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La Deforestación: un problema ambiental

por María Braña Pérez   /   publicado en Alter Mundo

Todos hemos oído hablar de la deforestación, pero ¿qué es en realidad ? y ¿cómo afecta ésta a la naturaleza?. El propósito de este artículo es introducir dicho problema y proponer algunas soluciones . Espero así mismo que tras leerlo seamos un poco más conscientes de como la actividad humana está teniendo verdaderas repercusiones sobre nuestra tan preciada naturaleza.

Historia del problema
La deforestación, uno de los problemas ambientales más patentes hoy en día, ha sido un fenómeno que ha ido ligado al continuo desarrollo de la humanidad. La expansión de la agricultura y la utilización de la madera como materia prima y combustible ha sido tradicionalmente imprescindible para el desarrollo de las civilizaciones humanas. Ésto ha producido que desde que apareció la agricultura, la mitad de los bosques del planeta hayan sido talados y destruídos.

A pesar de que la deforestación ha sido un problema que se ha desarrollado históricamente, sin duda ha sido en los últimos 250 años cuando se ha realizado una mayor presión sobre los bosques debido al increíble aumento de la población y de las revoluciones agrícolas que han permitido desarrollar técnicas más intensivas de cultivo.

¿Cuál es la situación actual?
El ritmo actual de deforestación en el planeta es increíblemente elevado debido a la enorme presión que se está ejerciendo sobre los grandes bosques tropicales.

Actualmente los recursos silvícolas son las grandes selvas tropicales, cuya riqueza animal, vegetal, farmacológica, etc, es incalculable. Sin embargo estos bosques se localizan en las regiones menos desarrolladas del planeta que , al mismo tiempo, son las más pobladas. Ésto genera una enorme presión sobre estos sistemas ecológicos que son destruídos para poder alimentar a la población de estas regiones.

Esta presión está fundamentalmente ejercida por pequeños campesinos que para subsistir necesitan hacer uso de la tierra, la cual debido a las caracteríticas que presenta no es óptima para la actividad agrícola y por tanto sólo puede ser utilizada un par de años. Transcurrido este tiempo, el campesino necesita volver a destruir otra parte del bosque para cultivar. La extraordinaria densidad de población que encontramos en los países que poseen esta riqueza produce que el ritmo de destrucción haga imposible que el bosque se recupere.

Además hay que incluir la presión que sobre estor países ejercen las compañías madereras, que a cambio de la entrada de divisas (casi imprescindibles para mantener a estos países) se apropian de los bosques y los convierten en papel.

El ritmo de deforestación de estas selvas húmedas es de 130.000 km2 cada año. Para hacernos una idea sería una superficie equivalente a más de las regiones de Extremadura y Andalucía juntas. El punto más importante de pèrdida de vegentación es la selva amazónica de Brasil donde se destruyen cada año ocho millones de hectáreas.

Si el ritmo de deforestación continúa como en la actualidad, en muy pocos años toda la riqueza de estos bosques se habrá perdido. Actualmente las selvas húmedas ocupan una superficie equivalente a dieciocho veces la de España (unos 9.000.000 km2 ), pero al ritmo de destrucción actual esta superficie puede se destruída en sólo unas décadas.

¿Cuáles son los problemas de la deforestación?
Podríamos pensar que la desaparición de bosques no tiene demasiada importancia, pero la naturaleza es mucho más inteligente que nosotros. La vegetación no apareció porque sí, es decir que su presencia no es casual sino que cumple una función. Además los bosques albergan una gran diversidad de especies, si les quitamos su hábitat desaparecerán.

* Incidencia sobre el calentamiento global: La destrucción de los bosques supone la pérdida del renovador de aire más importante del planeta. En los bosques los productores primarios toman el CO2 liberando O2 y mediante la fotosíntesis convierten el CO2 en materia orgánica que posteriormente se incorpora a la cadena trófica, es decir, los bosques son los principales productores de materia orgánica en las superficies continentales y han contribuído al mantenimiento del nivel de CO2 en la atmósfera controlando así la acción del efecto invernadero. Por ello la pérdida de los grandes bosques hace que el efecto invernadero se manifieste de forma más acusada.

Por otro lado cuando se destruye un bosque para su conversión en superficie agrícola, el cultivo suele producir gran cantidad de metano de tal forma que estamos sustituyendo una cobertura vegetal que regulaba el incremento del efecto invernadero por otra que los favorece.

Al mismo tiempo, otra parte de la superficie que se deforesta se convierte en territorios de pastoreo, en muchos casos de rumiantes, los cuales generan también grandes cantidades de metano.

* Incremento de plagas: La baja salud de los bosques producida por la actividad humana beneficia a los fitoparásitos e insectos que se alimentan en estos bosques. Así se produce una mayor degradación del bosque. Además este problema influye a su vez en el incremento del efecto invernadero. El aumento de los insectos, como las termitas, supone un incremento en las emisiones de metano que estos insectos producen.

* Desertización e incidencia sobre el clima: Cada año el hombre produce artificialmente 38.000 Km2 de nuevo desierto, producido principalmente por la destrucción de la vegetación existente en esos territorios.

* El talado del arbolado supone al mismo tiempo la pérdida del suelo puesto que si la tierra pierde su cobertura vegetal es más susceptible de ser erosionada por la lluvia. Cuando las precipitaciones son importantes el agua arrastra la tierra junto con los pocos nutrientes que en ella se hubieran depositado, y por lo tanto hace más difícil que nuevas plantas colonicen esta tierra. Tras un cierto tiempo este círculo vicioso provoca que lo que antes era una superficie productiva, se convierta en terreno valdío.
La tala del arbolado supone que el agua que transpira la vegetación disminuye, por lo que el régimen fluvial disminuye llegándose en muchos casos a transformar el antiguo bosque en desierto.

* Destrucción del ozono: Incluso la deforestación puede incidir en la destrucción de la capa de ozono puesto que el corte limpio de la madera favorece la producción de óxido nitroso por parte de una serie de microorganismos, al mismo tiempo que las elevadísimas temperaturas que se alcanzan en la combustión de madera produce la reacción de N y O formando óxido nitroso el cual afecta al ozono, y reaccionado en la atmósfera combinándose con el agua puede producir la precipitación de lluvia ácida.

¿Cuáles son las posibles soluciones?
Puesto que gran parte del problema de la deforestación procede de la tala por parte de pequeños agricultores que cultivan estas tierras para sobrevivir, no podrá ser solucionado si no existen planes mundiales de ayuda a estos países para que consigan un desarrollo constante sin necesidad de arrasar sus riquezas naturales.

Otro problema es la presión que ejercen las grandes compañías madereras. El desarrollo de los países menos industrializados, contribuiría a que la necesidad de entrada de divisas fuera menor y por lo tanto sería más difícil convencer a los gobiernos de estos países para cederles la explotación de sus recursos. Además sería necesaria una legislación más dura contra las grandes especulaciones que se dan.

Proyectos de reforestación eficientes pueden ayudar a la recuperación de bosques que se encuentren en mal estado o que hayan desaparecido.

Por supuesto, el reciclaje de la mayoría de papel y cartón que es utilizado supondría ahorro de materias primas, y por lo tanto una menor destrucción del bosque.

La legislación y prevención de los incendios forestales y la concienciación social son otros puntos en los que se debe intervenir para conseguir salvar el bosque, que, como se dijo anteriormente, es una de las grandes fuentes de la vida.

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