Capítulo VI
CAPITULO VI

 

PIURA DURANTE EL APOGEO DE LEGUÍA

 

Ø      Diversos sucesos en 1925

Ø      Agricultores piden exoneraciones

Ø      Se proyecta la Panamericana

Ø      Intensas lluvias de 1926

Ø      Partida para alumbrado de Ayabaca

Ø      La muerte de Mark Alfred Carlenton

Ø      Aparecen la “Voz del Norte” y otros periódicos

Ø      La muerte de don Ricardo César Espinoza.

Ø      Sucesos diversos en 1926

Ø      Congreso Regional del Norte en 1927

Ø      Categorías de Villas y Pueblos

Ø      Se crea el distrito de La Unión

Ø      Diversos sucesos en 1927

Ø      Colegio de Abogados de Piura

Ø      Terremoto de Chachapoyas

Ø      Muere maestro Ciro Tito Andrade

Ø      Muere Germán Leguía y Martínez

Ø      Vuelos comerciales Lima-Talara

Ø      Fundación de la Biblioteca Municipal de Piura

Ø      La Peruvian dueña del ferrocarril  Paita-Piura

Ø      Fundan el Partido Socialista del Perú

Ø      Apogeo de Leguía

Ø      Ferias dominicales en Catacaos

Ø      El tercer período presidencial de Leguía

Ø      Se funda la Logia Masónica de Piura

Ø      Puente Leguía en el Huancabamba

Ø      El “Jueves Negro” y la crisis mundial

Ø      Informes del Crucero “Durban

Ø      El crimen de Genaro Ortiz

Ø      Los Carnavales

Ø      El chifa-tay

Ø      El Sol oro

Ø      Los hijos de Leguía

 

 

 

Diversos sucesos en 1925

ARRIBA

·               En Sullana se adoquina el contorno del parque principal y se termina el adoquinado de la avenida  Enrique Palacios.  Luego se  adoquina el contorno del parque Independencia.  De ese modo se une por medio de una moderna y cómoda vía la estación del ferrocarril con el parque principal.

 

·               En Sullana, en 1925, al señor Ildefonso Coloma sucede en la alcaldía el Ingeniero Carlos Vega Montalvo.  Él repara el local del Municipio y del Mercado malogrados por las lluvias.

 

·               El alcalde Vega Montalvo hace demoler la bodega que había a un costado de la iglesia y de ese modo deja libre el paso de la calle Córdova hacia el parque principal.  Este mismo alcalde une su esfuerzo a las autoridades sanitarias para combatir el paludismo que se había propagado en forma alarmante.  Suministra medicamentos en forma gratuita.  Se adoquina el primer tramo de la avenida al cementerio hoy calle San Martín.

 

·               En Sullana se inician las obras de defensa para proteger a las poblaciones del otro lado de la margen del Chira, que por ser bajas son inundables.

 

·               Se construye el camino carretero de Sullana a Querecotillo usando el servicio de Conscripción Vial.

 

·               En Piura, la colonia española dona el monumento a Francisco Pizarro, el mismo que se bendice en solemne ceremonia el 12 de octubre de 1925.  El monumento se levantó frente al mercado de abastos en el parque Pizarro. Ahora  en lugar del mercado está  el palacio de justicia y la plaza Pizarro, se llama de Las Tres Culturas.

 

·               El 25 de enero de 1925, el joven italiano Humberto Ree, se lanza en paracaídas desde 2 000 metros de altura sobre el campo de aterrizaje de Las Palmas.  El avión que los transportó fue un “Avro” piloteado por el entonces capitán Carlos Gilardi, quien más tarde llegaría a general.

 

·               En Lima, el 25 de agosto el subteniente Alejandro Velasco Astete, con pequeño avión monomotor de 200 H.P. que él mismo armó, de tela, madera y fierro, sin cabina cubierta, ni altímetro y lógicamente sin radio comunicación, une Lima con Pisco y luego el Cuzco cruzando los Andes a 7 000 metros de altura.  Luego retorna por Puno.  El teniente Velasco Astete quien tenía 28 años era cuzqueño y a su pequeño aparato le puso por nombre “Cuzco”.  En su ciudad natal fue recibido apoteósicamente.  En Piura los diarios “El Tiempo” y “La Industria” informaron de la hazaña varios días impactando a la opinión pública, por la trágica muerte del piloto cuando su avión se accidentó en Puno.

 

·               Se modernizaron los cruceros “Grau” y “Bolognesi”.

 

·               En julio, estando en París el estudiante Víctor Raúl Haya de la Torre, aprueba el Plan Anti-imperialista del Apra.

 

·               Desde 1924 era director del Colegio Nacional San Miguel, el doctor Francisco Pérez Rosas que seguiría hasta 1931.  Como consecuencia de las lluvias, el local quedó muy malogrado.  Por las labores de reparación y considerando que una gran cantidad de alumnos vivía fuera de la ciudad, la iniciación de las labores escolares fueron postergadas por varios días.

 

Agricultores piden exoneraciones

            ARRIBA

Los agricultores del Valle de Piura, en el mes de mayo de 1925, solicitan al presidente Leguía la exoneración de la cuota de regantes.  En realidad, los agricultores no habían tenido necesidad de utilizar el agua de los canales para el riego, tanto porque los canales se habían roto, como porque  agua era lo que menos se necesitaba en esos momentos, ya que las inundaciones habían causado cuantiosas pérdidas.  Otros regantes de valles de la costa sur también habían solicitado antes la misma exoneración, pero el presidente Leguía les había denegado esa solicitud.  No obstante eso, la Cámara de Comercio de Piura presidida por don Carlos Lessel tomó la iniciativa para la gestión y el diputado por Piura doctor Miguel Checa Eguiguren se entrevistó con el presidente Leguía, de tal manera que en junio se expidió el Decreto Supremo concediendo la exoneración, pero dejando a criterio de la Comisión Técnica de Irrigación, la concesión negativa de la exoneración en cada caso.

 

            Alentados los agricultores por el éxito logrado, solicitaron la exoneración de los derechos aduaneros a la importación de la maquinaria agrícola, destinada a reponer la que se había perdido.

 

 

Se proyecta la Panamericana

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            Los países de la costa del Pacífico en Sudamérica, concibieron el gran proyecto de unirlos mediante una carretera que se llamaría Panamericana.

 

            Leguía entonces se afanó en llevar adelante la construcción de la carretera de Arequipa-Lima-Tumbes.  Por entonces, Tacna seguía en poder de Chile.

 

            Se entiende que se trataba solamente de vías afirmadas.

            El 31 de enero de 1925 partió de Lima el  aficionado José Bolívar en un Ford y tras de correr por caminos anegados por las fuertes lluvias, pudo llegar a Piura el 18 de febrero.  Habían empleado por lo tanto 18 días en el “raid”.

 

            La llegada de Bolívar a Piura fue todo un acontecimiento, pues se inauguraba el tránsito vial a la capital, que hasta entonces solamente se hacía por mar.

 

            El Touring Automóvil Club Peruano trató de fomentar el automovilismo y fue así  como en mayo organizó una carrera de autos  Lima-Piura, que ganó también Bolívar, llevando como co-piloto a Absalón Fry.

 

            En 1924 se había construido la carretera a Huancabamba que casi fue destruida por las lluvias. de 1925 y 1926.

 

            El año lluvioso de 1925 no impidió que se construyera la carretera de Piura a Paita, pero por algunos años más, el ferrocarril fue preferido para trasladarse al vecino puerto, por razones de comodidad y seguridad.  Como el tren solamente hacía dos servicios diarios, la comunicación vial con Paita se fue intensificando con la carretera, en perjuicio del ferrocarril.

 

            La Ley de Conscripción Vial había tenido como uno de sus más grandes auspiciadores y defensores en 1918 al senador piurano Enrique Coronel Zegarra.  Pero recién se aprobó en 1920.

 

 

Intensas lluvias de 1926

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            Los piuranos de todo el departamento tenían grandes esperanzas de que el verano de 1926 fuera benigno y no se repitieran las intensas lluvias de 1925.  Desgraciadamente,, desde los primeros días de enero intensos aguaceros cayeron sobre toda la región de Piura y Tumbes.-  El 10 de enero el río Piura pasaba bajo el puente de la ciudad con 2 000 metros cúbicos, el río Chira experimentaba gran caudal y el Tumbes se desbordaba y sus aguas llegaban hasta la plaza de armas.

 

            Los aguaceros siguieron por el resto del mes y por todo febrero, repitiéndose la misma dramática situación del año anterior, es decir pueblos inundados, caminos cortados, campos de cultivo anegados, decenas de millares de familias padeciendo angustias porque el agua se cernía por los techos inundando las viviendas.  Una vez más se afectó el sistema de abastecimiento de las poblaciones y se carecieron de víveres básicos.  Las dolencias gastrointestinales, sobre todo en los niños, así como las de tipo bronquial aumentaron y la mortalidad infantil se incrementó.

 

            El ferrocarril se interrumpió por derrumbes y en varios tramos de la vía y el de Piura-Catacaos suspendió sus servicios porque el río se  salió por el sector de Simbilá y del cementerio.  Se tuvo que recurrir al sistema de botes para cruzar los tramos inundados.

 

            El 10 de marzo el río Piura superó los 2 000 metros cúbicos y se desbordó por el sector del camal.  La alarma se dio a las 9 de la noche y toda la población fue presa de gran temor. Es decir que las crecientes eran superiores a las de 1925

 

            En lo que ahora es la parte sur de la avenida Loreto, se había formado un barrio, llamado “24 de Julio” ocupado por más de un centenar de familias.  Era el primer barrio que tenía Piura.  Como consecuencia de la inundación de la noche del 10 de marzo, las aguas avanzaron hasta el barrio  y destruyeron 120 viviendas.  Las familias apenas si tuvieron tiempo de salvar algunos enseres y se guarecieron en la vecindad, en donde levantaron rústicas guaridas de totora y cartones, que no los protegían de la lluvia.  La situación de esas 120 familias era muy angustiosa y fue así como las autoridades de inmediato se movilizaron para socorrer a los damnificados.  Era prefecto del departamento el coronel Enrique Ruiz Buenaño, subprefecto don Valeriano Rubio, alcalde don Nicolás  Gonzáles y  síndico don José Vicente Rázuri.  Esas autoridades se reunieron el día 11 y formaron un Comité de Auxilios que presidió José Vicente Rázuri, y que fue integrado por el alcalde, por los señores José María Cerro y Telésforo León.  El comité recibió rápido apoyo y don Claudio Velásquez proporcionó vehículos para trasladar todos los enseres de los damnificados.  Don Carlos Yori, superintendente del ferrocarril puso a disposición del Comité 5 000 soles y en sólo 10 días se reunieron 47 000 soles necesitándose  completar los 50 mil soles, para cubrir el presupuesto de la construcción de viviendas para los damnificados.   Ante esa situación, los cinco miembros de la comisión, resolvieron aportar cada uno 600 soles.

