FREAKY BIKES

 El Freaky del Mes,
 usease, el Personaje del Mes

Aparece cuando la carrera ha terminado. Detrás del ganador se ve un tipo chupando cámara con bigotón, gafas de sol y la gorra del Festina, dando agua y ropa del Festina al ciclista ganador, da igual que sea de la Once o del Banesto. Eso fue lo primero que supe de Jaime Mir allá por los 90. El hombre anuncio por excelencia del ciclismo. Da igual que su equipo no gane la etapa, ahí está Jaime para cumplir con sus patrocinadores. Se inventó una profesión, vive de eso y es el único. Señores y señoras, bikers y carreteiros, con ustedes el Freaky del Mes, Jaime Mir.


Un intruso!!

Auténtico personaje del mundillo del ciclismo. Se merece con todo derecho ser el aperturista de la nueva sección dedicada al Freaky del Mes. Él se mueve en el ciclismo de carretera, per como siempre nos referimos a las dos ruedas sin motor, por esta vez vamos a admitir a un tipo de la ruta. Además, es un producto nacional. En este caso no debemos recurrir a la hemeroteca para encontrar a un yankee pintoresco. En Iberia también abundan los tipos raros.

Estaba pensando en poner una anécdota graciosa sobre Jaime Mir Ferri, pero es que su vida es en sí una anécdota. Desde sus inicios en el ciclismo hasta hoy en día. Jaime no se ha jubilado, a sus 80 años todavía denota la marcha que tiene este barcelonés en el cuerpo. Empezaremos con el relato de modo biográfico, para llegar hasta 2009.


Dando la chapa a Heras

En los 50 Jaime era un taxista que peinaba las calles de Barcelona. En su juventud había sido ciclista amateur, y siempre le gustó el ambiente de las carreras. A finales de la década conoció a unos periodistas que trabajaban en el diario local El Mundo Deportivo. Allí le pusieron su mote “Taxi Key”. Comenzó a repartir periódicos por los kioskos, hasta que tuvo la oportunidad de que le presentasen a dos redactores de ciclismo. Se hizo amigo de ellos y consiguió que le contratasen como asistente para conducir el coche de prensa, un Seat 600, en el Tour de Francia, el sueño de su vida. Jaime cuenta que “en el coche no había sitio para todo, así que las maletas iban en el techo. No tuvimos ninguna avería. Mientras ellos escribían las crónicas, yo contaba los resultados por teléfono a la redacción en Barcelona. Era 1959, el año que ganó Bahamontes. Desde entonces, Jaime Mir ha completado 26 Tours de Francia, 14 Giros de Italia y 39 Vueltas a España.


El 600 de El Mundo Deportivo. Tour de Francia 1959.
 Piloto: Jaime Mir

      En 1961 le llamó Dalmacio Langarika, manager del equipo Kas, para que condujera el segundo coche del equipo en la Volta a Catalunya. “Me pagaban 1.000 pesetas diarias, eran siete etapas, así que me llevé 7.000 pesetas. Una semana después de finalizar aquella Volta, me llamó Langarika de nuevo y me propuso entrar en Kas, en la empresa. Estaban fabricando el primer microbús que ha existido en el ciclismo"

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Ayudando al niño a subir al podium de la Vuelta a Andalucía

Mir añade que "mi misión era que los ciclistas del equipo que tuvieran que subir al podio lo hicieran limpios y aseados. Yo le había visto hacer eso a Jeanine, la esposa de Anquetil. El gran Jacques siempre subía al podio hecho un pincel. Yo hacía lo mismo con mis corredores. Lo malo es que al poco tiempo el Kas me puso en la calle por tres motivos: no iba a misa, perseguía a las camareras en los hoteles y salía a bailar en el Follies Bergeres, la última noche del Tour.

No tuvo muchos problemas para encontrar otros equipos que se quisieran hacer con sus servicios: Bic, Teka, Lotus, Festina, y ahora el Andalucía-Cajasur han dado siempre una oportunidad al bigotes.

El de los años cincuenta o sesenta era otro ciclismo: “el corredor iba con alpargatas. Ésa es la verdad. Íbamos como a la mili, con la maleta de madera. En las metas no había auxiliares. Estaba yo solo. Atendía a los corredores de todos los equipos. Los directores me daban gorras y yo se las ponía. Les limpiaba las caras”, esplica el octogenario.

Otra cosa graciosa le pasó en el puente de Deusto, en Bilbao. “Hay un puente que se eleva. Iba Martín Piñera escapado, y yo le seguía en el coche. Entonces, él vio de lejos que la carretera se elevaba y se extrañó. Me dijo: 'Mir, pero si aquí no hay ninguna cuesta'. Y era el puente, que se levantaba. Tuvimos que parar”.


Esta vez ganaron los suyos

Jaime tiene otro trabajo en inverno, cuando la temporada ciclista termina se dedica al cine. "En 1970 me presentaron al director José María For, que iba a rodar una película sobre ciclismo. Se llamó 'Las piernas de la serpiente' y necesitaban un asesor que les introdujera en un deporte que desconocían. Me ofrecieron también intervenir en la película. Me dieron un guión de dos folios que me aprendía con cierta dificultad. En la 'premiere', en el cine Kursaal de Barcelona, alguien me dijo: 'con esta pinta que tienes de hijo puta, con ese bigote de mexicano, seguro que interesas para los westerns'. Me presenté, pero cuando se enteraron que no sabía montar a caballo, dejé de interesar. Me pasé el año siguiente en el picadero que había en la calle Numancia. Aprendí a montar y a caerme sin hacerme daño. Cuando ya sabía, volví al estudio del que me habían echado un año antes y a partir de aquél día intervine en 126 películas". Además de como hijo puta mexicano en Spaghetti Western, el bueno de Jaime tiene también un amplio repertorio de películas del destape y pseudo-porno. Al mismo tiempo Jaime Mir trabajaba de director y relaciones públicas de las discotecas 'Crazy Horse', primero, y 'Studio Ono' después.

Esperamos seguir viendo a “Taxi Key” y su bigote chupando cámara en las metas de 2010.


El bigotes es un currela, se gana el sueldo


Inédito, a sus 80 tacos Mir se afeitó el bigote
 el día que gan
ó uno del Andalucía-Cajasur

 

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