UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, SEDE
MEDELLÍN
FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS
CÁTEDRA
PEDRO NEL GÓMEZ
SEMESTRE 02-2007
“GEOGRAFÍA
DEL ESPACIO RURAL COLOMBIANO”

AMENAZAS NATURALES EN LOS ANDES DE
COLOMBIA
Por Gonzalo Duque-Escobar (*)
1- INTRODUCCION
¿Qué es una amenaza natural?
Son
los peligros para el hombre y su medio ambiente, asociados a las dinámicas
propias del medio ecosistémico. Los fenómenos naturales se constituyen en
amenazas cuando pueden afectar la vida y los bienes de las colectividades
humanas expuestas y vulnerables.
Las amenazas suelen ser de diferentes
órdenes y éstos se establecen en función de las relaciones de causalidad entre
los eventos. Una lluvia puede generar un deslizamiento, y éste un flujo de
lodo. El orden permite establecer la secuencia de los eventos, y según éste,
normalmente suelen darse los fenómenos con un nivel de precedencia que responde
a esta clasificación:
Primer orden: sismos, huracanes, volcanes y lluvias.
Segundo orden: deslizamientos, maremotos, inundaciones.
Tercer orden: aludes y avalanchas.
¿Qué tan naturales son las amenazas?
Si bien los desastres suelen clasificarse
por su origen en naturales y antrópicos, sus consecuencias reflejan la
combinación de factores que evidencian la interacción del ser humano con la
naturaleza, modificándola en sus ciclos y sistemas.
La
cultura es el resultado de una relación dialéctica de simbiosis y parasitismo
entre los seres humanos y el medio en que se establece. Igualmente el medio
ambiente, surge de la interrelación
entre la cultura y el medio ecosistémico.
Cuando
la especie humana incorpora el medio natural a su medio ambiente, lo adapta,
con un mayor o menor grado de transformación. Para el efecto incorpora en este
nuevo medio elementos de la cultura que modifican la estabilidad del ecosistema
o la frecuencia, cantidad, intensidad o extensión de sus factores
constitutivos, y que hacen del medio ambiente un medio relativamente
paranatural, cuyas transformaciones pueden ser factor contribuyente o detonante
de amenazas relativamente naturales.

Figura
1. El medio ambiente surge de la relación entre cultura y
medio ecosistémico.
Para evaluar la amenaza
se determina la probabilidad de ocurrencia y la severidad de un evento de
cierta magnitud, dentro de un período de tiempo dado y en un área determinada.
Esto implica definir eventos de una magnitud específica, asignándoles un
período de recurrencia estimado, su ubicación geográfica, sus características y
la extensión probable.
La Susceptibilidad es el grado de predisposición que tiene un sitio a que en él se genere un
evento dado, debido a la evolución propia de la amenaza y a sus condiciones
intrínsecas, a la presencia de al menos un fenómeno detonante, y de factores
contribuyentes.
Los factores detonantes son aquellos que provocan o
disparan un evento, como el sismo y la lluvia en el caso de los deslizamientos.
La deforestación y el modelado de las laderas, suelen ser factores contribuyentes de los deslizamientos.
¿Qué amenazas se excluyen?
Si las amenazas naturales son todas
aquellas que tienen que ver con la dinámica de la tierra, las amenazas
antrópicas, son las que se atribuyen a la autoría directa del hombre o de los
productos de su accionar sobre la naturaleza.
Se
excluyen en éste trabajo las amenazas antrópicas: de naturaleza tecnológica y
de naturaleza social, política o económica. También las amenazas
epidemiológicas o biológicas así sean amenazas naturales, y por lo tanto no nos
ocuparemos de ellas.
Evaluación del riesgo
Ahora, Amenaza y Riesgo, aunque se
relacionan, no son lo mismo.
Riesgo: posibilidad de
afectar significativamente las vidas o bienes a causa de un fenómeno dañino
dentro de un período de tiempo y con una probabilidad determinada.
Amenaza: evento o
fenómeno perjudicial con un cierto nivel de magnitud y alcance espacial, que
tiene una probabilidad de ocurrencia significativa en un período de tiempo
dado.
La probabilidad será cualitativa si
decimos que es alta o baja, o será cuantitativa si le señalamos al evento su
frecuencia temporal. La relación entre amenaza y riesgo se establece por medio
de una expresión en la que la amenaza resulta ser un factor del riesgo, así:
Riesgo
= Amenaza x Vulnerabilidad
Siendo la vulnerabilidad el factor de riesgo que tiene en cuenta la
resistencia o fragilidad (F) de las personas y de los bienes expuestos (E). El
inverso del factor "fragilidad" es en este caso la
"resistencia".
V=F.E
A su vez, los factores de la amenaza son
la probabilidad, magnitud, intensidad, extensión y tipo de evento, como las
características del evento y las condiciones (geológicas) del entorno.
Ahora, el riesgo depende del nivel de la
amenaza y del grado de vulnerabilidad, mientras la amenaza depende de la
susceptibilidad (Z) debida a factores internos, de los eventos detonantes (T) y
del potencial de energía interna (P). Así que,
A=Z.T.P
Sustituyendo tenemos que el Riesgo (R) es
la probabilidad de ocurrencia de un
daño, producido por un fenómeno (natural) peligroso. Los Factores del Riesgo
son
R=A.V
R= F.E.Z.T.P
Pero existe una necesidad generalizada de
mejorar el conocimiento sobre la dinámica de las amenazas para establecer la
probable distribución espacial y temporal de sus eventos, buscando así reducir
las pérdidas de vidas y bienes futuros, mediante la gestión del riesgo. Sin
embargo, los análisis geomorfológicos que se han limitado al análisis de la
severidad de la amenaza, no se han ocupado de la evaluación cualitativa o
cuantitativamente el riesgo.
Esto probablemente refleja las
dificultades existentes para obtener datos sobre pérdidas ocurridas en el
pasado así como para estimar las pérdidas futuras probables, tanto directas
como indirectas. Las evaluaciones cuantitativas del riesgo permiten identificar
la extensión espacial y la frecuencia, y además evaluar las pérdidas de vidas y
bienes, a partir de la contundencia o nivel de siniestralidad de cada amenaza,
valorada por la intensidad de los daños esperados, dada una distribución de la
vulnerabilidad y unas características de cada evento.
Así, las estrategias de mitigación se
pueden valorar mediante una relación costo/beneficio, con el auxilio de herramienta
como la que se muestra en
|
Fenómenos de las amenazas |
Frecuencia por siglo |
Siniestralidad esperada |
Área afectada |
|
Terremotos Fuertes (int>VII) |
300 |
20%-50% |
500 km2 |
|
Flujo de Lava Volcánica |
10-100 veces |
20%-100% |
1-10 km2 |
|
Cenizas Volcánicas |
1-5 veces |
<10% |
<1millón km2 |
|
Flujo Piroclástico |
1-5 veces |
70%-100% |
1-10 km2 |
|
Flujo de lodo Volcánico |
1-10 veces |
50%-100% |
10-100 km2 |
|
Erupción Lateral o Blast |
1-3 veces |
70%-100% |
<1500km2 |
|
Gases volcánicos |
1-5 veces |
1% |
<1000km2 |
|
Inundaciones súbitas |
50-500 |
50% a 100% |
1-10 km2 |
|
Inundaciones lentas |
200-4000 |
10%-50% |
10-100 km2 |
|
Deslizamientos de tierra o roca |
500-10000 |
50%-100% |
|
|
Huracanes Fuertes Grado |
100-500 |
20%-50% |
<50000km2 |
|
|
1-8 |
<20% |
<1millón km2 |
|
El Niño(T>+ |
1-12 |
<20% |
<1millón km2 |
|
Incendios forestales |
|
50%-70% |
<500 km2 |
Tabla
Nº 1.
Frecuencia, daño y extensión de algunas amenazas, en el mundo.