 

            El comité solicitó al senador Franco Echandía y al diputado Miguel Checa Eguiguren el apoyo técnico del Gobierno y fue así como se encargó al ingeniero Carlos Sutton, Jefe de la Comisión de Irrigación, la construcción de las viviendas.

 

            Todo se hizo muy rápido.  El 20 de marzo se empezaba la obra y 30 de julio se inauguraba el nuevo barrio con 120 casas.  Se le denominó Barrio Buenos Aires.

 

            El río Chira también hizo estragos, sobre todo en las poblaciones de Bajo Curso.  Fue La Huaca una de las que más sufrió, pues los derrumbes que se habían iniciado el año anterior continuaron.  Don Manuel Negrón que tenía una cómoda vivienda en ese lugar,  la evacuó para salvar a la familia y luego la desmanteló.  Eso causó un contagioso pánico y muchos vecinos empezaron a hacer lo mismo.  Hubo un momento dramático cuando el río en determinado momento arremetió con más fuerza contra los barrancos de la ciudad.  Las campanas de la Iglesia tocaron a rebato y la población presa de pánico se lanzó a las calles y cientos se reunieron frente a la Iglesia para implorar la asistencia divina.

 

            El alcalde Manuel Ramos Talledo, convocó a un cabildo abierto, que se celebró bajo la sombra de un algarrobo, porque el local municipal estaba malogrado.  Eran regidores Pedro Raygada, Pedro Ginocchio, Pablo Checa y Felipe Morán.

 

            Don José Vicente Rázuri, en “Anecdotario Norteño” manifiesta que al cabildo asistieron el comisario Manuel  Ángel Castro, el notario público Emiliano Otero, co-propietario de la hacienda La Concepción, el farmacéutico Hermenegildo Vargas, los vecinos Juan Borasino, Carlos Castillo y otros.

 

                   

La asamblea no atinaba a las medidas más efectivas que debían tomarse ante lo que se suponía el desastre inminente, por lo cual resolvieron enviar un telegrama al ingeniero Jefe de la Comisión Técnica en Piura, haciéndole  conocer la situación, y pidiéndole que indicara que medidas debían de tomarse.

 

            Aquí viene la parte anecdótica del asunto.  No obstante lo dramático y serio del momento, el ingeniero Enrique Catter, se limitó a contestar:  “si el río amenaza población poniendo en peligro las vidas, antes de tomar cualquier medida, huyan”.

 

 

Partida para alumbrado de Ayabaca

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            Por esos años, en el Presupuesto General de la República, se consignaban las partidas destinadas a efectuar hasta las más insignificantes obras en las provincias.  Eso motivaba que los parlamentarios gestionasen antes los ministerios, se incluyese en el pliego de cada ministerio, partidas para cual o tal obra y si no lo lograban, les quedaba como última trinchera para dar la pelea, las sesiones del Congreso en donde se discutía la aprobación del Presupuesto General.

 

            El 3 de marzo de 1926, el presidente Leguía promulgó la ley 5425, por la cual se consignaba una Partida para dotar de alumbrado eléctrico a la ciudad de Ayabaca.

 

 

La muerte de Mark Alfred Carlenton

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            Los paiteños que concurrían al parque Principal, se habían habituado en 1926 a ver cruzar esa plaza a un gringo embriagado, que se dirigía a su alojamiento en el Hotel Pacífico.  Para el común de los paiteños, sólo era un gringo borracho.

 

            Se trataba nada menos que de Mark Alfred Carlenton, genetista y entomólogo de fama mundial.

 

            Carlenton se hizo famoso cuando salvó a las zonas agrícolas trigueras de Kansas, Dakota del Norte y Oklahoma, de las terribles plagas de “la roya”, “el tizón” y las sequías.  Esa zona que era el granero de Estados Unidos, estaba en situación de desastre y los antes ricos hacendados en bancarrota.

 

            Fue Carlenton, el que tras pacientes estudios logró crear una especie de trigo resistente a las plagas y sequía.  Fue así como los trigales  volvieron a cubrir los campos antes desérticos.  Los hacendados, agradecidos, crearon una fundación, que permitía a Carlenton continuar sus estudios de genetista en diversos lugares del mundo.   Fue así como se le llamó de urgencia a Ucrania, en donde los inmensos trigales se habían destruido por las plagas y la población estaba sumida en la hambruna.  Carlenton resolvió la situación y mereció que el Gobierno Soviético le tributara grandes honores.

 

            También en América Central, efectuó estudios  importantes, ya no en trigales sino en otras plantas, pues su campo de investigación había sido ampliado.

 

            Tras las lluvias de 1925, aparecieron en los valles piuranos una gran cantidad de plagas, que destruían los campos de algodón y los agricultores no sabían como combatir.  Conocedores de la fama de Carlenton, gestionaron su arribo.

 

            Carlenton era un bebedor de whiskey, pero al llegar al Perú, saboreó el pisco que por entonces era de muy buena calidad y se aficionó a él.

 

            Carlenton visitó las zonas agrícolas del valle del Chira, en donde se había desatado una plaga de zancudos anófeles que tenía postrados a los campesinos con malaria.

 

            Pronto Carlenton contrajo el paludismo y el 26 de abril de 1926 falleció de ese mal en el Hotel Pacífico.

 

            Editorial Lozada de Buenos Aires, tiene una colección llamada “Ciencia y Vida” de 20 obras selectas y el tomo 7mo.  es el libro de Paul Kruif,  titulado “Los vencedores del hambre”, en donde se ocupa de la obra de ese gran hombre que fue Carlenton y que en Paita, se le consideraba sólo “un gringo borracho”.

 

 

Aparecen la “Voz del Norte” y otros periódicos

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            En 1926 aparece el semanario piurano, la “Voz del Norte”.  El periodista Juan Vicente Requejo, dice que fue en 1927 cuando apareció.

 

            Se trataba de un periódico adicto al presidente Leguía, cuyo propietario fue don Agustín Castro Varillas y su director Manuel Lamadrid.  Uno de sus principales colaboradores fue José Vicente Rázuri, más conocido como “lata”.

 

            El semanario duró mientras vivió su propietario y al fallecer éste en 1936, también desapareció el periódico.

 

            Cuando Sánchez Cerro derribó a Leguía y no obstante que por razones de paisanaje la mayoría de los piuranos eran sanchecerristas, la “Voz del Norte” permaneció fiel al depuesto gobernante y asumió su defensa.  En los últimos años fue su director J. Vicente Rázuri, también leguiista-

 

            El nombre de este semanario que por épocas apareció como diario, fue en homenaje a ese periódico que en Tacna cautiva, editaban los hermanos Barreto y se llamaba “La Voz del Sur”.

 

            Otro periódico que apareció en 1926, fue “Nueva Era” de corta duración y que nada tuvo que ver con el periódico de igual nombre que apareció en 1895 tras del triunfo de la revolución pierolista.

 

            En cuanto a periodismo piurano, fue muy lamentable  la desaparición de “El Deber” que fuera fundado en 1910 y desapareció al morir su propietario y fundador don Ricardo César Espinoza.

 

La muerte de don Ricardo César Espinoza.

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            En 1926 se tuvo que lamentar el fallecimiento de don Ricardo César Espinoza en su fundo Puyuntulá a 5 kilómetros al norte de Catacaos.

 

            Espinoza había nacido el 12 de marzo de 1870 y siendo joven se radicó en Guayaquil en donde encontró la compañía de otros peruanos y se dedicó a la vida bohemia, a la poesía y a la literatura, todo lo cual alternaba con actividades comerciales.  Cuando tenía 30 años retornó a Piura, y por algunos años continuó en el tren de vida que había llevado en Guayaquil, pero luego se entregó de lleno a las labores agrícolas en el fundo de la familia, en Puyuntulá.

 

            En 1910 ingresa a la política y asume la presidencia del Partido Liberal en Piura y para apoyar a su credo político funda el diario “El Deber” en el cual escribieron conocidos personajes de Piura.  Logra popularidad y en 1911 es elegido alcalde de Piura, que asume el 1º de enero de 1912.

 

            Tuvo que enfrentar los problemas difíciles que se derivaron por el terremoto de ese año y sobre las ruinas de la ciudad, trató de levantar con el Inspector de Obras Emilio Vignolo, una población más moderna.  Con visión de futuro y contra la opinión de muchos, procedió al ensanche de la avenida Grau, trasladando a la Estación del Ferrocarril que le cerraba el paso.  La reconstrucción de la ciudad, así como el ensanche y prolongación de calles se pudo realizar gracias al apoyo técnico de los ingenieros Teodoro Elmore y Carlos Romero Sotomayor.

 

            Tras una buena labor en el Club Grau como su presidente, es elegido senador en los comicios de setiembre de 1919.  Fue entonces como parlamentario que luchó por lograr partidas para el adelanto urbano de Piura.  Tras de su paso por el parlamento retornó a sus  labores agrícolas.

 

 

Sucesos diversos en 1926

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Como casi todas las construcciones de la ciudad de Sullana, el techo de la Iglesia Matriz era de paja, caña y barro, que se destruyó con las lluvias de 1925  y 1926.  En junio de 1926 el diputado por la provincia don Jorge Leigh, consiguió 100 quintales de calamina para el techo del templo, los que fueron colocados en setiembre del mismo año.  Por gastos de madera, mano de obra y otros se tuvo que desembolsar 300 soles lo que fue posible gracias a que el párroco, padre José Serra pudo hacer efectivo el legado de 400 soles dejado por el vecino Eduardo Vásquez, en cuyo homenaje hay una calle en Sullana que lleva su nombre.  En realidad, el legado se había hecho nada menos que en 1906, pero no se conoce por qué motivos los anteriores párrocos Toribio Jaramillo y Andrés Quevedo no lo habían hecho efectivo.

