LAS MONEDAS ACUÑADAS EN TIEMPOS DE ENRIQUE II (1368-1379) ATRIBUIDAS A SANTIAGO DE COMPOSTELA.
Antonio Roma Valdés
Boletín del Círculo Filatélico Sant-Yago, 2, 1999.
Ir al Círculo Filatélico Sant-Yago.
Una de las principales características de la Numismática medieval castellano-leonesa es que casi todo está por decir; característica que la hace particularmente atractiva. A modo de ejemplo, y aunque se conocían ejemplares como los que se van a describir (atribuidos a la ceca de La Coruña), la acuñación de monedas en Santiago de Compostela durante el siglo XIV es un hecho que se conoce desde hace más de veinte años. Sin embargo, sus perfiles no están en este momento perfectamente definidos. El objeto de este trabajo es clarificar su ubicación temporal y su sentido económico, exponiendo, en la medida de lo posible, reproducciones de los ejemplares conocidos.
I Las acuñaciones de Enrique II.
Las emisiones monetarias de este monarca son de difícil atribución, y a este hecho contribuyen las propias circunstancias de su reinado, que comienza tras una guerra fratricida con Pedro I y que se desarrolla entre 1366 y 1369. Durante este período, Enrique II acuña monedas con sus armas, aunque imitando los valores de su rival, en una emisión que se caracteriza, a juicio de DOMINGO FIGUEROLA y BALAGUER (1), por dos notas: a) su escaso contenido de metal noble (fundamentalmente se trata de reales de vellón bajo, incluso cobre, cuando deberían serlo de plata); y b) estar falsificada por el rey de Aragón (2).
A partir de 1369, Enrique II devalúa la moneda con un claro objetivo: pagar a las tropas (fundamentalmente a las extranjeras) que le ayudaron durante la conflagración. A través de esta maniobra, el rey ordena la fabricación de una moneda de una ley inferior a la teórica y le otorga un valor superior, en este caso, semejante al que tenían los reales de su predecesor. Para facilitar su difusión, acuerda, asimismo, su fabricación en lugares donde hasta entonces no se había labrado moneda. Los valores de esta serie serán unos reales de formato diferente a los que hasta entonces se habían realizado, con variedad de divisores. Esta moneda seguirá siendo falsificada por el rey Pedro IV de Aragón (1)(2).
En la doctrina, las opiniones relativas a lo que sucede tras 1373 son variadas: mientras para DOMINGO FIGUEROLA y BALAGUER (1), Enrique II repone los valores acuñados con anterioridad, a saber, reales de plata pura y un peso de 3’5 g., así como moneda de vellón de varias clases, para J. TORRES LÁZARO (3), con muy buen criterio, los "reales" a los que se refiere el documento en realidad podrían ser monedas de vellón.
Al margen del conocimiento de las emisiones, las atribuciones que hasta este momento se han realizado de las series monetales conocidas al reinado de Enrique II deben ponerse en tela de juicio: muchas de las monedas asignadas a este período pueden ser posteriores, y a la vez es posible que ejemplares que se atribuyen a sus sucesores en el trono estén en realidad acuñados en tiempos de Enrique II. En este punto particular, las asignaciones realizadas en los catálogos de moneda medieval de más frecuente uso deben ser tomados con cautela.
II Monedas ¿acuñadas en Santiago?.