Se
puede hablar de riesgo específico y de
riesgo de cúmulo: el primero de interés para los individuos y agentes
individualmente considerados, y el segundo para la autoridad competente y para
el sector de responsabilidad. Ambos, el riesgo de cúmulo y el específico, deben
ser evaluados para facilitar el manejo de las contradicciones que surgen de la
naturaleza del problema, entre autoridades y usuarios, dado que una amenaza
puede generar eventos que pueden afectar áreas extensas con baja intensidad y
alta frecuencia, mientras otra puede hacerlo en
áreas pequeñas pero con eventos de gran intensidad y baja frecuencia.
Los eventos pueden presentar ubicación
espacial específica predecible, o incierta. Por lo tanto, un problema que suele
ser pequeño pero de localización precisa, si bien incomoda al perjudicado
directo, no logra incomodar a la autoridad, mientras otro que es de enormes
consecuencias pero lugar incierto, solamente incomoda a las autoridades pero no
a los potenciales damnificados.
Si asumimos que en ambos casos la vulnerabilidad
es el invariante y es igual en su nivel, la comparación de esas amenazas exige
conocer el riesgo específico o local, y el riesgo global o total. Ver Tabla
Nº2.
|
Fenómeno |
Posible control |
Riesgo local o específico |
Riesgo total o de cúmulo |
|
Terremotos Fuertes (I>VII) |
No |
Reducido (4) |
Moderado (3) |
|
Flujo de Lava Volcánica |
Si |
Agravado (1) |
Bajo (5) |
|
Cenizas Volcánicas |
No |
Reducido (4) |
Bajo (5) |
|
Flujo Piroclástico |
No |
Reducido (4) |
Moderado (3) |
|
Flujo de lodo Volcánico |
Duda |
Mediano (2) |
Reducido (4) |
|
Erupción Lateral o Blast |
No |
Muy Bajo (6) |
Agravado (1) |
|
Gases volcánicos |
Duda |
Reducido (4) |
Bajo (5) |
|
Inundaciones súbitas |
Duda |
Agravado (1) |
Bajo (5) |
|
Inundaciones lentas |
Duda |
Mediano (2) |
Reducido (4) |
|
Deslizamientos de tierra o roca |
Si |
Mediano (2) |
Reducido (4) |
|
Huracanes Fuertes Grado |
|
Reducido (4) |
Bajo (5) |
|
|
No |
Agravado (1) |
Reducido (4) |
|
El Niño (T>+ |
No |
Agravado (1) |
Reducido (4) |
|
Incendios forestales |
Duda |
Mediano (2) |
Mediano (2) |
Tabla
Nº 2.
Riesgos Específico y de Cúmulo para algunas amenazas.
Las regiones naturales de Colombia
Una Región Natural es una zona geográfica,
grande o pequeña, identificable a priori por sus similares características físicas,
en cuanto a relieve, clima, vegetación, clases de suelo. Para la subdivisión de
esta dimensión territorial se suelen determinar otros aspectos como fauna,
población y economía, además culturas, etnias y otros elementos.
En Colombia estas diferencias regionales
se definen por una serie de factores muy claros tales como las características
del relieve (ya sea montañoso o llano), la distancia al mar, el promedio de
lluvias y las condiciones del suelo.

Figura
2. Colombia: regiones naturales. Fuente: http://www.todacolombia.com
De acuerdo a estas condiciones se pueden
diferenciar en Colombia seis regiones naturales, ver Figura 1, así:
1- Amazonía, con
una superficie aproximada de 403348 km2
2- Andina, con
una superficie aproximada a los 305000 km2
3- Caribe, con
una superficie aproximada de 132218 Km2
4- Insular, comprende
islas continentales y oceánicas
5- Pacífica, con una superficie aproximada de 83170 Km2
6- Orinoquía, con
una superficie aproximada de 310000 Km2
¿Dónde aplica este trabajo?
El
alcance de este trabajo cubre la región septentrional de la cordillera de los
Andes que pertenece a la República de Colombia. La Región Andina de Colombia
con cerca de 300 mil km2, es la zona más poblada del país y se orienta del
suroccidente al nororiente, entre Ecuador y Venezuela. Posee la mayoría de los
recursos hídricos del país y las tierras más productivas para la agricultura.
Colombia
se puede dividir en tres sectores: el primero, la región montañosa o Andina localizada al occidente del territorio
y que incluye también los valles interandinos; el segundo las llanuras orientales y costeras; y el tercero, los relieves periféricos. Nos ocuparemos
del medio rural en el primero de estos escenarios. Ver Figura 2.
-
Los Andes colombianos se inician a partir del nudo de Los Pastos, donde se
bifurcan para dar origen a las cordilleras Occidental y Central, separadas por
los ríos Guáitara y Patía.
-
Mas al norte la cordillera Central forma el extenso Macizo Colombiano, una
estrella orográfica donde se origina la cordillera
Oriental, que con 1200 km es la más extensa y ancha de las tres, llega a la
Guajira y es además la mas joven. La más antigua es la cordillera Central que con una longitud de 1000 km y una altitud
media de 3000 m, llega a la costa Atlántica. Mientras la cordillera Occidental con 1095 km de longitud y 2000 m de altitud
media, es la más baja de todas y llega a la misma a la costa del norte de
Colombia.
-
Los tres principales valles interandinos, que también transcurren de sur a
norte, son:
El Valle del río Magdalena, el más importante de Colombia,
localizado entre las cordilleras Central y Oriental, que con una extensión de
200 mil km2
recorre sucesivamente regiones con diferentes climas y vegetación, por lo que
en su transcurso alternan praderas, estepas, selvas, ciénagas y pantanos. Se
extiende desde el nacimiento del río, al sur del departamento del Huila, hasta
las Bocas de Ceniza en su desembocadura, en el mar Caribe.
El Valle del río Cauca, entre las cordilleras Central y Oriental
que, con una extensión de 85 mil km2, comprende una de las regiones más fértiles de Colombia en
su parte media. De sur a norte, recorre regiones de praderas en el Alto Cauca,
de ricos cultivos en el Valle del mismo nombre, de escasa fertilidad en la zona
encañonada entre Caldas y Antioquia, y zonas lacustres al aproximarse a su
desembocadura en el río Magdalena.
El Valle del Atrato-San Juan, de 35 mil km2 de superficie ubicado entre la cordillera
Occidental y la Serranía del Pacifico chocoano, donde transcurren sendos ríos
en direcciones opuestas a lo largo de este valle húmedo, ardiente y selvático.
Subregiones andinas de Colombia
Las diferencias climáticas y geológicas
permiten dividir a la región andina de Colombia en 19 subregiones:
Altiplano Cundiboyacense: sector más ancho de la cordillera
Oriental.
Altiplano de Popayán: encajonado entre las cordilleras
Occidental y Central.
Alto Magdalena: valle plano, cálido y semiárido de los
departamentos de Huila y Tolima.
Cañón del Río Cauca: desde el salto de la Virginia hasta la
salida de las montañas en Antioquia.
Catatumbo: cuenca del río Catatumbo sobre la vertiente oriental
de la Serranía de los Motilones.
Fosa del Suárez y Chicamocha: región árida a semiárida
dominada por matorrales y bosques.
El Nudo de los Pastos: en Nariño, donde los Andes se bifurcan y
surge la cordillera Occidental.
La Fosa del Patía: con 400 km el Río Patía es el más largo del
Litoral Pacífico.
Macizo Colombiano y cordillera Central: donde se
desprenden las cordilleras Central y Oriental.
Macizo de Santurbán: vasta mesa santandereana que a la par es
nudo y posee páramo.
Macizo Volcánico: segmento del vulcanismo más al norte de la
cordillera Central.
Montaña Antioqueña: región que comprende el Eje Cafetero y el
Departamento de Antioquia.
Magdalena Medio: las precipitaciones sobrepasan los 3.000
mm. Anuales.
Montaña Santandereana: sector norte de la cordillera Oriental,
entre el Altiplano Cundiboyacense y el Catatumbo.
