ESCUADRONES DE LA FE DE JESUCRISTO | PAGINA INICIAL| ¡EL DIA GLORIOSO DE SU RETORNO! (NUEVA)| SEIS MIL AÑOS DE HISTORIA EN EL CALENDARIO DIVINO II | SEIS MIL AÑOS DE HISTORIA EN EL CALENDARIO DIVINO | EL CALENDARIO PROFETICO BIBLICO | EL CALENDARIO Y EL CODO BIBLICO II | ¿LA IGLESIA VERDADERA DE JESUCRISTO? | ¡LA FALSA DEL SUCESOR DE PEDRO! (nueva) | LA CIENCIA Y LA BIBLIA |¡EL MENSAJE DE LA PROSPERIDAD! | EL RAPTO: ¿FALSA DOCTRINA? | EL REGRESO DEL MESIAS | EL JUICIO FINAL DE LA HUMANIDAD | ESTADOS UNIDOS Y LA BIBLIA | EL ARCA Y EL REBAÑO | PROFECIAS DE DANIEL | LOS TRES TEMPLOS DE JERUSALEN | LOS 144,000 (nueva) | LA BESTIA Y EL 666 | LA BESTIA, IRAQ, EL LIBANO Y TIRO (nueva)| | DESTRUCCION DE SATANAS | LAS MUJERES EN LA BIBLIA Parte I | LAS MUJERES EN LA BIBLIA -PARTE II | LAS MARCAS DEL TERRORISMO | LOS ROSTROS DE LA GUERRA | EL PERFIL DEL ANTICRISTO (nueva) | ¡SADAM Y LAS PROFECIAS! (nueva) | | | EL NUMERO DEL TERROR (11) (nueva) | | ¡MI JESUS EN TODO! (nueva) | ¡LA SEÑAL DE SU REGRESO! (nueva) | ¡LOS DICTADORES Y LA BIBLIA! (nueva) | ¡LAS ZORRAS TIENEN GUARIDAS! (nueva) | ¡LA OVEJA PERDIDA! (nueva) | ¡EL GRAN JUICIO FINAL! (nueva) | LA FALSA DEL PROYECTO 666 (nueva) | LA IGLESIA UNIVERSAL DE CRISTO (nueva) | LA SEÑAL DEL RETORNO DE JESUCRISTO (nueva) | LA CIUDAD DEL FALSO PROFETA (PROCESO) | ¡LA MUJER Y EL DRAGON! Apocalipsis 12(nueva) | ¡TIRO! ¿LA BESTIA?(nueva) | ¡MULTITUDES! (nueva) | ¡EL MANTO DE ELIAS! (PROCESO) | LAS BIENAVENTURANZAS (nueva) | | Ministerio:¡Fuente de Agua Viva! | ¡HABLAR EN LENGUAS! (nueva) | ¡ARMAGEDON! (PROCESO) | ¡EL LIBRO DE LA VIDA (nueva) | EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESUS (nueva) | CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS | ¡JESUS Y NICODEMO ! (nueva) | ¡PABLO Y LOS FILOSOFOS GRIEGOS! (nueva) | JESUS Y MARIA MAGDALENA (nueva) | ¡El FIN DEL MUNDO Y LOS FALSANTES! (nueva) | JUDAS ISCARIOTE (nueva) | EL MALTRATO (nueva) | ¡EL SACRIFICIO PERFECTO! (nueva) | EL CAMINO SIN DIOS (nueva) | ¡LOS FALSOS PROFETAS! (nueva) | LAS SIETE IGLESIAS (nueva) | ¡LA TENTACION DE JESUS! (nueva) | EL LADRON DE LA CRUZ ( nueva) | JESUS Y NICODEMO (nueva) | ISRAEL Y LOS ARABES (PROCESO) | NACIONES SIN DIOS | EL NUMERO DEL TERROR (11) 2DA. PARTE | | EL EVANGELIO Y LAS RELIGIONES | EL TERCER CIELO | LAS FALSEDADES DEL 666 | HASTA LUEGO | ARMAGEDON Y GOG Y MAGOG | EL FALSO CRISTO BORICUA
 
JUDAS ISCARIOTE (nueva)
 
 
imagen
El famoso escritor español, Camilo José Cela, escribió una novela que me aprisionó en sus páginas.El protagonista de la Familia de Pascual Duarte, es un ser atormentado por la vida, acarrolado, que lo mueve el odio, la venganza hasta el punto que mata a su esposa y a su madree, dos entre los muchos que asesinó.

En el principio de la novela este hombre plantea un asunto muy importante, no solamente porque trata de jutificar su vida, sino porque todos a veces pensamos las mismas cosas. El se quejaba del destino que le había jugado la mala jugada de hacerlo un desgraciado.

"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltan motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer, y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin:la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquéllos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara de inocente; éstos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defendersse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya".

La familia de Pascual Duarte (página 21)

Aquí vemos como el protagonista de la novela culpa al destino de las consecuencias de su vida llena de crímenes. Plantea lo que mucho se han planteado, un destino injusto, mientras unos disfrutan de los bienes del planeta, de una vida de flores, de una vida de felicidad, otros sólo conocen el camino rudo,el camino de la pobreza, del hambre, el camino de espinas. Este hombre tiene razón en algo, pues sí hay dos caminos, dos caminos que han de determinar la vida de todos los seres humanos. Ahora la pregunta es:¿Realmente existe el destino?¿Quién determina el destino de la humanidad?

Si es Dios quien ha determinado el destino de cada ser humano, entonces el libre albedrío es una falsa.¿Cómo Dios va a castigar a la humanidad si él es el responsable del destino de la misma?

Todos los días escuchamos frases como éstas: "eso estaba de pasar", "si Dios quiso que eso sucediera, bien", "todo lo que sucede está determinado por Dios","le llegó la hora para morir", "eso era que no estaba la hora de su muerte"... En fin muchos hablan del destino como algo que fue establecido por Dios, por lo tanto Dios no puede castigarnos, si él fue el que decidió por nosotros.

¡Eso es una gran mentira! Dios no determina el destino de la humanidad, Dios, por ser Todopoderoso sabe lo que ha de acontecer, pues mira a través del tiempo, pero una cosa es saberlo y otra es determinarlo.

Un gran poeta, al cual admiro y me encanta su poesía es a Amado Nervo, poeta mexicano. El tiene un hermoso poema en el cual hace un interesante planteamiento sobre el destino. Su poema se titula: ¡En paz!

El poeta nos dice en uno de sus versos: "Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino".

Así que Amado Nervo no pone en manos de Dios el destino de la humanidad, sino que cada ser humano es responsable del mismo.

Así que no podemos culpar a Dios de las cosas que nosotros hemos determinado hacer. Siempre estamos culpando a otra persona de las consecuencias de nuestras acciones. Adán culpó a Eva y al mismo Dios por haberle puesto una pareja, la mujer culpó a la serpiente y la serpiente miró, pero la pobre, no tenía a quién culpar. Desde entonces la culpa siempre recae en el otro y no en uno mismo.Siempre nos quejamos, siempre culpamos a otro, siempre culpamos a Dios. Algunos hasta dicen: "Si Dios sabía lo que iba a suceder, por qué nos creó?¿Por qué creó a Satanás?¿Por qué nos culpa de algo que él mismo ha determinado?

Son preguntas que pone Satanás en nuestras mente para que perdamos la fe en el Señor, para que neguemos a Dios, para que le echemos la culpa de todo cuanto sucede.

Ahora el gran escritoe francés, un filósofo muy reconocido en todos los tiempos afirmó en su obra: Las confesiones:

"Emprendo una obra de la que no hay ejemplo y que no tendrá imitadores. Quiero mostrar a mis semejantes un hombre en toda la verdad de la Naturaleza y ese hombre seré yo".

Sólo yo. Conozco mis sentimientos y conozco a los hombres. No soy como ninguno de cuanto he visto, y me atrevo a creer que no soy como ninguno de cuanto existen. Si no soy mejor, a lo menos soy distinto de ellos. Si la naturaleza ha obrado bien o mal rompiendo el molde en el que me ha vaciado, sólo podrá juzgarse después de haberme leído.

Que la trompeta del Juicio Final suene cuando quiera; yo con este libro, me presentaré ante el Juez Supremo y le diré resueltamente:

"He aquí lo que hice, lo que pensé y lo que fui. Con igual franqueza dije lo bueno y lo malo. Nada malo me callé ni me atribuí nada bueno, si me ha sucedido emplear algún adorno insignificante, lo hice sólo para llenar un vacío de mi memoria. Pude haber supuesto cierto lo que pudo haberlo sido, mas nunca lo que sabía que era falso. Me he mostrado como fui, despreciable y vil, o bueno, generoso y sublime cuando lo he sido. He descubierto mi alma tal como Tú la has visto.¡Oh Supremo!Reúne en torno mío la innumerable multitud de mis semejantes para que escuchen mis confesiones, lamenten mis flaquezas, se avergüenzen de mis miserias. Que cada cual luego descubran su corazón a los pies de tu trono con la misma sinceridad, y después que alguno se atreva a decir en tu presencia: Yo fui mejor que este hombre".
imagen
Siempre me llamaron la atención las palabras de Rousseau. Este gran hombre francés, sicólologo y filósofo del Siglo XVIII. Siglo de la Ilustración, del Clasicismo, siglos de las ideas revolucionarias y del pensamiento lógico. En este siglo hubo muchos cuestionamientos sobre la religión.