Como más arriba indiqué, algunos de los ejemplares que se citarán en adelante se conocen desde hace mucho tiempo (4), aunque sólo tras un trabajo de ANTONIO OROL publicado en 1974 se atribuyen a la ceca compostelana (5). Se trata de dineros y cornados en los que las letras S I aparecen en la leyenda, significando su posible procedencia (Sancti Iacobi). Muy recientemente, hemos conocido un real con las mismas características en el mercado. El principal problema pasa por averiguar si en la documentación conocida se refiere expresamente la labra de monedas en Santiago. Ante el silencio de VAAMONDE LORES (6), ANTONIO OROL (5) atribuyó en un primer momento al período en el que Fernando I, rey de Portugal, invadió Galicia y estableció su sede en La Coruña (entre mayo de 1369 y marzo de 1371). Así, ante la ocupación de la Coruña, la moneda real se acuñaría en Santiago de Compostela, donde el obispo Moscoso habría recibido el privilegio de acuñar. Sin embargo, y ante la falta de documentación a este respecto, el mismo autor rectificó su opinión tres años más tarde (7). Aún más, lo que Enrique II ordenó, y con encaje en otro momento, es la acuñación de reales de vellón en la actualidad no identificados. En efecto, en 1375, un testamento afirma la existencia de reales de tres maravedises acuñados en Santiago, de suerte que nos encontraríamos con la emisión de 1369-1373 (8). Su fabricación no se haría en la calle Moeda Vella, junto a San Martín Pinario.
Puestas así las cosas, me ocupo, a continuación de diferenciar entre las series del modo que sigue:
1 Monedas acuñadas en Santiago en el período 1369-1373.
Como acabo de exponer, no cabe duda de la acuñación en este período de reales de a tres maravedises en Santiago. Los tipos de esta moneda son un busto de frente del rey en el anverso, rodeado de las letras E y N coronadas. La leyenda es ENRICUS DEI GRACIA REX CASTELLE. Por su parte, el reverso presenta dos castillos y dos leones acuartelados rodeados de la leyenda ENRICUS DEI GRACIA REX CASTEL. Las marcas que conocemos de estas monedas son muy poco clarificadoras para atribuir alguna de ellas a la ceca compostelana: L, M, S, T, C, cuenco, estrella, O, T-M, L-S y S-A, que conozcamos hasta este momento, además de monedas sin marca. Como puede deducirse, tan sólo las monedas con estrella, C (si hablamos de Campus Stellae), O (si entendemos que son obispales) o algunas sin marca de ceca pueden ser atribuidas a la ceca de Santiago. Únicamente son el tiempo podremos saber cuál de ellas es la propia de esta ceca, siempre que se publiquen hallazgos concretos de estas monedas en la zona.
2 Monedas acuñadas en el ordenamiento de 1373.
Por su parte, y dentro del período comprendido a partir de 1373, conocemos monedas de tres valores diferenciados. En todos los ejemplares que se citan se produce la particular característica de la introducción de las letras SIDNS (Santiago, Señor), de suerte que cabe su atribución a la ceca compostelana.
A) Reales. Los reales son una moneda de plata acuñada a partir de 1350, aproximadamente, con una metrología de origen francés: 3’5 g de plata de ley. Hay que añadir que en el caso del real que se cita en primer lugar, además de la leyenda, se presentan algunas diferencias estilísticas con los restantes reales acuñados con la marca propia de la ceca coruñesa de este período, en particular la forma de las letras y la distribución de las leyendas, además del mayor tamaño de las letras EN coronadas que constituyen la figura del anverso. Todas estas notas convergen en un particular aspecto, a saber, que su estilo en su conjunto es diferente al común de los reales coruñeses de Enrique II de suerte que puede afirmarse la existencia de dos cecas diferenciadas que marcan con una venera su origen. Conocemos tres ejemplares de real:
a) uno primero en el que la leyenda es +SIDNS: MICHI: ADIVTOR: NONT/ :IMEBO: INIMICVS: M (que el Señor Santiago me escuche, no temeré a mis enemigos) en el anverso y ENRICVS: REX: CASTELLES: R (Enrique, rey de Castilla), seguido de una enigmática letra "R", acaso significativa del nombre del Obispo Rodrigo de Moscoso, aunque es un extremo de difícil verificación. Lo que sí excluyo es que se trate del empleado de la ceca con el cargo de monedero. En efecto, durante esta época, y relativos a la ceca de La Coruña durante el reinado de Pedro I, entre los años 1345 y 1360 se discute la presencia de marcas de emisión características de algún acuñador tales como pequeños círculos o letras "x" en las figuras que, acaso, tienen un significado más estético que otra cosa. Como queda indicado, su leyenda y figuras son diferentes de las de otros reales fabricados con la marca de La Coruña en este período histórico (9).
