El Ajedrez en CubA

Sitio oficial de la Federación Cubana de Ajedrez, el Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA) y la Comisión Nacional de Ajedrez

Historia

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Acontecimientos ajedrecísticos en Cuba colonial (siglo XIX)

(Breve síntesis cronológica)

Año 1836. Llega a La Habana el autómata, conocido por "El Turco jugador de Ajedrez", inventado en 1769 por el sabio Wolfgang Kempelen, austriaco. En la capital ofreció pocas exhibiciones por haber contraído la fiebre amarilla el jugador que se ocultaba en su interior por entonces, el francés Schlumberger.

  Año 1862. Pablo Morphy, uno de los grandes del Ajedrez de todos los tiempos, arriba a La Habana procedente de New Orleans, en tránsito para España. Aprovechó su estancia del 16 al 30 de Octubre , para brindar exhibición de Ajedrez a ciegas, y partidas donde ofrecía ventaja, contra aficionados de la alta élite social.

  Año 1863. Celso Golmayo, abogado, campeón de Ajedrez de España, fija residencia en La Habana, como Fiscal del Tribunal Contencioso. Su fuerza de juego contribuyó al mejor progreso del Ajedrez en la capital.

  Año 1864. Nuevas visitas de Morphy a cuba, esta vez procedente de europa en tránsito a New Orleans. Entre sus adversarios figuró Celso Golmayo, a quien consideraban campeón de Ajedrez de cuba por haber derrotado poco tiempo antes al hacendado Félix Sicre.

  Año 1885. Queda establecido oficialmente en La Habana, el 15 de Septiembre de 1885, el Club de ajedrez de La Habana, bajo la presencia de Celso Golmayo.

Entre los asiduos concurrentes a ese club figuraba el sabio cubano Carlos J. Finlay, descubridor de la fiebre amarilla. El sabio Finlay se destacó como ajedrecista de buen criterio analítico.

  Año 1888. Nacimiento de José Raúl Capablanca, La Habana, 19 de Noviembre de 1888. Con los años se convertiría en gloria de Cuba y del Ajedrez mundial.

  Año 1889. Wilhelm Steinitz (1836-1900), austriaco, campeón mundial de Ajedrez y su retador Mikhail Tchigorin (1850-1908), ruso, se enfrentaron en La Habana por el título, durante los meses de Enero a Marzo. Steinitz retuvo la corona imponiéndose a su adversario con el resultado de +10 -6 =1.

El campeón recibió los pasajes de ida y vuelta de New York - La Habana; 250 pesos para gastos especiales; 20 pesos por cada victoria, 10 pesos por cada tablas o derrotas. Además, el 10 % de las apuestas (?).

  Año 1892. Segundo encuentro (revancha) Steinitz - Tchigorin, en La Habana, en los meses de Enero a Febrero. Steinitz se adjudicó el triunfo de nuevo, esta vez en forma más cerrada: +10 -8 =5.

     Vale la pena mencionar que mientras este encuentro transcurría, las autoridades coloniales, u las clases enemigas de los patriotas dispuestos a luchar contra España por la independencia de Cuba, aprovecharon la divulgación nacional e internacional que recibía el campeonato, para hacer derroche de propaganda y fastuosidad, en torno a la vida en la capital.

    Según ellos La Habana era un paraíso, y no era necesario luchar por independizarla de la colonia.

     Una crónica del encuentro, publicada en La Habana en Enero de 1892, refleja el sentir de aquella sociedad, felizmente desaparecida. Dice así:

       "No podía haber comenzado el año 1892 con mayor entusiasmo. Los salones del Centro Asturiano de La Habana, cuajado de personas notables, y adornado con elegancia y lujo, eran el núcleo de general ansiedad".

     "Por las amplias y engalanadas escaleras subían y bajaban militares de alta graduación, abogados, médicos, banqueros, reporteros de los más celebres periódicos extranjeros...

     Algunas damas aristocráticas obligaban a la circunspección, con la suavidad de sus perfumes y el crujido de las sedas... aquello parecía un sueño de las Mil y Una Noches digno sólo del pincel de Rembrandt.

            (El pueblo humilde estaba ausente, no podía disfrutar de aquel campeonato).

     ¿Quién ganaría la batalla, el maestro de Bohemia (Steinitz), hoy ciudadano norteamericano, o el fascinador (Tchigorin) enviado de San Peterburgo?. Esto se lo preguntaban todos...

     En larga y rica mesa, cubierta de flores y de transparente cristalería, los dulces, los vinos ofrecidos por el Club de Ajedrez de La Habana y la caballerosa junta directiva del Centro Asturiano...

     Al fondo de la anchurosa sala, bajo dosel de banderas y cuadros de gasa, destacábase el tablero riquísimo, obra de un admirable artista de La Habana, en el que se batieron por primera vez en esta ciudad, en el año 1889, Steinitz y Tchigorin..."

       (Publicado en la revista especializada "Pablo Morphy", Enero de 1892, por el periodista Andrés Clemente Vázquez).

Olvido imperdonable

      Resulta imperdonable el "olvido" incurrido por el atildado periodista (devenido en cronista social), autor de tantas frases rimbombantes para describir la inauguración del match Steinitz - Tchigorin de 1892, sin hacer mención a la odiosa discriminación racial imperante en el Club de Ajedrez de La Habana, organizador de dicho encuentro.

     Sobre este particular consideramos oportuno transcribir aquí, del libro "Salvador García Agüero", editado por ciencias Sociales, La Habana, 1985, los siguientes esclarecedores párrafos de su biógrafo Juan Jiménez Pastrana (pág.40-41) que dicen los siguiente:

  "    Salvador dedicaba cierto tiempo a su ardorosa afición por el juego de ajedrez. Durante 1926 y 1927, en los hogares de Carlos Fernández y Juan E. Castillo continuaron celebrándose nuevas y viejas partidas... Para alcanzar el dominio de las técnicas superiores del ajedrez se requiere no sólo estudiar obras especializadas en dicho deporte, sino observar y relacionarse con jugadores eminentes, en centros dedicados a tales empeños.

     Pero en aquellos tiempos, a causa de la odiosa discriminación racial, a los negros en Cuba les era vedado disfrutar de los círculos de ajedrez más exclusivos.

     Esto ocurría, por ejemplo, con el Club de Ajedrez de La Habana, la institución ajedrecística nacional de mayor categoría. Nacida legalmente en 1885, por sus salones pasaron campeones mundiales, pero sólo elementos de la burguesía y de la clase media de tez blanca, podían concurrir al centro y participar en los torneos que allí se efectuaban.

     Ante aquella infamante realidad nacional, los amantes del juego ciencia de las capas sociales más modestas, constituían peñas ajedrecísticas en la ciudad de La Habana donde se desarrollaban eventos populares de ajedrez. Una de las peñas más conocidas era la del Café Alegre, situado en Empedrado y Tacón.

     Esta peña la frecuentaba Salvador García Agüero y otros ajedrecistas notables, como aficionados: Herminio Montero, Carlos A. Palacios, Boris Jaskovich... por citar algunos. Francisco Planas y Carlos A. Palacios jugaron algunas partidas sueltas con García Agüero en el Café Alegre. "El propio Capablanca, cuando acudía a la Secretaría de Estado, frente al Café Alegre, solía detenerse allí y hacer breves comentarios de alguna que otra partida".

            (Hasta aquí la excelente cita del biógrafo Juan Jiménez Pastrana).

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