Capítulo V

CAPITULO V

 

LAS LLUVIAS TORRENCIALES

 

Ø      Lluvias en 1923

Ø      Ferrocarril a La Muñuela

Ø      Captura y muerte de Augusto Durand en Paita

Ø      Ricardo César Espinoza diputado por Lima

Ø      Sucesos del 23 de mayo y Haya de la Torre

Ø      Cambio de autoridades políticas

Ø      Se prepara la reelección de Leguía

Ø      Intentan deponer a Leguía

Ø      Diversos sucesos en 1923

Ø      Las lluvias de 1924

Ø      Impuestos a la chicha y al algodón

Ø      El asesinato de don Julio Rodríguez

Ø      Las Elecciones de 1924

Ø      La International Petroleum Co. compra la Brea y Pariñas

Ø      Los “Santas”  hacen escala en Paita

Ø      Ferrocarril a Morropón

Ø      Piden exoneración tributaria por inundaciones

Ø      Llevan a Lima “cadáver” de Simón Rodríguez

Ø      Gestiones para la derivación del río Huancabamba

Ø      Estación Radiográfica en Piura

Ø      Hechos diversos en 1924

Ø      Las lluvias de 1925

Ø      Plagas

Ø      Destrucción y reconstrucción del Canal Miguel Checa

Ø      Destrucción de vías de comunicación

Ø      Aguas destruyen templo de Sullana

Ø      Tiroteo en Catacaos

 

 

Lluvias en 1923

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            El año de 1923 fue de lluvias intensas, crecientes de los ríos y quebradas y de inundaciones.

 

            Desde 1921 se habían presentado fuertes lluvias que se intensificaron en 1922 y fueron aún más copiosas en 1923.  Muy lejos estaban los piuranos de imaginar que los años 1924 y 1925 serían verdaderamente catastróficos.

 

            Ya en 1922 las fuertes avenidas del río Chira había casi inutilizado el Canal Miguel Checa que por entonces administraba la Peruvian Corporation.

 

            El ingeniero Juan Portocarrero que por entonces estudió el fenómeno lluvioso, hizo conocer que en su opinión, se iban a ir intensificando las lluvias, lo que resultó cierto y recomendó el levantamiento de defensas en las márgenes de los ríos Chira y Piura.

 

            Las lluvias de 1923 causaron la incomunicación con los pueblos de la sierra y la creciente y desbordes del Chira afectó a las poblaciones y cultivos del bajo valle.  En cuanto al río Piura sucedió igual, pues los barrios de bajo nivel fueron fácilmente inundados y otro tanto sucedió en Catacaos y poblaciones del Bajo Piura.

 

            Para la ciudad de Piura se proyectó construir un muro de defensa, el ensanche del cauce del río Piura, a fin de darle un ancho mínimo de 50 metros.  Por entonces ya existía la Ley Regional 264 que gravaba en dos soles la carga de algodón desmotado en el valle del Piura, pero no se conoce por qué motivo lo producido era tan exiguo que se tuvo que derogar.

 

            Con el fin de poder atender a las obras de defensa contra las inundaciones del río Piura, el presidente de la Cámara de Comercio, el ciudadano alemán don Ernesto Arens propuso la creación de una sobre tasa de S/. 0,60 por quintal de algodón limpio.  Jorge Moscol Urbina en “100 años conquistando el desierto”, se ocupa de este asunto y relata que los agricultores se opusieron a esa propuesta y resolvieron elevar un Memorial al Gobierno, el cual hizo oídos sordos al pedido y más bien en febrero de 1924 se daría la ley 4956 imponiendo un impuesto al algodón.

 

 

Ferrocarril a La Muñuela

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            El 7 de marzo de 1923 don Miguel Checa Eguiguren, diputado por Piura, presentaba en su Cámara un pedido para prolongar hasta el pueblo de La Muñuela, el F.C. de Piura a Catacaos.  Para financiar la construcción de esta vía férrea se crearía impuesto de S/. 0,60 al quintal de algodón desmotado.  Los agricultores piuranos se opusieron y Jorge Moscol Urbina, dice que la Cámara de Comercio que presidía don Ernesto Arens, se hizo eco del pedido y solicitó ante la Cámara de Senadores que no dieran pase al proyecto, ya aprobado en la Cámara de Diputados.

 

            Los oponentes al impuesto decían que el producto no iba ni siquiera poder pagar los intereses del préstamo por financiar.

 

            De esta forma, al quedar encarpetado el proyecto en el Senado, se frustró la construcción del F.C. Piura a La Unión.

 

           

Captura y muerte de Augusto Durand en Paita

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            Al iniciarse el mes de marzo de 1923, el revolucionario Augusto Durand, en compañía del paiteño Rómulo Guidino salieron de Guayaquil de incógnito ingresando a Zarumilla de donde se trasladaron a Tumbes, siempre de manera furtiva y  los dos sólos se dirigieron a caballo rumbo a Amotape.  Allí estuvieron varios días y el 15 de marzo Guidino envió una carta a Carlos Seminario Arámburu que vivía en Paita, solicitándoles diera hospedaje a Durand, a lo que accedió Seminario.   Ya en Paita contó Durand al dueño de casa, de que recientemente había estado en Antofagasta, pero que amigos que estaban en Guayaquil lo habían invitado a esa ciudad, para poner en marcha un plan revolucionario en coordinación con algunos oficiales de la escuadra que en breve debía visitar Paita para lo cual él estaba en ese puerto; pero que le preocupaba, la pérdida o intercepción de algunas de esas cartas.  Inició Durand en Paita el contacto con varias personas importantes que le ofrecieron su ayuda, pero que luego pusieron mil de pretextos para no dársela.  Como ya era conocido su alojamiento, cambió al del domicilio de Alejandro García Cortés, y allí gracias a Seminario Arámburu tomó contacto con el comandante de Marina Federico Taboada, el ex comandante Oscar Ordóñez y el hijo de éste.  Todo hace suponer que Taboada lo delató ante el prefecto de Piura, el coronel Agustín Zapatel, personaje de armas tomar, que asumió en forma personal la tarea de capturar al rebelde.

 

            Hay una versión que asegura que Durand al salir de Tumbes, no fue directamente a Amotape sino se internó por el norte de Sullana, rumbo a las sierras de Ayabaca en donde tenía varios partidarios como Manuel Merino, contumaz montonero que había sido fiel cacerista y había luchado junto con Eloy Castro en las jornadas de 1894 pero que ahora iban por caminos diferentes pues el llamado coronel Eloy Castro se había convertido en  un ferviente partidario de Leguía.

            Conseguida la adhesión de la sierra piurana, Durand contando con el decidido apoyo del rico agricultor don Miguel Checa Checa, se dirigió a Amotape en donde se hospedó en casa del ciudadano español José Jiménez.

 

            Hay que advertir que don Miguel Checa, era padre del doctor Miguel Checa Eguiguren diputado por Piura y conspicuo leguiista.

 

            En Amotape Durand fue visitado por Pedro Rubio, connotado vecino paiteño que había tenido notable participación en las luchas de 1894 al lado de los pierolistas.

 

            Parece que el prefecto Zapatel y su asesor el alcalde Víctor M. Zapata llegaron a tener conocimiento  que Durand estaba en Amotape y se aprestaron a intervenir, pero el prófugo político, con la ayuda de Guidino y de Pedro Rubio, fue a alojarse en casa de Carlos Seminario en Paita.

 

            Según versión de Jorge Moscol Urbina, habría sido en una ensalada de Paita y no con agua u otro líquido que se habría producido mas tarde  el envenenamiento de Durand.  También manifiesta que al conocerse el escondite de Durand, el paisanaje paiteño trató de oponerse a la captura del caudillo perseguido, pero como siempre Zapatel actuó en forma muy enérgica.

 

            El coronel Zapatel llegó a Paita con numerosa fuerza armada y procedió a rodear a toda la población y paralizar las labores portuarias.  De inmediato revisó los domicilios de Seminario Aramburú y García Cortés a los que capturó, pero sin encontrar ni a Durand ni a Guidino.  También fueron apresados el comandante Ordóñez y su hijo.

 

            Mientras tanto había llegado a Paita el crucero “Almirante Grau”, cuyos jefes estaban también al tanto de los planes revolucionarios de Durand,  pues en las cartas enviadas desde Antofagasta se había descubierto todo y se dispuso que la nave de guerra cumpliera con su itinerario, para hacer caer al jefe revolucionario en una ratonera, pues se había retirado del crucero  a toda la oficialidad que se suponía podía ser adicta al rebelde.

 

            El comando del Grau, coordinó acciones con el prefecto, y desembarcó marinería que se unió a las fuerzas del ejército para hacer un rastrillaje total de Paita, manzana por manzana y casa por casa.   Todo eso en medio de zozobra y temores de los moradores que no estaban enterados del problema, pero como era lógico los rumores más alarmantes principiaron a correr.