b) El segundo ejemplar de real se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y su leyenda es +SIDNS: MICHI: AIUTOR: NON: T/ IMEBO: DEPICIE: INM en anverso y +ENRICUS: REX: CASTELLE: LEON en reverso, figurando las letras enes invertidas en esta cara (14).
c) El tercer real, con las mismas características técnicas (la forma y tamaño de las figuras, en particular) que los anteriores, tiene en anverso la leyenda +DM: I: CUS:(...) OBOM/ TMEBO: EDEGO: DETIA y ENRICUS: DEI: GRACIA: REX: CAST en el reverso. Pertenece a una colección particular y parece haberse corregido un cuño anterior en el anverso.
B) Cornados. Los cornados son una moneda que, de mantener los parámetros impuestos por Alfonso XI y Pedro I, tendrían un contenido de 0’37 g de plata en cada moneda de vellón (10). Conocemos dos variantes destacables de este valor monetario:
a) El busto del rey está de frente. Esta moneda tiene un busto coronado esquemático de frente y la leyenda +SID------NS*M . En el reverso se expresa un castillo debajo del cual se añade una venera. La leyenda es +ENRICUS*REX*CA o +ENRICUS*REX*C. En ninguno de los tres ejemplares consultados se repiten los cuños (11).
b) El busto real está de lado. La principal diferencia de esta variedad es que el busto mira hacia un lado, lo cual es una característica estilística destacable que hace plantearse tres posibilidades: a) que los cornados con busto de frente y éstos sean sucesivos en el tiempo; b) que ambas clases de cornados se correspondan con valores económicos diferentes, lo que para su solución requeriría análisis químicos; c) que el empleo de una y otra forma sea aleatoria y respondan al mismo valor, siendo simultáneos en el tiempo. En cualquiera de los casos, en el anverso el retrato del rey aparece mirando a la izquierda y se lee +SID------NSº. En el reverso se dibuja un castillo y se sitúan dos veneras encima de las torres. La leyenda es ENRI··CVS··REXC. En un ejemplar no había veneras sobre las torres y sí una bajo el castillo, teniendo tanto anverso como reverso gráfila de puntos separando las leyendas de las figuras. Como sucede con los anteriores, no se conocen cuños repetidos (12).
C) Dineros. Los dineros contenían 0’122 g de plata de ley por cada moneda en tiempos de Alfonso XI y es posible que mantuviesen ese valor en este ordenamiento (9) y en todos los casos se dibuja un castillo en anverso y un león en reverso, uno y otro dentro de un cuadrado formado por una línea continua y otra de puntos. Las leyendas son ·EN··RI··CV··SR· en anverso y ·SI··DN··SM··IC· en reverso. Dentro de ellos pueden destacarse las siguientes variedades:
a) Dos veneras debajo del castillo. En este caso, siempre encima del castillo aparecen dos puntos y otro delante de las patas del león. Las veneras pueden estar bien entre el castillo y la línea de exergo o bien sobre ésta. Además, separando las letras se incluyen puntos. En ninguno de los ejemplares estudiados se repiten cuños (13), y en alguno se ha leído en reverso la leyenda LEGIONENSE (14).
b) Una venera bajo el castillo (15). Con doce ejemplares estudiados, es la serie relativamente más abundante. A pesar de ello, no he encontrado ningún cuño repetido, de suerte que no puede hacerse un cálculo del volumen total de acuñación, que puede estimarse superior a las 150.000 piezas acuñadas. Dentro de este grupo, cabe distinguir dos clases:
- Puntos sobre las torres laterales de los castillos, como sucediera en el grupo anterior del que parece su más inmediata sucesión o precedente. La venera aparece en el centro de la figura del anverso (aunque en ocasiones, ligeramente a la izquierda) y bien está entre el castillo y la línea o sobre la misma línea del exergo. De todos los ejemplares consultados, en la mayoría aparecen puntos delante de las patas traseras del león, como sucede con los dineros con dos veneras; sin embargo, en otros ejemplares no sucede así. La leyenda puede tener aros o puntos separando las letras, indistintamente. En un ejemplar la venera no aparece y sí los puntos en las torres y en el león.