 

En 1926 siendo alcalde de Sullana don Jacinto Vargas, se pavimentó el perímetro de la plaza de armas, que antes era un arenal.  A partir de entonces el mismo Alcalde y los que siguieron, continuaron pavimentando calles..

 

El empresario paiteño Miguel Ángel Pallete había logrado la concesión del servicio eléctrico de Sullana, que hasta entonces se alumbraba con faroles de kerosene.

 

            El año 1926, el señor Pallete traspasó la concesión al hacendado sullanero Carlos Leigh, el que había tenido funcionando en el fundo “El Coco” dos grupos electrógenos de 15 H.P. cada uno.  Las lluvias socavaron la plataforma sobre la cual se habían instalado esos dos grupos, optando su dueño por llevarlos a Sullana.  Fue así como nació la idea de destinar esos dos grupos para el alumbrado público de la ciudad.  Pero cuando se vio abocado don Carlos Leigh a la responsabilidad de dar alumbrado público a la ciudad, comprendió que 30 H.P.  no eran suficientes y tuvo que adquirir un grupo nuevo de 40 kilowatios.  Pero todo eso le demoró dos años, de tal modo que Sullana recién tuvo alumbrado eléctrico en 1928.  Tiempo más tarde la Empresa Eléctrica de Sullana S.A. adquirió otro grupo electrógeno de 80  kilowatios.

 

El 5 de marzo de 1926, se expidieron dos Resoluciones  Supremas, dando la concesión para la construcción de las carreteras de Piura a Chulucanas a los señores Eguiguren Hermanos y de Piura a Paita a don Ramón Romero.  En la primera resolución se señalaba el espesor de la capa de greda, se  daba tres años de plazo para su construcción y se autorizaba al cobro de un peaje por 25 años de acuerdo a una tarifa que se establecía.  El dispositivo lo firmaban el presidente Leguía y el ministro Rada y Gamio.  La otra resolución también señalaba el espesor de la capa de greda, se daba 25 años y se nombraba un ingeniero inspector de la obra.  La buena pro la había ganado Romero el 8 de enero.  Pero Romero no pudo llevar a buen término la obra y después de tres años se consideró caducada la concesión y en enero de 1929 le fue otorgada a Héctor Harvey.  El 20 de mayo de 1930, nada se había avanzado por lo cual el prefecto César Cárdenas García convocó a empresarios piuranos a fin de interesarlos en la construcción de la vía.  Se formó un comité que recaudó pronto S/. 5 300, habiendo aportado mil soles Arens y Lessel y suma igual F.R.Bolognesi.  Pero llegó el año 1932 y la cosa seguía igual.  Al fin, sería el gobierno el que asumiría la construcción de la carretera.

 

En 1926 empezó a funcionar el Cine Variedades de Piura, una de las mejores salas del norte del Perú por entonces.

El cine se encontraba ubicado en la esquina de la avenida Grau y la calle Cuzco. Pertenecía a   la firma García y Cía. S.A.  que había sido fundada en 1895 por don  Antenor García.  En ese sector  funcionó un pequeño complejo industrial constituido por un fábrica de aguas gaseosas, hielo y mosaicos. Todos los productos eran de alta calidad y las gaseosas monopolizaban la comercialización de este producto en el. departamento. En el terreno que ocupaba la fabrica de mosaicos. construyeron el cine. En 1965 el local fue ampliado y modernizado

 Cuando la televisión llegó a Piura, empezó a escasear el público lo que se acentuó con el progreso de la  misma.   En mayo de 1996 dejó de funcionar y empezó a ser demolido para darle otro uso.

 

-. En 1925 dejó de funcionar la fábrica de velas. Esta inicialmente se fundó en Catacaos en 1910 y era de tipo artesanal. En 1915, se adquieren máquinas ingresas y se trasladó a Piura.La parafina se importaba de Estados Unidos y la estearina venía de Canadá y Holanda.

Pertenecía a la empresa  Woodman y Cía.

 

Congreso Regional del Norte en 1927

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            En 1920 había empezado a funcionar los Congresos Regionales, que eran tres: del Norte, del Centro y del Sur.

 

            Las sedes eran rotativas y en 1920 le tocó a Trujillo ser sede, luego en 1921 a Piura.

 

            Salieron elegidos en ese primer Congreso Regional para representar al departamento, los doctores Otoniel Carnero y Víctor M. Zapata, así como los señores  Amadeo Rivera Sandoya y Clemente Ubillús Palacios.

 

            En 1927 volvió a funcionar en Piura el Congreso Regional del Norte con personal renovado.  Presidió las sesiones de ese año el doctor Manuel I. Cevallos representante por Ayabaca.

 

Era Cevallos un destacado profesor en el Colegio Nacional de San Miguel. Fue regidor de la Municipalidad de Piura,  miembro de la Beneficencia y diputado nacional en 1939.

 

            Las sesiones se realizaban en el Club Grau.

 

 

Categorías de Villas y Pueblos

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            Los diputados y senadores piuranos para congraciarse con los pueblos gestionaron y lograron que el Congreso elevase de categoría a varias poblaciones.   Pedidos de esa clase se aprobaban con facilidad y también el presidente Leguía promulgaba las  leyes sin poner obstáculo alguno, por no significar ningún egreso.

 

            La ley 5898 del 22 de noviembre de 1927, decía:

 

            Artículo 1º.- Elévase a la categoría de villa a los pueblos de Chulucanas, Amotape, Tambogrande, La Huaca y Morropón del departamento de Piura.

 

            Artículo 2º.- Elévase a la categoría de pueblos a los caseríos de Viviate, Encantada y Buenos Aires, del mismo departamento.

 

 

Se crea el distrito de La Unión

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            El 7 de junio de 1920, se dio la ley 4134 que se promulgó el 15 del mismo mes, por la cual se dividía al distrito de Catacaos, en 3 distritos que serían, Catacaos, La Arena y La Capilla.  También se dividía al distrito de Sechura en otros 3 distritos que fueron Sechura, Vice y La Muñuela.

 

            Parece que ese era el primer paso para la posterior creación de las provincias de Catacaos y Sechura.  A La Muñuela no se daba como capital el pueblo de ese nombre, sino la Villa de Bernal.

 

            En la zona del Bajo Piura, los pueblos de Bernal y La Muñuela se habían desarrollado y prosperado, por cuyo motivo Bernal que al principio destacaba sobre el otro, desde 1905 había estado pidiendo la categoría de distrito.  Pero en 1920 la realidad era otra y La Muñuela había sobrepasada en adelanto a Bernal.  Para contentar a unos y a otros, se puso al distrito el nombre de La Muñuela, pero se le dio como capital Bernal.

 

            Las gentes de La Muñuela no quedaron contentas y acudieron al Congreso Regional y el 9 de  julio de 1920, se dio al distrito de La Muñuela como capital el pueblo de La Muñuela, despojando a Bernal.  Este recuperaría su condición de distrito en setiembre de 1921, cuando se creó el distrito de Bernal, capital Bernal.

 

            Los pueblos de La Capilla y La Muñuela estaban próximos uno al otro en tal forma que sus límites urbanos se juntaban lo que creaba múltiples problemas.

 

            Para zanjar las interminables  querellas se dio la ley 5951 que creaba el distrito de La Unión.  El texto de la ley es el siguiente:

 

            ROBERTO LEGUÍA

 

            Presidente del Congreso

 

            Por cuanto el Congreso ha dado la ley siguiente:

 

            El Congreso de la República Peruana,

 

            Ha dado la ley siguiente:

            Artículo 1º.-  Los distritos de La Capilla y La Muñuela, de la Provincia de Piura, formarán en lo sucesivo, uno sólo con el nombre de La Unión.

 

            Artículo 2º.-  La Capital del nuevo distrito, llevará el mismo nombre y quedará formado por los pueblos de La Muñuela y La Capilla, que integrarán la referida villa.

 

            Artículo 3º .-  Derógase la ley 4134, en todo lo que se oponga a la presente.

 

            Comuníquese al Poder Ejecutivo, para que disponga lo necesario para su cumplimiento.

 

            Dado en la Sala de Sesiones del Congreso, en Lima a los veintiún días del mes de setiembre de 1927.

 

            Roberto  Leguía, Presidente del Senado; Jesús Salazar, Presidente de la Cámara de Diputados; Aníbal Fernández Dávila, Senador Secretario;  Eduardo Escribens Correa, Diputado Secretario.

 

            Al Señor Presidente de la República:

 

            Por lo tanto, y no habiendo sido promulgada oportunamente por el Poder Ejecutivo, en observancia de lo dispuesto en el Artículo 106 de la Constitución, mando se imprima, publique, circule y comunique al Ministerio de Gobierno, para que disponga lo necesario a su cumplimiento.

 

            Dada en la Sala de Sesiones del Congreso, en Lima a los 26 días del mes de diciembre  de 1927.

 

            Roberto Leguía, Presidente del Senado.- César A. Elguera, Senador Secretario; Aníbal Fernández Dávila, Senador Secretario.

 

 

            Lima 28 de Diciembre de 1927.

 

            Cúmplase, regístrese, comuníquese, publíquese y archívese.- Rubio

 

            Como se puede apreciar, el presidente Leguía no promulgó la ley, en vista de lo cual y habiendo pasado más de tres meses, tal promulgación, la hizo el Congreso.

 

Diversos sucesos en 1927

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            En 1927, fue reemplazado el prefecto coronel Enrique Ruiz Buenaño, que venía sirviendo en el cargo desde 1924, por el coronel Francisco La Rosa Villanueva.

            En forma accidental había ocupado la Prefectura don César Cárdenas García.  

 

            Apenas llegó el nuevo prefecto, se recibió del Ministerio de Gobierno un telegrama en que lo alertaba de la próxima llegada del periódico argentino “Crítica” de naturaleza comunista.  El prefecto comisionó al mayor de guardias José Rojas (el titular Leonardo Gómez Gallo estaba con permiso) para que se incautase de los 50 ejemplares que habían llegado por correo.  Pero ya el paquete con el periódico había sido retirado por don Leoncio Elías Arboleda propietario de una librería ubicada en la calle Tacna.  En la librería, puedo Rojas retirar los 50 ejemplares de “Crítica”, pero además dijo, que la orden abarcaba toda la literatura roja que hubiera en la librería.  Fue así como el mayor de guardias sin ningún criterio, examinó títulos de libros y se incautó la novela “El Caballero de la Casa Roja” y también los libros que tenían la pasta roja, como “Los Tres Mosqueteros”, “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, el “Diccionario Peruano” de Juan Paz Soldán y otros.  La contrariedad del prefecto fue grande, y con las correspondientes disculpas hizo devolver los libros.