 

            No obstante la minuciosidad puesta por el coronel Zapatel en la búsqueda, hasta el 25 de marzo no había logrado éxito.  Fue entonces que un oficial de marina que al borde del crucero Grau, miraba con largavista el puerto, notó que en el techado de una casita a las afueras de Paita, entre dos paredes se movían dos hombres.  Noticiado el prefecto, encontró allí a Durand y a Guidino, que por varios días habían permanecido sin probar agua ni alimentos.

 

            El prefecto despachaba desde la Capitanía del Puerto, y allá fueron llevados los dos detenidos.  Durand estaba enfermo y el doctor Manuel Zúñiga opinó en el sentido  que el preso necesitaba ser sometido a una operación de urgencia, ya sea en el hospital de Piura o de Talara.  No fue oído más bien se  envió a Durand a bordo del crucero Grau, en donde el comandante de la nave, el contralmirante Pizarro lo alojó en su propio camarote, recibiendo mucha atención del comandante Augusto Loayza y del médico a bordo doctor César Valdez.  Durand tenía entre la oficialidad muchas simpatías no obstante la poda de oficiales que se había hecho, y todos le prodigaron cuidados y atenciones.  A bordo se realizó una junta de médicos y se resolvió aplicarle inyecciones de alcanfor y morfina para mitigarle los dolores.

 

            El 27 de marzo el crucero Grau zarpó rumbo al Callao y Durand cada vez se agravaba más y sólo se atinaba a darle calmantes.  En la oficialidad había la esperanza  que al llegar al Callao el enfermo pudiera ser atendido convenientemente.  Pero el 31 de marzo de 1923 a las 8:30 p.m. cuando el barco navegaba frente a las costas de Lima, falleció Augusto Durand.

            El 31 de marzo a las 2 p.m. el Grau entró a la rada del Callao con la bandera a media asta.  De inmediato llegaron a bordo las autoridades políticas, judiciales y el médico legista.  El cadáver de Durand desembarcó en el muelle de guerra para evitar problemas con la multitud que los esperaba y luego llevado a Lima donde se le hizo la autopsia a cargo del doctor Leonidas Avendaño, asistido por dos colegas.  El diagnóstico fue, hernia diafragmática estrangulada del estómago, causada por una herida de bala originada en 1919.  El 10 de abril del referido año estando Durand en su tierra, Huánuco, fue atacado por un grupo leguiista que mató a su compañero  Eduardo Atard y a él lo dejó gravemente herido.   Ese crimen quedó impune y más bien los criminales recibieron recompensas del Gobierno.

 

            En Lima, en donde había un buen número de partidarios de Durand que adoraban a su jefe, el hecho causó consternación y se hizo muy general la creencia  que compartía la familia,  que Durand había sido asesinado por un tóxico en la comida y bebida que le administró el prefecto de Piura, coronel Zapatel. También se consideraba como una negligencia punible, que no se hubiera aceptado el consejo del doctor Zúñiga para intervenir de urgencia al preso, en lugar de la larga travesía al Callao.  El doctor Zúñiga había asegurado que padecía un cólico por envenenamiento y el doctor César Valdez, médico  del crucero Grau, coincidía en que se trataba de un cólico por haber bebido aguas contaminadas.

 

            Sin embargo, años más tarde, cuando la propia viuda de Durand, doña Emilia Dyer de Durand le pidió a Carlos Seminario Aramburú, que había sido su amigo, le dijera la verdad sobre su muerte, Seminario le respondió que nadie tuvo la culpa, ni hubo premeditación, sino que todo fue obra del destino.

 

Ricardo César Espinoza diputado por Lima

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En diciembre de 1922 fallece  Manuel Quimper, diputado por Lima y al celebrarse elecciones a resultó elegido el piurano Ricardo César Espinosa  que era  un fervoroso leguiísta. Hay que hacer notar que el leguiismo se presentó dividido para esta elección  y el otro candidato era nada menos que Oscar Leguía  Iturregui, sobrino del presidente e hijo del ministro de Gobierno.

Fue pues una demostración de poder político y del control de los llamados resortes legales, el triunfo de Ricardo Cesar Espinoza en un medio extraño como Lima.

Eso inició el distanciamiento entre el presidente Leguía y su primo Germán Leguía y Martínez, el famoso “tigre”.ministro de Gobierno.

 

Sucesos del 23 de mayo y Haya de la Torre

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           El culto a la imagen del Sagrado Corazón de Jesús estaba bastante generalizado en el Perú.  No había antes, ningún hogar que no lo hubiera entronizado y por eso figuraba en las salas o piezas más importantes de cada vivienda en donde se le rendía culto.

 

            En junio de 1917, fue entronizada la sagrada imagen a todo un pueblo:  Barranco y el hecho no trascendió más allá de lo religioso.

 

El arzobispo de Lima  Emilio Lisson, el 23 de mayo de 1923, organizó la  consagración  del Corazón de Jesús  al pueblo del Perú en ceremonia que debía efectuarse en el atrio de la catedral-Para el efecto, mandó a confeccionar una gran estatua de bronce del Sagrado Corazón de Jesús.

El diario “la Crónica” y la revista “variedades” en varios artículos se opusieron a ese acto religioso que contaba con el apoyo del presidente Leguía.

Pronto se sumaron a las críticas grupos clericales,. liberales, comunistas y diversos izquierdistas. con lo que se politizó el acto.

Leguía que en 1918 los estudiantes de San Marcos  había sido declarado  “Maestro de la Juventud “ posteriormente cometió varios atropellos contra la Universidad por cuyo motivo se le retiró ese título honorífico. Existía por lo tanto una tirantez entre las relaciones de los estudiantes y el presidente Leguía.. El mismo día 23 de mayo se convocó a una asamblea  estudiantil en San Marcos y el orador mas fogoso y elocuente fue Víctor Raúl Haya de la Torre que se ganó al auditorio y se inició una manifestación de protesta por las calles de Lima y en la calle Los Huérfanos tuvieron un sangriento choque con la policía al  mando del prefecto de Lima coronel Rufino Martínez

Era Martínez un militar de ingrata recordación en Piura, en donde en 1901 siendo jefe del escuadrón “Regeneración”, cometió toda clase de abusos, asesinatos y crímenes de diversa naturaleza, por lo cual se le borró del escalafón militar y se le sentenció a 10 años de prisión, pero para evadir la sanción huyó a Chile y allí estuvo hasta que la pena prescribió.  Cuando Leguía retornó al poder en 1919, reapareció  este funesto personaje y el Congreso, obsecuente al jefe del Ejecutivo, lo reintegró al Ejército y hasta lo ascendió a coronel, poco más tarde  y como si fuera poco, Leguía le dio cargos de mucha responsabilidad y es así como en 1923 era ya prefecto de Lima.

 

Murió el estudiante  Manuel Alarcón Vidalón y el obrero tranviario Salomón Ponce. Las fuerzas policiales tuvieron mas bajas  pues murieron Ruperto Gotilla,  Jesús Vásquez y José Torres..Por la noche Haya de la Torre encabezó mítines relámpago  y al día siguiente, se utilizaron los dos cadáveres  para convocar a un mitin de masas obrero estudiantil

 

En 1923 Leguía y sus mas allegados pensaban en reformar la Constitución para permitir la reelección. Pero el ministro de Gobierno su pariente Germán Leguía y Martínez también pretendía postular, por lo cual se opuso a la reelección, lanzando en agosto un manifiesto al país.. El 18 de setiembre el Congreso aprobó la enmienda de la Constitución para permitir la reelección. El 2 de octubre fueron arrestados varios civiles y militares bajo la acusación de complotar. Entre ellos al  sargento mayor  Juan de la Cruz Oballe y a Luis Bustíos. Ambos piuranos.. Entre los apresados estuvo también Haya de la Torre, pero no Germán Leguía y Martínez. El que fue sacado de su domicilio al igual que dos de sus hijos en la noche del 15 de noviembre .Posteriormente todos los  detenidos fueron deportados.

El 10 de octubre fallecía el Mariscal Cáceres y el pueblo limeño le tributó un multitudinario homenaje poniéndose por razones de duelo  nacional un alto a las luchas políticas.

 

 

Cambio de autoridades políticas

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            El año 1923 se había iniciado con mucha agitación política.  Lima y las zonas de frontera eran los lugares, en donde más se notaba esta situación.

 

            Parece que el coronel Zapatel, no era la autoridad más apropiada para encarar esta situación en Piura, en donde se requería de una persona sagaz y con mucho tino, en lugar de las actitudes atrabiliarias y truculentas, como era la forma de operar del prefecto.

 

            Todo hace suponer que al producirse los hechos que terminaron con la dramática muerte de Durand, ya habían sido removidos tanto el prefecto, como el subprefecto de Piura, pero las comunicaciones oficiales llegaron recién en abril.

 

            En lugar de Zapatel fue nombrado el coronel Guillermo Rivero de la Guardia, y para reemplazar a Emilio Orozco, retornaba a la Subprefectura don José Vicente Rázuri, el personaje que siendo subprefecto había sido enviado a prisión el año anterior por Zapatel.

 

Se prepara la reelección de Leguía

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            En 1924 debían celebrarse elecciones para elegir el nuevo presidente de la República y renovar totalmente el Congreso.