Aquí se reunieron las ideas del Siglo XVI, siglodel Renacimiento, el Siglo XVII, siglo de la Reforma y el Siglo XVII, siglo de la filosofía cartesiana. Así que Rousseau vivió en el Siglo de las ideas y de la búsqueda de la verdad.

Pero Rousseau, como la mayoría de los seres humanos creen que las cosas son como se las presntan los sentidos. Rousseau pensaba que el día del Juicio Final podía estar frente a Dios para tratar de persuadirlo y de justificarse.

Se olvidaba este pensador, que sólo tenemos libre albedrío cuando estamos en vida. Nadie al morir tiene libertad. Simplemente duerme hasta el día del Juicio Final. Allí sólo se llamará, se buscará en el libro de la vida y si no está, será culpable de juicio, pues ya la prueba contra cada ser humano estará lista. Si al morir la persona no ha creído en Cristo ya ha sido condenada, el día del Juicio Final será leída la sentencia.

Así que la única forma de escapar de ese juicio es si tenemos al Abogado por excelencia, él único que nos puede defender es Jesús.

Pero Rossaeau hace un planteamiento acertado, Todos somos responsables por las acciones. Todos hemos decido si tomamos el camino del bien o el camino del mal. Todo estaremos dando cuenta por nuestra acciones el día del Juicio Final.

He tratado de traer varios ejemplos como el modelo de pensamiento que muchas persoas tienen sobre el destino. Esto es vital que podamos comprenderlos para entender el caso de Judas Icariote.

Si creemos que existe el destino y que ese destino es determinado por Dios, entonces debemos declarar a Judas inocente de toda culpa. Ya que según estos planteamiento fue Dios quien le puso esta carga. Además la humanidad sería inocente de la muerte de Cristo, pues fue Dios quien tomó la decisión de que fuera crucificado.

Por otro lado están los que afirman que es cierto que Dios conoce lo que ha de acontecer con cada ser humano, ya que Dios es Todopoderoso y conoce todo lo relacionado con la vida del hombre desde su nacimiento hasta la muerte. Pero, aunque Dios conoce todo las decisiones las toma el hombre ya que tiene libre albedrío. Dios sabe lo que ha de acontecer porque puede ver a través del tiempo, pero Dios no decide las acciones ni las decisiones de la raza humana.

Así que Judas es culpable, pues fue él quien escuchó la voz de Satanás y dejó que su avaricia lo llevara a cometer el acto más despreciable que ser humano pudiera cometer. Judás no traicinó a cualquier hombre, Judas traicionó a su Maestro, a su amigo, a su Libertador, al Hijo de Dios. Judas traicionó al Rey de reyes y al Señor de Señoores.

Las Sagradas Escrituras son claras. Hay dos caminos, dos caminos contrarios, dos caminos opuesto. Está el camino estrecho que conduce a Dios y el camino espacioso que nos lleva a la perdición. Jesús es el camino que nos lleva a la salvación y Satanás es el camino que nos lleva a la perdición.

El ser humano tiene libre albeddrío De la misma forma que decide tomar el camino espacioso, pudo haber escogido el camino estrecho. Jesús dijo: "Yo estoy a la puerta y toco, si alguno abre la puerta, yo entraré y cenaré con él". Así que Dios interviene si le damos permiso para hacerlo. Si no le permitimos a Dios tomar las riendas de nuestras vidas, él no es responsable de nada, pues lo rechazamos como Irael lo hizo.

Dios sabe desde nuestro nacimientto qué haremos, pero no ha de intervenir sino nosotros hacemos uso de la libertad y decidimos las acciones. Dios sabe muy bien qué hará cada ser con su vida. Cuando Dios dice que escogió desde el vientre de la madre a Jeremías no está diciendo que éll determinó que Jeremías fuera llamado como profeta, Dios vio a travé de la vida de este ser y decidió tocarlo y Jeremías tomó la decisión de que Dios lo utilizará. Así es todo. Dios no determina mi destino, pero lo conoce. Hacemos lo que dice el poeta.
Cada uno de nostros es el arquitecto de nuestras vidas. Cada ser humano es responsable de edificar y construir su propia casa. Nadie puede construir la casa de otro. Cada persona es responsable de sus actos, de sus decisiones.

Es muy fácil decir: Dios tiene la culpa, pues éll escribió y determinó mi destino. Esa es la mentira del diablo. Dios ha hecho todo para que la humanidad escuche su voz y siga el sendero de la luz, el sendero de la verdad, pero hacemos todo lo contrario. Tomamos las decisiones, realizamos las acciones, si salenn mal es culpa de Dios y si salen bien, nos damos el mérito.

No sé cuántos creen en el destino y cuánto no creen. Lo cierto es que habrá un Juicio Final y vamos a tener que responder por nuestras acciones. Y les aseguro que no será como dice mi amigo Rousseau.

Judas no fue determinado para vender a Cristo, pudo haber sido Pedro, Juan, Jacobo, pero fue Judas quien escuchó la voz del malo,y fue él quien tomó la decisián de traicionar a Cristo y venderlo por $15.00 o treita monedas de plata.
imagen
En cierta ocasión escuché un poema que trataba de dos madres que se encontraron en un lugar y se pusieron a dialogar sobre sus hijos. Una de ellas lo describía de una manera muy especial. Hablaba de su hermosura, su vida, de us grandeza, de su amor. La otra mujer le preguntó, ¿quién era ella?, y ella le respondió que era María, la madre de Jesús.

Luego esta madre comenzó a hablar de su niño hermoso, de su niño bueno, le habló con tanto entusiasmo que María se quedó asombrada. Entonces María le preguntó,¿ y quién es la madre de tan hermoso niño?, y ella le contestó:"Soy la madre de Judas".

Aunque casi no puedo recordar bien los detalles del poema, creo que más o menos eso decía. Al escuchar ese poma mis ojos se llenaron de lágrimas, pues la historia que narraba el poema en verdad era una muy impresionante. Eso cambió mi visién sobre este personaje que tanto ha odiado la la humanidad. La humanidad ha echado sobre Judas Iscariote todo lo que realmente ella misma ha hecho. Traicionar al Señor, traicionar al evangelio de Jesucristo.

Entonces sentí la necesidad de poder conocer a Judas. Verlo ahora desde otra perspectiva, desde otro punto de vista, arrancar de mi todos los paradigmas, todos los marcos conceptuales sobre este personajes que tantas pasiones y rencores despierta con solo mencionar su nombre.

En ese poema se hablaba de dos niños, de dos hermosos niños que tenían como madre a dos buenas mujeres. Las amdres nunca aceptan que sus niños son malos, y tienen razón, mientras el ser humano es niño no tiene culpa alguna. Algo sucede que a medidas que crecemos el diamante va perdiendo el brillo, sí, porques somos como diamantes relucuientes. Cuando nacemos todos somos diamantes reluciantes, la inocencia es el brillo de ese diamante, pero en la medida que crecemos y llegamos a tener conciencia del bien y del mal, entonces todo cambia. El diamamte empieza a perder el brillo, y poco a poco desaparece el esplendor de esa piedra preciosa. Nos llenamos de loodo,de fango,de cieno y de toda maldad y pecado. Lo que era luz se convierte en tinieblas.

Dice un gran poeta que no importa que caiga el lodo, el fango, el cieno sobre un diamante y por un instante hacerlo perder el brillo, pues luego volverá a relucir porque siempre sera diamante. En otras palabras un ser humano puede perder esa inocencia de niño por las razones que sean, pero ese niño siempre estará presente. Estará listo para nacer de nuevo. Eso fue planteado por Jesús a Nicodemo. El hombre puede llegar a ser un gusano despreciable y feo, pero puede pasar por el proceso de la metamorfosis y relucir como una hermosa mariposa.

El hombre mientras tenga vida puede cambiar, puede transformarse, ningún ser huamno naciéo malo, desobediente, ingrato, avaro, vicioso, criminal, ese fango cae sobre nosotros una vez decidimos tomar nuestro libre albedría. Seré delincuente porque he decido serlo, no porque estaba escrito que fuera un criminal, seré avaro porque esa ha sido mi decisién y no la decisión de Dios.

Jesús creció y escogió el camino recto, decidió hacer la voluntad de su Padre y no su propia voluntad. El fue a la cruz porque aceptó la voluntad de su Padre, el tomó el camino de la cruz porque amaba a su Padre, amaba a la humanidad. El sufrió el peor de los suplicios porque decidió que era necesario para poder retornar a la humanidad ante la presencia del Creador.

