Todos
hemos oído hablar de la deforestación, pero ¿qué es en realidad
? y ¿cómo afecta ésta a la naturaleza?. El propósito de este artículo
es introducir dicho problema y proponer algunas soluciones . Espero
así mismo que tras leerlo seamos un poco más conscientes de como
la actividad humana está teniendo verdaderas repercusiones sobre
nuestra tan preciada naturaleza.
Historia del
problema
La deforestación, uno de los problemas ambientales más patentes
hoy en día, ha sido un fenómeno que ha ido ligado al continuo desarrollo
de la humanidad. La expansión de la agricultura y la utilización
de la madera como materia prima y combustible ha sido tradicionalmente
imprescindible para el desarrollo de las civilizaciones humanas.
Ésto ha producido que desde que apareció la agricultura, la mitad
de los bosques del planeta hayan sido talados y destruídos.
A pesar de que la deforestación ha
sido un problema que se ha desarrollado históricamente, sin duda
ha sido en los últimos 250 años cuando se ha realizado una mayor
presión sobre los bosques debido al increíble aumento de la población
y de las revoluciones agrícolas que han permitido desarrollar técnicas
más intensivas de cultivo.
¿Cuál
es la situación actual?
El ritmo actual de deforestación en el planeta es increíblemente
elevado debido a la enorme presión que se está ejerciendo sobre
los grandes bosques tropicales.
Actualmente los recursos silvícolas
son las grandes selvas tropicales, cuya riqueza animal, vegetal,
farmacológica, etc, es incalculable. Sin embargo estos bosques se
localizan en las regiones menos desarrolladas del planeta que ,
al mismo tiempo, son las más pobladas. Ésto genera una enorme presión
sobre estos sistemas ecológicos que son destruídos para poder alimentar
a la población de estas regiones.
Esta presión está fundamentalmente
ejercida por pequeños campesinos que para subsistir necesitan hacer
uso de la tierra, la cual debido a las caracteríticas que presenta
no es óptima para la actividad agrícola y por tanto sólo puede ser
utilizada un par de años. Transcurrido este tiempo, el campesino
necesita volver a destruir otra parte del bosque para cultivar.
La extraordinaria densidad de población que encontramos en los países
que poseen esta riqueza produce que el ritmo de destrucción haga
imposible que el bosque se recupere.
Además hay que incluir la presión
que sobre estor países ejercen las compañías madereras, que a cambio
de la entrada de divisas (casi imprescindibles para mantener a estos
países) se apropian de los bosques y los convierten en papel.
El ritmo de deforestación de estas
selvas húmedas es de 130.000 km2 cada año. Para hacernos una idea
sería una superficie equivalente a más de las regiones de Extremadura
y Andalucía juntas. El punto más importante de pèrdida de vegentación
es la selva amazónica de Brasil donde se destruyen cada año ocho
millones de hectáreas.
Si el ritmo de deforestación continúa
como en la actualidad, en muy pocos años toda la riqueza de estos
bosques se habrá perdido. Actualmente las selvas húmedas ocupan
una superficie equivalente a dieciocho veces la de España (unos
9.000.000 km2 ), pero al ritmo de destrucción actual esta superficie
puede se destruída en sólo unas décadas.
¿Cuáles
son los problemas de la deforestación?
Podríamos pensar que la desaparición de bosques no tiene demasiada
importancia, pero la naturaleza es mucho más inteligente que nosotros.
La vegetación no apareció porque sí, es decir que su presencia no
es casual sino que cumple una función. Además los bosques albergan
una gran diversidad de especies, si les quitamos su hábitat desaparecerán.
* Incidencia sobre el calentamiento global: La destrucción de los
bosques supone la pérdida del renovador de aire más importante del
planeta. En los bosques los productores primarios toman el CO2 liberando
O2 y mediante la fotosíntesis convierten el CO2 en materia orgánica
que posteriormente se incorpora a la cadena trófica, es decir, los
bosques son los principales productores de materia orgánica en las
superficies continentales y han contribuído al mantenimiento del
nivel de CO2 en la atmósfera controlando así la acción del efecto
invernadero. Por ello la pérdida de los grandes bosques hace que
el efecto invernadero se manifieste de forma más acusada.
Por otro lado cuando se destruye un bosque para su conversión en
superficie agrícola, el cultivo suele producir gran cantidad de
metano de tal forma que estamos sustituyendo una cobertura vegetal
que regulaba el incremento del efecto invernadero por otra que los
favorece.
Al mismo tiempo, otra parte de la superficie que se deforesta se
convierte en territorios de pastoreo, en muchos casos de rumiantes,
los cuales generan también grandes cantidades de metano.
* Incremento de plagas: La baja salud de los bosques producida por
la actividad humana beneficia a los fitoparásitos e insectos que
se alimentan en estos bosques. Así se produce una mayor degradación
del bosque. Además este problema influye a su vez en el incremento
del efecto invernadero. El aumento de los insectos, como las termitas,
supone un incremento en las emisiones de metano que estos insectos
producen.
* Desertización e incidencia sobre el clima: Cada año el hombre
produce artificialmente 38.000 Km2 de nuevo desierto, producido
principalmente por la destrucción de la vegetación existente en
esos territorios.
* El talado del arbolado supone al mismo tiempo la pérdida del suelo
puesto que si la tierra pierde su cobertura vegetal es más susceptible
de ser erosionada por la lluvia. Cuando las precipitaciones son
importantes el agua arrastra la tierra junto con los pocos nutrientes
que en ella se hubieran depositado, y por lo tanto hace más difícil
que nuevas plantas colonicen esta tierra. Tras un cierto tiempo
este círculo vicioso provoca que lo que antes era una superficie
productiva, se convierta en terreno valdío.
La tala del arbolado supone que el agua que transpira la vegetación
disminuye, por lo que el régimen fluvial disminuye llegándose en
muchos casos a transformar el antiguo bosque en desierto.
* Destrucción del ozono: Incluso la deforestación puede incidir
en la destrucción de la capa de ozono puesto que el corte limpio
de la madera favorece la producción de óxido nitroso por parte de
una serie de microorganismos, al mismo tiempo que las elevadísimas
temperaturas que se alcanzan en la combustión de madera produce
la reacción de N y O formando óxido nitroso el cual afecta al ozono,
y reaccionado en la atmósfera combinándose con el agua puede producir
la precipitación de lluvia ácida.
¿Cuáles
son las posibles soluciones?
Puesto que gran parte del problema de la deforestación procede de
la tala por parte de pequeños agricultores que cultivan estas tierras
para sobrevivir, no podrá ser solucionado si no existen planes mundiales
de ayuda a estos países para que consigan un desarrollo constante
sin necesidad de arrasar sus riquezas naturales.
Otro problema es la presión que ejercen las grandes compañías madereras.
El desarrollo de los países menos industrializados, contribuiría
a que la necesidad de entrada de divisas fuera menor y por lo tanto
sería más difícil convencer a los gobiernos de estos países para
cederles la explotación de sus recursos. Además sería necesaria
una legislación más dura contra las grandes especulaciones que se
dan.
Proyectos de reforestación eficientes pueden ayudar a la recuperación
de bosques que se encuentren en mal estado o que hayan desaparecido.
Por supuesto, el reciclaje de la mayoría de papel y cartón que es
utilizado supondría ahorro de materias primas, y por lo tanto una
menor destrucción del bosque.
La legislación y prevención de los incendios forestales y la concienciación
social son otros puntos en los que se debe intervenir para conseguir
salvar el bosque, que, como se dijo anteriormente, es una de las
grandes fuentes de la vida.
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