Serranía de los Motilones: ramal que nace en el Nudo de
Santurbán y va hacia la Guajira.
Sector
nororiental de la cordillera Occidental: separa las cuencas del Cauca y el Atrato.
Valle del Río Cauca: franja plana de suelos fértiles y clima
cálido con tendencia a seco.
Vertiente Llanera: faja larga y estrecha de clima húmedo,
con vegetación de bosque denso.
Vertiente derecha
del Magdalena: vertiente del río más poblada, seca, corta y baja.

Figura 3. La región andina de Colombia. www.ideam.gov.co/
Los departamentos que se incluyen parcial
o totalmente en la región andina, ver Figura 4, son:
En forma completa, Huila, Tolima, Cundinamarca, Caldas, Risaralda,
Quindío, Santander, Norte de Santander y Boyacá. Además parte central y Oriente
de Nariño, parte central y oriental de Cauca, parte central y oriental de Valle
del Cauca, parte occidental de Caquetá, parte occidental de Putumayo, parte
occidental de Meta, parte occidental de Casanare, el centro, Sur y Oriente de Antioquia,
parte occidental Arauca, parte Sur de Bolívar y parte Sur de Córdoba.
Se incluye en este trabajo el Valle del
San Juan-Atrato, una región al margen oriental del Baudó, y que hace parte de
la región de la costa pacífica.
2- EL MEDIO ANDINO EN COLOMBIA
Evolución de la geología andina de Colombia
En el Precámbrico
se da la formación del escudo Guyanés. Este cratón, tras haber sido plegado al
principio, ha pasado por un largo período de estabilidad. En el Paleozoico (orogenia del ordovícico), se
da la formación del cinturón ancestral de la cordillera Central al occidente
del escudo, y del sector S-E de la Sierra Nevada de Santa Marta, a partir de
una intrusión granítica. En el Mesozoico
(orogenia del Jurásico), por el costado occidental exterior del cinturón
Paleozoico, se forma la cordillera Occidental, además el sector N-W de la
Sierra Nevada. En el Cenozoico
(orogenia del Mioceno o del Terciario tardío), por depósitos del escudo y de la
cordillera Central, se forma la cordillera Oriental por flexiones marginales
fuertes, fallas inversas locales y fallas de rumbo en sus bordes.
Estando
formadas las tres cordilleras hacia el Terciario
tardío y Cuaternario actual, los andes colombianos experimentan varios
movimientos epirogénicos en el Terciario tardío (Plioceno) y en el Cuaternario actual (Holoceno), e
intrusiones magmáticas, dando como resultado su actual relieve. En estos andes,
se distinguen varios ciclos ígneos de diferente naturaleza y de épocas diferentes.
En
el Cuaternario se presenta una glaciación acompañada de fuertes procesos
erosivos, mientras en el Holoceno (hace 10 mil años) aumenta de nuevo la
temperatura y la deglaciación ocasiona una fase de deposición de sedimentos sobre los valles intermontanos.

Figura 4. Margen
continental activo y escudos del Precámbrico. Fuente: www.ucm.es
Hoy los Andes colombianos muestran dos ambientes: al Este de
la Falla Romeral son supersiálicos o de corteza continental, y al Oeste
probablemente supersimáticos puesto que parecen formados sobre la corteza
oceánica.
También es importante resaltar un contraste costero, puesto
que la zona costera del Caribe muestra evidencias de erosión y desgaste,
mientras el resto del continente está poco desgastado, hechos que confirman el
crecimiento del continente entre el Paleozoico y el Mesozoico extendiéndose y
desplazándose hacia el Pacífico.
El examen de los valles interandinos como espacios de
sedimentación señala que el espesor de
los estratos terciarios, en la cuenca del río Magdalena es de 4 km aunque
en Honda ese espesor llega a los 7 km y en Montería hasta los 9 km, mientras en
las cuencas del Atrato-San Juan, y del
río Cauca, se mantienen entre los 3 y 4 km.
El basamento del Istmo de Panamá se originó probablemente por
un levantamiento de la corteza en el Triásico en asociación con la Orogenia
Andina: faunas marinas abisales y batiales, homólogas, y faunas de norte y sur
América en sedimentos del Terciario superior, idénticas.
Las
cordilleras de Colombia son de diferente naturaleza:
La cordillera Central es fundamentalmente de rocas metamórficas,
así presente segmentos de vulcanismo de área.
La cordillera
Occidental muestra rocas en su mayoría de naturaleza ígnea basáltica.
Y la cordillera Oriental se constituye básicamente de rocas de
tipo sedimentario.
Clima andino de Colombia
El régimen de pisos térmicos
asociados al cambio de la temperatura con la altitud y su posición
intertropical, son las características de la región andina. El
clima bimodal de Colombia, donde las lluvias se inician con los equinoccios y
los veranos con los solsticios, está condicionado por los fenómenos de
enfriamiento (La Niña) y calentamiento (El Niño) del Océano Pacífico; un par de
fenómenos recurrentes, no periódicos, y que en las últimas décadas con mayor
frecuencia de fases cálidas, suele presentarse entre una o dos veces por
década.


Figura
5. Promedios anuales
de Lluvia (mm) y Temperatura (ºC), en
Colombia. Fuente: www.todacolombia.com
Según el IDEAM,
desde 1935 se han presentado ocho eventos de La
Niña y trece de El Niño, con características
diferentes por la magnitud de sus manifestaciones e intensidad de sus impactos.
Durante los años de La Niña, las dos temporadas invernales de Octubre y Abril
son en promedio más húmedas y los deslizamientos e inundaciones suelen darse en
Noviembre y Mayo.
Durante los años de El Niño cuando
las temporadas veraniegas son en promedio más secas, arrecian los incendios
forestales pero también las depresiones tropicales y los huracanes en el
Caribe, alterando con lluvias intensas las temporadas secas de Julio y de
Enero.
Para el caso de Colombia, una reaparición del fenómeno de La Niña, proceso inverso al de El
Niño, hace que de la temporada veraniega y de sequía se pase a una en que las
lluvias y deslizamientos sean el común denominador, lo que se refleja en
aumentos inusitados de los caudales de los ríos e inundaciones en las zonas
bajas mal drenadas, además de pérdidas económicas por bloqueo de vías.
Este fenómeno
climatológico
explicado por la surgencia de aguas frías procedentes de las
zonas antárticas y un “vaivén” de la presión atmosférica en las zonas central y oriental de la zona tropical del Océano Pacífico, se ha
venido presentando desde tiempos muy remotos, ha causado modificaciones
climáticas durante varios meses, y ha traído como consecuencia la alteración
del clima en varias regiones del planeta.
Suelos andinos de Colombia
Las cordilleras andinas son jóvenes y sus
suelos no tienen la madurez ni la estabilidad de los suelos de la plataforma
africana. Estos suelos andinos tropicales, responden a diferentes factores,
como lo son: material parental, edad, gradiente climático y altitudinal,
topografía y relieve, y formadores biológicos, los cuales explican sus características
edáficas, estabilidad y fertilidad, como los posibles usos y adecuados manejos.

Figura 6. Zonificación
de suelos por humedad: árido (rojo), semiárido (ocre), seco (amarillo),
adecuado (amarillo verdoso), ligeramente húmedo (verde claro), moderadamente húmedo
(verde), muy húmedo (azul claro), súper húmedo (azul oscuro). Fuente:
www.todacolombia.com
Los elementos teóricos y metodológicos subyacentes
en los mecanismos ecológicos que los gobiernan o condicionan, dependen de cada
región, e igualmente las amenazas que pueden afectarlos. Además, la mecánica de
los suelos que ha sido desarrollada para los suelos de las latitudes altas
donde dominan los suelos transportados cuyas discontinuidades dominantes son
horizontales, pocas posibilidades ofrece en el escenario de los suelos andinos
de Colombia, que son principalmente suelos residuales formados sobre un macizo
meteorizado y tectonizado, cuyas discontinuidades son de variada actitud y disposición
aleatoria.