Todos sus acto fueron el resultado de sus propias decisiones. Jesús decidió dar su vida por toda la humanidad, él llevó el pecado de la raza humana, él nos compró con su sangre maravillosa.

Pero Judas, quien también fue un niño bueno, quien también fue un nño amado, quien fue un niño como lo fue Cristo, creció y en el caminino decidióo labrar su destino. Judas pudo haber seguido al Maestro hasta el final. Jesús nunca le dijo nada, aunque sabía que tarde o temprano Judas tomaría la decisión de traicionarlo y venderlo por 30 monedas de plata.

Pero Judas puso su mirada en las riquezas, la avaricia se lo comió poco a poco como una endemoniada bacteria. Judas es el mejor ejemplo de lo que puede hacer la avaricia con una persona que pone su mirada en las riquezas.

El deseo de poseer más y más riquezas lo llevé al abismo. Satanás lo empujó, pero él tomó la decisión. No sé que llevó a Jesús y a los discípulos convertir a Judas en el tesorero de la iglesia.

A veces me pregunto, si además de su avaricia habían otros motivos. Judas era un buen matemático. Podía en un instante determinar el valor de un perfume, de un unguüento. Era un maniático que sufría cada vez que veía que el dinero se gastaba.

Por eso se molestaba cuando veía que Jesús era ungido. Usaba la excusa de los pobres para cubrir su ambición, su avaricia.

Cuando leemos la Biblia vemos que sólo se menciona su nombre cuando hay situaciones de dinero, situaciones en las cuales se ilustra su avaricia. Casi nunca lo vemos con Jesús, a menos que no estuvieran los doce. Era como ignorado. Así que es posible que también se sintiera rechazado y menospreciado. Sólo servía para llevar la bolsa de las ofrendas.

Pero este hombre recibió la misma orden que los demás y sobre todo, si hubiera sido fiel, hubiera tenido el poder de sanar enfermos, echar fuera demonios y predicar el evangelio. Cosas que perdió cuando cometió el crimen de entregar a Jesús. Judas no llegó al día de Pentecostés, pues se ahororcó antes.

Muy poco podemos saber del carécter, de la personalidad de este hombre. La Biblia enfatiza en su amor por el dinero, en su traición. ¿Cuántos Judas hoy no han vendido el evangelio verdadero por treinta monedas de plata? Cada vez que nos apartamos del evangelio de Jesécristo por la ambición del dinero estamos cometiendo la misma traición que Judas. Hoy hay cientos de Judas predicando un falso evangelio, uno de falsas doctrinas, uno que sólo le interesa recolectar dinero, no importa la forma.

Hoy hay muchos Judas que también le roban al Señor. Cuando hacemos mal uso de las ogfrendas y de los diezmos que son del Señor y no del pastor o del ministro o del concilio. Cuando utilizamos el dinero para el lucro personal, para comprar una mansión, botes, prendas, buena ropa y dejamos que muchos sufran de escasez le estamos robando a Dios. Las ofrendas y los diezmos son para dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y dar agua al sediento, para ayudar al enfermo que no puede llevar el sustento al hogar, para ayudar a los ancianos, a las viudas y a los huérfanos. El pastor es un obrero y tiene derecho a un salario, pero no tiene derecho a tomar lo que es de Dios para darse buena vida, vida de rico, vida de rey.

Quienes predican la prosperidad como un medio de bendición y siempre hablan de dinero y dinero, deben tener cuidado,tanto pensaba Judas en las riquezas que terminó por traicionar y vender a Jesús.
imagen
La historia de Judas es triste, Judas no rehusó el llamado de Jesús. Pudo haberse negado a seguirle, pero por alguna razón escuchó la voz del Hijo de Dios. Una vez formó parte del grupo de los apóstoles pudo ganarse la confianza de todos, confianza que le permitió estar a cargo de las ofrendas y de todas las ayudas que los apóstoles recibían. El hecho de ser el tesorero del grupo le permitía estar con todos los demás apóstoles.

Jesús sabía de la avaricia de este hombre, sabía que tarde o temprano el llamado de las riquezas iba a triufar sobre la lealtad. Judas sería esclavo de la avaricia, y Satanás había sembrado la semilla de la traición, recordemos que este ser fue el primer traidor de la historia, Satanás se rebeló contra Dios, fue el primero en clavar el puñal de la tarición. Así que mediante la persona de Judas Satanás entra al grupo de los apástoles. Jesús lo sabía, sabía que aquel ser humano que le había seguido sería esclavo del diablo, sería esclavo de un demonio que se apoderaría de la mente de aquel avaro.

Las personas nos saben contra quién es que la raza humana tiene que luchar. Pablo lo sabía, sabí que era un guerra, una guerra contra las tinieblas, contra gobernantes de los aires, contra gobernadores de las tinieblas, contra huestes de demonios.

La lucha no es contra un dictador humano, ni contra una nación, ni un reino terrenal, la lucha trasciende las barreras humanas. El hombre que no tiene a Dios en su pensamiento corre el mismo peligro que Judas.

Jesús conocía a sus discípulos, sabía cuando un discípulo era el que le hablaba y cuando era un demnio que había entrado. A Pedro en una ocasión en la que él le decía que tuviera compasión de él y no fuera a Jerusalén, Jesús le dijo:"Apártate de mí Satanás",

La lucha contra las tinieblas sólo la podemos ganar si estamos revestidos del Espíritu Santo.

Judas puso su mirada en las riquezas, en el dinero, en los bienes materialles. Para Judas el estar con Jesús era hacer dinero, pues le robaba de las ofrendas. Para Judas la obra de Cristo era una buena oportunidad para ganar dinero.

Satanás sabe que el poder, la fama y las riquezas atraen a los seres humanos. Por eso en el desierto le ofreció al final de la tentación todos los reinos de la tierra, le ofreció tierras, riquezas, fama, poder, gloria. En aquel momento realmente Satanás lo podía hacer, pues era el prícipe de este mundo, pero luego todo lo perdió con la muerte de Cristo.

Así que Satanás fracasó con su intento, pero puso su mirada en uno de los discípulos. Satanás no puede empujarnos a pecar, pero puede persuadirnos y en eso él es un especialista de los mejores.

Judas se molestaba cada vez que alguien ungía a Jesús, pues era dinero que se perdía y dinero que él no podía robar.

Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugá con sus cabellos, y la casa se lleno del olor del perfume.

Y diijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar:

¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dados a los pobres?

Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.
S. Juan 12:2-6

Mientras el resto de los presente miraban lo que hacía María con tanto amor y delicadeza, la computadora de Judas se puso en acción y en lo enos que canta el gallo ya había determinado el precio del perfume:¡Trescientos denarios!. Un denario era el equivalente 16 centavos, así que el precio calculado por Judas en moneda norteamericana era de $48.00. Sí, $48,00 menos que no podría robarse.

Judas quería robarse lo que estaba destinado a Jesús. Aquella mujer no sabía que estaba ungiendo al Señor antes de ser crucificado.

¿Cuántos Judas hoy le roban a Dios sus diezmos y sus ofrendas?¿Cuántos sustraen de las arcas de las iglesia el dinero que es dado para la caridad? Para darle de comer al hambriento, darle de beber al sediento, para vestir al desnudo, para ayudar al necesitado, al anciano, a la viuda, al huérfano y al desamparado. Las ofrenas y los diezmos son para Dios, no son para que el ministro, el pastor, el evangelista viva como un rey, comprando joyas, vestidos caros, mansiones, autos, lujos. Quienes hacen tales cosas no tienen mucha diferencia con Judas. Judas vendió a Cristo por treita moneda de plata, pero hoy venden el evangelio por ofrendas y diezmos.

El problema de este hombre que estuvo con Jesús era su avaricia. Judas utilizó su apostolado para robar, fue un prototipo de lo que serían algunos al final de los tiempos. Me da pena decirlo, pero los programas cristianos, en su mayoría lo que hacen es hacer negocio con el evangelio. Dan un mensaje y ya lo quieren vender en 20.00. No, hermanos, el evangelio no se vende. Dios ha de suplir las necesidades de sus mensajeros, pero lo hará sin poner en peligro la salvación. Quien diga que Dios le dio un ministerio debe creer que si fue Dios, Dios no le faltará.

Judas robaba y robaba, creía que nadie lo sabía, tomaba dinero de la bolsa secretamente, pero Dios lo estaba mirando. Judas decidió su destino, pues prefirió ser ladrón que un buen apóstol de Jesucristo.
imagen
Judas es símbolo de todos aquellos que ponen su mirada en las riquezas, que se ciegan y creen que afarnarse por las misma es todo en la vida, inclusive Jesés decía que no se podía servir a Dios y a las riquezas. Las riquezas se convierten en un dios y quien cae en sus redes se aparta del camino recto.