 

            Desde que se inició el año 1923 se fue insinuando la conveniencia de prorrogar el mandato presidencial, según se afirmaba para que la llamada magnífica obra de Leguía bajo el lema “Patria Nueva” pudiera continuarse.  Pero había un escollo grande que era la Constitución,  promulgada por el mismo leguía y que prohibía la reelección inmediata.

 

            Desde 1922 el ministro de Gobierno y presidente del Consejo de Ministros, don Germán Leguía y Martínez, había hecho conocer sus propósitos de postular a la presidencia de la República en las elecciones de 1924.

 

            Pero su primo, el presidente Leguía , tenía otras intenciones que era la de buscar una reelección.  Fue así como el 2 de agosto de 1922 dos senadores propusieron  la enmienda constitucional a fin de permitir la reelección presidencial.

            El proyecto fue aprobado en el Senado el 7 de octubre del mismo año y en ese día, don Germán Leguía y Martínez presentaba su renuncia y protestaba.

 

            Leguía y Martínez, al que llamaban “El Tigre” por su fuerte carácter, estaba muy vinculado a Piura.  En los años que siguieron a la toma de Lima, vivió en Piura con su padre; luego en 1905 y hasta 1908 fue prefecto de Piura y luego vocal de su Corte Superior.

 

            El 30 de octubre de 1922, se aprobaba el proyecto de reforma constitucional en la Cámara de Diputados, pero debía volver a discutirse en 1923 en ambas Cámaras pues debía ser aprobada la enmienda en dos legislaturas seguidas.  Por fin, el 19 de setiembre de 1923 el presidente Leguía promulgaba como ley 4687 la reforma constitucional que le permitiría continuar en el poder.  Fue un activo promotor de todo este proceso el presidente del Congreso, Foción Mariátegui, uno de los más funestos personajes del régimen de Leguía.

 

            Desde el momento de su renuncia, Leguía y Martínez pasó a la oposición más radical y entre los que le dieron más amplio respaldo estuvo el piurano Hildebrando Castro Pozo.  El 2 de octubre son apresados el  diputado José  Antonio Encinas y el senador Roger Luján  y también seis militares, marinos y policías entre los que estaban los piuranos mayor Juan de la Cruz Ovalle y capitán de gendarmes Luis Bustíos.

 

            El 15 de noviembre de 1923, fuerzas de la policía ingresan al domicilio de Germán Leguía y Martínez y lo apresan – como ya lo hemos dicho antes-  lo mismo que a sus hijos el escritor Jorge Guillermo y Oscar  Leguía Iturregui . Este último había sido  candidato hacía un año a una diputación vacante por el Callao y en escandaloso fraude, le robaron el triunfo a favor de  Ricardo César Espinoza.

            Los detenidos fueron enviados a la isla de San Lorenzo.  La Corte Suprema protestó porque era uno de sus miembros.  Nada valió, fue desterrado con sus hijos.

 

            El 9 de marzo de 1927 retornaría al Perú muy enfermo y retirado ya de toda actividad política y el 21 de noviembre de 1928 fallecía.

 

           

 

Intentan deponer a Leguía

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Los intentos reeleccionistas de Leguía causaron malestar en una buena parte de la ciudadanía y en ciertos círculos del ejército, pero no había forma de manifestarse porque Leguía controlaba todos los resortes del poder.

 

            El 14 de julio de 1923 se rebeló en Arequipa el Regimiento de Caballería Nº 5 y se apoderó del cuartel de Santa Marta.  Durante cuatro horas combatieron con las tropas adictas al Gobierno, siendo al fin reducidos tras de haber perecido el teniente José Gómez y los alfereces Luis Cornejo y Nicolás Escurra.

 

            Hubo conatos de rebelión en Callao, Cuzco, Huancané, Antabamba y en Sullana.

 

            Hasta 1910 había estado acantonado en Piura el Escuadrón de Caballería Nº 7 donde fue elevado a regimiento al pasar a Tumbes y tras de estar acantonados en diversos lugares del país, retorna  a Sullana en 1920, alojándose en el cuartel ubicado frente a la plaza de armas, que era muy estrecho.  El Municipio regaló un amplio terreno al Nor-este de la ciudad y en 1921 allá se trasladó el R.C. 7  construyendo un edificio provisional de cañas.  En 1923 era jefe del Regimiento de Caballería Nº 7 el comandante Carlos Demarini Santa María, al que se le consideró vinculado a conspiración y a un conato de rebelión, pero no se quiso dar mayor notoriedad al asunto y todo se concretó a un cambio de jefes.

 

 

Diversos sucesos en 1923

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·               Desde 1886 cuando don Santiago Sánchez Morote, hizo funcionar un camal en Piura se habían hecho varias mejoras y modernizaciones, pero fue en 1923 cuando el alcalde Eduardo Reusche empezó a construir un edificio destinado especialmente a camal.  El ingeniero Eduardo Elejalde Chopitea, trujillano, que le sucedió en la alcaldía terminó el edificio.  Fue sin duda uno de los camales de la zona norte, más moderno en su época.

 

·               También el alcalde Elejalde mandó a construir la columna de mármol para el busto del Almirante Grau que se encontraba en la plaza del mismo nombre, pues antes estaba sobre un inadecuado pedestal.

 

·               Asimismo el alcalde Elejalde hizo construir un estadio al oeste de la ciudad, en prolongación a la avenida Grau.  Al frente se le construyó un parque en donde al  igual que en muchas ciudades se colocó un busto al presidente Leguía.  Al caer éste en 1930, el busto fue retirado y el pedestal quedó vacío.  La gente le llamaba la plazuela sin nombre.   Años más tarde  en el ya demolido estadio se celebró el Congreso Eucarístico de Piura en 1960.  Después se levantaría en el terreno la Urbanización 4 de Enero.

·               El 2 de marzo de 1922 se había firmado un convenio transaccional sobre la Brea y Pariñas, entre el canciller peruano Alberto Salomón y el representante ingles Grant Duff; pero ese convenio no tenía la aprobación del Congreso, pues no había sido sometido a su consideración.  Fue así como el 8 de octubre de 1923 la Cámara de Diputados tras de escuchar una información escrita del canciller Salomón, aprobó una moción en la que se declaraba que las gestiones llevadas a cabo por la Cancillería sobre el asunto de la Brea y Pariñas, merecían la aprobación de esa Cámara.

 

·               En 1923 don César Cortés Sarrio era presidente del Comité de Obras, siendo en su período que se colocaron losetas en la plaza de armas.  También se construyó una pista del puente al Hospital de Belén.

 

·               En el curso del año 1923 había muerto el contralmirante piurano Juan Manuel Ontaneda Vallejos, que había sido ministro de Marina.

 

·               De acuerdo a la Constitución, las elecciones municipales debían efectuarse en 1923, pero por una disposición legal se facultaba al Poder Ejecutivo a nombrar Juntas de Notables, mientras no se llevasen a cabo tales elecciones.  En diciembre de 1923, el Congreso a solicitud del Ejecutivo dio la ley 4817 aplazando hasta noviembre de 1924 tales elecciones.  Mientras tanto el Gobierno seguiría nombrando “a dedo” las Juntas de Notables que se encargarían del gobierno municipal.  El señor Leguía con el deseo de disponer del mayor poder posible, siguió con el mismo sistema hasta cuando fue derrocado y los gobiernos que le siguieron continuaron con el mismo abuso,  hasta que el presidente Belaúnde en 1964 restituyó ese poder  al pueblo.

·               El 15 de junio de 1923, Héctor Harvey en representación del Banco del Perú y Londres y de la Compañía Irrigadora (Catacaos), toman en arrendamiento el ferrocarril  de Piura a Catacaos.  Fue entonces que una pequeña locomotora a carbón reemplazó a la tracción animal.

 

·               En Sullana, el alcalde Ildefonso Coloma que tenía las riendas municipales desde 1920 y continuaría en ellas hasta 1925, construye la plazuela Independencia frente a la estación del ferrocarril.  Las gentes la llamarían más tarde plazuela de los búhos, porque los vecinos permanecían en sus bancas conversando hasta altas horas de la noche.  Este parque se llama ahora Grau, y ostenta el busto y monumento de mármol que antes tuvo  Piura.El mismo alcalde sullanero hace adoquinar, la primera cuadra de la transversal Enrique Palacios y una cuadra de  la calle Gálvez.  También amplía y reforma el parque principal..

 

·               Con el Iinspector de Educación Gustavo Moya  inician la construcción del Centro Escolar en la avenida Lama- 

 

·               El 23 de abril el río Piura pasa por el puente con 1 200 m3.

 

 

 

Las lluvias de 1924

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            Por cuarto año consecutivo en toda la región hubo intensas lluvias, y las quebradas y ríos corrieron y se desbordaron con abundantes aguas.

 

            El río Tumbes que tiene agua durante todo el año creció y se desbordó llegando el agua hasta la plaza de armas.

 

            En el norte de la provincia de Paita, en donde ahora se encuentra la provincia de Talara, las quebradas generalmente secas, tuvieron abundante agua.

