UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, SEDE MEDELLÍN

FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS

 

CÁTEDRA PEDRO NEL GÓMEZ

 SEMESTRE 02-2007

 

“GEOGRAFÍA DEL ESPACIO RURAL COLOMBIANO”

 

 

 

AMENAZAS NATURALES EN LOS ANDES DE COLOMBIA

 

 

Por Gonzalo Duque-Escobar (*)

 

 

 

1- INTRODUCCION

 

 

¿Qué es una amenaza natural?

 

Son los peligros para el hombre y su medio ambiente, asociados a las dinámicas propias del medio ecosistémico. Los fenómenos naturales se constituyen en amenazas cuando pueden afectar la vida y los bienes de las colectividades humanas expuestas y vulnerables.

 

Las amenazas suelen ser de diferentes órdenes y éstos se establecen en función de las relaciones de causalidad entre los eventos. Una lluvia puede generar un deslizamiento, y éste un flujo de lodo. El orden permite establecer la secuencia de los eventos, y según éste, normalmente suelen darse los fenómenos con un nivel de precedencia que responde a esta clasificación:

 

*       Primer orden: sismos, huracanes, volcanes y lluvias.

*       Segundo orden: deslizamientos, maremotos, inundaciones.

*       Tercer orden: aludes y avalanchas.

 

 

¿Qué tan naturales son las amenazas?

 

Si bien los desastres suelen clasificarse por su origen en naturales y antrópicos, sus consecuencias reflejan la combinación de factores que evidencian la interacción del ser humano con la naturaleza, modificándola en sus ciclos y sistemas.

 

La cultura es el resultado de una relación dialéctica de simbiosis y parasitismo entre los seres humanos y el medio en que se establece. Igualmente el medio ambiente,  surge de la interrelación entre la cultura y el medio ecosistémico.

 

Cuando la especie humana incorpora el medio natural a su medio ambiente, lo adapta, con un mayor o menor grado de transformación. Para el efecto incorpora en este nuevo medio elementos de la cultura que modifican la estabilidad del ecosistema o la frecuencia, cantidad, intensidad o extensión de sus factores constitutivos, y que hacen del medio ambiente un medio relativamente paranatural, cuyas transformaciones pueden ser factor contribuyente o detonante de amenazas relativamente naturales.

Figura 1. El medio ambiente surge de la relación entre cultura y medio ecosistémico.

 

Para evaluar la amenaza se determina la probabilidad de ocurrencia y la severidad de un evento de cierta magnitud, dentro de un período de tiempo dado y en un área determinada. Esto implica definir eventos de una magnitud específica, asignándoles un período de recurrencia estimado, su ubicación geográfica, sus características y la extensión probable.

 

La Susceptibilidad es el grado de predisposición que tiene un sitio a que en él se genere un evento dado, debido a la evolución propia de la amenaza y a sus condiciones intrínsecas, a la presencia de al menos un fenómeno detonante, y de factores contribuyentes.

 

Los factores detonantes son aquellos que provocan o disparan un evento, como el sismo y la lluvia en el caso de los deslizamientos. La deforestación y el modelado de las laderas, suelen ser factores contribuyentes de los deslizamientos.

 

 

¿Qué amenazas se excluyen?

 

Si las amenazas naturales son todas aquellas que tienen que ver con la dinámica de la tierra, las amenazas antrópicas, son las que se atribuyen a la autoría directa del hombre o de los productos de su accionar sobre la naturaleza.

 

Se excluyen en éste trabajo las amenazas antrópicas: de naturaleza tecnológica y de naturaleza social, política o económica. También las amenazas epidemiológicas o biológicas así sean amenazas naturales, y por lo tanto no nos ocuparemos de ellas.

 

 

Evaluación del riesgo

 

Ahora, Amenaza y Riesgo, aunque se relacionan, no son lo mismo.

 

Riesgo: posibilidad de afectar significativamente las vidas o bienes a causa de un fenómeno dañino dentro de un período de tiempo y con una probabilidad determinada.

 

Amenaza: evento o fenómeno perjudicial con un cierto nivel de magnitud y alcance espacial, que tiene una probabilidad de ocurrencia significativa en un período de tiempo dado.

 

La probabilidad será cualitativa si decimos que es alta o baja, o será cuantitativa si le señalamos al evento su frecuencia temporal. La relación entre amenaza y riesgo se establece por medio de una expresión en la que la amenaza resulta ser un factor del riesgo, así:

 

Riesgo = Amenaza x Vulnerabilidad

 

Siendo la vulnerabilidad el factor de riesgo que tiene en cuenta la resistencia o fragilidad (F) de las personas y de los bienes expuestos (E). El inverso del factor "fragilidad" es en este caso la "resistencia".