 

            El 30 de junio de 1927, el Gobierno mediante Resolución Suprema, denegó un pedido de los agricultores piuranos de algodón pima, para que se exonerase a esa variedad del impuesto a los algodones.  El pima había sido traído a Piura en 1922 por el hacendado Emilio Hilbick Seminario.  En agosto y dada la insistencia del senador Franco Echandía y del diputado Pallete de Paita, el ministro dejó sin efecto la anterior Resolución Suprema y concedió la exoneración.  En ese año se había presentado con fuerza la plaga del arrebiatado en el algodonero.( dysdercus peruvianus)  El diputado Pallete logró que de Lima se enviase ciano-gas para combatirla, así como el arribo del entomólogo señor Townsend.

 

            El 8 de abril de 1927 se dio la Resolución Suprema disponiendo el levantamiento del Plano Catastral del Valle de Sechura, labor que fue encomendada al ingeniero Juan Francisco Navarro, presidente de la Comisión Técnica de Irrigación y al ingeniero Manuel Quiroga, miembro de la misma.

 

 

Colegio de Abogados de Piura

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            El 20 de diciembre de 1910, se reconocía con ley 1367 al Ilustre Colegio de Abogados de Lima, como institución oficial.

 

            La ley establecía que en los demás distritos judiciales del país, se podían crear Colegios de Abogados, siempre que hubiera doce abogados.  La sede se ubicaría en la Capital del Distrito Judicial.

 

            Los antecedentes de los Colegios de Abogados en el Perú, se remontan a los tiempos de la colonia, cuando en Lima se estableció la “Hermandad de Abogados” muy vinculada a los jesuitas en 1726; organismo que cesó de funcionar cuando los jesuitas fueron expulsados. En 1808 se forma el Colegio de Abogados y poco después por Real Ordenanza se le da el título de “Ilustre”.

 

            El 4 de mayo de 1928, por gestión del doctor Guillermo Garrido Lecca Montoya, se crea el Colegio de Abogados de Piura, siendo Garrido Lecca su primer presidente.

 

Terremoto de Chachapoyas

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            El 14 de mayo de 1928, se sintió un violento terremoto en las poblaciones de Piura y Tumbes.  No obstante, el epicentro se había producido en lugar muy lejano, en la ciudad selvática de Chachapoyas que quedó totalmente destruida.  Se supone que la intensidad de este sismo fue de 9 grados.

 

            En Tumbes, se sintió muy fuerte y los escolares de los dos únicos centros escolares de la ciudad se lanzaron a la plaza de armas y de rodillas imploraban  a Dios pues el sismo fue muy largo y se produjeron varias réplicas.  Se creyó que el epicentro había sido próximo, pero el asombro fue grande cuando se precisó que había sido en  Chachapoyas.

 

            En Huancabamba según relato del padre Justino Ramírez, el sismo produjo agrietamientos en el suelo de la ciudad, en donde ya existía una fisura.  También derrumbamientos en los cerros y hundimientos como el producido en Ullma, en Santa Rosa y en Mal Paso de Nangai junto a Cruz Grande.  La pared de la Iglesia de Huancabamba en la parte que da al río, se cayó. 

 

            En julio, los temblores se repitieron.

 

 

Muere maestro Ciro Tito Andrade

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            El 21 de agosto de 1928 falleció en Catacaos el maestro Ciro Tito Andrade, que era muy apreciado en esa población.

 

            Don Ciro Tito, había nacido en Quito el año 1841.  A Catacaos llegó en 1853, es decir cuando sólo tenía 13 años, alojándose en casa del maestro Mariano Díaz, su primo, natural también de Ecuador.  Tres años más tarde ayudaba a su pariente en las labores de la enseñanza y cuando sólo tenía 19 años reemplazó a su primo en la dirección del plantel cuando Díaz viajó a Quito.  Cuando sólo tenía 16 años había rendido examen para lograr el título de preceptor primario.

 

            En 1859 don Mariano Díaz fue alcalde, nombrando a Ciro Tito como director de una escuela mixta, en donde también enseñó una hermana de su madre.  Con el tiempo, logró fama de muy buen profesor.  En noviembre de 1876 da examen para obtener el título de preceptor de 2do. grado.  El año 1895 por razones políticas fue destituido fundando entonces una escuela particular.  En agosto de 1896 fue restituido en el puesto.

 

            El 28 de julio de 1913, la Municipalidad de Catacaos le rinde público homenaje de reconocimiento a su labor pedagógica y lo condecora con medalla de oro.

 

            Las lluvias de 1925 lo afectaron seriamente en su salud y a partir de entonces no logró reponerse hasta que falleció.  En 1861 se había casado con la dama cataquense Adela León, en la que tuvo a Ángel Tarquino, Maximiliano, Ciro y Enrique y también 3 hijas, Anita, Adela y Elena.  Además tuvo una hija natural, Vicenta Andrade Chiroque.

 

 

Muere Germán Leguía y Martínez

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            El 21 de noviembre de 1928 falleció en su domicilio de Magdalena del Mar el periodista y literato don Germán Leguía y Martínez “El Tigre”.  Fue prefecto de Piura entre 1905 y 1907 y luego pasó de vocal a la Corte Superior de Arequipa.  Tuvo una destacada actividad política y secundó a su pariente el presidente Leguía, pero, luego se distanció de él y en octubre de 1923 fue deportado a Panamá de donde retornó en 1927 viejo y enfermo.  Fue autor de una gran cantidad de libros entre ellos el “Diccionario Geográfico, Histórico y Estadístico del Departamento de Piura”.

 

 

Vuelos comerciales Lima-Talara

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Los agricultores del valle de Cañete, habían contratado al aviador civil norteamericano Harold Harris para el rociado de insecticidas en sus campos algodoneros. 

            Buen observador consideró que la costa peruana podía servir para una línea aérea de Nueva York-Lima-Buenos Aires y fue así que cuando volvió a EE.UU. se entrevistó con los altos funcionarios de la empresa Grace que era propietaria de la Panamerican Airways y los interesó en el plan.  Para tal fin, la casa Grace creó la Pan American Grace Airways Inc.  cuya  sigla era PANAGRA, que fue como se le conoció.

 

            El 13 de setiembre de 1928, partió de Lima, a las 10 de la mañana un pequeño avión, monomotor.  El despegue fue desde el hipódromo de Santa Beatriz pues no había campos de aviación.  Una gran multitud dio ambiente de fiesta a este primer viaje y entre la concurrencia estaba nada menos que el propio presidente Leguía.

 

            El historiador Jorge Basadre, en “Historia de la República del Perú” se refiere a este viaje y manifiesta que sólo llevaba a dos pasajeros.  Uno era A. J. Harrott administrador interino de Correos y Telégrafos y el otro, el periodista Benjamín Romero.  La poca capacidad del aparato y lo riesgoso del viaje fueron sin duda los motivos por los cuales no fueron más pasajeros, pues la capacidad de pasajeros era de cuatro asientos.  El aparato era de cinco metros de largo, color ladrillo y las alas eran de lona gruesa.  El viaje fue feliz y se hicieron escalas en Casma, Chimbote, Trujillo, Pimentel,  Paita y Talara, usándose para aterrizar campos deportivos.  Las oficinas de correos de esos lugares, de inmediato telegrafiaban a Lima el paso de la pequeña nave aérea que era recibida por alegres multitudes.  El avión llegó a Talara a las 6 p.m. ante una enfervorizada multitud.  Se había empleado en el vuelo siete horas y 55 minutos que era todo un récord, pues el viaje por tierra demoraba un poco más de una semana y por mar cuatro o cinco días.

            Desde 1921, el piloto norteamericano Elmer Faucett venía mostrando interés por la aviación comercial en el Perú y con aviones  que no eran de su propiedad efectuó diversos “raids”.  Para lograr mejor su propósito, fundó la empresa “Aerolíneas” que recién en 1928 puedo adquirir un avión propio,  que era un monomotor “Curtiss” para el transporte de pasajeros, carga y correspondencia.  El 4 de junio de 1928 logró la autorización para establecer una línea en la costa y el 27 de setiembre es decir 14 días después de  PANAGRA, hace Faucett su primer viaje comercial entre Lima y Talara.  El 12 de octubre lo haría Lima-Arequipa.

 

            En el mismo año, otras líneas fueron establecidas desde Lima, pero en la gente había mucho temor en el transporte aéreo en forma tal que la Línea Aérea Nacional que había iniciado vuelos regulares, sólo transportó a 145 pasajeros en 1928, pero ya en 1929 los pasajeros fueron 216, mientras que PANAGRA, en este  año transportó 1 016 pasajeros.

 

            Tanto la aviación civil como la militar y el paracaidismo iban desarrollándose a un ritmo impresionante.

            El 11 de agosto de 1929, la PANAGRA con un avión trimotor que era toda una novedad por su tamaño y potencia, hizo el primer viaje entre Lima-Talara y Guayaquil.  La nave se llamaba “Santa Rosa” y acorto el tiempo de vuelo en casi la mitad del empleado en el año anterior.

 

            El 16 del mismo mes, otro trimotor de la PANAGRA, el “San Cristóbal” hizo el primer vuelo nocturno entre Lima y Talara.

 

            En 1930, la PANAGRA estableció dos vuelos semanales entre Lima-Miami y Nueva York.  Los lunes y viernes salían a las 7 a.m. de Lima y aterrizaban en Trujillo, Pacasmayo, Pimentel, Piura, Paita, Talara, Puerto Pizarro, Guayaquil, Santa Elena, Caráquez,    Tumaco, Buenaventura, Balboa, Cristóbal, La Habana, Miami y Nueva York.  A este lugar llegaban los viernes y lunes a las 9 a.m. demorando 98  horas, lo que se explica por los varios aterrizajes que hacían.  El viaje de retorno de Nueva York a Lima  eran los lunes y jueves a las 21,10 horas.