 

            En la sierra piurana y en los cerros  de Amotape, las lluvias fueron intensas, lo cual motivó una gran creciente del río Chira y su desborde en la zona baja del valle..En La Huaca  el río erosionó terrenos urbanos produciendo que muchas viviendas se desbarrancasen.

            En el Alto Piura, los agricultores tuvieron agua en exceso y no se vieron en la necesidad de construir tapas.  En el Medio y Bajo Piura, el río llenó el cauce con abundante caudal de aguas desbordándose por la zona del camal. de Piura  En Catacaos se construyeron defensas por la zona del mercado.  Varias calles de La Arena y de La Unión fueron inundadas.

 

Impuestos a la chicha y al algodón

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            Por la década del veinte, había un gran desorden en cuanto a los aspectos tributarios.  Aparte de los impuestos que regían a nivel nacional, había una gran cantidad que eran de carácter local destinados a obras públicas también locales o al sostenimiento de instituciones como colegios y sociedades de beneficencia.

            El 16 de enero se dio la ley 4901 el impuesto a la chicha que rrigió por muchos años como una renta para el Colegio San Miguel.  Los parlamentarios piuranos creyeron que nada era más justo, que los bebedores contribuyeran en algo a la educación.

 

            El 13 de febrero de 1924, se dio la Ley 4956 del Impuesto al Algodón. Los antecedentes de este impuesto  vienen de abril de 1923 cuando la Cámara de Comercio de Piura presidida por don Ernesto Arens se opuso a un impuesto al algodón para construir un ferrocarril de Catacaos a La Muñuela, y en cambio como alternativa se propuso gravar con S/. 0,60 el quintal de algodón limpio, para destinarlo a obras de encauzamiento del río Piura y evitar los daños que causaban las inundaciones.  Se hizo un memorial que se remitió al presidente Leguía el que lo derivó a la Dirección de Agricultura y Aguas del Ministerio de Fomento que envió una nota de atención a Piura.  Dice Moscol Urbina, que mientras tanto en Lima, el senador Ricardo César Espinosa, había presentado por su cuenta un proyecto similar, pero la tasa tributaria iba a ser de S/. 1,00 por quintal de algodón.  Por los beneficios que esta ley reportó en la defensa de las poblaciones del Bajo Piura, se le conoció como Ley Espinosa.  En la Cámara de Diputados, cuando el proyecto pasó para su discusión encontró el apoyo decidido del diputado Miguel Checa Eguiguren, hijo de don Miguel Checa Checa.

Siempre se hizo broma de que en parte el Colegio Nacional San Miguel vivía de la chicha.

 

 

El asesinato de don Julio Rodríguez

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            Don Julio Rodríguez, prefecto de Piura y gran amigo de Leguía, había sido trasladado en 1922 con igual cargo al departamento de Ica.

 

            Por ese entonces el sector agrario de ese departamento estaba conmovido y los campesinos se organizaron en la Federación de Campesinos del Valle de Ica, lo cual estimuló para reiterar sus reclamos.  En 1923 había una situación de pugna entre los propietarios de la Hacienda Caravedo ubicada en Parcona y la Tinguiña, con sus peones y campesinos arrendatarios que ocupan sus predios.  Los desacuerdos derivaron en sangrientos desórdenes, y algunos revoltosos fueron apresados y remitidos a la isla San Lorenzo frente al Callao, lo que era sin duda pan de cada día en la época de Leguía

 

            Para contemplar todo ese problema, la Federación de Campesinos decidió realizar una Asamblea General en Parcona el 18 de febrero de 1924 la que no fue autorizada por la prefectura.  Era día lunes y el prefecto con un pequeño grupo de gendarmes se dirigió a Parcona para impedir la reunión.  Se produjo un violento cambio de palabras siendo las más agresivas un grupo de mujeres con evidentes síntomas de embriaguez.  De las palabras, los enardecidos campesinos pasaron a los hechos y avasallaron a la pequeña fuerza policial, apoderándose del prefecto al que mataron a palos y ahogándolo con tierra que metieron en su boca.  Luego el cadáver fue arrastrado.

            Al conocer Leguía estos hechos montó en cólera afectado por la cruel muerte de su amigo y ordenó un severo escarmiento no sólo contra los instigadores sino también contra las poblaciones de Parcona y la Tinguiña.

 

            El subprefecto de Ica, Duffó, asumió la Prefectura y con un batallón de infantería tomó por asalto al pueblo de Parcona.  Se capturó y torturó a mucha gente y como  consecuencia de las averiguaciones, una gran cantidad de mujeres fueron capturadas y también muertas a palos.  Leguía había ordenado que se borrase del mapa a Parcona y fue en cumplimiento de eso que la población fue dispersada y el pueblo quemado, no salvándose ni las aves de corral, cerdos y otros animales que fueron matados.  Los que no habían huido, o estaban presos se vieron precisados a evacuar la población y desparramarse por los pueblos de la campiña.  Estos sucesos ocurrieron dos días después del asesinato del prefecto. Una gran cantidad de dirigentes campesinos, entre ellos Juan Pévez fueron remitidos a Lima y la mayor parte de ellos estuvieron en prisión hasta 1930 fecha en que cayó Leguía.  La Federación Campesina  de Ica fue puesta fuera de ley.

 

            En realidad, don Julio Rodríguez no era una persona abusiva ni intolerable.  Todo lo contrario.  Por su afabilidad se había granjeado muchos amigos en Piura y precisamente entre las comunidades indígenas que lo contaban entre uno de sus socios.

 

            Duffó sería nombrado años más tarde prefecto de Tumbes.  Se le conocía allá como “malo” y se le llamaba “el tuerto Duffó”.

 

Las Elecciones de 1924

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            El Ejecutivo convocó a elecciones presidenciales, parlamentarias y para los congresos regionales que se debían de llevar a cabo en dos actos los días 6 y 7 de julio de 1924.

 

            Leguía había prácticamente eliminado a la oposición que no presentaba candidatos de tal manera que sólo se iba a votar por Leguía o en blanco.  En cuanto a los parlamentarios, casi todos seguían la norma que había trazado el presidente, es decir, iban a la reelección.  Tampoco tenían –en la mayoría de los casos- oposición.

 

            Votaban los hombres mayores de 21 años que sabían leer y escribir y el documento que servía para identificarse era la Libreta Militar.  En cada pueblo había una sola mesa de sufragios integradas por un contribuyente que la presidía y era nombrado por el Gobierno, el juez de paz y el párroco.  Cuando la población electoral  de un lugar, era muy grande se instalaban  mesas adicionales.  Los electores llenaban la cédula censal en la propia mesa y ante la mirada atenta de sus miembros y casi nadie se atrevía a colocar votos en blanco. Es decir que el voto no era secreto No se podían plantear reclamaciones ante los miembros de las mesas por irregularidades.  Los candidatos que algo tenían que reclamar, sólo podían elevar su queja ante el Supremo Tribunal de Responsabilidades, pues se había quitado a la Corte Suprema esa facultad.  El Congreso atendía las impugnaciones a la elección presidencial.. Muy pocos se atrevían a votar contra Leguía o en blanco.

 

            Las elecciones en el Perú y en el departamento de Piura se realizaron con mucha tranquilidad, pues el Gobierno controlaba todos los mecanismos del poder.

 

            Como cabe suponer, más del 90% de los votos fueron para Leguía, tal como ocurría en los países comunistas entre las décadas del 50 y del 70.  En Piura, los senadores y diputados gobiernistas fueron reelegidos.  Sólo Edmundo Seminario A. reemplazó a Ricardo Espinoza en el Senado.

 

            Leguía inició su segundo período consecutivo el 12 de octubre de 1924.

 

 

La International Petroleum Co. compra la Brea y Pariñas

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            En 1914, la IPC principió a operar en el Perú, por haber adquirido de la London Pacific los derechos de arrendamiento.

 

            Como a consecuencia del Laudo Arbitral, se definía la situación legal de la Brea y Pariñas, consideró la IPC que ya había llegado el momento de convertirse en única dueña de los yacimientos.

 

            El 28 de febrero de 1924, la London Pacific Co. traspasó  los derechos de propiedad a la IPC, en acto que se realizó en Londres, ante el notario público John Alfred Donninson, con firma legalizada por el cónsul general del Perú en Londres, Oscar Víctor Salomón, hermano del canciller Alberto Salomón Osorio, habiendo recibido los herederos de William Keswick por la venta, la fabulosa suma de 65 000 libras esterlinas.  Eso fue el valor de las haciendas Brea y Pariñas en 1924, que los Lama perdieron miserablemente.

 

            Esa escritura de compra-venta hecha en Inglaterra, fue inscrita en el Registro de la Propiedad Inmueble de Piura, en abril de 1924 como asiento Nº 6 a fojas 171, tomo 19.

 

            Contando con ese asiento, la IPC por intermedio de su representante Eduardo Pombo se presenta el 1º de mayo del mismo año ante el Ministerio de Fomento, para registrar las 41614 pertenencias, a nombre de la IPC.

