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El empleo y la globalización: los problemas y los retos

por Redacción de Cinterfor    /   publicado en Cinterfor

La globalización y la rápida revolución tecnológica tienen sus ventajas y desventajas. Por un lado, es evidente como las nuevas fuerzas económicas brindan oportunidades para el desarrollo económico y la expansión del empleo de cada país. La globalización promueve la liberación del comercio, la eliminación de las barreras no arancelarias y la nivelación de los aranceles. Como principal efecto se produce la libre movilidad de capitales en un mercado único mundial. Pero ese rápido ritmo de globalización y de progreso tecnológico conlleva a problemas comunes en todos los países. La competencia se torna indiscriminada y los cambios económicos que trae consigo la confluencia de la integración económica mundial con los adelantos técnicos, pueden engendrar inestabilidad y dificultades en la empleabilidad de una gran parte de la población activa de un país.

A partir de esta renovación en el orden económico, se está exigiendo que la mano de obra sea mucho más competente. De no serlo, tendrá que buscar cabida en los mercados laborales que son intensivos en el uso de la mano de obra o que se acogen a niveles de productividad muy bajos:

La demanda de trabajadores calificados ha aumentado tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo. Entre 1.981-1.996, los nuevos empleos creados en las economías avanzadas han sido sobre todo para profesionales y técnicos. En los países en desarrollo estas mismas categorías ocupacionales han experimentado crecimientos notables, pero en menor grado. Por el contrario, el aumento de empleos para los trabajadores de producción, entre los que se incluyen trabajadores manuales y artesanos diestros, pero sobre todo trabajadores no calificados o poco calificados, ha sido pequeño tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, y en algunos casos no ha habido aumento, sino disminución. La única excepción a esta regla se encuentra en el sector de ventas y de servicios. La creciente incorporación a este sector de trabajadores no calificados refleja el auge de los servicios en las economías desarrolladas, así como una tendencia de los que buscan trabajo, a capacitarse en las destrezas demandadas por los empleos del sector de los servicios. La difusión mundial de las nuevas tecnologías ha creado y ha destruido empleos a la vez, y ha traido consigo cambios en la organización de las empresas (1).

Quienes no tienen acceso a los mercados laborales modernos en los cuales la productividad y los salarios son altos, les queda como alternativa enrolarse en actividades precarias con baja remuneración. Estas actividades se matriculan en sectores informales bajo las categorías de cuenta propias o microempresas de sobrevivencia.

Finalmente, la globalización es sinónimo de estandarización. Ahora las empresas tienen que someterse a la certificación de sus productos con el fin de poder ingresar a los mercados internacionales. Lo mismo se está haciendo con los procesos productivos, se están certificando para garantizar la conservación del medio ambiente y el correcto uso y manipulación de los recursos naturales. Para los primeros años del siglo XXI se espera que también se certifique la calidad de la mano de obra y sobre ella sus competencias para acceder a los mercados laborales modernos.

Bajo los nuevos esquemas que impone la globalización, las competencias en la fuerza de trabajo son cada vez más decisivas para determinar la empleabilidad de un individuo. Una mano de obra bien calificada le facilitará a un país ser mucho más competitivo en su contexto regional y mundial. La tarea de toda nación que aspire a ser competitiva en el entorno mundial será la obtención de factores avanzados como el recurso humano para ser empleado en la producción y comercialización estratégica de bienes y servicios.

Toda acción que tienda a buscar una mejor posición de la fuerza laboral debe estar supeditada a las directrices que se postulen desde políticas nacionales y locales de formación del recurso humano. Acciones aisladas solo serán paliativos para mitigar temporalmente las crisis, o bien, para agravarlas. Tal como lo ha recomendado la ONUDI a las naciones del mundo en su informe de 1.997 sobre el "Desarrollo del Recurso Humano en la Industria":

Cada país debe formular una visión de largo plazo para lograr el desarrollo del recurso humano de la industria. La visión de largo plazo necesita adoptar un enfoque holístico, no solo de capacitación de la mano de obra. Esto requiere tomar una perspectiva de largo plazo para la obtención de destrezas y habilidades en un período de 15 a 20 años. La visión del desarrollo del recurso humano debe estar integrada a la visión general del desarrollo industrial y económico del país. Esto debe considerar los nichos de mercados y las ventajas competitivas y las habilidades y destrezas que requiere la industria para ser competitiva, como también los nuevos desarrollos a la luz de la cambiante demanda (2).

En el marco del largo plazo, es fundamental estar al tanto sobre las calificaciones y la capacidad de adaptación de los trabajadores y de las empresas a las nuevas oportunidades que brinda el mercado. La globalización impone una reposición de tecnologías más rápida, que posibilita el aprendizaje en el puesto de trabajo. Para reconocer los nuevos perfiles que va requiriendo la mano de obra será fundamental promover el montaje de sistemas de monitoreo, como los observatorios de empleo y los sistemas de formación para el trabajo, capaces de detectar las necesidades de la demanda laboral y el estado de los perfiles de la oferta de mano de obra.

Esto también es posible si se da una mayor cooperación entre la industria y los proveedores de formación para certificar la provisión de destrezas profesionales, facilitando, por ejemplo, la inclusión de la experiencia basada en el propio trabajo como un factor a considerar y certificar:

Los planes de acción y las políticas deben promover la revisión periódica de las habilidades y destrezas que demanda la industria y los perfiles que ofrece la mano de obra. Para ello será muy importante incorporar sistemas de mapeo que reorienten el desarrollo del recurso humano como el IHRD-ROM que ofrece la ONUDI (3).

Según la OIT, actualmente están en marcha esfuerzos significativos para coordinar a empresas y a los proveedores de formación profesional, para garantizar que los cursos impartidos por éstos eviten la trampa habitual de transformarse en algo rígido, obsoleto y falto de necesaria imaginación (4).

1. OIT. p. 6
2. UNIDO. Symposium on International Cooperation in Human Capital Formation for Industry. Umea Suecia, June 1.997, p. 2.
3. Ibid. p. 2
4. OIT. p. 19

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