En fin por más riquezas que podamos abrazar eso no nos dará ni la felicidad, ni la salud y menos la salvación. ¿De qué vales que tengamos todo los bienes materiales en este mundo y seamos condenados por toda la eternidad.
Hay muchos ejemplos en la Palabra de Dios que nos enseña lo que significa poner nuestra mirada en las riquezas. El joven rico no siguió a Cristo porque amaba lo que tenía. Judas se dejó atrapara por la avaricia, no soportaba que se malgastara un solo centavo.

Ciertamente que era un buen economista, un hombre que tenía mucho cuidado en el manejo del dinero, pero este afán lo llevó a convertirse en un ladrón. ¿Cuantos seres humanos que se sacrificaron toda la vida por alcanzar una profesán están en la cárcel por haber saqueado las arcas en donce trabajaban? El dinero lleva al ser humano a la perdición, el amor al dinero no es bueno. No es que Dios condene a un rico, sino que el rico se condema por amar el dinero y olvidarse de Dios.

Abraham era rico, pero su riqueza nunca lo apartó de Dios, lo mismo Salomén y lo mismo sucedió con Zaqueo. Si tienes riquezas y tienes a Dios en tu pensamiento, si comparte lo mucho que tienes con los que nada tienen, entonces estás en el camino correcto.

No dejes que la avaricia corroa tu alma, destruya tu vida y te apartes de Dios.
Judas es símbolo de todos aquellos que ponen su mirada en las riquezas, que se ciegan y creen que afarnarse por las mismas es todo en la vida, inclusive Jesús decía que no se podía servir a Dios y a las riquezas. Las riquezas se convierten en un dios y quien caen en sus redes se aparta del camino recto.

En fin por más riquezas que podamos abrazar eso no nos dará ni la felicidad, ni la salud y menos la salvación. ¿De qué vale que tengamos todo los bienes materiales en este mundo y seamos condenados por toda la eternidad?

Hay muchos ejemplos en la Palabra de Dios que nos enseña lo que significa poner nuestra mirada en las riquezas. El joven rico no siguió a Cristo porque amaba lo que tenía. Judas se dejó atrapara por la avaricia, no soportaba que se malgastara un solo centavo.

Ciertamente que era un buen economista, un hombre que tenía mucho cuidado en el manejo del dinero, pero este afán lo llevó a convertirse en un ladrón. ¿Cuántos seres humanos que se sacrificaron toda la vida por alcanzar una profesión están en la cárcel por haber saqueado las arcas en donde trabajaban? El dinero lleva al ser humano a la perdición, el amor al dinero no es bueno. No es que Dios condene a un rico, sino que el rico se condema por amar el dinero y olvidarse de Dios.

Abraham era rico, pero su riqueza nunca lo apartaron de Dios, lo mismo Salomón y lo mismo sucedió con Zaqueo. Si tienes riquezas y tienes a Dios en tu pensamiento, si comparte lo mucho que tienes con los que nada tienen, entonces estás en el camino correcto.

No dejes que la avaricia corroa tu alma, destruya tu vida y te apartes de Dios.

Llegó el momento en que la avaricia se tragó a Judas Icarionte, aquel ser natural de la ciudad Cariot que formaba parte de Judá de acuerdo a Josué 15:25.

Judas estuvo todo el día maquinando su traición, sabía que los enemigos de Cristo pagarían por entregarlo. Pensaba en las ganamcias, no en el Hijo de Dios. Es posible que hicera el arreglo con los sacerdotes antes de la celebracoón de la Ultima Cena. Pues es aquí que Jesús lo identifica como el traidor que lo iba a entregar.

Que triste escena ver a Jesús frente a aquel ser humano que por unas escasas monedas de plata lo iba a entregar. Si aquella escena era muy desgraciada, cuanto no más hoy. Hoy vemos a hombres y mujeres que saben de esta traición del resultado de la misma, pero no aprenden. Judas vendió a Cristo, pero hoy venden su palabra. Palabra que Jesús convirtió en un tesoro. Jesús decía:" si no quieren aceptarme, al menos escuchen mis palabras, porque no son mis palabras, sino las palabras de mi Padre".

Traicionar el evangelio por unas cuantas monedas es lo mismo que hizo Judas.

Allí estaba el ladrón, el corrupto, el que se dejó devorar por la avaricia, allí estaba el demonio que se había adueñado de aquella mente que solo pensaba en el dinero, cegado por la avaricia, se había olvidado del amor de su Maestro, se había olvidado de que Jesús era el Hijo de Dios, allí estaba aquella mente poseída mirando al Señor. El ambiente se puso muy tenso cuando Jesús dijo que uno de ellos lo iba a entregar. Aquellas palabras sumieron al grupo en el silencio. Todos se turbaron, pero allí estaba Judas, trataba de no culparse, se hizo el ignorante sabiendo que ya lo había vendido, que sólo esperaba el cobro de su traición.

Llegó el momento del cumplimiento de aquella profecía dada al salmista David 900 años antes. Dios le reveló al salmita aquella escena, aquella traición.


Aun el el hombre de mi paz, en quien yo confiabael que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
Salmo 41:9

¡Qué maravillosa es la palabra de Dios!. ¿Cómo pudo saber David que esas palabras se harían una realidad en la mesa en la cual el Hijo de Dios compartía su última cena con sus discípulos? Sencillamente esto comprueba lo que he sostenido en todos mis escrito. Dios nos revela su verdad. Y las profecías siempre tienen su cumplimiento.

Allí estaban los doce con su Maestro y uno de ellos era el traidor, uno de ellos había escogido vender al Señor, no que él fue escogido para llevar a cabo esta acción tan horrible, sino que él, por su avaricia, vio una buena ocasión de aumentar sus riquezas, no le bastó con lo que se había robado, quería más como hacen todos los amantes de las riquezas, tienen mucho y desean tener más no importa el medio que utilicen, la traición, el engaño, y hasta el crimen.

El ladró se roba hasta sí mismo. El ladrón no respeta, hurta, roba, mata. Judas hizo de todo pata aumentar sus riqueza. Aquella tarde este hombre sería confrontado por su Señor y por su Maestro, aquel que le había estado enseñando el camino correcto durantre tres años y medio.

Pero el Señor estaba sereno, inmutable, el Señor no le alzó la voz, no lo llamó traidor, no lo acusá directamente. Judas mismo reconoció que él sería quien entregaría a Jesús.

Allí quedaban establecido dos códigos numéricos que nos brindan información. Doce (12) eran los llamados del Señor, uno era el traidor, así que quedaban (11). El (12) se relaciona con todos los eventos Biblicos y el (11) se relaciona con todo aquello que es contrario , que es nefasto, que es trágico.

Allí estaba mi Señor, consciente que se acercaba la hora final, la hora del suplicio, la hora de ser entregado como el Cordero para el sacrificio. Allí estaba con su mirada de amor, lleno de paz, de comprensión, jamás perdió el control de sí mismo. Continuó sereno, pues desde la misma forma que aquella cena había sido servida, muy pronto él sería servido para ser sacrificado por toda la humanidad.

Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Icariote, hijo de Simán, que le entregase.

S.Juan 13:2

No era que Judas fuese escogido por Dios para cometer su vil traición, sino que Satanás lo tentó para hacerlo. Pero fue el mismo Judas quien tomó la decisión, él pudo haberse negado, él pudo ignorar a Satanás, pero su avaricia era tan fuerte que decidió por el camino equivocado. Judas no estba predestinado por Dios para entregar a Jesús, sino que Judas fue tentado por el diablo, había consentido en su traición. Dios sabe el destino de todos los seres humanos, pero Dios no es el que determina ese destino, de ser así, entonces: ¿Para quá nos dio libre albedrío?
imagen
Siempre he tenido la curiosidad por conocer de cerca a Judas. Mi mente se convierte en una máquina del tiempo, y en un instante me encuentro en aquel aposento en el cual el Señor ha de cenar por última vez. Allí está el buen Pastol con sus ovejas. Las ha reunido para celebrar aquell cena que quedará en la mente de la humanidad. Ahí están los doces. La mesa está servida. Juan está recostado del pecho del Señor. Apenas hablan.

Judas está de frente a Jesús. Se ve sombrío, cabizbajo, no abre su boca, sólo su mente está prisioera de las tinieblas.
Jesús lo mira con pena. Sabe que aquel no es el Judas al que llamú, el Judas que se ganó su confianza, que era el custodio de las ofrendas, Jesús, sabía que aquella mente estaba poseída por Satanás, siempre etuvo cerca, siempre le siguió los pasos.

Jesús se levantó y comenzó a lavar los pies a los doce. Jesús no lo excluyó del lavatorio de los pies. Debían estar limpios del cuerpo para comer aquel pan, que simbolizaba el cuerpo de Cristo y luego beber del vino que simbolizaba la sangre.

