada vez más a atrapar a los secuestradores. Los países mencionados tienen los índices más bajos de secuestrados, y en sus negociaciones como la que condujo a la liberación del periodista inglés Alan Johnston incluso participó como intermediario el grupo palestino Jamás. Todo lo que sea necesario para liberar un ser libre no debe escatimarse. Se le está demostrando a cada ciudadano que está protegido por el estado y que sus derechos y su libertad son la prioridad del estado.

Uribe debería aprender de Bush que se negaba a hablar con Norcorea, cambió y gracias a hablar con ellos dejaron su carrera nuclear. Se negaba a hablar con Irán y Siria, cambió y gracias a ello ahora se presenta una probabilidad de su colaboración en la estabilidad de Irak. El gobierno del Líbano habla con Jezbola para evitar una guerra civil y el de Israel está considerando hablar con Jamás para asegurarse de que sus negociaciones no se queden atrapadas en la burocracia de Al-Fatá.

Cuando muere un secuestrado, Colombia ha perdido una persona libre. La libertad ha perdido. La vida de una persona es irrecuperable si se pierde. El problema es liberar esa vida cueste lo que cueste. La liberación de cada secuestrado es esperanza para todos los demás secuestrados. Los secuestrados políticos son una élite de las FARC, pero eso no les quita ningún valor humano como todas las víctimas del secuestro ni eso obliga a que sus familias los ignoren y abandonen. Ellos son los secuestrados más visibles y lo que se logre en su favor ayuda al resto de los secuestrados. El profesor Moncayo y doña Yolanda Pulecio luchan por sus familias cómo lo debe hacer todo ser humano normal y como es la obligación de todo cristiano. Esa es la lucha que es de todos los colombianos. La violencia no nos hubiera invadido si los principios nobles se hubieran impuesto sobre los mezquinos.

Sentimiento, compasión y corazón es lo que le hace falta a Colombia. Por no tenerlo estamos ardiendo en la violencia armada y verbal.

El mundo sabe que Uribe no ha movido un dedo en cinco años para negociar la libertad de miles de secuestrados. Fue humillante para Colombia y deshumanizado que el presidente Uribe haya abusado del profesor Gustavo Moncayo para repetir los mismos sofismas y las mismas entelequias que no han funcionado ni para terminar el conflicto armado ni para liberar un solo preso político.

¿Qué dijo Uribe porque el Congreso se quedó casi vacío para escuchar a las víctimas de la violencia en Colombia? Respuesta: Reúnase rápido para aprobarme esta ley de sedición que necesito urgentemente para mis muchachos. El gobierno de Uribe ha cometido crueles injusticias con las víctimas inocentes del secuestro y ha sido indolente y por qué no decirlo hasta hipócrita con los familiares de las víctimas. Es hora de que todos estos errores se corrijan y las víctimas no los victimarios sean la prioridad del presidente.

Y en la misma forma que cuando inició su travesía decían que no iba a lograrlo, los que dicen que Moncayo no logrará el Intercambio Humanitario también podrían chasquear la arena del error.

Campaña por la liberación de Emmanuel y Clara Rojas
http://www.galeon.com/emmanuelyclara/

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* TERRORISTAS: Hay que aclarar aquí que cuando el presidente Uribe habla de terroristas nunca se refiere al terrorismo narco-paramilitar de antes o de hoy, pues el presidente se refiere a ellos delicadamente como las autodefensas y los muchachos. No importa que los E.U. los haya declarado terroristas narco-paramilitares o que la comunidad internacional rechace horrorizada sus genocidios, descuartizamientos vivos de familias, los miles de desaparecidos y casi 4 millones de colombianos desplazados de sus tierras y bienes, un atraco armado a Colombia que el gobierno protege con testaferros y calificando a los terroristas narco-paramilitares únicamente como inocentes sediciosos.

Para Uribe no hay terroristas ni nadie que le haya hecho ningún mal a Colombia fuera de las FARC, a las que constantemente trata y promueve tratar con los peores vejámenes. No se le hace un favor a las minoritarias gentes de bien ni se le está haciendo ningún bien a Colombia con encubrir a criminales y terroristas que tramaron una desmovilización para recibir nuevos beneficios, esconder sus armas, mover su criminalidad del campo a la ciudad, como en el nuevo caso de Barranquilla y seguir aterrorizando con la muerte a gente victimizadas por las FARC como en el norte del Tolima, entre muchos otros lugares. ¿Qué gana el presidente Uribe protegiendo a criminales de ser llamados terroristas y en su lugar llamarlos sediciosos para hacer una paz con un ente ficticio que encubre las diarias actividades de verdaderos narco-criminales que solo buscan una máscara para retener y reproducir todos sus bienes malhabidos y participar polí1ticamente en la dirección del país?