En la zona andina se localizan los suelos
más productivos del país. Una hectárea en la Sabana de Bogotá es 24 veces más
productiva que una hectárea promedio en los Llanos Orientales cuyos suelos son lateríticos
(oxidados). Igualmente los del Chocó son suelos lixiviados por las intensas
lluvias. Mientras estas dos regiones de suelos pobres con vocación para la
ganadería extensiva, la agricultura de subsistencia y la silvicultura, los
suelos productivos de la zona andina presentan una oferta ambiental variada,
pero igualmente una demanda de prácticas para un uso y manejo adecuados dado
que son suelos inestables y ecológicamente frágiles. También existen suelos
pobres de notable extensión en el Cauca, Antioquia y Santander.
En suelos de laderas de fuerte pendiente,
si el uso es la agricultura, se deben evitar cultivos rotativos y en las zonas
más susceptibles deberán tenerse en cuenta prácticas de conservación (bosques,
productores y no productores). Por su alta productividad, en Colombia
sobresalen las siguientes regiones:
Valle del Cauca
(desde Cartago hasta Cali).
Valle del
Magdalena (alto, medio, bajo).
Valle del Sinú y
San Jorge (unidad que incluye al Bajo Cauca).
Altiplano
Cundiboyacense (incluye la sabana de Bogotá).
Región entre
Túquerres e Ipiales.
Zona Cafetera
(desde Caicedonia en el Valle, hasta Neira en Caldas).
Región entre San
Félix y Roncesvalles (incluye a Murillo en el Tolima y Marulanda en
Caldas).
3- LAS TRANSFORMACIONES
Las regiones culturales de Colombia
El
relieve montañoso con sus variados pisos térmicos, caracteriza a la Región
Andina. Esto permite gran diversidad de actividades económicas. Quindío,
Risaralda, Caldas y el sur de Antioquia se constituyen en la zona cafetera del
país; el triangulo de oro -Bogotá, Cali y Medellín-, en la principal zona
industrial. En la cordillera Oriental y en el Nudo de los Pastos se encuentran
los dos altiplanos –el Cundiboyacense del país de los Muiscas y el de
Túquerres-Ipiales- notables por su producción agrícola, ganadera, minera e
industrial. En el valle del Magdalena la fértil zona de cultivo de algodón y
arroz, la cría de ganado y la extracción de hidrocarburos. Si el valle del
Cauca se caracteriza por su producción de azúcar, la cuenca de los ríos del
Chocó lo hace por la actividad aurífera sobre aluviones y la producción de
madera. La región andina es la cuna del bambuco, y otros ritmos
como el pasillo, la guabina y el bunde.
Entre
los principales grupos culturales se destacan el Opita y el Valluno de
los valles interandinos cálidos; el Paisa y el Santandereano de las montañas; y el Pastuso y el Cundiboyacence
de los altiplanos. También los Guambianos y los Nasa
(Paéz).
En
tan variado escenario apenas evoluciona el bahareque como arquitectura
vernácula que sustituye la tapia de herencia española, en las zonas donde
aparece la bambusa guadua y se emplea a fondo la
arriería.
Esta
tecnología de importancia en la zona de influencia de la Colonización
Antioqueña, ha sido calificada de “temblorera”.
La gente
La
población de Colombia es de 42 millones, cuya tasa de crecimiento se estima en
1,8% anual, de los cuales la población en cabeceras es de 31,5 millones y la
rural de 10,5 millones (DANE 2005). El 10,5% se reconoce como raizal, negro, afrodecendiente,
afrocolombiano, palenquero o mulato, y el 3,4% como indígena. El 88,3% de la
población de 5 años y más, de Colombia, sabe leer y escribir; y la población
residente sin ningún nivel educativo es el 10,5%, y la que ha alcanzado el
nivel de básica primaria el 37,2%.
La
distribución de la población es ampliamente heterogénea en Colombia (DANE
1997). Sobre la región andina habita un 74% de la población; en la región
Caribe un 20%, mientras en el Pacifico y en el flanco Oriental del país
(Orinoquía y Amazonia) vive escasamente el 6% restante de la población
colombiana.
La vivienda
Según
el DANE (2005) el 72,8% de las viviendas rurales ocupadas el día del censo,
tenían actividad agropecuaria, así: agrícola 68,7%, pecuaria 90,8%, piscícola
3,0%. La mayoría de las viviendas tiene simultáneamente 2 o 3 tipos de
actividades. Del total de cultivos asociados a la vivienda rural el 43,7%
corresponde a transitorios solos, el 8,8% a transitorios asociados, el 34,7% a
permanentes solos y el 12,8% a permanentes asociados. Las unidades económicas
agropecuarias y por lo tanto asociadas a viviendas rurales, es de 1742429.
En
las áreas rurales, el 12% de los hogares viven en arriendo o subarriendo, el
62% en vivienda propia y el 17%, habitan las viviendas sin pagar arriendo con
permiso del propietario (DANE 2005).
En
las áreas rurales, la principal fuente de agua es el río, quebrada, manantial o
nacimiento, la cual es utilizada en el 40% de las viviendas. El 15% de las
viviendas rurales tienen el servicio sanitario conectado al alcantarillado y en
el 15% de los hogares sus basuras, son recogidas y dispuestas por los servicios
de aseo. El 41% de las paredes de las viviendas rurales están construidas
predominantemente con materiales de Bloque, ladrillo, piedra, madera pulida, y
en el 46% el material que más se utiliza es el cemento o gravilla (DANE 2005).
En
el área rural, los combustibles más utilizados son la leña, madera, material de
desecho o carbón vegetal, que se utilizan en el 62% de los hogares. El tipo de
energía que se utiliza en las cocinas rurales es la leña en el 48%, el gas en
pipeta o cilindro en el 38% y la electricidad en el 11% (DANE 2005).
La revolución verde.
El importante incremento de la producción
agrícola que se dio en México a partir de 1943, gracias al empleo de las modernas técnicas de producción basadas en
selección genética y explotación intensa con base en riegos, fertilizantes y
control de plagas, se propagó en otros países subdesarrollados de Asia,
Indonesia y Latinoamérica, especialmente para la producción de trigo, maíz y
arroz, logrando derrotar las hambrunas y generar escenarios agroindustriales de
exportación. La vida rural concluye para dar paso a la urbanización.
Ya para 1970, estas tecnologías de gran
productividad fueron aplicadas en Colombia, inicialmente con las actividades
del CIAT aplicado a productos como mandioca, forrajes tropicales, judías
(alubias, frijoles) y arroz, al café y a la producción de frutas y vegetales.
Pero a medida que se intensificaron en
Colombia, fueron generando de paso otros aspectos negativos: nuevos problemas
de almacenamiento, costo excesivo de paquetes tecnológicos e insumos como semillas,
dependencia tecnológica, deficiente adaptación de nuevos cultivos, devaluación
de la cultura rural tradicional, pérdida de biodiversidad y de bosques, daños
ambientales asociados a la sobreexplotación y a la erosión, agotamiento de los
recursos de agua limpia, aparición de nuevas plagas y desplazamientos
sistemáticos de las comunidades rurales a los medios urbanos.
4- LAS AMENAZAS EN COLOMBIA
Sismos en Colombia
La zona andina es en sí una zona de
riesgo sísmico en Colombia. Los sismos son intensos hacia la costa Pacífica y
hacia el Sur y centro Occidente de Colombia. También son intensos en el margen llanero
y el occidente de los Santanderes, y la cordillera Central hasta Honda. En
segundo nivel aparece el Norte, centro y Oriente antioqueños, la región del
Magdalena Medio y occidente de Santander. Los andes de Colombia hacen parte del
Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas sísmicamente más activas del
planeta. La convergencia de las placas Suramericana, de Nazca y del Caribe,
hace que este emplazamiento tectónico resulte complejo y que Colombia esté
sometida a una serie de movimientos sísmicos procedentes de diversas fuentes. Figura
7.

Figura 7.
