BIOGRAFIA DE ROSARIO ORREGO Rosario Orrego Castañeda

Rosario Orrego Castañeda

1830-1899

Esta gran poetisa chilena nació en Copiapó en 1830. Siendo muy joven se unió en matrimonio con Juan José Uribe, rico minero de Chañarcillo.

Su hogar estaba ubicado en Copiapó, en la calle O’Higgins casi esquina de Colipí, próxima a la plaza.

En 1850, eran socios de la rica mina Delirio de Chañarcillo, junto a Juan Andrés Orrego y Juan José Uribe, el primero es posible que sea su padre y el segundo su esposo.

Rosario Orrego es la madre del marino Luis Uribe Orrego, segundo comandante y héroe sobreviviente de la gloriosa Esmeralda, hundida en la rada de Iquique el 21 de mayo de 1879.

También proceden del matrimonio Uribe Orrego, las hijas Angela, Regina y Laura, esta última monja de la Caridad, que adoptó el nombre de Sor Estefanía.

Rosario Orrego Castañeda enviudó en la capital de Atacama y se traslada con sus hijos menores al puerto de Valparaíso.

Desde muy joven se había manifestado en ella la vocación literaria. En el principal puerto chileno se consagra de lleno a las actividades literarias, como un paliativo de los sucesivos tormentos que le asediaron, como las dolorosas muertes de su esposo e hijo Héctor de corta edad.

En un fragmento de un poema dedicado a su hijo Luis dice: "Antes calma mi profunda pena / niño amoroso cándido y locuaz…/ hoy otro amor tu espíritu encadena / la fragata es tu madre y es tu hogar".

Mercedes Marín del solar y Rosario Orrego, a mediados del siglo diecinueve, tienen el honor de ser las más auténticas pioneras de la literatura femenina de nuestro país; y a la poetisa copiapina, se le ha llamado con propiedad, la primera periodista chilena.

En esta época, era mal visto por la sociedad pacata el que la mujer se dedicara al arte y a las letras. Sólo asignaban al bello sexo, el exclusivo rol de administradora del hogar y a la crianza de los hijos.

En Valparaíso contrae segundas nupcias con el abogado Jacinto Chacón, tío materno del héroe Arturo Prat.

La poetisa Orrego escribió tres novelas: "Alberto el jugador", la primera de ellas, aborda allí un tema psicológico; "Teresa", la segunda, es una obra corta y "Los Buscas Vidas", esta última ha sido considerada como la mejor de esta trilogía de creaciones, en ella pinta personajes y sus costumbres que le inspiraron la permanencia en su tierra natal Copiapó.

Su producción poética es abundante e inspirada; posteriormente a su muerte, fue reunida parte de ella en una hermosa antología, muy escasa y que es una joya bibliográfica.

En 1873 funda, dirige y redacta en el puerto la Revista de Valparaíso la que alcanzó gran prestigio y difusión en el ambiente literario del centro del país. Ese mismo año la Academia de Bellas Letras de Santiago, en una reunión de literatos que presidió José Victorino Lastarria, le otorgaron el merecido título de socia honoraria y corresponsal en el puerto de esa institución. Esta distinción por primera vez se concedía a una mujer. La señora Orrego agradeció este homenaje con una poesía que tituló "Contestación de la Academia".

Su segundo esposo don Jacinto Chacón, afín en sus inquietudes literarias, junto a sus hijas Regina y Angela Uribe se constituyen en sus más sostenidos incentivos y entusiastas colaboradores en sus afanes periodísticos literarios.

Como sabemos, sus hijos Luis, Regina y Angela heredan de la madre la vocación literaria, con el que descollaron más tarde en el país.

La señora Orrego falleció el 21 de mayo de 1879, por extrañeza coincidencia el mismo día en que su amado hijo Luis se cubría de gloria en el memorable combate naval en la rada de Iquique.

A su querido hijo Luis, cuando recién era cadete en la Marina de Chile, la señora Orrego le dedica este inspirado poema, en que revela la delicada ternura de amante madre que instuye el destino superior para su vástago y cuyo fragmento insertamos a continuación:_

Información: Gentileza del escritor e historiador Oriel Alvarez Gómez

"Ayer mecía tu inocente cuna

y te arrullaba plácida y feliz;

hoy te mece una nave, y la fortuna

de mí te arranca, idolatrado Luis.

Paréceme ayer, Luisito mío,

Juntas tus manos, te enseñaba a orar,

Hoy sobre la ropa de un navío,

Niño dominas el airado mar.

Ayer tus juegos, tu gentil viveza,

La dicha hicieron del paterno hogar;

Hoy de los quince el garbo y gentileza

Te dan el nombre la arrogante faz.

El uniforme del marino austero

Te ha despojado de tu blusa dril,

Y la espada, la insignia del guerrero,

Realza ti persona aún infantil.

Eres ya un hombre. En tu tostada frente

¡Cómo alboreando el patriotismo esta!

Ya brilla en tu pupila el fuego ardiente

del jefe osado, del marino audaz…

sigue ingratuelo, la brillante estrella

que al bravío guía al campo del honor;

mas mira la honra de la patria en ella…

¡que yo a solas oraré por vos!"

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