 

            Cuando Sánchez Cerro asumió el poder en 1930, dio Pombo 70 horas de plazo para que abandonara el Perú, como extranjero indeseable.

 

 

Los “Santas”  hacen escala en Paita

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            La transnacional Grace Line, con sede en Nueva York, tenía una compañía de vapores de gran tonelaje y a todo lujo, que hacía la travesía de Nueva York a Europa y también a los puertos del Caribe y los principales del Océano Pacífico.

 

            Los barcos que ofrecían comodidad y confort a sus pasajeros, tenían el casco negro, las chimeneas amarillas y camarotes y cubierta blancos.

 

            La fortuna de los Grace se había hecho en el Perú.  En efecto, en 1854 había llegado a Lima el irlandés William Russell Grace, como se dice vulgarmente “con una mano atrás y otra adelante”, es decir pobre pero con deseo de hacer fortuna.  Con un hermano pusieron una tienda y más tarde se dedicaron a actividades financieras.  Cuando se enriqueció se trasladó a Londres, en donde fundó la casa W.R. Grace.  Más tarde se trasladó a Nueva York, asociándose a su hermano Miguel Grace que llegó a ser alcalde de Nueva York.  En 1886 los Grace asumieron la representación de todos los acreedores del Perú.  Se trataba de una deuda anterior a la guerra con Chile hecha sobre la base de los recursos del guano y del salitre.  Como es sabido, el Perú perdió la provincia salitrera de Tarapacá y además durante la guerra y aún después de ella, Chile explotó en forma intensiva el guano, sobre todo el de las islas de Lobos frente a Piura y Lambayeque, ees decir que el Perú no tenía recursos para cancelar esa elevada deuda.  El Perú para pagar, transfirió a sus acreedores los ferrocarriles, para lo cual se formó la Peruvian Corporation.

 

            Los barcos de la Grace, tocaban en Talara en donde estaban los intereses de la IPC, pero no lo hacían en Paita.  Los comerciantes importadores y exportadores, y los que tenían que enviar productos a Lima y otros lugares del país, no contaban con la ventaja de poder usar estos barcos.

 

            Los comerciantes piuranos y el diputado Arturo Pallete habían venido gestionando que esas naves hicieran escalas en Paita.  Recién en agosto de 1924 los agentes de la Grace en Piura, hicieron conocer que de acuerdo a lo informado por sus superiores, los “Santa” harían escala en Salaverry y Paita cuando hubiera carga adecuada por recibir.

 

            Posteriormente, hicieron escala normal, hasta que el transporte marítimo fue reemplazado por la vía aérea, renglón en que los Grace también llegaron a tener una poderosa empresa.

 

           

 

Ferrocarril a Morropón

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            En la misma forma en que se proyectaba prolongar el ferrocarril de Piura-Catacaos hasta La Muñuela, así también se pensó en prolongar el ferrocarril Paita-Sullana-Piura hasta la localidad de Morropón.

 

            En este aspecto se llegó a avanzar bastante, pues hasta se dieron dos concesiones seguidas, primero a don Carlos Guisian y más tarde a Pedro Martinto.

 

            Los concesionarios abandonaron el proyecto, tanto por dificultades económicas como por la oposición de cierto sector de Piura y del Bajo Valle que prefería el ferrocarril de Piura a Sechura.  Ya antes los agricultores se habían opuesto a la prolongación del ferrocarril hasta La Muñuela porque se trataba de financiarlo con un impuesto al algodón.

 

            Jorge Moscol hace referencia al proyectado ferrocarril a Morropón en “100 Años Conquistando el Desierto”. Esta fue una voluminosa obra de 1003 páginas cuya edición fue financiada por la Cámara de Comercio de Piura., e impresa en los Talleres Gráficos de la Universidad de Piura en  1989 y significó para Moscol,  un esfuerzo tremndo y también de los  últimos del notable periodista y literato.

 

 

Piden exoneración tributaria por inundaciones

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            El impuesto a los predios rústicos y urbanos, se cobraba sobre el valor de los mismos y era un recurso de las municipalidades provinciales.

 

            El Bajo Piura, siempre se veía azotado por las sequías y cuando había agua, llegaba en tal cantidad, que la intensidad de las mismas y el desborde de los ríos malograba canales, arrasaba con los cultivos e impedía hacer labores agrícolas.

 

            Los agricultores grandes y chicos, con motivo de las fuertes lluvias de 1924 se enfrentaron a graves problemas de liquidez y se hallaban en situación económica precaria. Eso motivó que los agricultores de los valles del Chira y del Piura, solicitasen a los Municipios de Paita, Sullana y Piura, la exoneración del impuesto predial rural por dos años.  La insistencia era más pronunciada en los agricultores del Bajo Piura.  La municipalidad de esta provincia acordó una rebaja en el impuesto.

 

            En cambio los ganaderos, solicitaron que dejaran sin efecto la exoneración al ganado importado de Colombia, porque les hacía competencia ruinosa.  Dice Jorge Moscol Urbina,  que los ganaderos sólo pedían la aplicación de la Ley 4674 que establecía un tributo de 3 libras peruanas por cada cabeza.de ganado.

 

 

Llevan a Lima “cadáver” de Simón Rodríguez

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        Don Simón Rodríguez, maestro del Libertador Simón Bolívar, emprendió en los días iniciales de 1854, lo que sería el último viaje de un hombre que era un verdadero trotamundos.  El itinerario era sumamente largo, desde Azángaro en Puno hasta Colombia.  Al pasar por Amotape se sintió mal y allí murió el 28 de febrero de 1854, siendo registrado su deceso en el folio 15 del Libro de Partidas de Defunciones, que abarca de 1852 hasta 1863.

 

            El año 1924 el presidente Leguía se proponía celebrar  con gran pompa el primer centenario de las batallas de Junín y Ayacucho.  En Lima se encontraban por entonces el embajador colombiano Fabio Lozano, el mismo que había ajustado con el canciller peruano, Salomón, el tratado conocido como Salomón Lozano, por el cual el Perú perdió extensos territorios y poteriormente originó el llamado .

 

            Fabio Lozano sugirió a Leguía la exhumación de los restos que estaban en Amotape para darles definitiva sepultura en el Panteón de los Próceres.

 

            Las autoridades de Lima, telegrafiaron al prefecto de Piura, que era el coronel Enrique Ruiz Buenaño, que había reemplazado al coronel Guillermo Rivero de la Guardia.  Los restos debían ser enviados por vía marítima al Callao.

 

            De la prefectura se dispuso que el subprefecto de Paita y el párroco de Amotape dieran cumplimiento a lo dispuesto por la Secretaría de Palacio.  Tras una serie de indagaciones, que se tomaron como “tradición oral”, se procedió a la exhumación de un cadáver.  A estos actos asistió un joven redactor del diario “El Tiempo” que era Carlos Chávez Sánchez el cual publicó una información, en donde se ponía en tela de juicio que tales restos inhumados con Acta de fecha 27 de noviembre de 1924, fueran en realidad los de don Simón Rodríguez.  En Amotape circuló insistentemente el rumor de que los restos pertenecían a un indígena de apellido Chiroque.

 

            En realidad, las autoridades de Piura se vieron apremiadas por las de Lima, pues cuando el párroco y el subprefecto trataron de ubicar los restos, no lo lograron y así se lo comunicaron al prefecto el cual envió un telegrama a Lima.  De Palacio llegó una comunicación telegráfica conminatoria disponiendo que de todos modos y en forma urgente fueran remitidos los restos.  El  coronel Ruiz Buenaño entendió entonces  que en Lima no había interés histórico en cuanto a la autenticidad de los restos, y que sólo se trataba de cumplir con un número del programa de festejos.  Así se lo hizo conocer el prefecto al subprefecto y éste procedió a enviar por mar los primeros restos que encontró en las excavaciones practicadas.

 

            En Lima, el diario “El Comercio” y varios historiadores denunciaron como apócrifos los restos que se atribuía fueran de don Simón Rodríguez, pero Leguía no se dio por entendido y el programa de festejos se cumplió con brillo  y pompa.

 

            Posteriormente, cuando en 1954 gobernaba el general Odría y en Colombia su amigo Pérez Jiménez, los restos fueron remitidos a Venezuela en una nave aérea venezolana el 17 de abril, para darles sepultura en la Cripta del Panteón Nacional de Caracas.

 

            Años más tarde, el párroco de Amotape, el padre Juan Ancajima, volvió a poner el viejo problema sobre el tapete y aseguró que los restos de don Simón Rodríguez  seguían en Amotape  en un sitio no precisado y que sólo historiadores y experto podrían quizá algún día dar con la tumba.

 

 

Gestiones para la derivación del río Huancabamba

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            En las elecciones de 1924, don Edmundo Seminario Arámburu reemplazó en una de las dos senadurías piuranas a don  Ricardo César Espinoza.  Estaba Seminario vinculado al agro en el Alto Piura y tan pronto llegó al Senado pidió que se realizaran estudios para derivar las aguas del Quiróz al río Piura.

