por Enrique Alejandro Godoy.
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La presente tiene como fin responder a algunas de las acusaciones que el Sr. Alain Pacquier, director del programa “Los Caminos del Barroco” hace hacia mi persona y la de mi amigo el Profesor Bernardo Illari respecto de la reciente restauración de los órganos de la Catedral del Cuzco a manos del técnico organero francés Jean-François Dupont.
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A partir de la delictiva publicación de una correspondencia privada en la cual el Prof. Illari responde a la Prof. Gascón -entre otras cosas- que la afinación de los órganos ha sido modificada en la restauración del Sr. Dupont y su equipo, el Sr. Pacquier ha perdido los estribos lanzando al mundo una tan hiriente como poco seria carta titulada “Los Órganos Históricos de la Catedral de Cusco: Masacre o Verdadero Rescate ?”.
A continuación, trataremos de responder al Sr. Pacquier manteniendo una cordura que, según quedó demostrado, él no posee.
Para empezar, el Sr. Pacquier se agarra -con uñas y dientes- del único salvavidas que aún le queda a flote: crear una polémica sobre un tema absolutamente superfluo con el fin de disimular los gruesos errores que cometieron y siguen cometiendo "sus expertos" en restauración de órganos.
El eje central de su carta es la visión paranoica de que -según sus palabras- su programa viene sufriendo un complot con oscuras intenciones a manos del Prof. Illari y de quien suscribe estas líneas.
Dicho complot se basa, siempre según las palabras del Sr. Pacquier, en la divulgación de una información errónea a la que él tilda de “mentirosa”: esta información da cuenta de que los órganos de la catedral de Cuzco se hallaban, antes de la restauración, templados a diferencia de cuarta entre ellos.
Esta información no es un “invento difamante” de los Sres. Illari o Godoy, como el Sr. Pacquier quiere hacer ver; si él conociera los escritos de los musicólogos e investigadores que en décadas pasadas nos dejaron invalorables datos, transcripciones de documentos y de partituras musicales, fotografías, etc., sabría que dicha información fue brindada por el historiador del arte Don José de Mesa en su artículo “Ensayo preliminar sobre los órganos en el Virreinato del Perú”, publicado hace ya más de veinte años. (1)
No se trata pues de un complot en contra del programa “Los Caminos del Barroco”, sino de la repetición, tal vez errónea, de un dato incierto.
Qué puede decir el Sr. Pacquier a este respecto, si él mismo propició la desfiguración permanente del órgano del Convento de Santa Clara de Sucre, creyendo en todo momento que dicho instrumento había sido obrado por Pedro de las Casas en 1664 cuando en realidad se confirmó, luego de finalizada la “restauración” del mismo, que aquel había sido construido -en realidad- por Fray Pedro Matos en 1792 ?
Vale recordar aquí que en el programa del concierto de re-inauguración de ese órgano y aún en el comentario firmado por el Sr. Pacquier en el librillo que acompaña la edición de los 3 CDs del sello K-617, se seguía tratando al desdichado instrumento en cuestión como obra de Pedro de las Casas (1664).
Qué triste coincidencia ! … fue el mismo José de Mesa quien en el artículo citado lanza el dato erróneo de la autoría del órgano de las clarisas de Sucre por Pedro de las Casas, información que ni el Sr. Pacquier ni sus técnicos restauradores se ocuparon de contradecir, a pesar de la obvia falta de correspondencia entre la decoración en estilo rococó del instrumento y su supuesta fecha de construcción en una época en la que dicho estilo era totalmente desconocido. (2)
Una vez más, la falta de investigación previa lleva a los técnicos restauradores franceses a atribuir erróneamente una obra, y esta vez no se trata de un instrumento sino de dos: los órganos de la Catedral del Cuzco.
Según los Sres. Pacquier y Dupont, ambos instrumentos fueron obrados por Lorenzo Aranibar en 1654 y 1664. Ellos basan su afirmación en el hallazgo del nombre de este personaje en un tubo interno así como en las cajas de los instrumentos.
Es cierto que el nombre de “Aranibar” aparece en varios -demasiados- lugares en las cajas de los órganos, pero se trata en realidad de simples garabatos hechos con la ayuda de algún objeto punzante: qué maestro hacedor de órganos podría construir semejantes obras de arte para terminar luego garabateando su nombre con un cuchillo sobre la bella pintura de las cajas ?
Lorenzo Aranibar fue, con toda seguridad, apenas un organista de la catedral; y muy probablemente aquel desempeñó su arte en el siglo XIX o XX.
A continuación brindamos una información referente a la construcción de uno de los órganos de la catedral cuzqueña, la cual coincide con la fecha en que -según los expertos franceses- estos habrían sido obrados por Lorenzo Aranibar. Transcribimos además parte de unos documentos que, sin duda, no son conocidos por los Sres. Pacquier y Dupont:
En un contrato de 1655, Antonio Cabezas -maestro hacedor de órganos- acordó con Diego Arias de la Cerda, obrero mayor de la catedral, terminar un órgano para dicha iglesia, el cual había sido empezado y casi completado, por el organero Francisco de Rojas.
Cabezas trabajaría con Don Tomás de Herrera, el organista catedralicio, para asegurar que el instrumento se terminara a satisfacción de este último. Apenas había pasado un año desde que se firmó el contrato original entre Arias de la Cerda y Rojas. Según este acuerdo, a Rojas se le pagarían 1500 pesos para construir un órgano grande casi idéntico al que ya existía en la catedral; Arias de la Cerda proporcionaría todos los materiales y un carpintero para construir la caja del órgano; por consiguiente, a Rojas se le pagaría por su tiempo y mano de obra.