Provincias sismotectónicas y fuentes sísmicas de
Colombia. Fuente; http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos
Entre las Fuentes Interplaca,
la “Zona de Subducción”, cuya traza superficial discurre de norte a sur
separada unos 150 a 200 km del margen de la Costa del Pacífico colombiano. Los
sismos superficiales con posibilidades de generar tsunamis, por lo menos en
vecindades de la frontera con Ecuador, pueden llegar a magnitud 8, por lo que
esta es la más importante de las fuentes sísmicas del país. Otra fuente de este
tipo es la “Zona de Benioff”, porción más profunda de la zona de
subducción, que en la corteza profunda llega hasta más de 100 km, y cuya
actividad afecta el centro occidente de Colombia en la parte norte del Valle
del Cauca. Sus magnitudes suelen ser de
7.0 en la escala de Ritchter.
Sismicidad
asociada a Fuentes “Intraplaca”. A
esta categoría pertenecen varios sistemas de fallas, como el Sistema de Fallas
de Romeral, el Sistema de Fallas Cauca-Patía, el Sistema de Fallas del Margen
Llanero, el Sistema de Fallas Santamarta-Bucaramanga, entre otras, y fallas
potencialmente activas. Este tipo de fuente que suele generar en principio
sismos de magnitud 6 a poca profundidad, los más destructivos cuando los focos
someros se dan cercanos a las ciudades, como en el caso de Popayán (1983) y
Armenia (1999), también pueden amenazar zonas rurales de los andes colombianos
cuando desencadenan fenómenos poco frecuentes, como la avalancha del Páez
(1994).
Salvo excepcionales desastres producidos
por movimientos masales detonados por el evento sísmico y olas causadas por
tsunamis, las víctimas humanas que cobran los terremotos están asociadas en su
gran mayoría a la destrucción de las estructuras del hábitat urbano. Aquí el
asunto es que las construcciones existentes en las áreas rurales de la zona
andina colombiana, son autoconstruidas y no siguen código alguno de
construcción, y menos la aplicación de las normas sismo-resistentes. No
obstante, el bahareque es en sí una arquitectura vernácula de las zonas donde
se usa la guadua, tan exitosa para sustituir la vulnerable tapia y las
construcciones en adobe, tal que su tecnología ha sido calificada de
“temblorera”. De ahí la importancia del bahareque en la zona de influencia
de la Colonización Antioqueña.
Al determinar los niveles de la amenaza
sísmica en las diferentes regiones de Colombia, el 86% de los colombianos se
encuentran bajo un nivel de amenaza sísmica apreciable: en zonas de amenaza
alta aparecen cerca de 475 municipios con el 35% de los habitantes; en zonas de
amenaza intermedia 435 municipios con el 51% de la población; y en zonas de
amenaza baja 151 municipios con aproximadamente el 14% de los colombianos. Pero
el riesgo no sólo depende del grado de amenaza sísmica, sino también del grado
de vulnerabilidad que en general tienen las edificaciones en cada sitio.
Volcanes activos en Colombia
Con base en criterios geomorfológicos y
morfodinámicos del ambiente volcánico, de Colombia, utilizando la
fotointerpretación de fotografías aéreas e imágenes de satélite, trabajo de
campo e información bibliográfica, el análisis de las estructuras y depósitos
genera un inventario de 95 volcanes reportados, de los
cuales 38 son clasificados como activos históricos o activos latentes con
evidencias claras de actividad volcánica durante el Holoceno, de los cuales 14
son los volcanes activos que requieren vigilancia permanente: el V.N. del Huila
(5631 m), el V.N. del Ruiz (5310 m), el V.N del Tolima (5280 m), el V.N. Santa
Isabel (5100 m), el V. Galeras (4276 m), el V. Cumbal
(4764 m), el V. Chiles (4750 m), el V. Azufral el (4070
m), el V. Cerro Negro de Mayasguer (4460 m), el V.
Doña Juana (4250 m), el V. Puracé (4700 m), el V. Sotará (4580 m) , el V. Cerro Bravo (4020 m ?) y el V.
Cerro Machín (2750 m).
Colombia posee tres Observatorios
Vulcanológicos, encomendados al Ingeominas: Manizales, Pasto e Ibagué. Debería
establecerse otro adicional para el monitoreo de los volcanes del segmento
central, entre ellos: Huila y Puracé.
Como ejemplo, para el
segmento norte, la actividad del complejo volcánico Ruiz-Tolima se puede
calificar de moderada. Entre los eventos registrados se destacan erupciones plinianas menores de 2 Km3 del Tolima (10000 aC) y el Quindío (9000 aC);
menores de 1 Km3 del Tolima (1600 aC) y el Ruiz (1200
aC y 1595 dC); la excepción
es un flujo piroclástico Holoceno de 5 Km3 asociado
al Machín. Según Thouret, Murcia, Salinas y Cantagrel, Ingeominas 1.990, las últimas erupciones
prehistóricas de tipo pliniana y de flujos
piroclásticos datadas, son del Cerro Machín, Cerro Bravo, Tolima y Ruiz (900 dC, 1250 dC y 1600 dC). La actividad histórica del Ruiz está
representada por los eventos de 1595 (pliniana), 1845
(con flujo piroclástico) y 1985 (subpliniana);
todas ellas con importantes flujos de lodo, el mayor de todos el de 1845 y el
menor el de 1985. Hay un pequeño evento del Tolima cercano al año 1900.

Figura 8. Localización
de algunos volcanes de Colombia. Segmentos Sur (azul), Centro (verde) y Norte
(amarillo). Adaptado de http://intranet.ingeominas.gov.co
Entre los eventos de
origen volcánico sobresalen los de Armero (1985) y del Huila (1997). Este
último similar por sus efectos a los causados por el sismo del Páez (1994). Las
zonas volcánicas de Colombia extienden sus áreas de influencia hasta donde los
ríos que drenan desde los glaciares de los volcanes nevados, encuentran sus
valles de salida: es el caso del flujo de lodo de 60 millones de m3
que en 1985 destruye Armero a causa de la tercera erupción histórica del V.N.
del Ruiz.
Desajustes Atmosféricos en Colombia
Colombia se localiza en la zona tórrida y
no posee estaciones; de no existir montañas su clima sería ardiente durante
todo el año, pero gracias a las tres cordilleras y a la posición intertropical
existe variedad de climas, abundante biodiversidad y desarrollos
pluriculturales, dado que dichos factores determinan múltiples actividades
humanas desde las zonas templadas y frías, pasando por escarpadas laderas y amplias mesetas, hasta
los valles intramontañosos de las selvas ardientes generalmente húmedas y ocasionalmente desérticas. Las
cordilleras hacen difícil el desarrollo de la agricultura mecanizada, de las comunicaciones
entre subregiones y regiones, y favorece la preservación de las costumbres,
modos de hablar e intereses del nivel local.
Por su posición geográfica Colombia se
favorece del recurso solar. Según el IDEAM, los valores más altos se presentan
en el departamento de La Guajira, Norte y Sur del Magdalena, Norte de Cesar y
reducidos sectores de Atlántico, Bolívar, Sucre y Arauca. Le siguen la región
Caribe, nororiente de la Orinoquía, amplios sectores de Meta y Casanare y
pequeños sectores de los departamentos de Cauca, Huila, Valle, Tolima,
Cundinamarca, Boyacá, Santanderes, Antioquia y las Islas de San Andrés y
Providencia. Y las zonas con menor intensidad de radiación solar global se presentan
en sectores de Chocó, Valle, Cauca, Nariño, Putumayo, Tolima, Eje Cafetero y
Santander.
El cambio climático, por ejemplo, puede
reducir la extensión de los ecosistemas, y afectar aquellos más frágiles y
menos extendidos, incluso hasta hacerlos desaparecer. Al parecer, el cambio
climático amenaza con la desaparición de los glaciares, pero igualmente traerá
temporadas de lluvias más intensas y sequías más prolongadas. La actual estructura en la tenencia de la tierra puede resultar
obsoleta para los actuales usos, cuando la modificación del clima conduzca a
nuevas aptitudes.