 

            Pero en Piura había causado alarma los proyectos del presidente Leguía de derivar las aguas del Huancabamba para lograr la irrigación de las Pampas de Olmos en Lambayeque, estudios que se encargaron al competente ingeniero Carlos Sutton,

 

            Narra Jorge Moscol, que el 23 de diciembre  el presidente de la Cámara de Comercio de Piura, don Carlos Lessel, envió un oficio al presidente Leguía, adhiriéndose a un memorial del Concejo Provincial de Piura,  pidiendo el nombramiento de una Comisión Técnica de Ingenieros, a fin de que estudiase la forma de dar aguas permanentes al río Piura.

 Se planteaba concretamente que en los estudios de irrigación de Olmos se contemplase la construcción de un canal, que en los meses de octubre a diciembre, volcase sus aguas al Piura, con lo que se aseguraría el agua a la agricultura piurana.  Se manifestaba que técnicamente tal canal no era imposible y que el río Piura sólo discurría en la zona Alta de febrero hasta agosto.

 

            El memorial del Concejo y el Oficio de la Cámara fue entregado por el diputado Miguel Checa Eguiguren al presidente Leguía.

 

            El mandatario respondió telegráficamente, expresando que mucho antes de recibir tales documentos ya había dispuesto que el ingeniero Carlos Sutton viajase a Piura para determinar las obras a ejecutar para satisfacer los justos anhelos de los agricultores piuranos.

 

            El senador Seminario, también respaldó el pedido del municipio y de la Cámara de Comercio, pero consideraba más viable la derivación del río Quiroz.  Aseguraba que los ingenieros Viñas y Juan Portocarrero, no habían realizado estudios sobre la derivación de las aguas del Huancabamba como se creía en Piura, sino que se trataba de simples cálculos o apuntes.

 

            También consignaba el senador Edmundo Seminario que en 1905 cuando el presidente José Pardo visitó Piura, el prefecto de entonces que era don Germán Leguía y Martínez en el discurso de bienvenida que pronunció, pidió la derivación de las aguas del Huancabamba al Piura, pero que el presidente Pardo no acogió la idea porque ya se hablaba de la irrigación de Olmos.

           

 

Estación Radiográfica en Piura

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            Desde el 1º de mayo de 1921, el presidente Leguía había firmado contrato con la empresa inglesa Marconi Wireless Telegraph Company para la administración y reorganización del servicio postal, así como para la fusión de los servicios telegráficos con los radiográficos que recién nacían.  El contrato era por 25 años.

            En 1921 el radio-aficionado Jorge Vargas Escalante, venciendo mil dificultades de tipo técnico logró conversar con la estación radiográfica de Darién en Panamá.  Este radio aficionado montó una estación en Magdalena del Mar, en Lima y el 6 de julio de 1924 estableció comunicación con Buenos Aires, Argentina.  El 28 de julio del mismo año Vargas estableció comunicación radiográfica con el buque “Italia” que estaba surto en el Callao.

            En el contrato con la Marconi se establecía que serían instaladas estaciones inalámbricas en diversos lugares del Perú.  Una de esas estaciones se ubicaría en el departamento de Piura, debiéndose decidir después  si se hacía en el puerto de Paita o en la ciudad de Piura.  La existencia de una Oficina de Cable submarino en Paita, que pudo haber decidido la ubicación de la estación radiográfica en el puerto, para tener los dos servicios juntos, más bien fue un argumento para que la estación inalámbrica se levantase en Piura.

 

            Era alcalde de Piura, el paiteño Humberto Artadi, que antes había sido diputado por esa provincia, el cual acatando el sentir general de las instituciones piuranas, se unió para que fuera en la ciudad capital del departamento el lugar en donde se levantase la torre de acero y las oficinas y equipos, para lo cual donó un terreno frente a la plaza Grau.

 

            El ingeniero Ricci fue el encargado de los trabajos técnicos y el nuevo servicio fue inaugurado el 31 de diciembre, siendo el 1er. jefe el señor Carlos Masías.

 

            La tarifa por palabra para los mensajes fue de 12 centavos por palabra al extranjero o a los barcos, lo que era bastante más económica que la tarifa del cable.  La estación funcionó con el tipo de onda llamada amortiguada.

 

 

Hechos diversos en 1924

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·               En 1924 con dineros enviados por el Gobierno, se terminó de construir a dos kilómetros de la ciudad de Huancabamba un cementerio nuevo, cercado y con capilla.  No obstante eso, los huancabambinos siguieron usando el cementerio viejo, también a dos kilómetros de distancia ubicado en la parcialidad de Cabeza.  Esto se debía a que era voluntad de los difuntos reposar cerca de sus padres, antepasados y parientes.  Los cementerios eran administrados por la Sociedad de Beneficencia cuyo presidente era don Clemente Ubillús que también lo fue en los años 1925 y 1926.

 

·               En 1924 era distribuidor en Piura de los automóviles Studebaker y General Motors don Ramón Romero, que en ese año realizó un viaje de ida y vuelta en autoa Chiclayo por el desierto. Fue el primero que lo logró.

 

·               En 1924 se construyó la carretera de 11 kilómetros que unió Piura a Catacaos.  Permaneció sólo afirmada por algunos años.

 

·               A  fines del año 1924, los ciudadanos italianos Carlos Verrando y César Camminati fundan una curtiembre, levantando un edificio industrial al norte de la ciudad de Sullana, en medio de un arenal.  Hasta el año 1932 permanecieron juntos los dos socios.  Verrando quedó más tarde con la curtiembre y fundó la Compañía Industrial Verrando S.A. mientras que Camminati se dedicó a explotar varias industrias y al abastecimiento de agua a la población.

 

·               Desde 1922 don Carlos Leigh, para su hacienda Los Cocos, había adquirido dos motores de 15 H.P. cada uno con los que extraía mediante bombas, agua de un pozo..A causa de las crecientes del Chira en el año 1924, las instalaciones se malograron y el pozo quedó inutilizado.  Entonces el señor Leigh trasladó los dos motores a Sullana y los utilizó para mover dos dinamos que adquirió en Lima, con los cuales pudo dar energía eléctrica y alumbrado a su domicilio y a los de sus vecinos.  De esa forma muy modestamente se inicia el servicio de alumbrado público en Sullana, pues en 1928 lo brindaría el señor Guillermo Leigh Barreto a la entonces pequeña   población de Sullana en su parte central., entre las 6 p.m. y las 6 a-m..

 

·               En febrero de 1924 llegaron a Piura el gerente general de The Peruvian Corporation Ltd., el inglés A.J. Cooper, en compañía del superintendente Carlos Yori.La citada empresa era la concesionaria de todos los ferrocarriles del Perú y entre ellos el de Paita a Piura.  El señor Yori tenía fijada su residencia en Paita y allí vivió hasta su muerte..En Piura los funcionarios de la empresa visitaron diversas instituciones para hacer conocer que iban a poner en vigencia la nueva tarifa de pasajeros y carga en el tren, que les había sido autorizada por Resolución Suprema del 17 de agosto de 1923.  Los piuranos alegando depresión económica causada por las lluvias y las inundaciones solicitaron la postergación por un año, pero al final se acordó que las nuevas tarifas entrarían a regir a partir del 1º de setiembre de ese año.  Muy lejos estaban los agricultores de imaginar que el año 1925 sería catastrófico por las torrenciales lluvias.

 

·               En Sullana y Tumbes la moneda ecuatoriana circulaba con tanta libertad como el Sol Peruano, y lo hacía a la par no obstante que frente al dólar, la moneda del país vecino tenía una menor cotización que la moneda peruana.   Si bien en la vida corriente el perjuicio quizá no se notaba, no ocurría igual con el comercio sobre todo cuando las transacciones eran por montos elevados.  Se resolvió entonces que los comerciantes de Sullana, cobrasen una prima, para nivelar el cambio.

 

·               Los ganaderos piuranos, en su afán de mejorar las razas criollas de ganado vacuno y asnal, gestionaron por intermedio del ex –senador Ricardo César Espinoza el envío de animales de raza.  Se recibieron dos vacas, un torete y un burro hechor.  Lo ganaderos no deseaban las vacas a pesar de ser de raza fina y solicitaron el cambio por toros, pero luego los vendedores de los animales pidieron la devolución de una vaca, que dijeron habían enviado demás.  Moscol Urbina, dice que todo este enredo dio origen a situaciones muy jocosas, pues lo que deseaban los ganaderos eran toros reproductores y no vacas.

 

·               En setiembre de 1924 existían en el departamento siete ingenios para pilar arroz, todos ubicados en el Alto Piura.En cuanto a desmotadoras de algodón había 22, siendo Duncan Fox y Co. la empresa que tenía mayor número, pues poseía una  en el valle del Chira y tres en el valle de Piura.  En el valle del Chira había seis desmotadoras y 16 en el valle de Piura.

 

·               En 1924 se realizaron esfuerzos para que en Piura fuera adoptado el sistema métrico decimal, pero todo fue en vano.  Como medidas de peso se  usaban la libra y la arroba.  Para medidas de longitud la vara española y también la yarda inglesa con pies y pulgadas.  Para medidas agrarias se usaban la cuadra de 100 varas por lado y no la hectárea de 100 metros por lado.  La medida de peso en el algodón era la carga, los zurrones para el tabaco y la fanega era una medida de capacidad para el arroz.

