Trascripción de una parte de la entrevista que aparece en el numero de Julio de la revista Acción, realizada por Jim Janssen a Mel Gibson.
“Hace mucho tiempo que tomé la decisión de llevar las cosas tan lejos como la gente podía esperar de mí” dice Gibson.
“Deseché la idea de convertirme en un sex symbol en cuanto me di cuenta de lo mucho que esa imagen iba a afectar a mi vida y a mi trabajo. Ahora me han dado muchos golpes y estoy demasiado viejo como para ser un sex symbol decente”.
Sentarse con Gibson en el restaurante Las Palmas de Santa Monica, es siempre una experiencia interesante. Es un hombre al que le encanta decir lo que piensa y que bromea con lo que implica ser una estrella. No lloriquea sobre su “espacio artístico” ni se para a divagar con explicaciones filosóficas sobre “el trabajo”. Prefiere llevar una vida libre y feliz. Habla claro y sin equivocaciones e insiste en que la mayor lección que ha aprendido como actor ha sido lo importante que es tener una familia que te quiera al lado.
Mel, su nueva película El Patriota, es otra película de gran presupuesto, donde llega a ser tremendamente violento y heroico. Ya que ha ganado un Oscar por Braveheart, ¿qué le llevó a hacer otra película epica y sangrienta?
Me gustan las grandes historias que te sacan del mundo. Siempre me han gustado las películas historicas que te trasladan a otro lugar a otra epoca, y te hacen sentir parte de alguna gran causa o lucha. Las cosas estaban mas claras en aquellos dias. Sabías donde estabas porque a menudo significaba que estabas exponiendo tu vida si adoptabas una postura revolucionaria. Hoy la gente tiene que preocuparse de cosas más mundanas, como el trabajo, las facturas y los impuestos. Creo que una película como esta trata sobre lo que significa sentirse apasionado, creer en algo.
[...] ¿Cómo ha mantenido a sus hijos al margen del espectáculo que rodea la celebridad de su padre?
No quiero que mis hijos se embelesen y crean que la vida es un camino de rosas y que no necesitan estudiar ni trabajar duro para alcanzar sus objetivos. Mi padre es un gran tipo y una de las cosas que aprendí de él fue que eres responsable de tus hijos. No puedes abandonarlos a las fuerzas de la naturaleza y esperar que crezcan correctamente. Es de memos. El trabajo de padre es algo a medio camino entre un tutor universitario y un instructor militar. Quieres que se diviertan y que crezcan como seres humanos equilibrados, pero también tienes que asegurarte de que sepan que no es bueno meterse en drogas ni conducir el coche de papá a 200 Km. por hora.
[...] ¿Es duro decirle a sus hijos que no pueden tener un Ferrari con 15 años, solo porque su padre es multimillonario?
Me parece que ya saben que no van a tener un Ferrari ni nada parecido en su cumpleaños. Cualquier padre que malcríe a sus hijos de esa forma tiene un agujero en la cabeza. Viven confortablemente y tienen una madre y un padre que cuidan de ellos y quieren que crezcan con ideas sensatas. Ese ha sido siempre nuestro objetivo, el de Robyn y el mío.
¿Cree entonces que hay que dejar que los hijos encuentren su propio camino en la vida?
Es complicado. Necesitan que les guíen, tener unos valores básicos. Pero no te puedes comportar como un dictador o se convertirán en rebeldes que desean derrocar el régimen fascista familiar. Lo mejor que puedo hacer como padre es darles alguna estructura y algunas normas racionales sobre las que vivir. La adolescencia es la época mas difícil a la que nos hemos enfrentado la mayoría. Es cuando te sientes obligado a clasificar las cosas, aprender como acoplarte con otra gente, estableciendo tu propio código de conducta. No es fácil.
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