Si para que la paz de resultados y cambie la historia de Colombia hay que hacerla con los enemigos, entonces ¿qué son las FARC? ¿Será que el presidente Uribe está llevando este proceso de paz por el mal camino y al final no va a ser ninguna paz para Colombia, pero si la tan anhelada paz de los terroristas narco-paramilitares para no rendirle cuentas a la sociedad?

¿QUÉ PUEDE HACER POR EMMANUEL Y CLARA?


En todas las campañas por la liberación de Emmanuel y Clara Rojas tenemos que enfatizar que esta es una campaña de paz, compasión y derechos humanos. El objetivo de esta campaña es lograr de verdad la liberación de Emmanuel y Clara. No queremos que esta campaña se empantane en propaganda que no nos lleva a ningún lado. Los que quieran mostrar odio a las FARC o al presidente Uribe no se necesitan en esta campaña. Esta no es una campaña para mostrar odio a nadie. Todo lo contrario es para estimular en los colombianos la compasión, la paz y la defensa de los derechos humanos.

Las FARC violaron los derechos de libertad y maternidad de Clara Rojas y a Emmanuel le violaron su derecho al amor y los cuidados de su madre. Tenemos que convencer a las FARC, sin prejuicios ni prevenciones, que este es un caso excepcional, que si entregan a Emmanuel y Clara todavía les quedan suficientes cautivos para negociar cualquier intercambio humanitario, que no necesitan de Emmanuel y Clara y que si pueden reparar la violación a los derechos de Emmanuel a tener una madre y los derechos de Clara a su hijo y a la libertad. Tenemos que hacer esto para salvar a un niño de la selva y la formación de un nuevo guerrillero. No enfrentamos a las FARC porque no les conviene a Emmanuel y Clara, no queremos que vuelvan a Clara otra ficha de alto valor ni que nunca pongan a Emmanuel en la mesa de negociaciones.

Además, porque insultar a las FARC no las mosquea, y si nos hace quedar como bobos. La campaña por la liberación de Emmanuel y Clara es para la LIBERACIÓN de Emmanuel y Clara, este no es ningún batallón militar de contrainsurgencia ni un muro de lamentos para que todos los resentidos por las FARC vengan a echar pestes. Aquí lo que nos importa de verdad es la liberación de Emmanuel y Clara Rojas y tenemos que convencer a las FARC de que los liberen inmediatamente y sin ningunas condiciones, antes de cualquier intercambio humanitario.

Esta lucha es la más difícil que existe por los secuestrados, por eso se necesita de la ayuda de todos los colombianos. Aquí hay que pedirle a Dios que nos de fuerza en esta lucha y nos inspire a triunfar. Propongan ideas para que aumente la conciencia sobre la liberación de Emmanuel y Clara, digan qué acciones debemos tomar para que se nos escuche y podamos salvar a un niño, una madre y una abuelita. Propongan cosas positivas, cosas prácticas como cuánto tiempo pueden dedicar a la campaña, con qué pueden contribuir, cómo pueden ayudar de la mejor manera. Necesitamos recibir voluntad, interés, esfuerzos por una causa noble que enaltece la dignidad.

Esta campaña necesita de gente que ayude a avanzar. Si quiere la liberación de Emmanuel y Clara Rojas, díganos con qué puede contribuir. Esta es una campaña para lograr un objetivo simple, justo y necesario. Contribuyan con una actitud positiva, desinteresada y sincera. Se necesita su participación real. Necesitamos ideas de acción, esfuerzos voluntarios, amor al prójimo y fé en la iluminación de nuestro objetivo: la liberación de Emmanuel y Clara Rojas.


Campaña en Francia

Sobre Clara Rojas (texto, fotos y poema) Lettres à Clara

La campaña por Emmanuel es una iniciativa del internet
y toda información relacionada se centraliza en:
Libertad para Emmanuel

Clara González de Rojas y Clara Rojas


Por las buenas, por la vida

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