Cómo construir una personalidad emprendedora.

 

 

La personalidad emprendedora se construye, no se hereda. 

Haciéndose eco de las posturas defendidas hace años por los Entrepreneurship Centers de Harvard, Stanford o Babson, el último Informe de EMPRENDE! (“Mitos sobre los emprendedores y la creación de empresas”) lo dejaba muy claro: <<Emprendedor no se nace. Es innegable ciertas características personales ayudan a que el emprendedor tenga éxito, pero la gran mayoría de ellas se puede aprender y dominar hasta niveles muy altos>>. 

Siguiendo con su campaña de sensibilización social, el primer Entrepreneurship Center de España presenta ahora las conclusiones del Informe “Rasgos Emprendedores”, en el que expone las principales actitudes mentales que un emprendedor debe aprender a dominar y aquellas que debe aprender a evitar (este último aspecto totalmente inédito hasta ahora en la teoría española de Creación de Empresas)..

Se resumen a continuación las conclusiones de este documento, información que puede ampliarse contactando con EMPRENDE!

 

Actitudes que debe dominar el emprendedor: aprenda y practique. 

Aprender y practicar las siguientes actitudes mentales facilitará el camino del emprendedor hacia el éxito empresarial: 

Compromiso y determinación. Extremadamente tenaz y persistente a la hora de desarrollar sus proyectos. Los tropiezos o fracasos son sólo lecciones con las que aprende a mejorar. 

Liderazgo visionario e informal. Capaz de influir en su equipo de colaboradores sin hacer uso del “ordeno y mando", sino persuadiendo mediante el ejemplo de su trabajo y la visión de un futuro ilusionante en cuyos beneficios participan todos. 

Orientación al mercado. Permanentemente inquieto por conocer las características de sus clientes, sus proveedores, sus competidores y las novedades que afectan a su sector. 

Tolerancia al riesgo, la ambigüedad y la incertidumbre. Calcula cuidadosamente los riesgos que asume y se prepara a conciencia para minimizar las posibilidades de fracaso. Sabe trabajar bajo presión en un entorno cambiante y si algo sale mal no se recrea lo más mínimo en sentimientos negativos como la frustración o el desánimo, sino que aprende la lección y se centra en el siguiente reto. 

Creatividad. Aprende a pensar diferente y a superar las barreras del pensamiento convencional. 

Independencia cooperativa. Asume la responsabilidad de tomar la iniciativa, pero no es un lobo solitario sino un líder que escucha a los que le rodean y consigue implicarlos en sus proyectos. 

Confianza en sí mismo. Está convencido de su capacidad. Suple sus limitaciones con el apoyo de su equipo y entiende que los pequeños fracasos son necesarios para aprender. 

Capacidad de adaptación. Responde con rapidez y flexibilidad ante los cambios y las novedades. 

Orientación al logro. Su principal motivación es hacer realidad sus proyectos y visiones empresariales. El reto de construir y crear es para él mucho más importante que la búsqueda del dinero o el poder. 

Valores éticos e integridad. Mantiene su palabra y sus principios, lo que se convertirá –como recientemente reflejaban las conclusiones de una encuesta de Harvard a emprendedores consolidados- en una de las claves del éxito a largo plazo de su empresa.  

 

Actitudes que debe evitar el emprendedor: no haga esto. 

Las siguientes actitudes mentales entorpecen o impiden la creación y desarrollo de una nueva empresa: 

Infalible. El exceso de auto-confianza, pensar que uno no puede equivocarse, lleva a asumir riesgos innecesarios y poco inteligentes. 

“Macho”.  La tendencia infantil a impresionar tratando de demostrar en todo momento que se puede vencer a los demás, es en un punto extremadamente vulnerable que sus competidores utilizarán para hacerle perder el control y sacarle del mercado. 

Cerrado a las sugerencias. La expresión <<¡A mi nadie me dice lo que tengo que hacer!>> le impedirá beneficiarse de las enormes ventajas de escuchar y aprovechar la inteligencia de los que le rodean. 

Impulsivo. Actuar precipitada e irreflexivamente significa desaprovechar las utilidades del marketing y la planificación. 

No creer en su propia capacidad para cambiar las cosas. Creer que uno no puede influir en la realidad es la postura opuesta a la del emprendedor que triunfa, que está convencido de su capacidad para transformar las cosas. 

Hiper-perfeccionista. El perfeccionismo llevado al extremo implica lentitud y altos costes, condiciones que impedirán la supervivencia de una empresa ante el mayor dinamismo y eficiencia de sus competidores. 

“Sabelotodo”. Las personas que creen que tienen respuesta para todo son con frecuencia las más ignorantes, siendo su mayor peligro la incapacidad para reconocer lo que no saben hacer.  

Hiper-independiente. Un “lobo solitario” incapaz de formar y liderar un equipo nunca construirá nada más grande que una microempresa. Poseer el 100% de algo minúsculo tiene mucho menos valor que poseer el 51% de una gran corporación.

   

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