cartas

   
 
Esta página recoge cartas sobre Emmanuel muy diversas. Se originó en cartas a las FARC rechazadas por Vanguardia Liberal , un periódico de Bucaramanga que ha llamado la atención por permitir calumniosos e insultantes foros pro narco-terrorismo paramilitar, que son reproducidos en Valledupar. Le agradecemos a doña ISABEL ORTIZ PEREZ por haber recurrido a nuestro sitio de interné para su publicación .
 
         

¡LIBERTAD PARA CLARA ROJAS Y SU HIJO EMMANUEL!

 

 
A las FARC:
 
 

 

 
 

CARTA ABIERTA

Soy una joven de 27 años, preocupada por las situaciones de violencia, miseria, desempleo, desplazamientos, y en general, la situación que vive nuestro país. Siendo muy niña, me preocupaba la mala suerte que corrían otros niños, pidiendo limosna o trabajando en los semáforos de la ciudad.

Por eso, decidí hace algún tiempo hacer algo por cambiar esas situaciones. Quizás no sea mucho lo que he logrado hacer por otros, pero ha sido bastante lo que he podido hacer por mí misma.

Es así como esta carta no sólo va dirigida a las personas que tienen retenida por la fuerza a Ingrid Betancurt, Clara Rojas y su pequeño hijo Emmanuel de 3 años; a los diputados de Cali y a esos muchos otros desconocidos y muy conocidos por sus padres, herman@s, ti@s, espos@s, hij@s, jefes, compañeros de trabajo, vecinos, quienes esperan volver a verlos pronto, VIVOS y sanos.

También, y sobre todo, va dirigida a los miles de colombianos y colombianas que estamos libres y no nos atrevemos a decir o hacer algo por cambiar las cosas.

Pero, ¿qué podemos hacer? Preguntarán. Empezar por hacer conciencia de que somos parte y arte de éste conflicto, que sucede aquí en la tierra, que esta debajo de nuestros pies y que la indiferencia nos vuelve más duros, menos humanos.

Esta iniciativa de enviar cartas pidiendo por la liberación de los secuestrados es una oportunidad para quienes todavía creen que el poder esta en los ciudadanos de a pie, personas comunes y corrientes como usted o yo, que no toleran la injusticia, que preguntan qué esta pasando, que se informan, que se forman, que opinan y enseñan a sus hijos e hijas que la violencia solo trae más violencia y educan con amor, paciencia y tolerancia. Personas que participan, que no dejan que otros tomen las decisiones por ellos.

Recuerdo con alegría y tristeza cuando leí hace años el libro de Ingrid Betancurt, cuando eso, ella ya estaba secuestrada. Y sentí tanto dolor por todo lo que tuvo que pasar: intentos de asesinatos, la separación de sus hijos para que estuvieran seguros en otro país, los desplantes de compañer@s de trabajo en el congreso, que quizás pensaban que por ser mujer sus palabras valían menos, pero también sentí alegría, al saber que Colombia contaba con una persona que a través de una política transparente, sincera y a conciencia, creía que podía cambiar las cosas. Haciendo su campaña política con creatividad, entregada a su trabajo, convencida de que se podía acabar con la corrupción en el país.

Hombres y mujeres de las FARC: la mejor estrategia política que pueden hacer, es liberar a Ingrid Betancurt, quien a través de las ideas y las palabras ganaba batallas desde adentro. Una mujer valiente, inteligente y capaz de trabajar porque éste país sea mejor. Nos sirve mucho más aquí viva y trabajando, que a ustedes allá pudriéndose en la selva.

Andrea Carolina Marín, (incluye su cédula de ciudadanía de Bucaramanga)

 
     
 

Carta a los guerrilleros de las FARC

A los guerrilleros que tiene en cautiverio al niño Emmanuel les pido que piensen en lo que significaría su liberación: un símbolo y un gesto de que hay un tris de humanidad en su organización.

