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DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO
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| La Declaración de los derechos del hombre y el del ciudadano de 1789, inspirada en la declaración de independencia estadounidense de 1776 y en el espíritu filosófico del siglo XVIII, marca el fin del Antiguo Régimen y el principio de una nueva era. | |
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| La Declaración de los derechos del hombre y del
ciudadano es, junto con los decretos del 4 y el 11 de agosto de 1789 sobre
la supresión de los derechos feudales, uno de los textos fundamentales
votados por la Asamblea nacional constituyente formada tras la reunión de
los Estados Generales durante la Revolución Francesa. El principio de base de la Declaración fue adoptado antes del 14 de julio de 1789 y dio lugar a la elaboración de numerosos proyectos. Tras largos debates, los diputados votaron el texto final el día 26 de agosto. En la declaración se definen los derechos "naturales e imprescriptibles" como la libertad, la propiedad, la seguridad, la resistencia a la opresión. Asimismo, reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia. Por último, afirma el principio de la separación de poderes. El Rey Luis XVI la ratificó el 5 de octubre, bajo la presión de la Asamblea y el pueblo, que había acudido a Versalles. Sirvió de preámbulo a la primera constitución de la Revolución Francesa, aprobada en 1791. La Declaración de 1789 inspirará, en el siglo XIX, textos similares en numerosos países de Europa y América Latina. La tradición revolucionaria francesa está también presente en la Convención Europea de Derechos Humanos firmada en Roma el 4 de noviembre de 1950. |
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| Los representantes del pueblo francés, constituidos en
Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el
desprecio de los Derechos del Hombre son las únicas causas de las
desgracias públicas y de la corrupción de los gobernantes, han resuelto
exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables
y sagrados del hombre, para que esta declaración esté presente
constantemente en todos los miembros del cuerpo social y les recuerde sus
derechos y sus deberes; para que los actos del poder legislativo y
ejecutivo, al poder ser comparados en cualquier momento con la finalidad
de toda institución política, sean más respetados; para que las
reclamaciones de los ciudadanos, fundadas en adelante en principios
simples e indiscutibles, contribuya siempre al mantenimiento de la
Constitución y el bienestar de todos. En consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo los siguientes Derechos del Hombre y del Ciudadano. |