 

V=F.E

 

A su vez, los factores de la amenaza son la probabilidad, magnitud, intensidad, extensión y tipo de evento, como las características del evento y las condiciones (geológicas) del entorno. Ahora,  el riesgo depende del nivel de la amenaza y del grado de vulnerabilidad, mientras la amenaza depende de la susceptibilidad (Z) debida a factores internos, de los eventos detonantes (T) y del potencial de energía interna (P). Así que,

 

A=Z.T.P

 

Sustituyendo tenemos que el Riesgo (R) es la  probabilidad de ocurrencia de un daño, producido por un fenómeno (natural) peligroso. Los Factores del Riesgo son la Amenaza (A) y la Vulnerabilidad (V), por lo que:

 

R=A.V

 

R= F.E.Z.T.P

 

Pero existe una necesidad generalizada de mejorar el conocimiento sobre la dinámica de las amenazas para establecer la probable distribución espacial y temporal de sus eventos, buscando así reducir las pérdidas de vidas y bienes futuros, mediante la gestión del riesgo. Sin embargo, los análisis geomorfológicos que se han limitado al análisis de la severidad de la amenaza, no se han ocupado de la evaluación cualitativa o cuantitativamente el riesgo.

 

Esto probablemente refleja las dificultades existentes para obtener datos sobre pérdidas ocurridas en el pasado así como para estimar las pérdidas futuras probables, tanto directas como indirectas. Las evaluaciones cuantitativas del riesgo permiten identificar la extensión espacial y la frecuencia, y además evaluar las pérdidas de vidas y bienes, a partir de la contundencia o nivel de siniestralidad de cada amenaza, valorada por la intensidad de los daños esperados, dada una distribución de la vulnerabilidad y unas características de cada evento.

 

Así, las estrategias de mitigación se pueden valorar mediante una relación costo/beneficio, con el auxilio de herramienta como la que se muestra en la Tabla Nº1.

 

Fenómenos de las amenazas

Frecuencia por siglo

Siniestralidad esperada

Área afectada

Terremotos Fuertes (int>VII)

300

20%-50%

500 km2

Flujo de Lava Volcánica 

10-100 veces

20%-100%

1-10 km2

Cenizas Volcánicas

1-5 veces

<10%

<1millón km2

Flujo Piroclástico 

1-5 veces

70%-100%

1-10 km2

Flujo de lodo Volcánico 

1-10 veces

50%-100%

10-100 km2

Erupción Lateral o Blast

1-3 veces

70%-100%

<1500km2

Gases volcánicos

1-5 veces

1%

<1000km2

Inundaciones súbitas

50-500

50% a 100%

1-10 km2

Inundaciones lentas

200-4000

10%-50%

10-100 km2

Deslizamientos de tierra o roca

500-10000

50%-100%

1 a 5 km2

Huracanes Fuertes Grado 3 a 5.

100-500

20%-50%

<50000km2

 

La Niña (T<-1,5ºC)

1-8

<20%

<1millón km2

El Niño(T>+1,5ºC)

1-12

<20%

<1millón km2

Incendios forestales

 

50%-70%

<500 km2

Tabla Nº 1. Frecuencia, daño y extensión de algunas amenazas, en el mundo.

 

Se puede hablar de riesgo específico y de  riesgo de cúmulo: el primero de interés para los individuos y agentes individualmente considerados, y el segundo para la autoridad competente y para el sector de responsabilidad. Ambos, el riesgo de cúmulo y el específico, deben ser evaluados para facilitar el manejo de las contradicciones que surgen de la naturaleza del problema, entre autoridades y usuarios, dado que una amenaza puede generar eventos que pueden afectar áreas extensas con baja intensidad y alta frecuencia, mientras otra puede hacerlo en  áreas pequeñas pero con eventos de gran intensidad y baja frecuencia.

 

Los eventos pueden presentar ubicación espacial específica predecible, o incierta. Por lo tanto, un problema que suele ser pequeño pero de localización precisa, si bien incomoda al perjudicado directo, no logra incomodar a la autoridad, mientras otro que es de enormes consecuencias pero lugar incierto, solamente incomoda a las autoridades pero no a los potenciales damnificados.

 

Si asumimos que en ambos casos la vulnerabilidad es el invariante y es igual en su nivel, la comparación de esas amenazas exige conocer el riesgo específico o local, y el riesgo global o total. Ver Tabla Nº2.

 

Fenómeno

Posible control

Riesgo local o específico

Riesgo total o de cúmulo

Terremotos Fuertes (I>VII)

No

Reducido (4)

Moderado (3)

Flujo de Lava Volcánica

Si

Agravado (1)

Bajo (5)

Cenizas Volcánicas 

No

Reducido (4)

Bajo (5)

Flujo Piroclástico 

No

Reducido (4)

Moderado (3)

Flujo de lodo Volcánico 

Duda

Mediano (2)

Reducido (4)

Erupción Lateral o Blast

No

Muy Bajo (6)

Agravado (1)

Gases volcánicos

Duda

Reducido (4)

Bajo (5)

Inundaciones súbitas

Duda

Agravado (1)

Bajo (5)

Inundaciones lentas

Duda

Mediano (2)

Reducido (4)

Deslizamientos de tierra o roca

Si

Mediano (2)

Reducido (4)

Huracanes Fuertes Grado 3 a 5

No

Reducido (4)

Bajo (5)

La Niña (T<-1,5ºC)

No

Agravado (1)

Reducido (4)

El Niño (T>+1,5ºC)

No

Agravado (1)

Reducido (4)

Incendios forestales

Duda

Mediano (2)

Mediano (2)

Tabla Nº 2. Riesgos Específico y de Cúmulo para algunas amenazas.

 

 

Las regiones naturales de Colombia