Hay otros niños y niñas nacidos en la selva, hijos e hijas de guerrilleras; ellos también sufren las consecuencias de la guerra, no escogieron vivir allí, pero talvez sus padres si. Ese no es el caso de la madre de Emmanuel. Ustedes, quienes escogieron la opción de las insurgencia se les olvida que hay otras formas de vivir, que hay parques, y cunas, y abuelos y lucha por ganarse la vida fuera del monte y de las armas. La vida en Colombia es dura y ustedes lo saben pero olvidan que la gente tiene derecho a crecer y a vivir en libertad para pensar con su propia cabeza y luchar pacíficamente por justicia social y por mejorar sus condiciones personales de vida. Hay gente que busca el cambio social fuera del miedo y los uniformes.

Piensen por un segundo si la vida que ustedes llevan aislada y organizada alrededor de las armas y envenenada con la guerra es espacio propicio para crecer y crear. Los niños y niñas que viven bajo su cautiverio merecen una oportunidad. Todos ellos. Pero en particular Emmanuel. Por qué? Porque la madre de Emmanuel no es libre y si ella pudiera decidir le daría a su hijo alas para volar, para abrazar a la abuela, para jugar en un parque, para
crecer sin miedo.

Como colombiana, madre, profesional, persona de paz, pido, ruego, exijo, que se de libertad a Emmanuel y a su madre Clara Rojas y a todos los secuestrados en Colombia.

Stella Porras

 
     
 

Bucaramanga, 26 de mayo de 2007

Joven Emmanuel Rojas
Selvas de la Patria
Colombia

Apreciado Emmanuel:

Los dirigentes de la organización criminal que lo retiene en las selvas de nuestra patria no se interesarán nunca en leer esta carta, y por el mismo estado de secuestro que usted padece tampoco su madre dispone de libertad para hacerlo. Es por esta desafortunada circunstancia que me dirijo a usted en la esperanza de que algún día, ojalá no lejano, pueda conocer personalmente las montañas de su patria y tener en sus manos esta carta para que pueda practicar en ella su competencia lectora.

Es preciso, joven Emmanuel, que aprenda pronto a leer y escribir. Esta facultad le permitirá tomar plena conciencia de que usted, amable compatriota, tiene un nombre. No es poca cosa, pues se trata de un derecho universal de todo niño que llega a este planeta por voluntad de su propia madre. Y la suya decidió que usted tendría el nombre de Emmanuel. Es una suerte para usted, pues este nombre tiene una tradición de uso que se remonta veintiocho siglos, cuando un profeta llamado Isaías anunció que una mujer judía pariría un hijo a quien le pondría aquel nombre para evocar la presencia de Dios entre todos nosotros. Aseguró también que ese niño comería mantequilla y miel, alimentos de gente errante, hasta que supiera desechar lo malo y escoger lo bueno, cuando la tierra temida de dos reyes sería abandonada por su pueblo.

No voy a contradecir la opinión de su madre, según la cual hasta en el foso de la más profunda iniquidad se siente la presencia de Dios, pero me gustaría que supiera que su nombre se ha convertido en la evocación de la presencia de la Patria entre nosotros. Por muy lejano que esté el sitio de su cautiverio, muchas voces serán oídas y muchas cartas serán escritas para dar testimonio de la presencia de la Patria en él. Mientras usted viva, su nombre será la evocación de la Patria en los corazones de todos sus compatriotas que no perdonarán su retención por unos criminales y el abandono de un hombre que no tuvo el coraje de defender su responsabilidad paternal ante una absurda orden castrense.

El líder de los criminales declaró que la mitad de usted les pertenecía a ellos, y que sólo la otra mitad nos pertenecía a nosotros. Se equivocó, como siempre le ocurrió desde que fue atrapado en el túnel del odio. Usted no pertenece a nadie. Su preciosa vida es solamente suya y no se la debe a nadie. No hay entonces deuda que usted deba pagar. Somos nosotros, sus compatriotas, los que le estamos debiendo su libertad. Si ahora es obligado a comer alimentos de gente errante es porque debe aprender a desechar lo malo y a escoger lo bueno. Pronto la selva que tememos será incorporada a la Patria y usted podrá abandonarla. Será entonces cuando, además de saber leer y escribir, ya debería saber como separar lo malo y escoger lo bueno.