Jesús era el maná del espíritu, era el alimento del cielo. Pedro no quería ser lavado, pero al fin aceptó. Era el Pedro que se creía ser mayor que los otros. Pero Jesús le dijo que si no se lava no tendría parte en su reino.

Era el Pedro que había jurado que lo seguría a todas partes, que nunca lo negaría, aqul Pedro que el próximo día saldría corriendo con lágrimas en los ojos, pues lo había negado.

La noche se comía el día. Allí estaba el Señor de rodillas dando su última enseñanza a sus discípulos y a toda la humanidad. Todos los seres humanos son iguales delante de Dios. Ni ricos ni pobres, ni poderosos ni débiles, ni principes ni labriego, ni reinas ni rameras. No hay diferencia, pues todos fuimos creados a imagen y semenjanza de Dios. Dios mira el espíritu que puso en cada uno. Eso es lo que tiene valor, haber permitido que ese niño espiritual crecierra bajo la sombra de él.

Dios nos mira desde el punto de vista espiritual. Así que nadie es mayor en el reino de Dios. Si la humanidad aprendiera esto. Allí estaba el que debía ser servido, sirviendo, allí estaba el Rey de reyes lavando los pies a sus servidores. Allí estaba el que decía que era necesario que fuéramos servidores. Servir es un acto de humildad que nos acerca a Dios.

Jesús demostró hasta el final su humildad, su amor, para él una dama ramera era tratada como una mujer rica, un leproso como si hubiera sido un príncipe. Nunca hizo diferencia entre los seres humanos.

Allí estaba apasible, seguro, imponente. Allí estaba aquel inocente que había de ser vendido por uno de aquéllos al cual le lavaba los pies.

Afuera se reuniín los perros. Aquella turba de criminales que no habían tenido el valor de arrestarlo en el templo o delante del pueblo y saldrían como lobos a cazar al Señor como si se tratara de un ladrón.
Allá estaba la pandilla de falsos religiosos, de aquéllos hípocritas que hablaban de Dios y no había amor, ni misericordia, ni perdón. Allá conspiraban mientras mi Señor cenaba con sus discípulo y decubría al traidos. Allá estan los mismo que Jesés había alimentado y quizás hasta sanados. Allá estaba la jauría hambrient de sangre.

Allá estaban con sus palos, sus antorchas, allí iban como pavos reales, soberbios, altivos en busca de la protección del imperio.

Allá iban los del Sedhedrin, los llamados observadores de la Ley de MOisés cegados por Satanás, allé iban en busca de la guardia romana.
Lejos se escuchaba el silencio de la noche que saboreada la muerte del día. La brisa era tibia.

Allá iban seguros que aquella noche cuando Jerusalén estuviera rendida por el sueños, ellos a la madrugada pondrían sus manos sanguinarias sobre el Justo de los justo.

Dos escenarios que se desarrollaban a la misma vez. Jesús con sus doce apóstoles y la lepra religiosa de Israel reunida con los asesinos.

Judas sudaba, su corazón palpitaba. Su vida se detuvo al escuchar aquella palabras de del Señor.

Entonces los discípulos se miraban unos a otro, dedudando de quién hablaba.

Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostadado al lado de Jesús.
A éste, pues, hizo señas Simó Pedro, para que preguntase quié era aquél de quien hablaba.

El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo:¿Quién es ?

Respondió Jesús: A quien yo diere del pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo dio a Judas, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.

Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo eesto.

Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió;y era ya de noche.
S.Juan 13:22-30

Jesús fue compasivo con Judas, pues los discípulos no entendieron lo que Jesús le había anunciado. Creyeron que Judas había salido para hacer los preparativos de la fiesta de la Pascua. Jamás imaginaron que Judas había salido para ir al Senhedrin y vender a su Maestro.

Todavía recordaban las palabras de Jesus:Sabéis que dentro de dos días, se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.
S.Mateo 26:2

De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
S.Mateo 26:21

Jesús había hecho este anuncio, pero nunca señaló a nadie. Unos de vosotros: Podía ser Pedro, Juan, Jacobo, Andrés y cualquier otro, inclusive Judas.

Lo cierto que el Hijo del Hombre iba a ser traicionado por uno de ellos y que sería crucificado.

Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle:¿Soy yo Señor?

Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.

A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de éj, mas, ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo:¿Soy yo Maestro?Le dijo: Tú lo has dicho.
S. Mateo 26:21-25

Mateo abunda un poco más, nos da datalles que Juan no dice, pero ciertamente el ambiente entre ellos ellos era ardiente.
Jesús con sumo cuidado hace que Judas mismo se declare el traidor." Tú lo has dicho", yo no te acuso, sino que tu reconoces tu traición.

Ahora veo salir a Judas, va muy contristado, lleno de malos pensamientos, Jesús mismo reconocía que Judas había sido hecho prisionero del diablo. Dejó la sala molesto, lo había avergonzado dealante de sus compañeros que por tres años y medio habían compartido. Pero no fue Jesús quien lo avergonzó, fue el mismo que permitió que el demonio se apoderada de su mente por causa de la avaricia.

Sentí deseos de seguir al traidor. Atrás quedaba Jesús y el resto de los discípulos. Pedro sentía escalofríos, pues también él había sido amonestado varias veces. Faltaba el anuncio de Jesús de que lo negaría.

La noche se puso pesada, Judas caminaba inquieto, miraba hacia todos lados, Satanás lo inducía a completar el trabajo de la traición. Jesús y el resto pronto se irían al monte de los Olivos. Sería una noche intensa, de mucho dolor, de mucho sufrimiento.

Judas seguía su camino, estaba atormentado por Satanás. Ahora llegaba el momento que terminaría con aquel plan endemoniado.
Hubo silencio en el Tercer Cielo, agitación entre los enemigos de Jesús que daban punto final a los detalles del plan asesino, mientrs el silencio se acostó sonre el monte de los Olivos.

Hubo silencio en el Tercer Cielo, la mirada de Dios y de millones de ángeles cayeron sobre Jesús quien oraba conmovido en el huerto.

Seguía a Judas, apenas podía distinguir su figura encorbada. Allá iba el traidor, aquel hombre que con un beso entregaría a Jesús, aqueél insensato que movido por la avaricia había traicionado al Señor. Allá iba contando lo poco que le había quedado despuás de la cena, allá iba pensando en que le pagarían una fortuna por entregar a su líder, allá iba haciendo planes con lo que se ganaría.

Entoonces cayó sobre mi la alfombra del silencio. Tres escenarios distintos, tres acciones. Silencio profundo en el Tercer Cielo, Silencio profundo en el huerto y una turba endemoniada se preparaba para cometer el acto más vergonzoso de la raza humana.
imagen
La noche se había acostado sobre el lecho del monte de los Olivos. En aquel apacible Jardín de Getsemani Esta noche sería una diferente, una terriblemente emocional, una noche que se vestía de luto para presenciar la más grande de las infamias, pero también iba a ser testigo de la más emotiva conversación entre Dios y su Hijo.

Era una noche que lloraba lágrimas finas de sangre, una noche que jamás podrá olvidar aquellos lamentos de Jesús. Allí estaba la roca que serviría de sostén al Maestro, unos pasos más allá estaban los discípulos dormidos, sin preocupación, sin la menor idea de lo que iba a suceder. El gran ausente era Judas, pero estaban tan agotados que ni siquiera se dieron cuenta de su ausencia.

Y mientrs Jesús lloraba y sudaba gotas de sangre, Judas seguía contando las monedas que le quedaban en la bolsa. Ya estaba cerca de los que pagarían por la persona de Jesús.

Allí, en medio de aquella noche los rayos de una luna llorosa iluminaban al Señor, Los rayos de luz hacían que brillaran las gotas de sangre y sudor formamando pequeños arcoiris. Allí estaba el más noble y justo de los hombres conmovido por la copa que teía que beber.

Jesús recordaba las profecías, tenían que cumplirse, siempre él decía: "escrito está". Recordaba a Isaías 53. Serâ horrible su pasiónn y muerte.

Podía ver el camino de la cruz lleno de endemoniados, de burladores, podía ver a sus discípulos huyendo, temerosos de morir, podía ver a Pedro negándolo, maldiciendo, afirmando:"yo no conozco a este hoombre", pero también podía ver las lágrimas de Pedro arrepentido.

Allí estaba ante su Padre. Las estrellas escuchaban su suplica. En el Tercer Cielo millones de ángeles escuchaban en silencio, estaban conmovidos al ver al Padre con sus ojos cristalizados por las lágrimas silenciosa que morían ante de brotar como pequeños cristales del más brillante diamante.

Abajo, camino del Senhedrin se encaminaba el traidor, aquel hombre que había sido segado por la avaricia, por el deseo de poseer riquezas, su cara demacrada por el pecado, por el tormento. Escuhachaba las palabras de Cristo en la mesa: "El que meta su mano en el plato " ese es el qur me entregará, recordaba las mirada que lo crucificaron cuando todos se enteraron que sería él, recordaba su torpeza de preguntar si él era el que lo iba a entregar.