 

 

Las lluvias de 1925

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            En enero de 1925, los piuranos de todas las regiones del departamento, estaban muy lejos de imaginas que en breve iban a tener que enfrentar una de las más grandes catástrofes pluviales de que se tuviera noticias.  Hasta entonces las lluvias más intensas de las que se tenían noticias, fueron las de 1891.

            En esa época se llamaba Corriente del Niño a algo más complejo y que ahora se denomina Fenómeno del Niño.

 

            Las lluvias empezaron en 1925 a fines de enero, en la sierra piurana.  El nudo de Loja en donde se forma el río Catamayo, uno de los confluentes del Chira, desde mediados de enero había detenido los grandes nubarrones provenientes del Océano Pacífico que dieron origen a copiosas lluvias, las que a su vez determinaron que a fines de ese mes de enero, el Chira pasara ya por Sullana con apreciable volumen.

            Al empezar el mes de febrero, ya las lluvias caían en todo el departamento con notable intensidad.  En las sierras de Huancabamba, una parte de las aguas provenientes de los aguaceros hicieron crecer inusitadamente al río Huancabamba, pero no originó inundaciones por tener el cauce bastante profundo.  Las cordilleras de Huamani y de Cerro Negro, actuando como divortium acquarum hicieron que una gran parte de las aguas de lluvia fuera a engrosar a los afluentes  que daban origen al río Piura.

            El 3 de febrero pasaba el río bajo el puente de Piura con apreciable caudal.  Fue como el punto de partida para que todas las compuertas del cielo se abrieran y el agua cayera a torrentes.  El 19 de marzo el río pasa con 1 900 m3 por el puente.  Era el día de San José.

 

            Los efectos del Fenómeno del Niño se sintieron en toda la costa peruana y lógicamente con mayor intensidad en Tumbes y en Piura.

 

            En Lima llovió intensamente como no sucedía desde hacía 161 años, con relámpagos y truenos, a lo que no estaban acostumbrados los capitalinos, y como es lógico suponer creó una gran alarma.  Los perjuicios fueron apreciables  pues los techos de las viviendas de Lima no estaban preparados para las lluvias.  Las estadísticas decían que desde 1764 no ocurría un hecho igual.

 

            El 29 de enero llovió torrencialmente en Arequipa, se desbordó el río Chili y centenares de familias  tuvieron que refugiarse en partes altas.  Los huaycos que cayeron cortaron la vía férrea y dejaron aislada a la Ciudad Blanca.  Un puente fue destruido y otro más en Sabandía, en donde hubo derrumbes de viviendas que causaron 20 muertos, entre las que se contaba a una conocida dama, doña Zoila Romaña Vda. de  Staford.

 

            En Ica el torrente Achirana se desbordó y destruyó gran cantidad de viñedos. Grandes daños se registraron en Nazca, Palpa y Santiago.

 

            En Ancash quedaron prácticamente destruidos la caleta de Samanco y varios pueblos de la cordillera.  La hacienda Casagrande en Trujillo, fue inundada.

 

            En La Libertad, el río Virú creció, se desbordó y destruyó el pueblo.

 

            Las ciudades de Chiclayo y de Lambayeque se salvaron de la inundación, porque en el año 1924 el ingeniero Carlos Sutton había construido obras de defensa, por orden del presidente Leguía que era lambayecano.

 

            El 19 de marzo, el río Piura creció inusitadamente.  En grandes correntadas pasaba bajo el puente arrastrando arbustos, animales muertos y restos de chozas.  Se temió por el puente.  La mira instalada en el puente señalaba que la profundidad era de 5,80  y la descarga registrada de 1 900 m3 por segundo.

            El 25 de marzo “La Industria” de Piura, informaba lo siguiente:  Hay cuadros de horror y miseria que no son para ser descritos.  Todos los edificios públicos y edificios particulares han sido damnificados.  Ya en 1923 el agua había producido estragos en los barrios bajos de Piura.  Se habló con esa tropical elocuencia que nos caracteriza de una serie de brillantes proyectos tendientes a evitar, que en caso de repetirse la abundancia de agua, se repitiera el desolador espectáculo de casas destruidas y niños huérfanos.  ¿Qué pasó con las medicinas y los víveres que se habían guardado para las épocas de estragos?  ¿Qué pasó con el muro de contención al río Piura?”.

 

            El 31 de marzo el prefecto coronel Ruiz Buenaño envía un desesperado telegrama al presidente Leguía.  Dice:  Señor Presidente de la República.  Esta mañana 10 a.m. Concejo se presentó a mi despacho interpusiera buenos oficios a su persona conseguir un subsidio 2,000 libras para atender gastos de defensa población contra agua.  Uno mis súplicas.  Efecto de lluvias tienen a esta ciudad peor condición que quedara con terremoto 1912.  Aún se esperan lluvias más fuertes mes entrante.  Población descontenta.  Respetuosos saludos. Prefecto Coronel Ruiz”.

            El 31 de marzo el diario “La Prensa” de Lima ponía en grandes caracteres los siguientes  títulos:  Las fuertes lluvias y las Grandes Avenidas en Piura, Castilla y Catacaos del 17 al 21 de Marzo”; “El día 19 el Río Piura alcanzó más de 6 m. de altura.  Noches de afanes y zozobras”;  “Trabajos de defensa en la ciudad”, “Día 20 cayó fuerte aguacero”,  “Electos de las Avenidas del Chira”, “La situación en Catacaos, casas de adobe se desplomaron”.

 

            Lima estaba en emergencia, el 10 de marzo había llovido intensamente desde la 1,30 de la madrugada hasta las 6 a.m.  El Rímac se desbordó y entró por la Alameda de Acho.  La hidroeléctrica de Yanacoto se averió y Lima quedó a oscuras.  El presidente Leguía estaba embargado por los problemas de la capital.

 

            La Cruz Roja norteamericana, donó 2 000 libras para los damnificados y de eso poco tocó a Piura.  El prefecto de La Libertad, coronel Medina, creó una Junta Pro-fondos de damnificados y logró recolectar 3 000 libras.

 

            Toda la provincia litoral de Tumbes era un gran pantano, el río se salió y cubrió toda  la plaza de armas.

            Las quebradas de Máncora y Pariñas se desbordaron  y los redentoristas que estaban en Casitas trataron de ayudar a la gran cantidad de personas que había quedado a la intemperie.

 

            En Paita también cayeron intensos aguaceros.  La capital de provincia soportaba bien las lluvias por tener techos de calamina, pero torrentes de agua lodosa se precipitaba de los cerros sobre la ciudad.  Por el zanjón discurría una gran cantidad de agua.

 

            Arenal y otras poblaciones de la margen derecha del río Chira quedaron bajo las aguas.  La Huaca en la otra margen se encontraba bastante más arriba del nivel de las aguas y eso impidió que fuera anegada, pero la furia del Chira principió a producir derrumbes. Las familias huían despavoridas desocupando los inmuebles que el río iba arrastrando en una acción sin pausa.  Fue así como varias calles desaparecieron por derrumbes.  Los huaquillanos desesperados sólo atinaban a formular rogativas, y en un acto de fe colocaron una cruz al borde del barranco a poca distancia de la plaza principal, y ya no se produjeron nuevos derrumbes.

 

            En Sullana, pasó cosa igual.  Una paralela a la calle Córdova se derrumbó.  Las casas con techo de torta de barro, se humedecieron primero y luego por el peso se derrumbaban.  Muchos centenares de personas quedaron sin hogar.  Todo el techo de la iglesia que era igualmente  de torta fue totalmente malogrado.  Al este de la ciudad reapareció con fuerza una quebrada de la que todos se habían olvidado.  Ese furioso torrente corría de sur a norte, paralelo a la vía férrea a la que destruyó al doblar hacia el oeste para desembocar al río Chira.  Una gran cantidad de pequeñas viviendas construidas en el cauce de la quebrada,  fueron arrastrada por las agua..  El barrio Huangalá Chiquita ubicado al norte de la ciudad y que hoy es el distrito de Bellavista sufrió grandemente y el prefecto para facilitar la labor de coordinación a favor de sus moradores nombró un teniente gobernador que fue don Luis Flores.  El alcalde de Sullana, don Ildefonso Coloma, donó terrenos a los damnificados del naciente barrio Buenos Aires.   El canal Miguel Checa quedó destruido.

 

            En Catacaos el río inundó a la población por dos lugares:  por Puyuntulá llegando hasta el cementerio al cual anegó y por la plaza del mercado, llegando el agua hasta el parque principal.  En el cementerio las aguas destruyeron gran cantidad de nichos y muchos cadáveres quedaron insepultos.

 

Plagas

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            Una gran plaga de grillos invadió la costa peruana desde Trujillo hasta Tumbes.  Se tornaba especialmente mortificantes durante las noches cuando aparecían sobre todo en torno a cualquier fuente de luz.