Ninguna explicación justifica porqué Rojas no pudo completar el trabajo en un año, quizás fue distraído por otros intereses.
Los detalles del contrato eran los siguientes: se ha “de hasser un organo grande de doce palmos de largo de la mesma forma y manera que el que esta en la dha santa yglesia cathedral con todas sus mesturas fuera de unos clarines que tiene […] para el dho organo se le a de dar todos los materiales necessarios de forma que el dho francisco de rrojas no a de poner en la hechura del dho organo cosa alguna mas del trauajo personal y el dho Doctor Diego arias de la cerda a de dar carpintero pagado a su costa que labre la madera del dho organo y a de dar acauada la caxa.”. ADC, Flores de Bastidas, Leg. 98, 1654-5, f.618. (agradecemos al Sr. Wolfgang Lindner por habernos facilitado esta información).
Esperamos que los Sres. Pacquier y Dupont puedan dar alguna explicación creíble acerca de este contrato firmado el mismo año en que, según ellos, Aranibar realizó uno de los órganos de la catedral de Cuzco.
Puede verse, además, que el otro instrumento ya existía con anterioridad al año de 1654 y no fue construido diez años después como pretenden Pacquier y Dupont.
Sabemos que los maestros Sebastián de León y Jerónimo de León fabricaron órganos para la catedral de Cuzco a mediados del siglo XVI y que los maestros Cristóbal de León y Baltasar Fernández de los Reyes los aderezaron hacia fines de aquella misma centuria.
Luego, en 1718, encontramos trabajando en la catedral del Cuzco al maestro Diego de Chavez y Medina, quien se compromete a “hacer el organo de dicha Sancta Yglesia el que esta perdido de nuevo desde la flauta grande hasta la pequeña de suerte que este corriente y asimismo hara que este en el mesmo tamaño que estaba y las contras con las tapadas en vez de doce palmos y todo lo demas nuevo con los fuelles que exceda al que esta corriendo de suerte que no aya mas que pedir ni oir por cuia obra le a de dar mil pesos corrientes ...”. Dado el muy mal estado en que -aparentemente- se encontraba el órgano, Chavez y Medina pasó cuatro meses aderezando el instrumento.
Sería bueno que el Sr. Pacquier se dedicara, al menos de ahora en más, con el mismo ímpetu con el que se dedica a defenderse de supuestos complots en su contra, a buscar en los archivos la documentación referente a los instrumentos que se van a intervenir por iniciativa del programa que él dirige.
Esta misma falta de seriedad e investigación se pone de manifiesto en la prolífica producción del programa “Los Caminos del Barroco” para el sello K-617. Primero con el Prof. Bernardo Illari cuestionando las interpretaciones del director del Ensamble Elyma (Gabriel Garrido) y ahora con el director del programa cuestionando la veracidad de las transcripciones de Illari.
Verdaderamente la situación da pena …
Por otra parte, en su carta el Sr. Pacquier utiliza, como argumento de su innecesaria defensa, la explicación errónea de que si los órganos hubieran estado afinados a diferencia de cuarta, hubiera sido necesario cortar un tercio a la longitud de los tubos de uno de los instrumentos con el fin de igualar su diapasón.
Sr. Pacquier: si Ud. supiera aunque sea un poco de organería, entendería que hay muchas maneras de alterar el diapasón de un órgano; aunque Ud. prefiera la poco recomendable técnica de cortar tubos.
Más allá en su carta, el Sr. Pacquier deja ver algunas fotografías del antes y el después de algunos tubos que se encontraban en mal estado, presenta el recuento de los tubos faltantes y aquellos que se agregaron, etc.; todas cosas muy básicas que cualquier mediocre restaurador presentaría como supuestas pruebas de que el trabajo realizado reviste un alto grado de seriedad.
Pero sería bueno que el Sr. Pacquier se refiriera, por ejemplo, a la desaparición del registro de Clarín del órgano del lado de la Epístola (al que Dupont considera como del lado del Evangelio) o al origen del temperamento utilizado para afinar los órganos.
“Lo esencial es invisible a los ojos” Sr. Pacquier: un tubo remendado no es prueba de un trabajo bien hecho.
En fin, sería deseable que el Sr. Pacquier explicara, pero esta vez con argumentos veraces, todo lo expuesto en el informe sobre la restauración del órgano del Convento de Santa Clara de Sucre; informe al que él tacha de “ridículo y mentiroso”.
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Y como para no alargar aún más esta cuestión, sugerimos a quienes estén interesados en seguir esta historia que visiten el sitio "Noli me Tangere" y den lectura a los artículos que allí se publican a este respecto.
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Noli me Tangere
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Esperamos -por último- que en un futuro cercano el Sr. Pacquier emita una justa aclaración a sus flagrantes dichos y ¿ porqué no ? las disculpas del caso.
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(1) José de Mesa; artículo citado, pág. 361: “En lo técnico de acuerdo al sentir de Stevenson, los órganos suenan `una cuarta una más alto que el otro. El Do del medio suena como La inferior en uno en tanto que da Re en el otro´ …”.
(2) José de Mesa; artículo citado, pág. 373: “Parece que el convento tuvo un pequeño órgano a partir de la fundación, que se hallaba viejo, pues el síndico del convento Fray Antonio de Postigo, lo da en parte de pago al maestro Pedro de las Casas, `hacedor de órganos´. El contrato data de 21 de julio de 1664. El organero se comprometía a hacer el órgano para estrenarlo en las vísperas de Navidad de ese mismo año por el valor de novecientos cincuenta pesos más el ya mencionado organito antiguo. El que hoy vemos parece el mismo con caja redecorada en el período rococó del siglo siguiente.”
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