Leerá entonces esta carta y recibirá un buen consejo que, como miembro de una generación que le ha precedido en este mundo, quiero darle. Nacido de madre privada de la libertad por unos criminales y criado en cautiverio, usted debería representar el resto de su vida la lucha de todos sus compatriotas por la garantía de la libertad personal efectiva. Que quien pronuncie su nombre evoque siempre esta causa y se indigne contra cualquier persona que cometa el crimen de secuestro. No existe ni existirá nunca una causa que legitime ese crimen, y su nombre debería recordarlo siempre en nuestra patria. La palabra Emmanuel debería significar en adelante el advenimiento de una patria totalmente libre, la intolerancia radical frente al secuestro de cualquier persona.

Mi generación toleró el secuestro, así como su réplica por iniciativas privadas. Caro en sufrimientos lo hemos pagado porque no supimos fortalecer las instituciones estatales que tenían la misión de acabarlo. Nos faltó la evocación de la Patria y por eso nos encogimos de hombros hasta que una táctica masiva de los criminales nos mordió los talones. Pero su nacimiento afortunado proveyó la enseña que en adelante estará en nuestra bandera: ningún cuerpo de compatriota puede ser usado para fines de las organizaciones criminales. El Estado debe garantizar en adelante que el santo nombre de Emmanuel no sea invocado en vano.

Ningún compatriota puede perdonar, ni por un día más, el crimen del secuestro. Gracias por haber nacido en nuestra patria e inspirar esta lucha fundamental que ha de librar la generación que usted ha inspirado y representado.

Desde las montañas de Colombia, su compatriota y amigo,

Armando Martínez

 
     
 
Por la paz :
 
     
 

Carta para que nos oiga Emmanuel, para que seamos muchos los que pedimos el cese de la violencia en Colombia.

Desde Bucaramanga llega al buzón de mi correo electrónico, con tan sólo un click, una iniciativa bonita, una petición de paz, algo que para muchos será inútil, porque no tenemos capacidad de hacer, porque mandan otros. Muchas veces nos refugiamos en que somos muy pequeños para gritar, para decir a los que matan, a unos y a otros, que no nos hagan cómplices. Que se maten ellos, si quieren, pero seamos grandes, responsables y firmes a la hora de decir que no nos impliquen. Colombia se desangra y Colombia duele porque no cabe en cabeza humana que Emmanuel sólo conozca el cautiverio, que no sepa lo que es un colegio, el cariño de una abuelita, que no sepa lo que es la libertad. Porque este pequeño no sabe si algún día conocerá la ciudad o qué será de su vida. Pero lo que mata al país desde hace muchos años es el silencio.

Si sigo callando, mato, como tú, como ella, porque "el que calla, otorga".

Si seguimos pensando que es normal, que no hay forma de acabar con la barbarie, si callamos, todos somos responsables. No podemos aceptar un día más a políticos que se hagan los sordos; a empresarios mudos; a periodistas comprados; a ciudadanos cobardes.  Gritemos por él y por los otros miles de secuestrados; pidamos por una Colombia justa con los pobres, con los olvidados, con los desplazados, con los marginados. Apostemos sin miedo por la palabra, por la negociación, por el fin de la guerra.

Acá en España, con muchos menos secuestrados, pusimos de moda cuando ETA se llevó a un ciudadano nuestro un lazo en la pechera en solidaridad con el hombre al que nos robaron. Invito a ponernos un lazo visible, en el pecho, que signifique que no callamos y que lo que más miedo nos da es la apatía y la desesperanza.

Un abrazo.

Isabel Gómez Benito (Lula), (incluyó identicacción y dirección en España)

 
   
         

 

 

 

 

 

.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

::: Contacta con el creador de esta página :::
Para ponerte en contacto conmigo
Servicio gratuito de Galeon.com
::: Recomienda esta página :::

Servicio gratuito de Galeon.com