Sabemos que 125 millones de niños y niñas no pueden ir a la escuela.
Serán analfabetos y analfabetas, no sabrán leer ni escribir cuando sean
mayores.
Eso ocurre porque sus padres no tienen dinero suficiente para pagar la
escuela. Porque tienen que ayudar en las tareas de casa y cuidando a los
hermanos pequeños. Porque tienen pocas escuelas y están lejos de sus casas.
Porque sus países están en guerra.
Además, la mayor parte de las veces son las chicas las que se quedan
cuidando a los animales, acarreando el agua o haciendo otras tareas.
Muchas mujeres que no han ido a la escuela no saben leer las
indicaciones de los medicamentos que tienen que darles a sus hijos.
Nosotros en el colegio aprendemos qué tenemos que comer para estar
sanos, cómo nos debemos asear. Cuando seamos mayores tendremos más
oportunidades de encontrar trabajo.
Los países pobres no tienen tanto dinero y le piden a los países
ricos, pero luego lo tienen que devolver y ese dinero, ya no lo pueden
utilizar para construir escuelas o enseñar a las maestras y maestros. Además,
a veces dedican mucho dinero a comprar armas.
En algunos países se están recogiendo firmas para que los
gobernantes sepan que todos los niños y niñas tienen derecho a ir a la
escuela. Nosotros hemos enviado también nuestras huellas porque nos
solidarizamos con todas esas personas analfabetas. Queremos que los
gobernantes cumplan con su obligación y esos niños y niñas puedan aprender
a leer y a escribir.