Recordaba lo mucho que tuvo que sacar de la bolsa para aquella cena, recordaba los 300 denarios perdidos segén él en el perfume conque María ungió a Cristo. Ya estaba cerca, ya había entrado en la recta final. Ya podía distinguir a la multitud de perros, ya podía disntinguir a los sacerdotes de la guardia romana, ya los escuchaba hablar, ya los veía, veía sus rostros de asesinos, de hipácristas y de falsantes. Allí estaba la plana mayor de los judíos.

Sentía que sus piernas temblaban, pero volvía a escuchar las palabras de Jesús:"lo que vas a hacer hazlo pronto". Sí era mejor terminar con aquella pesadill. Tomaría el dinero y los llevaría al monte de los Olivos en donde se encontraba el Señor y el resto de los discípulos.

Los discípulos dormían, Jesús los habëa inspeccionado dos veces y volvió a orar.

La noche lloraba desconsolada. Las palabras de Cristo la habían conmovido:

"Pasa de mi esta copa" Esa súplica, esa plegaria salía de lo más profundo de Jesús. Era un lamento, algo terrible. Siintió miedo, pues también era humano, también el miedo y el temos se presentaban en su vida.

Pudo ver desde acá el rostro de su Padre. Y fue cuando dijo:"

"Abba, Padre, todas las cosas son posible para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que té.
S.Marcos 14:36

Allí estaba el Cordero, gotas de sangre mancharon la tierra de Getsemani, aquel jardín que había sido el escenario de aquel profundo díalogo de Jesés con su Padre. Pasa de mí esta copa era la súplica, súlica que su Padre no podía escuchar, pues su amor a la humanidad era muy grande. Es duro para un padre tomar una decisión como esa. Ha sido el más grande dilema: O Dios salva a su Hijo, lo libra de aquel tormento o deja que sea crudcificado.

Es por eso que Dios no dará por inocente a todo aquel que haga en vano la muerte de Cristo. Quien niegue el sacrificio de la cruz será condenado. Quienes predican salvación para todo el mundo, mienten, no saben de que están hablando, condenan al infierno a miles. Quienes enseñan que el ser humano puede ser salvo por otros medios mienten, no hay otra forma de salvación sino es a través de Cristo. Nadie ha pagado mayor precio que este, dar su vida por la humanidad.

Y cayó la madrugada sobre la noche, y la noche se espaataba cubierta de lágrimas y el sol se presentaba en la lejanía, apenss el resplando. El huerto se preparaba para recibir al nuevo día y a aquella pandilla de enfurecido y endemoniados que pronto llegarían.

Y aquel sonido a metal llenó al monte, aquel ruido a plata, aquel ruido de las monedas que recibió Judas. Se oía el sonido, una a una caían en su bolsa:¡La traición se había sellado!
imagen
Había llegado la hora en la cual el Hijo de Dios sería entregado a los pecadores. Jesús estaba un poco agotado, triste, pero seguro de que cumpliría la voluntad de su Padre.
No habí dormido en toda la noche. Se mantuvo en oración continuamente, mientras los discípulos dormían y Judas fraguaba su vil traición. Había llegado la hora en que Satanás tomaría control de todas aquellas mentes para que derramaran todo el odio del mundo contra aquel inocente.

La madrugada llegó, el reloj marcaba las 6:00 a.m. Jesús se levantó y caminó hasta el lugar en que se encontraban sus discípulos y les dijo que se levantaran, pues él sería entregado.

Hubo silencio en el Tercer Cielo, todo se congeló, ni movimiento, ni palabras. Pues comenzaba la pasión del Justo Rey de reyes. Serían nueve horas de martirio, de burlas, de golpes. Nueve horas sin cesar. Pasarían tres horas durante aquel circo, tres horas de falsos testimonios, mentiras, de calumnias. Jesús sería llevado de un sitio a otro, pero nadie encontraba culpabilidad en él. Ahora está en las manos de Pilato determinar si vive o muere.

Ya los discípulos escuchan el ruido de la gente, ven las antorchas, los palos, las espadas, ven la guardia de los religiosos. Allá vienen los malvados hambrientos de sangre inocente. Allá vienen subiendo la cuesta, allá bienen seguros de que tomarén prisionero a Jesús. El temor se apodera de los discípulos, ahora las palabras de Cristo se hacían realidad. "Herirán al pastor y las ovejas serán dispersas". Pedro está nervioso. Su mente es una mar de imágenes. El se defenderá, defenderá a su Maestro, hará buenas sus palabras que no lo dejaría, que si era necesario morir por él, moriría. Podía sentir el frío de la espada que se había llevado. Pedro sabía de la cosnpiración de los religiosos. Así que estaba inquieto, pero listo a dar la batalla.

Sí, allá de divisa la figura del taridor, biene al frente. Su saliva se seca en sus labios, sube con dificultad,de vez en cuando abre la bolsa y observa klas monedas de plata que brillan pequeñas estrellas manchadas de sangre, se asuta, pero sigue, está poseído de un demonio. allí está el Maestro y le da un beso, beso de muerte, beso de traición.

Hecho prisionero a las seis de la mañana de aquel sexto días en el huerto de Getsemani. Acusado durante tres horas (6:00-9:00), hallado inocente por las autoridades, nadie podía probar nada contra él, era inocente de todos los cargos. Pero Pilato tuvo miedo de ponerlo en libertad, entonces Satanás le ofreció una alternativa. "Deja que sea el pueblo quien decida su suerte" Y Pilato escuchó la voz de Satanás y no la voz de Dios quien le había revelado a la esposa de éste, que Jesús era inocente, Pero este gobernante no escuchó la voz de Dios y escuchó la voz del diablo.

Y trajo a Jesús y a Barrabás ante el pueblo. El Justo y el homicida, el hpmbre bueno y el pervertido. Allí estaba la oportunidad de Israel de recibir a su Mesías prometido, allí estaba el Rey de los Judíos.

Pero ellos recibierron al pervertido y rechazaron al Hijo de Dios, rechazaron a su Salvador, a su Redentor. ¿Por qué los judíos se pregunta lo ocurrido en el Holocausto?

Sus Padres rechazaron al Autor de la Vida y pidieron al muerto, al criminal, al ladrón.

Allí estaban los dos caminos, el camino de luz, de verdad, de justicia y el camino de las tinieblas, de la desobediencia, de la injusticia.

Y luego Jesús fue colocado en un madero. Seis horas de angustia, de dolor, de sufrimiento, lo habían destrozado, moldo a golpes. Sus manos desgarradas por los clavos, su frente hecha pedazos por aquellas espinas del demonio, su espalda reventada, su carne brotada por los latigazos.

Seis horas, seis mill años. Seis horas por cada milenio de pecado y de desobediencia.

Pero el traidor comprendió su maldad, sintió que había cometido un error

Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo:Al que yo besare, éese es, prenderle.

Y en seguida se acercó a Jesús y dijo:Salve, Maestro! Y lo besé

Y Jesés le dijo:Amigo, ¿ A qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesés, y le prendieron.

Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacé su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.


Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.

¿Acaso piensa que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles. ¿Pero, cómo se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?

Juan nos brinda detalles que los demás evangelistas nos mencionan. No es que haya contradicción alguna. Juan nos brinda detalles de un mismo suceso. Juan identifica a Pedro como la persona que le cortó la oreja a Malco, siervo del sumo sacerdote.

Entonces Simán Pedro, que tenía una espada, la desenvainá, e irió al siervo del sumo sacerdote yy le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.
S.Juan 18:10

Lo que sucedió esa mañana en el huerto de Getsemani tiene mucho que en enseñarlos. Es un momento triste, pero uno en el cual Jesús mostró su grandeza, su amor, su misericordia. Juan dice que Jesús les dijo a la multitud que dejaran ir a sus discípulos. Y ciertamente ellos se habían ido, pues Cristo no le permitió que lucharan, que se defendiera, sólo Pedro actuó.

La acción de Pedro le permitió a Jesús realizar el último milagro en presencia de sus enemigos. Sanó la oreja de Malco, de aquel quien fue allí a tomarle prisionero con aquella pandilla de delincuentes.

Si Jesús hubiera querido defenderse lo hubiera hecho. Tenía el poder y el auxilio del cielo. No debemos olvidadr que Jesés nunca estuvo solo. Tenía un ejército de ángeles que le seguían por todo lugar. Pero como él mismo dijo, lo que estaba establecido debía cumplirse.

No sé como el Papa Urbano II se atrevió a decir que Dios mismo había querido las guerras de Las Cruzadas. Eso es una contradicción con la Palabra de Dios. Jesús les dijo que el que derrame sangre su sangre será derramada.