 

            El paludismo, los males estomacales y bronquiales afectaron a una gran parte de la población, sobre todo niños y ancianos.  Los índices de mortalidad se elevaron grandemente y no se pudo establecer cuantos murieron por estas causas. Faltaba ropa, víveres y medicamentos para las familias afectadas que del campo emigraban en masa a la ciudad, pero en ella no encontraban ayuda, sencillamente porque no se la podían dar..Todos eran damnificados.

 

            Entidades internacionales fueron movilizándose y enviando grupos de socorro en el mes de abril.

 

            Gran alarma causó que en la zona rural se presentó una dolencia con todas las características de la fiebre amarilla.  Muy frescos estaban los recuerdos de los estragos que causó esta epidemia en todo el departamento y lo penoso de la dolencia.Eso aumentó el temor.

 

            Las autoridades sanitarias de Piura informaron a Lima y el  Gobierno resolvió el envío de una brigada sanitaria comandada por el doctor Nicolás  Cavassa.  Era éste un médico joven de 40 años, con amplia experiencia en dolencias tropicales y que por entonces se desempeñaba como Médico  Jefe Sanitario del departamento de Lima.

 

            El doctor Cavassa logró controlar la dolencia y quedó algún tiempo en Piura para combatir las enfermedades que se habían desarrollado con motivo de la catástrofe pluvial.

 

            Felizmente el gobierno autorizó a que de los fondos acumulados con la aplicación de la Ley 4956, de impuesto al algodón para encauzamiento del río Piura, se tomasen 2 000 libras peruanas para atender obras de emergencia en defensa de los pueblos y también para hacer frente a las dolencias que aquejaban al campesinado y a los grupos de modestos recursos de las ciudades.

 

 

Destrucción y reconstrucción del Canal Miguel Checa

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            Como hemos dicho, las crecientes del río Chira destruyeron el canal Miguel Checa cuyo propietario era la Peruvian Corporation.

 

            Los diputados Jorge Eduardo Leigh por Sullana, Miguel Ángel Pallete de Paita y el doctor Miguel Checa Eguiguren se interesaron y gestionaron ante el gobierno que a la brevedad se reiniciaran las obras de reconstrucción.  El último tenía un especial interés pues fue su padre don Miguel Checa Checa el que lo había construido, intercediendo ante su hijo para que reiterase las gestiones.

 

            Leguía dispuso que la Peruvian Corporation iniciara las obras de reconstrucción del canal, pero esta empresa se encontraba encargada en reparar los desperfectos que había recibido la línea férrea no sólo en cuanto al tramo de Paita a Piura, sino también en Lambayeque, La Libertad y Lima.

 

            Don Telésforo Calderón, alcalde de Querecotillo y los regantes de la margen derecha del Chira, insistieron en sus demandas pues la Peruvian no parecía muy dispuesta a empezar las obras de reparación.

 

            Ante tal situación, el presidente Leguía mediante la Resolución Suprema de fecha 21 de octubre de 1925, aprueba los estudios que había hecho el ingeniero Carlos Sutton, así como los presupuestos ascendentes a 45 000 libras peruanas que incluía la compra del canal.

 

            Carlos Sutton se encontraba en Lambayeque cuando se iniciaron las torrenciales lluvias y Leguía que tenía mucha confianza en la competencia de este profesional dispuso que se trasladase a Piura para dirigir las obras de defensa de las poblaciones.

 

            La misma Resolución Suprema disponía que el ingeniero Sutton de inmediato empezara las obras de reconstrucción del canal, y así lo hizo; incluso lo prolongó más.

 

 

Destrucción de vías de comunicación

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            Los caminos y las carreteras que se habían empezado a construir quedaron muy malogrados unos y destruidas completamente las otras.

 

            La carretera Piura-Catacaos terminada en 1924 quedó interrumpida a la altura de Puyuntalá donde se formó una laguna..  También los caminos que iban a La Arena y Sechura, fueron cubiertos por las aguas las que se metían por todas partes siguiendo un curso errático.

 

            El ferrocarril Paita-Piura sufrió también bastante en cuanto a su línea férrea y se interrumpió a la salida de Paita por deslizamiento de cerros, en  La Huaca por inundación, en Sullana porque la quebrada de Cieneguillo lo cortó y también en las proximidades de Curumuy.

 

            Las comunicaciones radiográficas se interrumpieron porque un rayo cayó en la torre inalámbrica.

 

            La estación radiográfica además del administrador Carlos Masías, tenía a los técnicos Tomás Hurtado y Wenceslao Paredes.

 

 

Aguas destruyen templo de Sullana

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            Cuando Sullana se llamaba La Punta, los pobladores construyeron una pequeña capillita ubicada al norte del poblado, donde ahora se encuentra el cementerio.  Una noche un incendio destruye la pequeña y modesta iglesia. Según corrió insistentemente el rumor, tal hecho sucedió a causa de que los propietarios de la Hacienda en donde estaba La Punta, habían provocado el incendio.

 

            Los punteños en poquísimo tiempo volvieron a levantar otra capilla en el lugar en donde ahora se encuentra el templo.  El temblor de 1815 arruinó esta capillita, pero para 1818 los feligreses tenían ya una pequeña iglesia, más amplia que la anterior y mejor presentada, la que duró hasta 1859 en que el sismo de esa fecha la derribó.  La profunda católica de los sullaneros les dio fuerzas para que porfiadamente levantasen una nueva iglesia.Esa era la que existía en 1925 con techo de torta de barro.

 

            Las lluvias de 1925 causaron al principio muchas chorreras en el techo, lo que impidió su utilización por la feligresía.  Después parte del techo se vino abajo y las paredes de adobe sufrieron también grandemente.

 

            Era párroco, el padre José Serra Torres que desde el 25 de setiembre de 1923 había reemplazado al padres Andrés Quevedo.  Mientras llovió no se pudo utilizar el templo y en mayo lo volvieron a utilizar en medio de escombros y de muchos palos de algarrobo que se habían colocado como puntales.

 

            El pueblo había hecho una colecta para reparar el templo y pronto reunió 210 libras peruanas y en el mes de junio se inició la reparación, pero se dejó la colocación del techo de calamina para después, lo que fue fatal, pues las lluvias de 1926 dañaron los enlucidos que se habían hecho.

 

            Desde el mes de junio los sullaneros venían solicitando al diputado Jorge Eduardo Leigh y al senador Franco Echandía el envío de 100 quintales de calamina.  En agosto el senador contestó mediante telegrama que se había conseguido la calamina y se enviaría próximamente.  Los sullaneros quedaron esperando la calamina que no llegó y más bien aparecieron las aguas de 1926.  Los sullaneros quedaron muy resentidos con el senador que era natural de Sullana y lo culpaban de los daños del año 1926.

            En junio de 1926, el diputado Jorge Eduardo Leigh se entrevistó con el presidente Leguía y éste ordenó de inmediato la remisión de la calamina que principiaron  a colocarse en setiembre de 1926.  Hacía mucho tiempo que don Eduardo Vásquez había dejado un legado de 400 libras peruanas  para la Iglesia.  En ese tiempo se trataba de una suma muy importante, pero el párroco Andrés Quevedo que había estado a cargo de la parroquia desde 1903 hasta 1923 no había podido cobrar.  El cura Serra logró que por cuenta del legado le fueran entregados L.P. 299.5. dinero que sirvió para la compra de madera, mano de obra y trabajos de albañilería en los que se gastaron L.P. 350.00.  La navidad de 1926 fue celebrada en el templo reconstruido, pero el párroco Serra no se dio por satisfecho y en 1927   colocó mosaicos al piso, lo que celebró el 27 de diciembre.

 

            Este templo fue usado por la feligresía de Sullana con varias modificaciones hasta 1960 en que se construyó el que en la actualidad tiene. En agradecimiento a la filantropía de don  Eduardo Vásquez, una calle de Sullana  leva su nombre.

 

Tiroteo en Catacaos

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            Mientras las lluvias caían, las disputas en el campo por la posesión de tierras de cultivo, retornaron con mayor encono, pues todos los agricultores, sin pensar en que los aguaceros se iban a transformar en verdaderos diluvios, suponían al comenzar el mes de febrero, que el año iba a ser bueno para la agricultura y se apresuraron a realizar faenas agrarias.

 

            En las zonas cataquenses de Cucungurá y San Pablo, había una disputa de tierras entre la Comunidad de San Juan Bautista y propietarios de tierras Francisco Mendoza y Santiago Castro Niño.

 

            El lunes 9 de febrero debía de celebrarse una reunión entre representantes de las partes para tratar de arreglar el problema.  Era presidente de la Comisión de Campesinos don José Manuel Cruz Zapata, padre del escritor Jacobo Cruz Villegas.  Cuando éstos estaban en camino fueron emboscados por tres individuos produciéndose un tiroteo que felizmente no dejó víctimas; pero que agudizó el problema y dio origen a múltiples manifestaciones de protesta.  El Comisario de Campo de Catacaos don Benjamín Ortiz intervino y elevó más tarde un informe al prefecto. Luego el asunto pasó al Poder Judicial.