RAMIRO LEDESMA RAMOS
Las presentes líneas no se dirigen a aquellos que desconocen la existencia del Nacionalsindicalismo, neófitos a los que recomiendo la lectura de los escritos del fundador de dicha ideología, sino a aquellos que partiendo de unos conocimientos elementales previos desean profundizar en su naturaleza e historia. Entre estos últimos es más que probable que haya muchos que en algún momento de su vida hayan exhibido con orgullo el águila de San Juan que fue emblema heráldico de la Nación entre 1938 y 1981. Desde aquí vamos a recordarles la figura del hombre que acuñó la leyenda "Una Grande Libre" que sirvió de glorioso timbre al que durante tantos años fue escudo oficial del estado.
Ese hombre, Ramiro Ledesma Ramos, padeció una muerte cruel cuando contaba con poco más de treinta años a manos de los socialistas y comunistas de 1.936, cuyos herederos políticos tiene la desfachatez de presentarse como defensores de una legalidad parlamentaria, la de julio de 1.936, tan ficticia como podía serlo la del régimen de Mussolini tras el asesinato de Matteotti. Los paralelismos de ambas situaciones resultan asombrosos: partidos de la oposición que no acuden al parlamento en protesta por el autoritarismo gubernamental y el líder opositor más destacado secuestrado y asesinado por agentes gubernamentales y llama la atención que no haya historiadores que se atrevan a reflejarlo.
La prisión y muerte de Ramiro -a secas, como lo conocemos sus admiradores- fueron especialmente despiadadas con un hombre que se convirtió en víctima del odio de un sector de las clases trabajadoras, a las que soñó redimidas de las injusticias del capitalismo, por el delito de ser el creador de un movimiento "fascista" del que se apartó voluntariamente al verse eclipsado por la gigantesca figura de José Antonio Primo de Rivera, con quién por desgracia jamás llegó a entenderse plenamente. Cuán grande debió ser la soledad de ambos en los meses de prisión que antecedieron a la muerte, víctimas del odio izquierdista y sabedores de la mediocridad derechista que a aquél se enfrentaba.
El verdadero delito de Ramiro, el que no le perdonaron sus verdugos, fue la curiosidad intelectual que le llevó a buscar soluciones originales a la decadencia de su tiempo. Nacido en 1905, en una familia de maestros, huyó del Alfaraz natal, pequeño pueblo de la provincia de Zamora, para compaginar en Madrid los estudios de Filosofía y Ciencias Exactas y el trabajo de humilde funcionario de Correos. Antes de cumplir los veinticinco años había escrito una novela, cuyo título -El sello de la muerte- parece un triste presagio, publicaba regularmente artículos en La Gaceta literaria del inquieto Ernesto Giménez Caballero y en la Revista de Occidente de su venerado maestro Ortega y Gasset y asistía a las reuniones literarias del Café de Pombo. Allí mostró a comienzos de los años 30 su espíritu airado y su temparana vocación política esgrimiendo una pistola durante una discusión al grito de "Arriba los valores hispanos".
Este último gesto nos revela la doble faceta de Ramiro de agitador y teórico, del hombre que al tiempo que sienta las bases doctrinales del Nacionalsindicalismo, llama la atención de la opinión pública de su tiempo con una provocadora conferencia en el Ateneo de Madrid en el que se planta en 1.932 con una camisa negra como desafiante uniforme.
Ramiro, mediante su labor política e intelectual entre 1.931 y 1.933, aporta a la Patria una doctrina de regeneración nacional más allá de los estériles dilemas Monarquía-República y Derechas-Izquierdas que él bautiza como Nacionalsindicalismo y para su desarrollo forja una organización política -las JONS- a las que dota de símbolos sugestivos -bandera roja y negra, las flechas yugadas sugeridas por Juan Aparicio- y consignas emocionantes -Por la Patria el Pan y la Justicia, España Una Grande Libre-.
Agitador y teórico como otros grandes revolucionarios de nuestro siglo, Ramiro carecía quizás del carisma de conductor de masas. Por ello, la fusión de sus JONS con la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera le llevó a perder la dirección del movimiento que él había creado tras una breve fase transitoria, en que la nueva organización FE-JONS, tuvo una dirección colegiada -pomposamente denominada Triunvirato-, porque a la hora de designar un líder único, éste no pudo ser otro que José Antonio, quién incorporó las ideas y consignas de Ramiro a su propio pensamiento, el más fértil y lúcido de la Historia de España en el siglo XX.
Ramiro, esgrimiendo como razones diferencias de carácter y planteamientos tácticos, abandonó la organización, creando una poco afortunada escisión a principio de 1.935. desde el limbo político al que él mismo se condenó, Ramiro nos legó sin embargo dos obras capitales, Discurso a las juventudes de España y ¿Fascismo en España?. El primero es el más brillante texto ideológico nacionalsindicalista de los primeros años. El segundo, un magistral ensayo histórico sobre los antecedentes y primeros momentos del movimiento nacionalsindicalista. Muere el 29 de Octubre de 1936 fusilado en las cercanías de Madrid, concretamente en Aravaca.
Su aportación al escudo- La aportación del emblema "Una Grande Libre"
-Información obtenida basicamente de la página dedicada a Ramiro Ledesma, si quieres verla, pincha aquí.
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