Figura 9. El Niño (amarillo) y La Niña (azul)
entre 1951y 2000. Fuente: http://www.jason.oceanobs.com
El aumento de la temperatura de la
superficie del Pacífico ecuatorial de 4ºC a 5º C durante
el fenómeno de El Niño o su enfriamiento durante La Niña según la NOAA, como sus consecuencias por
la alteración sensible del clima en varias regiones del planeta, se ha venido
presentando desde tiempos muy remotos, y eso lo diferencia del controvertido fenómeno
de calentamiento global, el cual ahora parece ser causa de la acción antrópica.
Para relativizar las conclusiones del
Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, aparte de tratar a los
ambientalistas como fanáticos, financiaron estudios con académicos escépticos y
mercenarios para que en nombre de la ciencia cuestionaran la amenaza de un
cambio climático provocado por la actividad humana, y aseguraran que los datos
eran incorrectos, que el fenómeno era natural, o que podía ser causado por
tormentas solares, pero nunca por la actividad humana.
Solo hace falte examinar evidencias como
la del deshielo en un 50% del Parque Nacional Natural de los Nevados en 25
años, y el inminente riesgo de pérdida de éste y otros ecosistemas cuando la
temperatura se incremente en varios grados más, para comprender la urgencia de
atender esta amenaza, y mitigar sus efectos mediante medidas relacionadas con
la preservación del Medio Ambiente, como estas:
En primer lugar,
las relacionadas con las políticas y los planes forestales, para blindar de
paso los efectos sobre el recurso hídrico y la erosión. Sequías prolongadas y
lluvias más intensas hacen parte del escenario esperado.
En segundo lugar,
el desarrollo de la hidroelectricidad para mitigar el uso de las plantas
térmicas soportadas en combustibles fósiles, y de biocombustibles como
alternativas estratégicas para la reestructuración del futuro arco energético,
sin comprometer la seguridad alimentaria.
En tercer lugar,
en materia de transporte la utilización de medios y modos más eficientes, así:
el estímulo a los medios masivos de transporte público en los escenarios
urbanos y el desarrollo del transporte fluvial y del ferroviario para movilizar
las cargas.
En cuarto lugar,
la educación ambiental para sensibilizar a la población hacia el uso eficiente
y adecuado de los recursos naturales, del agua y de la energía, hacia la
protección del medio ambiente y la prevención de los desastres, y para combatir
los hábitos que fomentan el consumismo, la contaminación y el despilfarro.
Inundaciones
Son zonas inundables las que por sus
características morfológicas resultan anegadas durante la ocurrencia de grandes
eventos extraordinarios o periódicos, que involucran importantes volúmenes de
agua o de agua y sólidos. Las avalanchas aunque son también movimientos masales
rápidos, hacen parte de esta clase de fenómenos. En ellas la relación de agua a
sólidos varía entre el 40% y 60%.
Las magnitudes y los efectos de las
inundaciones dependen de las características del fenómeno que las causan
(lluvias intensas, grandes deslizamientos, rompimiento de presas naturales o
artificiales, erupciones volcánicas), como de las del escenario donde ocurren.
Entre los problemas que se presentan con las inundaciones
tenemos:
Anegamiento de
las llanuras de inundación con ocasional
pérdida de vidas, daños en viviendas, infraestructura y zonas de producción
agropecuaria.
Estancamiento de
aguas por deficiencia de drenaje en las áreas, con perjuicio para la población
por problemas sanitarios.
Deriva de cauces
inestables en épocas de avenida por carga excesiva en el flujo y erosión de
márgenes en la vaguada principal, lo que causa pérdida de puentes, caminos,
viviendas y áreas productivas.

Figura 10. Ríos y zonas susceptibles a inundación en
Colombia. Fuente: Harold Hoyos Góez. www.monografias.com
En la zona andina suelen presentarse dos
clases de inundaciones, cada una con características diferentes:
Las de las
planicies deprimidas o zonas de ciénaga, que son inundaciones lentas y
relativamente periódicas, que se dan en
extensas zonas agrícolas no drenadas, las que permanecen sumergidas una gran
parte del año durante la estación invernal. Las comunidades que invaden las
llanuras de inundación son las directamente afectadas por estos eventos cuya
magnitud varía en épocas diferentes y se acentúa con el deterioro de las
cuencas.
De otro lado,
están las inundaciones súbitas y de incierta ocurrencia, causadas por avenidas
de ríos que alcanzan los caudales máximos de sus períodos de retorno de muchos
años, o causadas por eventos indirectos que detonan estos fenómenos como son sismos
o erupciones, y que son eventos cuya magnitud se incrementa con el mal estado
de la cuenca. La utilización de cauces de inundación para construcción de viviendas,
cuando no para asentamientos rurales, conduce a desastres que no siempre se
registran en las estadísticas oficiales.
El más claro ejemplo de las inundaciones
periódicas y lentas se presenta en la Depresión Momposina, hacia la cual drenan
los ríos Magdalena, Cauca, San Jorge y Cesar, donde el fenómeno genera una
compleja problemática ambiental, ya que la adecuación de tierras involucra la desecación
de las ciénagas de interés para los pescadores, además de la construcción de
diques que reducen el amortiguamiento de las crecientes en detrimento de la
estabilidad de las áreas aguas abajo. También esta clase de fenómenos se da en
el bajo Atrato, aguas abajo de Riosucio Chocó.
La ubicación de las zonas andinas donde
se presentan las inundaciones rápidas y ocasionales, como en el caso de Girón
Santander y noroeste de Antioquia, varía a lo largo de la geografía andina y no
diferencia áreas rurales de urbanas, aunque sus efectos suelen concentrarse en
los lugares donde los ríos de montaña encuentran sus valles de salida, o en el
ámbito de cuencas deforestadas habida cuenta de la existencia de poblados en
sus cabeceras. En estos dos lugares, a la salida de los ríos y aguas abajo de
los poblados, es donde se ubican los asentamientos vulnerables debido a que los
pobladores no perciben la magnitud del riesgo dada la incertidumbre del
fenómeno y su no presencia en el corto plazo precedente, y por supuesto a causa
de una planeación que desconoce estos eventos de gran magnitud, períodos de
retorno extensos y baja probabilidad de ocurrencia.
Movimientos masales en Colombia

Figura
11. Áreas protegidas de Colombia. Fuente:
http://web.minambiente.gov.co
Los suelos de los Andes de Colombia son
jóvenes, de morfología empinada, están asociados a rocas blandas, alteradas por
un intenso ambiente tectónico y sometidas a un clima de fuertes contrastes de
temperatura y precipitación; por lo tanto, estos suelos andinos tropicales, son
suelos altamente inestables.
Además, en Colombia predominan las rocas
blandas con fuerte alteración tectónica, rocas que son materiales intermedios
entre suelo y roca, y que están expuestas a agentes bioclimáticos intensos, por
lo que aparecen altamente fracturadas y descompuestas; y como los suelos
tropicales andinos, nuestros macizos rocosos también son altamente susceptibles
a los factores detonantes de deslizamientos y fallas similares del medio
ecosistémico, como son las lluvias y los sismos, sobre todo en las laderas de
fuerte pendiente donde se han intensificado los procesos de modelado y la
deforestación, además de las actividades urbanas.
Para la zona andina en el Oriente de Colombia
predominan espesos coluviones y en el Occidente suelos residuales y volcánicos.
El Occidente está afectado por tectonismo y sismos.
A diferencia de los suelos de las
latitudes altas donde predominan los suelos transportados, en el ambiente
andino tropical dominan los suelos residuales con sus estructuras relictas o
heredadas, que a diferencia de los primeros donde las discontinuidades son
horizontales y como tal predecibles, en los suelos nuestros resultan ser
discontinuidades con orientación y buzamiento
impredecibles.
