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Esta sección vamos a dedicársela a los Anades reales “Anas platirrinchos”. Los Ánades reales son quizás las anátidas más frecuentes de nuestros pantanos, lagos e incluso ríos. Son aves tremendamente bellas y tremendamente infravaloradas puesto que casi no se les da importancia y en pleno siglo XXI aun se les sigue cazando.
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En esta edición, no nos vamos a centrar en aquellos ánades que se han domesticado o cruzado, y engordan sin parar en parques y jardines a base de pan. Si no en los especímenes que habitan todavía de manera salvaje aguas dulces y tranquilas en plena huida del ser humano.
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Los Ánades reales son aves que casi siempre se congregan en grupo o como mínimo en pareja. Los machos jóvenes se agrupan entre ellos hasta que van madurando sexualmente, y poco a poco se van emparejando con hembras, con las que se van separando de los grupos en los que se suelen congregar.
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Los machos por el contrario, lo que deben de hacer, es destacar lo máximo posible, por lo que tienen uno de los plumajes más bonitos entre las aves. Su plumaje está compuesto por colores no muy llamativos pero con reflejos metálicos que les proporcionan un colorido fantástico. Poseen además una serie de adornos junto a la cola que proporcionan al conjunto una enorme belleza.
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Las hembras tienen un plumaje característico del sexo femenino, es decir, un plumaje donde predomina el color marrón que las camuflará de los depredadores cuando estas están incubando los huevos en el nido y están más indefensas. No se las suele encontrar en solitario, mientras que a los machos sí.
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Cuando llega la primavera, las parejas ya están casi todas formadas y permanecen juntas reforzando sus lazos de unión mientras nadan en pareja, de esta forma se van uniendo y preparando el momento para formar el nido y aparearse.
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