 

            En Piura y Sullana, se acondicionaron terrenos, que se  afirmaron y a los que pomposamente se les llamó campos de aviación.  Tenían  una pequeña caseta como sala de espera de los pasajeros, para guarecerse de los rayos del sol.

 

 

Fundación de la Biblioteca Municipal de Piura

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El 18 de julio de 1928, se inauguró la Biblioteca  Municipal de Piura, siendo alcalde don Nicolás Gonzáles.  El inicio fue  bastante modesto, pues el 27 de junio sólo se contaba con 499 libros, un mapa del Tahuantinsuyo y algunos muebles.

 

            En sesión del 15 de febrero se había aprobado un pedido para solicitar que la pequeña biblioteca que tenía la Confederación Obrera Unión y Confraternidad, pasara a poder del Municipio.  Esa biblioteca, con el nombre de “Ignacio Escudero” venía funcionando desde 1913 y estaba abierta al público.

 

            Desde 1927 el regidor Carlos Chávez Sánchez, se había preocupado para que la Municipalidad tuviera su propia biblioteca.

 

            En la misma labor estaba empeñado el regidor Hildebrando Castro Pozo que el 5 de abril del mencionado año, presentó acompañado con la firma del regidor José Francisco Vegas Seminario un proyecto ante el alcalde Nicolás Gonzáles, para crear  la Biblioteca y el Archivo Municipal en acatamiento a la ley 4506 del 24 de marzo de 1922.  En realidad se trataba de reconstituir la Biblioteca Municipal que en 1915 había sido entregada a la Confederación  Obrera en Depósito.  No obstante que el asesor legal del municipio doctor Víctor M. Zapata dio informe en contra, por falta de fondos, de todos modos el proyecto  siguió adelante y en 1928, se rescataron 499 libros y algunos enseres.  De acuerdo a lo puntualizado por el historiador Juan Paz V. que se ha ocupado del asunto, el flamante bibliotecario Ezequiel Castro era tío del regidor Castro Pozo.  La primera Biblioteca Municipal “Ignacio Escudero”.

 

            Como jefe de  biblioteca se nombró a don Ezequiel Castro Niño, que desempeñó el cargo durante 8 años, siendo reemplazado por don César Gonzáles.

 

 

La Peruvian dueña del ferrocarril  Paita-Piura

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La Ley 6281 del 12 de noviembre de 1928, autorizó al Poder Ejecutivo a llevar adelante un contrato de permuta con la Peruvian Corporation.

            Desde 1890 por un convenio celebrado entre el Gobierno Peruano y la Peruvian Corporation, ésta que representaba a los acreedores externos del Perú, asumía por 66 años el control, de casi todos los ferrocarriles del Perú, entre los que estaba el de Paita a Piura.  Además el Gobierno autorizaba a la Peruvian a explotar dos millones de toneladas de guano y el Perú debía pagar 33 manualidades de 80 mil libras esterlinas cada una.  Con esto, el Perú canceló su vieja deuda externa. 

 

            En 1928, quedaba aún guano por explotar y el Perú todavía debía 8 y media anualidades.

 

            De acuerdo a la Ley 6281, la Peruvian dejaría de explotar el guano a que aún tenía derecho y  no cobraría las 8 y media anualidades que le debía el Perú.

 

            El Gobierno del Perú, recibiría el 50% de las utilidades que percibiera la empresa por la explotación de los ferrocarriles.  Al momento de firmarse el convenio la empresa pagaría al Perú 247 000 libras esterlinas al año hasta el año 1973 y a partir de esa fecha, tributará como cualquier otra empresa.

 

            Se estimaba que el valor de todas las propiedades transferidas era de 16 millones ochocientas mil libras esterlinas.

 

            Siempre se ha considerado que el presidente  Leguía fue muy previsor cuando firmó ese contrato y se desprendió de los ferrocarriles, en momentos en que las carreteras que se construían con la Ley Vial, se transformaban en el principal medio de transporte y en muchos lugares reemplazaron a los ferrocarriles.

 

Fundan el Partido Socialista del Perú

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            En 1928, ya José Carlos Mariátegui se había divorciado políticamente de Haya de la Torre, porque el pensamiento del Amauta había evolucionado francamente hacia el marxismo.comunista.

 

            El 16 de setiembre de 1928, Mariátegui fundó el Partido Socialista del Perú que estuvo comandado por 7 personas a los que llamaban la “célula secreta de los siete” y lo integraban Mariátegui, un empleado de seguros, 4 obreros y un vendedor ambulante.  Posteriormente, se sumaron al plantel dirigente el doctor Luciano Castillo, Hugo Pesce, Fernando Chávez León y Eudocio Ravinez.

 

Mariátegui se encontraba ya muy enfermo y con una pierna amputada.  A fines de 1929 pensaba ya afiliarse a la III Internacional Comunista.  Eso fue motivo para que algunos de sus dirigentes se separasen del  Partido Socialista del Perú.  Luciano Castillo lo hizo en marzo de 1930 y el 16 de abril del mismo año, moría Mariátegui.   Era órgano del Partido Socialista de Mariátegui, el periódico “Claridad” que redactaba el mismo Mariátegui, pero cuando éste enfermó en 1925, se hizo cargo de su publicación, el poeta ayabaquino Juan María Merino Vigil.

 

Apogeo de Leguía

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            El 8 de setiembre de 1928, se celebró en todo el país, las Bodas de Plata del ingreso del presidente Leguía a la actividad política.

            El 28 de julio de ese año, se inauguró con gran solemnidad una estatua del presidente en el Congreso.  El Consejo de Ministros le obsequió un óleo con su retrato y al hacer la entrega, el ministro Pedro Rada y Gamio, dijo: “No hemos encontrado nada digno que ofreceros, sólo vuestra propia efigie”.

            El 9 de noviembre el Congreso dio la ley 6279 declarando a Leguía “Prócer de la República”.

 

            El presidente tenía bustos en varias localidades del país.  Entre ellas se contaban Piura, Sullana y Tumbes. . Cuando en 1930 el Presidente cayó, las turbas las enlazaron, derribaron y  arrastraron.

 

            Calles, avenidas y pasajes, tenían el nombre del Presidente y de sus familiares. El día de su cumpleaños era feriado y fiesta nacional.

 

            Políticos, instituciones y organismos oficiales, lo llamaban “El Gigante del Pacífico”, “El Nuevo Viracocha”, “El Nuevo Mesías”, “Júpiter Presidente”.

 

            Se le comparaba con César, Alejandro el Grande, Napoleón Bonaparte, Washington, Bolívar, Lincoln.

 

            Los agasajos, loas, ditirambos, endiosamiento, siguieron en 1929.  El 27 de abril de ese año los Institutos Armados le ofrecieron un gran almuerzo y el menú fue impreso en una tarjeta de oro de 18 kilates y 114 gramos de peso.  Todos los parientes de Leguía ocupaban grandes cargos y el Parlamento le era totalmente sumiso,  entre ellos los senadores y diputados piuranos que junto con el presidente se habían venido reeligiendo desde 1919.

 

 

 Ferias dominicales en Catacaos

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Los sombreros de paja toquilla elaborados por artesanos de Catacaos, adquirieron gran importancia histórica. Entre fines del siglo XIX y principios del siglo X. Este auge terminó a fines de los 50 del siglo pasado. Porque decayó la moda de su uso y se introdujeron artículos de menor costo. Ya desde antes se usaban los sombreros borsalino  de paño y las llamadas saritas, pero con el tiempo se dejó de usar sombreros.

.Son los pocos artesanos cataquenses que aún conservan la técnica tradicional del tejido fino de paja toquilla, En especial, son los caseríos de Narihualá, Pedregal Chico y Pedregal Grande  de Catacaos los que mantienen la tradición de hacer sombreros fino

Aún, no es difícil encontrar  un sombrero fino, el  que podía doblarse en el bolsillo y mantener su forma. Este sombrero era mundialmente conocido como   Panamá Hat por haber sido la ciudad de Panamá el centro mundial de su comercialización,

Tejer un sombrero  fino; demandaba  una semana  Para tejerlo hay que echarse al suelo todo el mes.

Fue el inmigrante español Calixto Romero (fundador del Grupo Romero). el que empezó su exportación en gran escala.

En Catacaos se comercializaba el sombrero lo días domingos en la calle Comercio. Allí, las “chinas” exponian sus sombreros en las veredas o vendían paja en hatos.-Esto se convirtió en fería y llegaban compradores de todas partes del Perú

El tercer período presidencial de Leguía

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Cuando Leguía se inició en 1919, nuevamente como gobernante, pues ya lo había sido en 1908, hizo dar una nueva Constitución, que la aprobó y juró el 18 de enero de 1920.  En ella no se permitía la reelección presidencial.  Cuando años más tarde el mandatario quiso seguir en el poder, hizo modificar en setiembre de 1923, la constitución de tal manera que en 1924 se pudo presentar como candidato y ser elegido por un nuevo período.

            Pero la ambición de Leguía fue en aumento y habiendo saboreado las dulzuras del poder, no quiso dejarlo.  Desde setiembre de 1926, sus diputados adictos habían presentado un nuevo pedido de enmienda constitucional, para la reelección indefinida del Presidente de la República.  El 4 de octubre de 1927, Leguía promulgaba como ley 5857, la enmienda que decía escuetamente:  El Presidente durará en su cargo cinco años y podrá ser  reelecto”.  De esa forma quedó allanado el camino para que Leguía postulara a una nueva reelección, ya que nadie había osado presentarse como candidato opositor, aleccionados por lo que había pasado antes con aquellos que habían pretendido postular, como el caso de su pariente Germán Leguía Martínez que fue desterrado y había muerto en 1928 y si todo eso sucedió en la primera reelección, peor fue en la segunda.

           

El 4 y 5 de agosto de 1929 se efectuaron las elecciones generales que no fueron secretas.

 

            El 12 de octubre de 1929, Leguía inauguró su nuevo período presidencial y el nepotismo continuó.  Como diputado por Yauyos resultó elegido un extranjero casado con una sobrina del presidente.  y Roberto Leguía hermano del mandatario,  fue presidente del Senado.

 

     El nuevo período presidencial y legislativo estaba destinado a durar hasta 1934 pero la revolución de Sánchez Cerro, un año más tarde, terminó en forma brusca, lo que se creía un sólido poder.

