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Visiones Alternativas

La realidad no sale en los telediarios

por Alex García   /   publicado en La Vanguardia

Nos venden la guerra como parte de la historia llena de ruido y furia contada por un idiota y retransmitida en directo entre anuncios de dentífrico por cientos de voces que dicen lo mismo. En medio del caos, los soldados del bien velan por el orden, la tranquilidad y el bienestar de Occidente. Pero John Paul Lederach (yo tampoco había oído hablar de él jamás) y su equipo siguen allí cuando ya se han ido los periodistas y los marines y sólo quedan los problemas. Las bombas, nos explica, no han arreglado nada y sólo los que han sufrido el conflicto pueden solucionarlo a fuerza de discusiones y de renuncias. La paz justa requiere tantos años de diálogo discreto y sufrido como los que dura una guerra. Y el telediario, en cambio, acaba en 30 minutos.

Mi trabajo es gris, dura años y pocas veces veo el resultado: soy mediador de conflictos. No salimos en los periódicos ni en la CNN, ni damos ruedas de prensa, pero estamos donde hay violencia y es necesario el diálogo.

¿Cómo?
Nosotros no somos negociadores paracaidistas de última hora como los que envían los gobiernos para demostrar a los medios de comunicación que hacen algo. Seguimos las guerras desde dentro durante años por nuestros contactos con las comunidades en conflicto. Yo viajo regularmente por ellas y trato de poner los medios para que quienes se disparan tengan alguna posibilidad de dialogar.

Déme algún ejemplo...
En Nicaragua fui conexión, mensajero y testigo de las conversaciones entre los misquitos y la junta sandinista; en Somalia trabajamos con los grupos étnicos, los consejos de ancianos, algo parecido a lo que hacemos en Afganistán con la Jirga Loya en colaboración con la Universidad de Peshawar y ahora me voy a Colombia...

¿Qué va a hacer allí?
Todo el mundo está pendiente de las mesas de negociación "oficiales", pero nosotros vamos a trabajar con propuestas alternativas de la sociedad civil como la de Tarso. Vamos a intentar incorporar al proceso negociador los intereses de quienes no llevan armas...

¿Y no pasa miedo alguna vez?
En Nicaragua, una de las redes de Oliver North me amenazó y acabé secuestrado y golpeado, pero vivo al fin.

¿La CIA?
No puedo acusar directamente: sé que eran hombres de la red North, que, como sabe, llevaban a cabo operaciones encubiertas en Nicaragua. En otra ocasión, en Colombia, fui acusado de pertenecer a una banda de narcotraficantes y encarcelado. Era una maniobra de los servicios secretos para tratar de quedarse con mi documentación y mis agendas de contactos, luego me soltaron...

Mal trago...
... Pero el peor fue la amenaza de secuestro de mi hija.

Oiga, ¿y a usted quién le paga?
Mis dos universidades, la de Notre Dame y la Menonita de Virginia. Y me ayudan varias ONG internacionales, entre ellas la cátedra Unesco por la Paz, de Barcelona. Pagamos juntos nuestros gastos, y juntos formamos equipos de mediación.

¿Y contactan con pacifistas en cada país?
A veces sí existen estos pacifistas, pero es más habitual que contactemos con organizaciones de la sociedad civil, grupos tribales o iglesias o universidades o escuelas o simplemente grupos de ciudadanos o vecinos...

Pero no con los combatientes...
También. A veces son precisamente los sectores más radicales y violentos los que inician el diálogo. Por ejemplo, en Irlanda del Norte trabajamos durante los últimos ocho años en la cárcel de La Maze, donde coincidían presos del IRA y paramilitares unionistas. Pues, fíjese, fueron precisamente estos violentos los que al salir de aquel presidio se convirtieron en más activos buscadores de la negociación y tuvieron encuentros secretos.

¿Por qué?
Tal vez porque en la cárcel se dieron cuenta de lo estúpido de aquella guerra. Para mí fue una lección ver que quienes habían sido los más violentos podían convertirse también en los más pactistas. De hecho, fueron estos ex presidiarios quienes lograron los primeros "alto el fuego".

¿Qué piensa del País Vasco?
Uf. Salida compleja y difícil, pero no tiene solución únicamente militar... Para nadie... Tiempo... Yo tengo una fórmula muy personal para calcular la duración de un conflicto y el esfuerzo mediador...

Dígame.
Casi siempre son necesarios tantos años para salir de un conflicto como los necesarios para meterse en él... Calcule usted...

Cuénteme su mediación más compleja.
Tal vez Somalia, donde se precian de la total ausencia de instituciones y de Estado. "Somos -alardean- el modelo para el mundo." Y no es que no tengan una organización. Yo tenía que enviar allí dinero a veces y no hay ni un banco central, pero no sé de qué extraña manera ese dinero llegaba al destinatario.

Anarquía organizada.
Sí, y peligrosa. La calle está en manos de subclanes y grupúsculos armados hasta con misiles...

Los marines se estrellaron allí.
...Y andar por Mogadiscio era una aventura, pero aun así pudimos contribuir al diálogo entre clanes, a formar una especie de consejo tribal de ancianos. Y me jugué la vida tratando de llegar al avión en medio de una riada de gente que huía de los disparos. Lo que aprendimos allí nos sirvió en Ghana.

Ghana no sale en los telediarios...
Porque es parte de la realidad que no interesa a los gobiernos ni a los mass media porque no da espectáculo...

La realidad, vamos.
Sí. Esa no sale en los telediarios: en Ghana gracias a un trabajo de seis años detuvimos, con la creación de foros tribales, un proceso de degeneración violenta paralelo al de las guerras de Liberia y Sierra Leona. Supongo que en Afganistán se podría haber hecho un trabajo similar con un enorme ahorro en vidas, sufrimiento y recursos bélicos...

Pero no se hizo.
Sigue por hacerse. Por muchos soldados y armas que acumulen allí las grandes potencias, la paz de verdad la tienen que hacer los afganos; esperamos echarles una mano.

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