Jesús probó que siempre hablaba con la verdad. El dijo que debíamos amar a nuestros enemigos y él lo hizo hasta la muerte.
imagen
Judas movido por la avaricia vendió al Señor. Todo el tiempo que estuvo a cargo de recolectar las ofrendas que el Señor y los discípulos le recibían eran codiciadas por este hombre. Satanás descubrió su debilidad, el ansia de poseeer dinero y lo tentó para que le robara al Señor.

Tres años y medio estuvo a cargo de esta función y de la misma manera como sucede hoy en día se dejó ir por la avaricia hasta llevarlo a cometer el crimen más horrendo, vender al Hijo de Dios.

Hoy hay cientos de ladrones en la cárcel, hombres y mujeres que lo tenían todo, tenían títulos académicos, buenos trabajos, hasta gobernantes fueron, pero se dejaron atrapar por la avaricia y se corrompieron.

El problema de estos seres es creer que nunca los han de descubrir. Y están muy equivocados, el mismo Satanás que los empuja a cometer esos actos de pillajes es el mismo que le pone la trampa para que sean atrapados. Es cuestión de tiempo, robarás mientras estés en el poder, pero la hora de saberse la verdad llegará como el relámpago que cruza la llanura en un instante.

Judas quiso ser ladrón, ser pillo, ser corrupto, en vez de seguir su hermoso ministerio. Judas pensó que como no había sido descubierto en todo ese tiempo escaparía de las redes, de cierto, Jesús sabía que él era ladrón.

Satanás sabe que una de las debilidades de los seres humanos es el poder, la fama y las riquezas. Los seres humanos se mueren por ser poderosos, por ser famosos, por tener bienes materiales. Les gustan que los reconozcan, que le den títulos, que los aplaudan, que los reconozacan. Por eso la gama de títulos que el ser humano se ha inventado.

Entre el reino animal nadie tiene títulos, no hay un presidente de todos los leones, ni un alcalde entre los perros, ni un excelentísimos entre los elefantes. Todos tienen el mismo nombre y porque el hombre se los ha dado.

Uno llega a un estacionamiento de una institución y los estacionamiento tienen nombre: Presidente, Gobernador, Cónsul, Rector, Profesor, Vice Presidente, en fin, títulos y títulos que nos halagn y nos hacen sentir bien. Pero nada de eso tiene valor alguno si nos corrompemos, si destruímo nuestra honradez, nuestra dignidad.

Judas vendió a Cristo por $15.00 o treinta monedas de plata. Un precio bajo, pero un precio que no podía cambiar, pues ya la profecía lo había establecido. Judas no recibió ni un centavo menos ni un centavo más.

Satanás uso las riquezas, el poder, la fama para tratar de tentar a Jesús. Fue lo último que le ofreció. Podía hacerlo ya que en ese momento le pertenecían los reinos de este mundo, pero Satanás sabía que como quiera lo perdería todo, si Jesús moría en la cruz del Calvario.

Hoy Satanás utiliza la misma táctica. Ha introducido en las iglesias la misma oferta hecha a Jesús. Ha logrado en muchas organizaciones religiosa convertirla en compañias de venta. Ha enviado a sus empresarios llamados cristianos a convertir el templo en un mercado de toda clase d mercancía asociada con el evangelio.

Son los emisarios de Satanás quienes logran persuadir a muchos a dedicar el tiempo a producir riquezas y no a buscar a las ovejas perdida. Se involucran en grande proyectos como si la iglesia fuera parte del mundo.

Jesús fue claro, estamos en el mundo pero no somos del mundo, somos peregrinos en esta tierra, nuestra misión es predicar el evangelio de Jesucristo y ganar almas. Nuestra misión no es hacer vendedores sino discípulos que prediquen a Cristo.

A los doces apóstoles nunca le faltó nada, y Jesús les prohibió llevar oro y plata.

Hoy veo con pena como hombres que dicen ser seguidores de Cristo, que tienen arte de la palabra para persuadir, se pasean en el Altar como si fuera una platea de un teatro, y piden a 100 hermanos que envíen $1000.00 dólares, hasta algunos han predicados que "Dios" le mostró a un hermano enviar un millón de dólares ($1,000,000). Luego le dicen que Dios lo multiplicará al 100. Claro que es cierto que Dios nos ha de multiplicar, pero Dios sabe como hacerlo y a quien hacerlo.

Esto no es un negocio de bines raíces ni de acciones ni de bono. Lo que necesitamos Dios lo proveerá.

Nadie crea que Sataná no tiene el poder para lograr que una organización religiosa que esté en estos senderos no progrese, por el contrario le llenará los templos de Judas que darán 5.00 y esperan que Dios le dé $5000.00 o les dé un buen trabajo, una mansión, una casa. Eso es lo que prometen aquéllos que dicen que debemos sembrar la "semilla".¿Cuál semilla? La semilla que sembró Judas, la semilla de la avaricia, la semilla de la hierba mala. Jesús nos dijo que la semilla que debemos sembrar es la buena semilla, que no es otra cosa que su evangelio, que sus palabras de salvación y redención.

Escuché a uno de estos predicadores decir en un programa de televisión en la que se celebraba un Telemaratón: "Hermanos necesito que diez hermanitos y hermanitas me envíen una semilla de $1000.00. Copiaré sus nombres en un papel y cuando llegué la noche me acostaré sobre ellos y Dios les multiplicara los mismod",¿Por Dios!, qué barbaridad.

Los hermanos deben hacer como hizo Abel, él joven escogió lo mejor para Dios, Abel no esperaba nada a cambio. Su ofrenda era en agradecimiento por todo lo que Dios le había dado.

Cuando ofrendamos debemos hacerlos con el corazón como lo hizo la anciana. Dar, no de lo que nos sobra, sino o dar con gusto a Dios. Las ofrendas no son para que el pastor o la organización las emplee en bonos, en acciones, o las meta a un banco a ganar intereses, la ofrenda no es para que el pastor y su familia se den buena vida, se compre un auto de lujo, buenos trajes, una gran mansión con lujo, para comprar joyas, eso lo puede hacer con el dinero que ha ganando, trabajando o porque ha recibido una herencia.

Los diezmos y las ofrendas son para lo que Dios ha establecido en su Palabra. Dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, dar de beber al sediento. Un creyente que crea que sus ofrendas y diezmos son mal utilizados por su iglesia, es mejor que personalmente le dé de comer a uno que sabe que está hambriento, que compre ropa y la regale, que visite institucions que en verdad se preocupan por los menos privilegiados.

Nos hacemos cómplices del pillaje cuando sabiendo que nuestras ofrendas y diezmo son mal utilizados y seguimos depositando las mismas en el lugar equivocado. La Biblia dice que ofrende y dé sus diezmo, pero no dice que tenemos que ser robados por estos Judas modernos.

Judas puso su mirada en las riquezas, en la buena vida y eso lo llevó a traicionar a su Maestro. Hoy muchos han puesto su mirada en las riquezas y han vendido el evangelio. Ya no predican la verdad de la Palabra de Dios, ya no predican la Santidad, permiten toda clase de fuego extraño, permiten el pecado de sodomía, permiten que los pecadores suban al Altar para hablar mentiras, permiten que el Altar se convierta en una plaza de ventas, permiten las falsas doctrinas, permiten que falsas sectas se levanten y no predican, ya no predican del pecado, de la condenación, ya ni hablan de Satanás, ni del Regreso de Jesuristo, ni del infierno, ni del fin del mundo, ni del pecado de Jezabel, Ya no hablan de vigilias, ni ayunos, en fin ahora he visto en muchos ministerios que tienen programas de televisión que el tiempo lo dedican para hablar de productos, de dietas, de cosméticos, de conciertos, de asambleas, de seminarios, en fin, es muy poco lo que predican.¡Señores! Fuimos llamados a predicar las buenas de salvación no a convertir la casa de Dios en un mercado. No olvidemos que el único enojo que manifestó el Señor, fue cuando los mercadres se apoderaron del templo y lo convirtieron en un mercado.

La iglesia tiene una gran responsabilidad, millones se pierden a causas de las falsas doctrinas mientras muchos se dedican a propagar sus negocios. Dios ha se sustentar en todo aquéllos que predican el evangelio de nuestro Señor. Nada nos faltará mientras hagamos la voluntad de Dios.

Es hora de echar fuera el espíritu de Judas, la avaricia, el deseo de poseer riquezas. Dios siempre nos ha dado su maná, si envió a los cuervos a la cueva para alimentar a Elías, que huía de Jezabel, cuánto no hará por aquéllos que están en el campo predicando su palabra.
imagen
A veces pienso que Judas realmente no comprendió la magnitud de su acción. Quizás pensó en ganar algún dinero con la entrega del Maestro. Pensó que aquel ser quien había calmado la tempestad, caminado sobre el mar, multiplicado los panes y los peces, que aquel ser que había levantado a Lázaro de los muertos, quien echaba fuera a los demonios, quien calmaba los vientos, no se dejaría atrapar o se enfrentaría a los enmigos, quizés pensó que aquella jauría de endemoniados sólo lo arrestarían y luego lo derían escapar. Estaba ciego por la avaricia, y aunque Jesús dijo que lo crucificarían, el brillo de las monedas lo habían cegado.