 

            En el departamento de Piura, volvieron a ser reelegidos en 1929 los senadores y diputados que desde 1919  venían actuando en el Congreso.  Ellos fueron, como senadores Alberto Franco Echandía y Edmundo Seminario Aramburú, el antiguo y combativo periolista. Como diputados siguieron Eloy Castro, el famoso vengador de la vendetta de 20 años; Juan Portocarrero por Huancabamba, Miguel Ángel Pallete por Paita, Jorge Eduardo Leigh por Sullana.  En lugar del diputado por Piura Miguel Checa Eguiguren, fue elegido César A. Cortés Sarria, amigo personal del presidente.  En cuanto al doctor Miguel Checa Eguiguren había sido nombrado embajador en Argentina.

 

            En el nuevo gabinete que se formó, figuraba el huancabambino doctor Benjamín Huamán de los Heros.

 

 

Se funda la Logia Masónica de Piura

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El 21 de setiembre de 1929 inició sus actividades en la ciudad de Piura, la Logia Masónica “Luz y Verdad” Nº 37, fijando su sede en la calle Lima, frente al local  donde funcionaba el diario “La Industria”, local que tiempo más tarde compró Dionisio Romero y construyó su residencia.

 

            El Primer Venerable Maestro fue el coronel Francisco La Rosa Villanueva, que entonces era Prefecto del departamento.  Fueron miembros fundadores Ricardo Calderón, Arturo Miller, Juan Francisco Navarro y Trinidad Eyzaguirre.

 

            En 1979 la Logia de Piura cumplió sus  Bodas de Oro y en su local propio de la avenida Loreto, lo celebró en grande pues vinieron representantes de más de 100 logias con 600 personas, entre ellos el Gran Maestro de la Masonería del Perú, don Augusto Bohl Ebert.  Se rindió homenaje a Grau.

 

 

Puente Leguía en el Huancabamba

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            En 1929 era subprefecto de Huancabamba don Néstor Huamán, el cual desde 1928 había iniciado gestiones con el diputado ingeniero Juan Nicolás Portocarrero para la construcción de un nuevo puente sobre el río Huancabamba.  Todo se hizo muy rápido y el 4 de julio se inauguraba el nuevo puente con el nombre de Leguía.

 

            Este nuevo puente tenia la singularísima originalidad, de que fue construido sobre el anterior, algunos metros por encima del mismo, pero era más ancho y de mayor resistencia, permitiendo el paso de vehículos.

 

            El anterior puente, también de fierro había sido construido en 1909 por el ingeniero Francisco Wagner y había sido tendido entre el barrio Alto de la Paloma y el cerro Guitiligún.

 

            También en 1929, se construyó sobre el río Pusmalca (Canchaque) en el sitio llamado La Afiladera, otro puente de hierro, al que se puso el nombre de Potenciano Choquehuanca

 

El “Jueves Negro” y la crisis mundial

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El jueves 24 de octubre de 1929, se produjo el derrumbe de la Bolsa de Nueva York ubicada en el jirón Wall Street, lugar que se consideraba el nervio y el cerebro de las finanzas del mundo.  Una multitud delirante ocupaba la famosa calle mientras minuto a minuto se venían por los suelos las acciones de las principales empresas norteamericanas llevándolas de inmediato a la quiebra.

 

            De inmediato se paralizó toda la economía de Estados Unidos, lo cual repercutió en los países de América.

 

            En el Perú se sintió casi de inmediato los efectos de la crisis.

 Los precios de los productos de exportación como el azúcar, lana y algodón cayeron, lo cual perjudicó grandemente a la agricultura piurana.  Pero no sólo eso, sino que también bajaron las importaciones.  Las ventas en el mercado interno disminuyeron y el Gobierno que atendía gran parte del Presupuesto con crédito externo, se vio de improviso con que las puertas se le cerraban.  Eso obligó a Leguía a paralizar el plan de construcción de carreteras con lo cual se inició la desocupación que se fue intensificando con el cierre o la semi-paralización de muchas empresas.  El malestar se dejó sentir muy pronto en todos los estratos sociales.

 

Informes del Crucero “Durban”

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            El 23 de noviembre de 1929, el almirante inglés R. Leathman, comandante de la flotilla naval compuesta por los cruceros “Durban” y “Caradoc”, emitió un informe a su gobierno, sobre observaciones que había hecho a su paso por las costas del Perú y su breve estadía en Paita.

 

            Por ese tiempo, ingleses y norteamericanos se disputaban el mercado sudamericano y peruano.  Es por eso que en el informe aseguraban que empresas norteamericanas estaban logrando el control de servicios de agua, luz, energía, teléfonos, construcción de carreteras y tranvías en América del Sur.

 

            Se refería en modo especial a un gran proyecto hidráulico, de desviar las aguas del río Huancabamba, afluente del Amazonas, para irrigar el departamento de Lambayeque, construyendo un gran túnel en los Andes.

 

            El informe se refería al Plan de Irrigación de las pampas de Olmos, que estaba a cargo del ingeniero Carlos Sutton, cuyo ritmo de trabajo disminuyó por la crisis y luego se paralizó con la caída de Leguía.

 

 

El crimen de Genaro Ortiz

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            El año 1930 la opinión pública de Lima y del resto del Perú, vivió pendiente de las noticias que a grandes titulares daban los periódicos sobre el horrendo crimen cometido por el español Genaro Ortiz, contra su compatriota Marcelino Domínguez.

 

            Los trágicos sucesos ocurrieron en una habitación del Hotel Comercio, que compartían.  Ese hotel se encontraba en pleno centro de Lima, y fue allí en donde Ortiz asesinó a su amigo, por motivos que nunca se llegaron plenamente a establecer.

 

            Ortiz para ocultar su crimen, descuartizó fríamente el cadáver y lo escondió en una maleta, tratando de hacerla desaparecer.  Luego huyó a Argentina.

 

            Descubierto el crimen e identificado el autor, Ortiz fue capturado en Argentina y enviado al Perú.  El juicio que se le siguió fue toda una especie de novela que el público leía diariamente  en los periódicos.  Por esas razones inexplicables de la mente y de los sentimientos humanos, las mujeres demostraron una gran simpatía por el feroz criminal y le hacían llegar a la cárcel gran cantidad de regalos.

 

            Cuando Leguía cayó, se dijo que en forma intencional se había publicitado el crimen, para desviar a la atención pública de los graves problemas económicos por los cuales atravesaba el Perú.

 

            El público piurano no fue ajeno, al comportamiento que en el resto del Perú se observaba con relación al crimen y se vivía pendiente de las informaciones diarias de los periódicos.

 

 

El Tratado de Lima

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            Cuando en octubre de 1883 se firmó el tratado de Paz con Chile, en la cláusula segunda expresaba que sería cedido al enemigo, todo el territorio de Tarapacá y la cláusula tercera señalaba que durante diez años las provincias de Tacna y Arica quedarían bajo el control de Chile y que luego se realizaría un plebiscito en ellas para determinar a que nacionalidad deseaba la población pertenecer.

El país que se favoreciera con esos territorios debía pagar al otro diez millones de soles.  Los chilenos de inmediato violaron el tratado de Ancón, considerando a la provincia de Tarata como parte integrante de la provincia de Tacna.

 

            Después de la guerra, el Perú quedó exhausto y aniquilado, pero a pesar de todo se preparó para el plebiscito que debía realizarse en 1894.  Al llegar ese año, Chile con mil pretextos se opuso a la realización del plebiscito pero el Perú estaba muy débil para obligar a Chile.  Así fueron pasando los años.  La guerra había dejado heridas que parecían incurables en el alma de todos los peruanos y lógicamente en la tierra de Grau.En 1918, después de la Guerra Mundial, se firmó en París el Tratado de Versalles y en él se consagró la doctrina que desconocía los llamados derechos de conquista y la firma de tratados bajo la coacción y la violencia.  Eso creó en todos los peruanos y bolivianos, la esperanza de ver resueltos con justicia sus problemas con Chile.  En el departamento de Piura, incluyendo Tumbes, por ser lugares fronterizos, existía un exaltado patriotismo.  Todos los días se cantaban en las escuelas piuranas canciones patrióticas alusivas a Tacna y Arica, y los profesores mantenían vivo en sus alumnos el acentuado rencor hacia Chile.  Así se cantaba:  En lo alto del morro, solitaria y tremola, la bandera estrellada, en la cumbre del patrio santuario, donde brilla la luz del honor......para Tacna y Arica cautivas, libertad, libertad, redención......y que otra vez desde Tumbes al Loa la bandera peruana flamee”.  En diversas fechas aniversarias se hacían teatralizaciones que contribuyan a mantener siempre vigentes los deseos reivindicativos.  Eran frecuentes los carros alegóricos que mostraban dos jóvenes damas, vestidas con la bandera peruana con las manos encadenadas, simbolizando a Tacna y Arica.  Se podía afirmar, que por decenas de años, la conciencia nacional, se centró en la búsqueda de medios para rescatar a las dos provincias.  Fue casi una obsesión.

 

            Cuando se realizaron las elecciones de 1919, el candidato presidencial Augusto Leguía ofreció la reivindicación de Tarapacá, Tacna y Arica por eso triunfó.  Durante 36 años todos los peruanos habían vivido traumatizados pensando siempre en el rescate de las provincias cautivas.  Por su parte,  Chile sabiendo que algún día se tenía que realizar el plebiscito, empezó un proceso violento de chilenización de Tacna y Arica, expulsando a los sacerdotes y maestros peruanos que trataban de mantener viva la imagen de la Patria, prohibió izar la bandera peruana y realizar celebraciones patrióticas, se expulsó de Arica a los trabajadores peruanos y se los reemplazó por chilenos y se hostilizó a todos los pobladores para obligarlos a salir hacia el Perú, al mismo tiempo que grupos nutridos de chilenos se iban a establecer en las dos provincias.  Tampoco los peruanos de Tarapacá perdieron la esperanza de volver al seno de la Patria, y sufrieron igualmente la hostilidad de las autoridades chilenas.  A Tarapacá, Tacna y Arica, llegó gran cantidad de fuerzas militares y policiales chilenas, que prácticamente mantuvieron a esos territorios en un permanente estado de sitio .Cuando ya se perdió toda esperanza, una gran cantidad de ariqueños y tarapaqueños,  iniciaron un largo recorrido, en pleno invierno y generalmente a pie, hacia, Tacna, Arequipa y Lima

 

 

            En 1920, el Perú y Bolivia pidieron a la Asamblea de Naciones Unidas, la revisión de sus tratados de 1883 y de 1909 respectivamente, con Chile.  El Perú alegaba que el tratado de Ancón aún no se había cumplido, ante lo cual Chile expresó su deseo de que el Plebiscito se llevase a cabo.  Para entonces, Chile ya había logrado su plan de Chilenización de Arica, no así de Tacna.  En tales circunstancias, un plebiscito tras de 40 años de ocupación podía ser desfavorable para el Perú.  En Piura como en el resto del Perú se estaba pendiente de las discusiones diplomáticas y el patriotismo estallaba con frecuentes manifestaciones de protesta.