Los espesores de las alteritas son
mayores en las zonas tropicales (vegetación y clima), como la cordillera
Oriental de naturaleza sedimentaria. Los saprolitos son típicos de la zona
andina (roca cristalina), como las zonas de batolitos a lo largo de la
cordillera Central y Antioquia. Los andosoles se desarrollan en lugares con
cenizas volcánicas donde se desarrollan haloisitas y alófanas (Cauca, Nariño y
Eje Cafetero). Las lateritas son suelos típicos del Cauca y de los Llanos Orientales.
La precipitación es alta en el Chocó y el
margen llanero, moderada en la zona cafetera y baja en las zonas desérticas de
Colombia (Guajira, Alto Magdalena, Villa de Leiva).
Colombia en su zona andina, tiene fallas,
muchas activas, mostrándose en sus laderas inestables zonas con intenso
fracturamiento donde los materiales presentan trituración y brechamiento. El Occidente
está afectado por las fallas de Romeral y Palestina (rumbo) y el Oriente por el
sistema de las fallas frontales de los Llanos (inversa). Ambas son de alto
riesgo sísmico.
La falla geológica condiciona el drenaje
interno y tras todo ello se presenta una cronoestratigrafía en repetidas
ocasiones desfavorable puesto que en los estratos de diferentes edades se
presentan contrastes de permeabilidad, zonas débiles, etc.
Si se integran en una zona cualquiera de
Colombia, aunque sea a nivel regional, un mapa geológico, un mapa tectónico y
un cuadro de movimientos masales clasificados, se pueden inferir algunos
factores de inestabilidad (inherentes, detonantes, etc.). Si superponemos
relieve y sobre-fracturamiento obtenemos zonas más o menos propensas a
deslizamientos.
En Colombia las áreas de influencia del
sistema Romeral y de las fallas del margen llanero se pondrían en evidencia como
zonas altamente inestables. J. Montero (1990)*
señala en Colombia varias provincias con amenaza alta a deslizamiento
así:
Entre la falla
Romeral y el Cauca. Con rocas
metamórficas, rocas con cataclasis y arcillas alófanas remoldeadas.
La cordillera
Oriental. Con suelos espesos (alteritas) sobre lutitas que son químicamente
alterables.
El margen
llanero. Muy afectado por el ambiente
tectónico y la naturaleza sedimentaria de los suelos.
Zonas con
potentes flujos alterados. Como la Estampilla (Manizales), donde se encuentran
depósitos fluviotorrenciales alterados y en procesos de movimientos masales.
Zonas de
coluviones. Como los de Quebrada Blanca en la vía al Llano.
Saprolitos. En zonas de debilidad tectónica
*Fuente: Manual de Geología para Ingenieros.
GDE.
La
erosión
Aunque existen varias formas de erosión,
en los andes colombianos interesa la erosión hídrica (pluvial y fluvial), que
se intensifica en zonas deforestadas
cuando las lluvias de las temporadas húmedas arrecian.
En Colombia se talan al año cerca de 600 mil hectáreas de bosque, especialmente en
las regiones de la amazonía y del pacífico, pero el producto va especialmente
a los mercados de la zona andina.
Además, la tala no sólo se relaciona con la producción maderera y la construcción
de infraestructura; también se explica por la expansión de la frontera
agrícola, los cultivos ilícitos, la colonización, el consumo de leña y los
incendios forestales. Según el Ministerio del Medioambiente, el 19% de la
superficie continental e insular de Colombia está cubierta por vegetación
especial no boscosa, representada en sabanas, paramos, pantanos y zonas áridas. Otra fracción equivalente
al 1% de dicho territorio está corresponde a aguas, hielos, centros
urbanos y regiones insulares.
Según
el IDEAM, el 48% de la extensión continental de Colombia en 2000 presentó algún
grado de degradación en las formaciones superficiales y de rocas, ya por
erosión, remoción en masa o sedimentación. En dicho territorio, el 14.2%
presenta una muy alta degradación, el 10.8% una alta degradación, el 10.8% una
degradación moderada, el 8.9% una degradación baja y el 4.6% una baja
degradación. Agrega dicho Instituto que las tierras afectadas por el proceso de
desertificación totalizan 4'828.875 hectáreas, correspondientes al 4.3% del
territorio; y que el proceso alcanza niveles extremos de gravedad y de
insostenibilidad, en tanto que en el 0.73% los niveles son moderados y en el
2.89% restantes son leves.

Figura 12. Distribución porcentual de la
intensidad de degradación de los suelos y tierras de Colombia por erosión,
remoción en masa y/o sedimentación (2000). Fuente: http://www.ideam.gov.co/indicadores/suelos2.htm
Las áreas más afectadas de la zona andina son: por
degradación, la Sabana de Bogotá (91%) y por desertificación Bogotá. Para
comparación, a nivel nacional las zonas más críticas son: por degradación la
alta Guajira (99%) y alto Meta (91%), y por desertificación Atlántico y la
Guajira.
Ya los inviernos más húmedos y los
veranos más secos, anuncian el descontrol hídrico y pluviométrico, resultante
de la tala de bosques. De cara al clima, los bosques tienen una doble función:
retienen humedad y descargan las nubes.
De la primera función, el resultado es la
existencia de las aguas subterráneas y por lo tanto el control hídrico, dado
que el caudal de los ríos, en virtud de los manantiales, es casi el mismo en
invierno y en verano. Pero lamentablemente, al desmantelar los bosques, hemos dado
muerte a las aguas subterráneas.
De la segunda función, las lluvias
resultan más moderadas y bien distribuidas. La condensación del agua en la
atmósfera que se establece en el ámbito del bosque, se anuncia con su ambiente
húmedo de los musgos y el fresco del aire vecino al follaje. Pero
lamentablemente, ya no existen bosques que puedan descargar las nubes en su
tránsito hacia la montaña, y así las precipitaciones resultan ser aguaceros a
chorros y no lluvias a goteras.
Por el “efecto de pavimento” asociado a
los potreros, las escorrentías van a las quebradas de inmediato. Sin bosques,
son breves los tiempos de concentración de aguas y enormes los caudales de los
torrentes. Así, la erosión de los causes de montaña resulta inminente, mientras
que en los valles de salida de los ríos, la sequía y las inundaciones
complementan la desgracia.
Entre los fenómenos de construcción y
destrucción del relieve, merecen mención la agradación de las erupciones
volcánicas y de los cauces en régimen deposicional, y la degradación por
procesos erosivos asociados a fenómenos propios de ambientes de montaña y
régimen torrencial.
Incendios Forestales en Colombia
Los Incendios forestales son fuego que se
propaga sin límites preestablecidos ni control, intensificándose cuando se
presenta sol intenso y fuertes vientos, y consumiendo material vegetal ubicado
en áreas de aptitud forestal, de uso agroforestal o destinadas a una función
ambiental, y que generan temperaturas que alcanzan 1000 ºC. Los períodos del
año más propicios son: de enero a
febrero y de julio a agosto, en especial durante El Niño.
El IDEAM, entidad que monitorea y recoge
información sobre este tema, informó que durante el primer semestre de 2002 se
reportaron en Colombia 90 incendios forestales que afectaron a 31070 hectáreas.
Aunque en Colombia se estima que el 95%
de los incendios forestales son generados por actividades humanas, eventos cuya
frecuente ocurrencia señala como áreas más vulnerables los bosques cercanos a
cultivos y perímetros viales, los incendios forestales causados por la
naturaleza propiamente dicha, se asocian a tormentas eléctricas, erupciones
volcánicas y radiación solar. Para estos, los escenarios son variados: zonas de
vegetación de bosque, de llanura y de páramo.
Otro asunto es el incendio forestal como
consecuencia de efectos indirectos producidos por sismos, ya que si aparece en
la categoría de las amenazas naturales, su ocurrencia espacial no se restringe al
escenario anterior, y dichas amenazas
quedarán circunscritas a las zonas pobladas.