- Sin puntos sobre las torres laterales de los castillos. La venera aparece bien entre el castillo y la línea o bien sobre ésta. En este último caso, delante del león no aparece dibujado ningún punto. En la leyenda, separando las palabras pueden aparecer puntos o aros pequeños.
Bibliografía. Notas.
(1) L. DOMINGO FIGUEROLA, A. BALAGUER, "Ordenación cronológica de las emisiones monetarias de Pedro I y de Enrique II", Nvmisma 150-155, 1978.
(2) A. BELTRÁN MARTÍNEZ, "Las monedas castellanas de Enrique II y de Juan I atribuidas a la ceca de Zaragoza", Nvmisma 16, 1955; O GIL FARRÉS, "Acuñaciones castellanas de Pedro IV de Aragón. Monedas de la ceca de Zaragoza existentes en el Museo Arqueológico Nacional", Numario Hispánico, 1973.
(3) J. TORRES LÁZARO, "El ordenamiento de Cuenca", Nvmisma 238, 1996.
(4) R. VIDAL QUADRAS, Catálogo de la colección Vidal Quadras, Barcelona, 1892 (nº 5726)
(5) A. OROL PERNAS, "Acuñaciones compostelanas de Enrique II", Gaceta Numismática 33, 1974.
(6) C. VAAMONDE LORES, "De monetaria gallega", Boletín de la Real Academia Gallega, 1934-1936.
(7) A. OROL PERNAS, "Las monedas medievales castellano-leonesas", Nvmisma 147-149, 1977.
(8) A. LÓPEZ FERREIRO, Documentos de Galicia Histórica, Santiago, 1901.
(9) El ejemplar de real que se cita es T. SISÓ, E. DOMINGO, Colección Guiomar, Subasta de Áureo, diciembre de 1997, número 229. Sobre los reales de Pedro I ver (10) y J. PAZ BERNARDO, "Un real de Pedro I de la ceca de La Coruña, variante ¿inédita?", Gaceta numismática, 109, 1993.
(10) A. ROMA VALDÉS, Moneda y sistemas monetarios en Castilla y León durante la Edad Media (1087-1366), en prensa.
(11) Los ejemplares de cornado de frente estudiados son el reproducido por OROL (5), T. SISÓ, E. DOMINGO, Colección..., número 190, el perteneciente al Museo de la Catedral de Santiago y dos en colecciones particulares, uno en la ARV.
(12) Los ejemplares con el busto de lado son el reproducido por OROL (5), el del Museo de la Catedral de Santiago y cuatro en colecciones particulares. En uno de ellos no había dos veneras sobre las torres y sí una debajo del castillo, con gráfila de puntos alrededor.
(13) Con dos veneras se tuvieron en cuenta el VIDAL QUADRAS (4), número 5726, el reproducido por OROL (5), el perteneciente al Museo de la Catedral, el perteneciente el Museo del Museo de Pontevedra y otro en una colección privada.
(14) F. ÁLVAREZ BURGOS, Catálogo de la moneda medieval castellano-leonesa de los siglos XI al XV, Madrid, 1998, números 404.3 y 497.3.
(15) Con una venera se estudiaron los dos ejemplares de OROL, dos de la colección ARV, uno del Museo de la Catedral, uno en la colección MMR, uno del Museo Provincial de Pontevedra, cinco en la colección JML (uno de ellos con puntos sobre las torres y delante del león, pero sin venera) y otro en otra colección. Publica un ejemplar F. FARIÑA, "Moneda medieval castellana en el Museo I. Donativo de José Fernández López", El Museo de Pontevedra XXIX, 1975, número 40.
Ir al Círculo Filatélico Sant-Yago.