 

            Se buscó el fallo arbitral de Estados Unidos y en marzo de 1925, el presidente Coolidge de ese país se pronunció por la realización del plebiscito, lo que no gustó a los peruanos a pesar de que también disponía la inmediata reincorporación al Perú de la provincia de Tarata que los chilenos habían estado considerando abusivamente como parte de la provincia de Tacna.  En Lima se produjo una gigantesca manifestación de mujeres que portaban una gran bandera nacional.  Esa fue la primera Procesión de la Bandera.  En Piura también se desarrollaron mítines.  Leguía consideró que la pérdida de Tarapacá era definitiva y aprobó la realización del plebiscito.  En el Perú se tenía la firma creencia que de realizarse el plebiscito en forma justa, triunfaría la causa nacional y las dos provincias volverían al seno de la patria, en cuyo caso había que entregar a Chile diez millones de soles.  Se inició entonces una gran colecta nacional para reunir los fondos necesarios, llamados Pro Tacna y Arica y se emitieron estampillas.  En el departamento de Piura hubo un gran entusiasmo por contribuir con la colecta.

 

            Estados Unidos nombró como Presidente de la Comisión Plebiscitaria al general John Pershing, héroe de la Guerra Mundial.  Cuando éste llegó a Arica la encontró embanderada con banderas sólo chilenas, porque había sido prohibido el uso de banderas peruanas.  De eso se dio  cuenta Pershing y de todos los abusos que estaba cometiendo Chile para amañar el plebiscito y supo que cientos de peruanos habían sido expulsados de los territorios en disputa.  Entonces Pershing exigió el cumplimiento de determinadas condiciones para la realización de un justo plebiscito, pero Chile estimó que de esa forma el Perú  iba a ganar y se opuso.  En su desesperación, Chile propuso en diciembre de 1925, al general norteamericano, la creación de un estado independiente en Tacna y Arica.  En enero de 1926 el general Pershing se retiró haciendo un extenso informe a su gobierno.  Estados Unidos nombró entonces al general William Lassiter, jefe de las fuerzas norteamericanas del Canal de Panamá, el cual también consideró que el plebiscito no podía realizarse bajo las condiciones que deseaba imponer Chile y en agosto se retiró.

           

            Entonces Estados Unidos designó al Secretario de Estado Frank Kellogg para que actuara con una política de buenos oficios entre Perú y Chile.  En noviembre de 1926 propuso Kellogg la entrega de Tacna y Arica a Bolivia lo que no aceptó el Perú, porque así iba a ser el único perdedor de la Guerra de 1879.

 

            Se pensó entonces en el desarrollo de negociaciones directas entre el Perú y Chile, para lo cual se debían de restablecer de relaciones diplomáticas, y así se hizo.  En octubre de 1928, llega a Lima el embajador chileno Emilio Figueroa Larraín, que buscó de hacerse simpático en todos los niveles sociales.  Leguía empezó a manejar entonces, en forma muy personal el asunto de Tacna y Arica y sus decisiones y propuestas, no las consultó ni con el Consejo de Ministros, ni con el canciller Rada y Gamio que era su amigo.

 

            En ese tiempo, Tacna era una pequeña población sin mucha importancia, donde los peruanos habían gozado de más libertad que los de Arica.  En cambio, los chilenos habían puesto más interés en el puerto de Arica, donde había realizado varias obras, y tenía una población chilena muy grande.  Por eso Chile no discutía mucho la posesión de Tacna, pero era inflexible en cuanto a Arica.

 

            Leguía  propuso cuatro alternativa para resolver el conflicto:

 

1.       La devolución total de toda la provincia de Arica al Perú.

2.       La entrega del morro, de las obras portuarias y de la ciudad de Arica a los chilenos volviendo el resto de la provincia al Perú.

3.       Crear en Arica un protectorado bajo control de Estados Unidos, Perú y Chile.

4.       Neutralización de la provincia de Arica bajo el control de Venezuela o del Uruguay.

 

La amabilidad que había venido demostrando el embajador chileno, no fue para él, un impedimento para rechazar totalmente las cuatro propuestas de Leguía, en eso, el embajador Figueroa  Larraín, contó con el apoyo de Bolivia que se oponía rotundamente a que Arica retornase al Perú, pues Bolivia la pretendía.  Se produjeron entonces contractos Estados Unidos y Chile, de acuerdo a los cuales la provincia de Arica quedaría en poder de Chile y se compensaría al Perú, construyéndole un puerto en el norte de Arica, pero no muy cerca para que no le hiciera competencia comercial.  Los chilenos ofrecían construir un puerto para el Perú al norte de la desembocadura del río Lluta en un punto llamado La Yarada a un costo de seis millones de soles,  pero Leguía no aceptó pues era un lugar desértico.   Leguía propuso que dentro de la misma bahía de Arica, se le construyera para el Perú un malecón, un edificio para aduana y una estación de ferrocarril, más la entrega adicional al Perú de seis millones de dólares.  Entonces, Estados Unidos trató de convencer a Chile de que aceptase y el 3 de junio de 1929 se suscribió el llamado Tratado de Lima, entre el canciller peruano José de la Rada y Gamio y el embajador de Chile Emilio Figueroa Larraín.  Es decir, que pasaron 46 años para dar término al Tratado de Ancón, no con un plebiscito sino con una partición favorable a Chile.

 

            El tratado disponía que la provincia de Tacna retornaría  al Perú y la de Arica quedaría en poder de Chile.  La línea limítrofe, que se llamaría de La Concordia, se iniciaría a 10 kilómetros al norte de la desembocadura del río Lluta y seguiría en forma paralela a la línea del ferrocarril de Arica a La Paz, dejando las azufreras de Tacora para Chile y la línea terminaría en la Laguna Blanca que quedaría partida en dos.  Se cedían también a perpetuidad al Perú, los derechos sobre los canales de Uchusuma y Mauri.  El gobierno de Leguía (y eso le interesaba mucho) recibió seis millones de dólares y Chile se comprometió a construir en el Morro un monumento simbólico.  También quedó obligado a construir para el Perú un malecón de atraque para barcos de calado, un edificio para la aduana, una estación para el ferrocarril a Tacna.

 

            El mismo 3 de junio de 1929 Perú y Chile firmaron un Protocolo Complementario comprometiéndose  a no ceder parte de los territorios disputados a una tercera nación.  Eso iba sin duda contra Bolivia que en forma tan desleal se había estado comportando.  El 30 de agosto de 1929, en imponente ceremonia, las autoridades chilenas de Tacna, entregaron la provincia a las autoridades peruanas, en medio del regocijo de los tacneños y de la más profunda tristeza de los peruanos que vivían en Tarapacá, en Arica o que estaban radicados en Lima.  El presidente Leguía trató de considerar el Tratado de Lima como un triunfo personal, y todos los años se dispuso su celebración con gran pompa, aún cuando muchísimos peruanos lo consideraron la consumación de un despojo.  Los diarios piuranos fueron informando a la población, día a día como marchaban las negociaciones, y cuando éstas terminaron, un sentimiento de profunda frustración embargó a todos.

 

            En 1975, durante el gobierno de Velasco Alvarado, el Perú logró convertirse en prácticamente en  la primera potencia militar de Latinoamérica, con una escuadra y una aviación muy poderosas y con fuerzas mecanizadas ultramodernas.  Como se acercaba el centenario de la Guerra con Chile, Velasco pretendía la revisión del Tratado de Ancón, si llegaba el caso a costa de una guerra; pero fue depuesto.

 

Pasaron mas añps, para que en 1993 durante el gobierno del presidente Fujimori, se buscara el cumplimiento del Tratado de Lima en cuanto a la construcción de obras portuarias y su entrega al Perú.  Más bien en esa época la situación con Chile había empeorado, porque una propiedad denominada “El Chinchorro” en Arica.  El presidente Fujimori, firmó una Convención en 1993 para solucionar los problemas pendientes del Tratado de Lima, en términos que merecieron el rechazo del pueblo tacneño por lo que no fue ratificado por el Congreso.

 

            Posteriormente, el presidente Fujimori, llegó a un acuerdo con Chile para resolver las cuestiones pendientes del Tratado de Lima, que tampoco fue del agrado de los tacneños, que expresaron su repudio de diversas formas.

 

 

Los Carnavales

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            Leguía era un hombre al que le gustaban las fiestas, los agasajos, los saraos.  Nunca faltaba a las carreras dominicales del Hipódromo de Santa Beatriz, y desde 1925 hizo de los carnavales, fiestas en donde  todas las esferas sociales se divertían a más no poder.  Siempre se ha dicho que Leguía era un hombre frívolo, y que esa frivolidad la contagió a todo el Perú, pero también muchos dicen, que el mandatario al igual que los Césares de Roma, daban circo al pueblo, para distraerlo de los grandes problemas nacionales.

            Los carnavales de 1930, fueron excepcionalmente suntuosos y alegres.  Los piuranos de todas las ciudades del departamento y los tumbesinos, olvidaron por un momento todas las penurias y se entregaron a la diversión.

 

            Las fiestas empezaban el sábado con el ingreso de Ño Carnavalón, con una gran comparsa, banda de músicos y quema de cohetes y surgidores.  A partir de entonces y hasta el miércoles, no faltaban las retretas en el parque principal donde la concurrencia se entregaba al juego.