Las zonas más propensas a esta amenaza,
sea ella natural o antrópica, según el IDEAM, se localizan en las regiones del
Patía y montañas de Nariño y Cauca, en los valles interandinos de Huila, Tolima
y Valle, en el Altiplano Cundiboyacense y en los departamentos de Santander y
Norte de Santander.
Los incendios forestales en general
producen alto impacto ambiental, social y económico, repercutiendo
negativamente en el proceso de desarrollo del país. Pueden afectar más a los
suelos de los ambientes secos, en las temporadas secas, que a los de las
regiones de alta pluviosidad donde las lluvias aparecen bien distribuidas. Los
páramos de las cordillera Central y Occidental, como también la región andina
del Alto Magdalena y el oriente de
Santander y Boyacá, que son más secas resultan vulnerables a los incendios
forestales.
5- EPILOGO
A modo de balance: ¿dónde y cómo?
Colombia apenas ha avanzado en el
ordenamiento territorial a nivel municipal, y en menor grado de coherencia en
el nivel departamental. Para establecer un hilo coherente entre los dos
territorios, aunque no se presenta la frecuencia probable de los diferentes
eventos, de conformidad con las anotaciones anteriores, estas son las amenazas
con sus correspondientes niveles relativos de intensidad, en cada departamento.
Ver Tabla N° 3.
|
Nivel de Amenaza |
Nivel Alto |
Nivel Medio a Bajo |
|
Terremotos Fuertes (I>VII) |
Costa Pacífica, Eje Cafetero,
Santanderes, Cauca, Valle, Margen Llanero, Atrato |
Antioquia, Cundinamarca, Tolima
Huila, Boyacá |
|
Flujo de Lava Volcánica |
|
Nariño, Huila, Eje Cafetero, Cauca |
|
Cenizas Volcánicas |
Nariño, Huila, Eje Cafetero, Tolima,
Cauca |
Cundinamarca, Boyacá, Antioquia |
|
Flujo Piroclástico |
|
Nariño, Quindío, Huila, Eje Cafetero,
Cauca, Tolima |
|
Flujo de lodo Volcánico |
Huila, Tolima, Caldas, |
Risaralda, Nariño, Cauca, Valle,
Quindío. |
|
Erupción Lateral o Blast |
|
Huila, Tolima, Caldas, Cauca,
Nariño, Huila, Tolima, Caldas, Valle, Quindío |
|
Gases volcánicos |
Tolima, Nariño, Cauca, Huila, Eje
Cafetero |
|
|
Inundaciones súbitas |
Todos los Departamentos Andinos |
|
|
Inundaciones lentas |
Chocó,
Cundinamarca, Antioquia, Santander, Nariño |
Eje Cafetero, Tolima, Valle, Santanderes, Huila, Cauca, Nariño,
Boyacá |
|
Deslizamientos de tierra o roca |
Todos los Departamentos Andinos |
|
|
Huracanes Fuertes Grado |
Santanderes, Boyacá, Antioquia, Chocó |
Eje Cafetero, Tolima, Valle |
|
|
Todos los Departamentos Andinos |
|
|
El Niño(T>+ |
Todos los Departamentos Andinos |
|
|
Incendios forestales |
Santanderes, Cauca, Cundinamarca,
Boyacá, Huila, Nariño, Valle, Tolima, Eje Cafetero |
|
Tabla
Nº 3.
Nivel de Amenaza en las subregiones de la zona andina colombiana.
Relaciones de CT&S
Los fenómenos naturales son complejos y
difíciles de clasificar. Si medio ambiente relaciona Sociedad y Naturaleza, la interface de los procesos sociales, económicos y
culturales, se sitúa en
Desde esta perspectiva, la información
relativa a las amenazas naturales y antrópicas resulta de vital importancia
para la gestión del riesgo, mediante políticas, programas y acciones de
prevención y mitigación de los desastres. Pero
este conjunto de elementos se relaciona con el modelo de desarrollo, en el cual
es evidente la intensión de mantener vigente las actividades productivas que
utilizan diversas formas de explotación de los recursos naturales y la de
bienes que se soportan en recursos escasos y vulnerables, como también la generación de aquéllos que afectan
negativamente el medio ambiente.
Si
bien la racionalidad del modelo económico desconoce las verdaderas cuentas
ambientales y sociales asociadas a la producción de bienes y servicios, el
problema se acentúa más cuando la vulnerabilidad del sistema facilita la
separación entre costos y beneficios, asociados a la explotación de los
recursos naturales, donde los primeros se privatizan y los segundos se
socializan ya porque los asume el Estado o la propia sociedad al ver reducida
su calidad de vida.
Un enfoque final
Más
allá de terremotos y erupciones, el conjunto de amenazas de relevancia para el
medio rural debe contemplar los fenómenos climáticos, de movimientos masales e
hidrometeorológicos.
El
recurso hídrico y los bosques deben manejarse integralmente, desde la
perspectiva de las cuencas y microcuencas. Las corporaciones regionales deben
intensificar la compra de predios estratégicos de cara a la protección de los
ecosistemas y al aseguramiento de las
fuentes de agua.
Además
si bien la reducción de la expansión de las fronteras agrícolas en el medio
rural andino a causa de los procesos de urbanización y transformación del medio
natural, ya no son problema, también es cierto que el medio rural presenta
desequilibrios profundos asociados al uso intensivo de la componente
tecnológica: los modelados de laderas para la construcción de las vías a partir
de los años 30s, y la deforestación de los sombríos para implantar el
monocultivo desde los años 70s.
El
factor de seguridad de las laderas del medio tropical andino se encuentra en un
límite crítico y por lo tanto es uno; cualquier modificación altera su factor
de equilibrio de largo plazo.
Además, el territorio andino de Colombia
presenta, de un lado, una alta dinámica geofísica y geológica, y de otro, un
uso no planificado y una ocupación intensiva del suelo sin políticas ni planes
generales de ordenamiento territorial. Estas acciones rurales que resultan ser
espontáneas e inapropiadas, se expresan en el desarrollo de asentamientos
humanos vulnerables.
Los
recursos científicos y tecnológicos actuales facilitan el conocimiento, la
modelación, el análisis y la evaluación de las amenazas, lo que facilita las
medidas de planeación para la gestión y construcción de un medio ambiente
sostenible, en respuesta a una demanda social creciente.
El déficit de esta información se ha planteado en los aspectos
cuantitativos relacionados con el período y extensión de las amenazas, sin lo
cual no es posible avanzar en la planificación con criterios de sostenibilidad
en el largo plazo.
6- BIBLIOGRAFIA
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7- INDICE
Portada:
Mujeres emigrantes; Pedro Nel Gómez (relieve en madera, 1950-55). Funte: http://www.colarte.com/colarte/conspintores.asp?idartista=8128
1-
INTRODUCCION
¿Qué
es una amenaza natural?
¿Qué
tan naturales son las amenazas?
¿Qué se excluye?
Evaluación
del riesgo
Las regiones naturales de Colombia
¿Dónde
aplica este trabajo?
Subregiones andinas de Colombia
2-
EL MEDIO ANDINO NATURAL EN COLOMBIA
Evolución de la geología andina de Colombia
Geología
andina de Colombia
Clima
andino de Colombia
Biota
andina de Colombia
Suelos
andinos de Colombia
3-
LAS TRANSFORMACIONES
Las
regiones culturales de Colombia
La
gente
La
vivienda
La
revolución verde.
4-
LAS AMENAZAS EN COLOMBIA
Sismos
en Colombia
Volcanes
activos en Colombia
Desajustes
Atmosféricos en Colombia
Inundaciones
Movimientos
masales en Colombia
La erosión
Incendios
Forestales en Colombia
5-
EPILOGO
A modo de balance: ¿dónde y cómo?
Relaciones
de CT&S
Un
enfoque final
6-
BIBLIOGRAFIA
7- INDICE
Medellín; Octubre
4 de 2007
·
Gonzalo Duque-Escobar: Ingeniero Civil con estudios de
posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía. Profesor Especial de la
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales. gonzaduque@gmail.com