Judas había entregado al Maestro, bajó del monte con la pandilla de delicuentes, de aquellos falsos religiosos que decía amar a Dios, guardar la Ley. Judas sólo pensaba en sus monedas de plata, escuchaba su sonido al subir al monte y ahora mientras bajaba el sonido era más notable.
Abrió su bolsa y la volvió a contar, estaba contento, tenía la bolsa casi llena, había recuperado lo gastado en el la cena.

Si, porque cuando se levantó de la mesa se llevó consigo la bolsa. Allí estabana ahora junto a los acusadores. Quedó sorprendido con las acusaciones, sabía que todo era mentira, sabía que Jesús era inocente, entonces la bolsa se hizo muy pesada, su mente comenzó a pensar, en unos instantes recordó los tres años y medio que había estado con Jesús, tres años y medio en los cuales nunca lo vio actuar con maldad, siempre era todo amor, humildad, con todo el poder que Jesús tenía nunca hizo nada malo. Judas comenzó a sudar, deliraba, Satanás le gritaba al oído:¡Traidor!¡Traidor!

Judas tocó la bolsa, volvió a abrirla, Las monedas no brillaban, las monedas eran treinta gotas de sangre. Sintié miedo, sus rodillas volvieron a temblar. Aquel hombre que había adorado las riuezas ahora sentía temor.

Judas miraba, estaba atónito escuchando a aquellos falsantes acusar a Cristo, no podía comprender por qué tantas mentiras, por qué aquellos religiosos obraban tan vilmente. Pero la nube de la avaricia volvié a somar la cara.
¡Treinta monedas de plata por Jesús!¡Aquello era injusto, una chavería! Lo habían engañado. Pensaba en el perfume de Maria.Trescientos denarios ($48.00), tres veces lo que le habían pagado por su traición.

Y volvieron las imágenes que le atormentaban. Se vio sentado en la mesa, en aquella Ultima Cena, Escuchaba a su Maestro, "Lo que vayas a hacer, haslo pronto! Y así lo hizo.

Ahí estaba su Maestro, sólo, los demás lo habían dejado, huyeron despavoridos. Recordaba al joven que huyáo desnudo y a Pedro sacar su espada y cortarle la oreja al siervo del sumo sacerdote.

Su mente estaba agitada, quería slair corriendo, no soportaba ver a Jesús, ver su rostro, su mirada. Era algo injusto verlo en medio de tantos lobos, de tantos perros, de tanta gente mala y pervertida. Era un asco ver a aquellos religiosos hablando del Señor como lo hacían.

Entonces sintió un dolor profundo, sentía que la bolsa se reducía, que sus monedas habían perdido el valor. Ya no le importaba, no las quería, las devolvería, sí, sí, eso haría.

Pero ya era tarde, ya había entregado al Santo de los santos, ya había entregado en manos de los asesinos al Justo, al Hijo de Dios.

Judas sintió remordimiento, luchó contra Satanás, no quería escucharlo más, así que se dirigió al sumo sacerdote y le devolvió las monedas.

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos.

decía: Yo he pecado entregando entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron:¿Qué nos importa a nosotros?¡Allá tú!

Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.
S. Mateos 27: 3-5

Judas se encontrá consigo mismo. Aceptó su error. Pudo en ese instante vencer a Satanés, vencer a la avaricia, vencer aquel impuso que lo tenía ciego. Judas se arrepintió, por unos minutos venció a las tinieblas. Judas tomó las monedas y las lanzó al templos, pues los malvados no quisieron escuchar:"Ese hombre es inocente" Pero ellos rieron y dijero:"Allá tú", es tu problema y no el nuestro.

Y mientras las treinta moneras corrían poe el templo Judas huía atormentado por lo que había hecho. Pero Satanás no podía perder aquella alma, Satanás sabía que Dios lo iba a perdonar por aquella acción. Satanás conocías las palabras que había dich Jesus:"todo pecado contra el Hijo de Dios será perdonado, menos la blasfemia contra el Espíritu Santo. Así que Judas había sido absuelto por haber entregado a Jesús. Judas se arrintión de corazón, pues se desprendió de la avaricia, de las ansias de poseer riquezas. Judas fue absuelto de aquel crimen horrendo contra Jesús. Judas no fue condenado por vender a Cristo, sino por haber cometido un homicidio contra él. El pecado que condenó a este hombre, no fue que vendió a su Maestro, sino que se convirtió en homicida de sí mismo.

Nadie tiene derecho a atentar contra su vida. Dios dio la vida, Dios la quita, nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otro. Sin embargo, si aceptamos a Cristo, él nos perdona de todo pecado.

Es terrible que el tribunal Supremo de Estados Unidos, haya cometido otro grave error en sostener que es legal que un mádico ayude a un pasiente a morir. Será legal para estos seres que no tienen a Dios en sus corazones ni saben nada de la Ley de Dios. Eso es un acto criminal y condena a esa alma al infierno. El suicidio es descartado, es un crimen contra la vida que Jesús compró con su sangre.

Judas no tenía el derecho de suicidarse. La vida de todos los sers humananos, aunque usted no la crea, pertenecen a Cristo. El pagó el precio por nuestras vidas en la cruz. Ya no somos dueños de nuestras vidas, sino que pertenecen a Dios. MIentras tengamos vida podemos reconcilarnos y seguimos siendo hijos de Dios y nos mantenemos inscrito en el libro de la vida.

Si Judas hubiese vuelto con los discípulos se hubiera salvado. Pero Satanás lo indujo a suicidarse.

Esos son los misterios de Dios. El tiene misericordia de quien quiere. Dios nos perdona, no importa el pecado, después que no sea la blasfemia contra la tercera persona de la Trinidad.

Ahí estaban las monedas sobre el templo, monedas manchadas por la sangre del Cordero, monedas que no podían volver a las arcas del templo. Entonces ellos consultaron y tomaron las monedas y compraron un terreno que se convertiría en un cementaerio para enterrar a los extranjeros.

Mientras esto sucedía Judas corría angustiado, corría y corría escuchando las acusaciones de Satanás:¡Traidor!¡Traidor!!,¡Traidor!. Allá estaba el árbol que Satanás ya le había escogido para ahorcarse.

Las ramas eran débiles, el árbol estaba cerca de un barranco. Y Judas se detuvo frente a él. Caminó erecto. Entonces cometió su terrible error, pues ya Dios lo había perdonado, aunque Judas recordaba la sentencia de Jesús: "ay del hombbre que me entregue, sería mejor que nunca hubiera nacido", entonces Judas perdió la noción del tiempo y del lugar, ante sí aquel camino de tinieblas, de oscuridad. Aquellas maldita voces del coro de demonios:¡Traidor!

Judas estaba ciego, se desprendió de la bolsa y la lanzó por el barranco, sintió que algo malo se había desprendido de su cuerpo. Esta nervioso, tempblaba, miraba hacia todas parte. El valle era solitario. El árbol lo incitaba a acercarse.

Allá, estaba los religiosos consultando, qué iban a hacer con aquellas monedas de plata, mientras Jesús era acusado injustamente.

La voz de Satanás fue más fuerte que la voluntad de Judas. Entonces sintió el lazo de la cuerda en su cuello. Sintió como se moldeaba, como lo ceñia. Amarró la otra punta de la cuerda alrededor de la rama. Cerró sus ojos y volvió a escuchar a los demonios: "Lánzate",pero la rama era débil y se partió, el cuerpo cayó en el vació, allí en Hinnom su cuerpo reventó al estrellarse contra las rocas.

Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en el que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Jesús,

y era contado con nosotros, tenía parte en este ministerios.

Este, pues, con el salario de iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad y todas sus entrañas se derramaron

Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo en su propia lengua. Alcédama, que quiere decir, Campo de sangre.

Porque está escrito en el libro de los Salmos:
Sea hecha desierta su habitación
y no hay quien more en ella
y tome otro su oficio.

Hechos 1:16-20

Y las tinieblas cubrieron la tierra y mientras Jesús recibía la herida en el costado, allá en el barranco del valle de Hinnom, yacía el cuerpo de Judas destrozado por la mitad y el olor a sangre y a muerte se apoderó del valle.

Terrible pago a causa de la avaricia, a causa del pecado, de la ambición. Hoy más que nunca los creyentes en Jesús deben tener cuidado con todos aquellos asuntos que tienen que ver con dinero, con riquezas. Es el arma poderosa que está utilizando Satanás para que hagamos lo mismo que Judas. Vender la palabra de nuestro Señor, si vendemos su Palabra, hacemos como Judas, lo vendemos a él.

Pongamos nuestra mirada en las cosas del cielo y no en los bienes materiales. Es triste que la ambición por las riquezas sea la cuerda para que nos ahorquenos en los brazos de la avaricia.
imagen
imagen