Cártama en la Historia

CÁRTAMA EN LA HISTORIA

 

   Nuestro pueblo, Cártama,  pertenece a la provincia de Málaga, tiene alrededor de 15.000 habitantes, y escasamente dista 15 kilómetros de la capital.

   Cártama posee un rico patrimonio histórico; de sus yacimientos diseminados por el municipio se han extraído cerámica, muros, piezas de metal, monedas del bajo Imperio Romano y columnas; lo que nos hace pensar en los orígenes remotos de nuestro pueblo.

   No está claro el significado del vocablo "Cártama", un posible significado sería "Ciudad oculta", debido a que el poblado íbero original se encontraba a espaldas de la sierra cartameña, con lo que no sería fácil de localizar por aquellos que se aventuraran hacia el interior del Valle del Guadalhorce, el río que parte en dos zonas claramente diferenciadas esta tierra.                                                            

Ruinas de la fortaleza cartameña  Ya los fenicios entraron en contacto con ese poblado íbero y llegaron a establecerse relaciones comerciales entre ambos pueblos. Es en el año 195 cuando el cónsul romano Marco Catón conquista la ciudadela , y transforma el castro en un castillo cuyos restos aún perduran en la actualidad desafiantes al paso del tiempo. Con posterioridad, los pueblos sucesivos que invadieron la Península, visigodos y árabes, continuaron con las obras y reformas de la fortaleza cartameña. En la época nazarí se convierte en importante punto estratégico, por ser la llave tanto hacia el interior como hacia la capital.   En 1485, los Reyes Católicos en su intensa campaña contra los árabes de la Península, atacan la fortaleza y se apoderan de ella; presagiando el final del dominio de este pueblo cuando finalmente en el 1492 caiga el reino de Granada.  Es en la guerra de la independencia española 325 años después cuando el castillo se use de nuevo con fines bélicos.  El intenso bombardeo sufrido en aquellos días al ser refugio de un destacamento francés causó un gran destrozo en sus muros defensivos, lo que con el deterioro causado por las inclemencias meteorológicas han hecho que apenas queden restos que nos recuerden su anterior señorío.