                                                                                              

            El lunes y el martes eran feriados.  A partir de las 12 del día, se principiaba a jugar con agua.   Grupos de jugadores de ambos sexos y de todas las edades se apostaban en las esquinas con baldes y jarras llenas de agua, algunas veces coloreadas y bañaban a todo el que osara pasar cerca.  Algunas veces, esos grupos se tornaban violentos, y portando unos una bandera verde y otros una bandera roja, se atacaban, se cubrían con barro y con betún.  En la ciudad de Piura, los carnavales eran motivo para que una vez más las rivalidades entre mangaches y gallinaceros volviesen  a aflorar, se daban verdaderas batallas campales, resultando heridos y contusos..En Catacaos también había batallas entre los verdes y los rojos.

 

            Domingo y Lunes, corsos con carros alegóricos lujosamente adornados, llevaban a las reinas y a sus damas.  Cuando menos se elegían a dos Reinas; a la de la Ciudad, a quien simbólicamente se le entregaba el gobierno de la ciudad en esos dos días de jolgorio y la Reina del Trabajo, que representaba a las fuerzas laborales.  También solían desfilar las Reinas de la Juventud, de la Simpatía y de algunas casas comerciales.  La Reina de la Ciudad, expedía decretos reales nombrando a su canciller, a condes, duques y marqueses,  y ordenaba que todo el mundo se divirtiera.  Durante el corso, el juego se hacía con serpentinas, coffetti (papel picado de colores), arrocillo (arroz pintado con colores) y el perfumado y costoso juego con chisguetes de éter.  En las salas de baile, que los había para adultos, jóvenes y niños, sólo se usaban serpentinas y chisguete, con mucha discreción se hacía uso del talco perfumado que con el correr del tiempo se popularizó y se convirtió en un juego con harina en las calles.

 

            En los bailes y en las retretas abundaban los disfrazados y se permitía el uso de antifaces.

 

            El martes por la tarde, arreciaba el juego con agua y al mismo tiempo se unían las reinas que en traje de baño y en sus carros recorrían las calles de la ciudad.

 

            El miércoles temprano, la gente concurría a misa y el sacerdote ponía en la frente de los fieles un poco de ceniza, perdonándolos así de los excesos que pudieran haber cometido durante esos días de jolgorio que se parecían a los saturnales de la Roma pagana.

 

            El miércoles por la noche, era el entierro de Ño Carnavalón o Rey Momo el cual era quemado en medio de la algarabía del público asistente.  Antes, leían lo que se llamaba su testamento, en donde menudeaban las bromas y tomaduras de pelo, que en algunos casos se pasaban de la raya y causaban el disgusto de los aludidos.

 

            Pero las fiestas no terminaban así tan bruscamente.  Venía el miércoles de la llamada “fiesta del yunce”.  En los diferentes barrios de la ciudad se plantaban árboles de cuyas ramas se colgaban paquetes con regalos sorpresa, a manera de una gigantesca piñata.  Se organizaba un coro que cantaba y danzaba en torno al árbol y por turno cada participante daba un hachazo al árbol hasta lograr derribarlo.  Luego venía la jarana.

 

            Los que se habían divertido en los carnavales, se quedaban siempre con las ganas de seguir la fiesta y a los 8 días organizaban lo que se llamaba “el baile de la vieja”.

 

 

El chifa-tay

ARRIBA

            Durante el gobierno de Leguía se permitió y autorizó el juego de azar.  En 1930 se popularizó en todo el Perú el juego de apuestas llamado Chifa-tay, cuyos concesionarios eran empresarios de nacionalidad china que pagaron cuantiosa suma al gobierno por la autorización.

 

            En los departamentos de Tumbes y Piura, hasta en los pueblos más pequeños se implantaron las apuestas.  Cada mañana, los concesionarios hacían conocer al público una adivinanza o charada, que tenía 30 posibles respuestas.  Estas eran otras tantas figuras que estaban distribuidas en la silueta de un cuerpo humano y numeradas.  Cada tarde a las seis, se hacía conocer la respuesta que bajo la forma de un número, permanecía colgada y a la vista del público desde horas de la mañana.  Los ganadores obtenían S/.2,70 por cada S/.0.10 lo que era verdaderamente atractivo.  En cada pueblo, había varios lugares de venta de los boletos. Para cada número había un límite en las apuestas.

 

            La situación en que vivía la gente y la crisis económica, fue la causa de que este juego fuera como una fiebre contagiosa.  Gran parte de la población vivía pendiente primero de conocer el enunciado de la charada, luego de cual podría ser la respuesta, después venía la adquisición de los boletos y por último saber cual era el resultado.  Cuando se sabía el número, la gente agolpada frente a la casa de juego, se desparramaba por las calles voceando el número.

 

            En Paita, uno de los que reaccionó contra el juego, fue el empresario Julio Ginocchio, quien se dirigió  en queja al prefecto y a otras autoridades.

 

            Moscol Urbina, JEMU, dice que el 18 de agosto de 1930, la Cámara de Comercio de Piura debatió el asunto y acordó dirigirse al prefecto Narciso Arroyo para que prohibiera el juego, pero este buen señor nada podía hacer porque la autorización venía de más arriba.  Entonces la Cámara se dirigió a la representación parlamentaria piurana y tomó también medidas internas.  Las empresas asociadas a la Cámara que tomasen parte en las apuestas serían multadas y los empleados de las mismas que lo hicieran serían destituidos.

 

            Hubo sin embargo jugadores avispados, que lograron establecer un procedimiento que les permitía ganar siempre.  Se llamaba “el engorde”, por el cual se elegía un número cualquiera, y el 1er. día, se hacía una apuesta por S/.0,10; el segundo día por S/.0,20; el tercer día por S/.0,30 y así sucesivamente.  Con el incremento no sólo se recuperaba el monto de las apuestas anteriores, sino que al final el premio era apreciable.  Los empresarios se percataron de eso, y dispusieron sumas límites, pero eso era burlado pues funcionaban varios puestos de venta y en cada uno se adquirían boletos.

 

            Con la caída de Leguía se precipitó la desaparición de esta modalidad de juego de envite.  El 2 de setiembre de 1930, Sánchez Cerro dictó una Resolución Suprema prohibiendo el juego de envite y más tarde la Junta de Gobierno de David Samanez Ocampo, dio el Decreto Ley 7051 de fecha 18 de marzo de 1931, reiterando la prohibición y disponiendo la expulsión de los extranjeros que la practicasen, multas de mil a cinco mil soles, ser considerados y condenados como vagos, decomisado el dinero de las apuestas, sancionados los centros sociales o clubes que lo permitiesen en sus locales, y destituyendo e inhabilitando a las autoridades que descuidaran la vigilancia y se descubriese en sus circunscripción el funcionamiento de casas de juego.

 

 

El Sol oro

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            El 11 de febrero de 1930 se dio la Ley 6746 que establecía como unidad monetaria el sol oro que debía de contener un poco más de 0,60 gramos de oro fino.  Esta unidad monetaria reemplazaba a la libra peruana que tenía un poco más de 0,72 gramos de oro fino.  Se debían acuñar monedas de 10 y 50 soles oro.  Esto en la práctica significó una devaluación, que reportó al Estado un ingreso de 11 millones de soles que sirvieron para cubrir urgencias del momento.

 

            El 18 de abril de 1931, se derogó esta ley por la 7126 que establecía como patrón monetario, el sol de oro sin acuñar que contenía 42,1264 centigramos de oro fino.  Se acuñaron monedas de 1 sol y de medio sol de plata con 0,5 de metal fino, así como monedas de níquel de 20, 10  y 5 centavos.

 

Los hijos de Leguía.

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El presidente Leguía tuvo tres hijos varones. Tenidos en su esposa Julia Swayne. Eran ellos,  Augusto, José  y Juan.

Siendo viudo tuvo tres hijos mas sin casarse. Hasta el año 2.000 sobrevivían dos de estas hijas

 

 El diario “la Razón”, el 4 de julio de 2008 daba una información expresando que el hijo póstumo del presidente Leguía, el Dr.  Joaquín Leguía Gálvez, solo había  recibido como herencia de su padre , la banda presidencial.

 Es decir que este hijo fue concebido cuando Leguía se encontraba en el panóptico detenido.

Juan fue un notable aviador militar y uno de los primeros que tuvo el Perú habiendo luchado en la Primera Guerra Mundial al lado de Francia, habiendo llegado a coronel en la aviación peruana. Era sin embargo de carácter violento y  un escandaloso coimero.  Utilizando los préstamos extranjeros, logró grandes comisiones en las adquisiciones navales. La firme  J.W Salivan, le entregó 415.000 dólares. Este escándalo se ventiló en el Senado de USA.  

Augusto, siguió la carrera diplomática  y cuando Leguía cayó estaba de embajador ante la Liga de Naciones. Augusto se enamoró de Marina Almuelle,  la esposa de un empresario italiano Barbieri. él que los sorprendió en forma infraganti, produciéndose un pugilato. Intervinieron los guarda espaldas de Augusto y se llevaron a Barbieri a la comisaría de Ate y  tras de golpearlo bárbaramente, casi inconsciente fue arrojado en una celda inmunda. Allí fue torturado durante varios días y en estado inconsciente fue llevado a un manicomio donde murió, pero logró confesarse la víspera de su deceso. A los pocos meses de esto, se casaron Marina y Augusto en la capilla de Palacio en fastuosa ceremonia, a la que concurrieron  altas personalidades. Marina lució un lujoso vestido de novia totalmente blanco. En Lima los empresarios y gente pudiente  hicieron costosos regalos de novios que incluían casas, automóviles y muebles de lujo. Lo mismo los municipios provinciales de todo el Perú., Los recién casados, se embarcaron en uno de los lujosos transatlánticos italianos de la línea “O”.para la luna de miel. Cuenta una anécdota, que Juan solicitó los servicios de un rasurador y poco después tocaron a  la puerta de su camarote ¿quién es ? Preguntó Juan. La respuesta la dio el barbero italiano diciendo: il Barbieri. El pánico de Juan fue tremendo..

El periódico “Libertad” informó de los sucesos relacionados con la muerte de Barbieri y su director  fue apresado por calumnia. Expuesto a ser torturado y asesinado, el confesor de Barbieri, rompiendo el secreto de confesión,  rebeló  que todo era verdad.

José Leguía al igual que sus hermanos,  intervino en numerosas coimas,  era criador de gallos de pelea y gerente de la Sociedad Agrícola  Huayta..