LOS GLADIADORES

Las luchas de gladiadores nacieron como parte de las ceremonias destinadas a honrar la memoria de los muertos y en ellas participaban prisioneros y esclavos. Por ello las luchas de gladiadores siempre fueron tratadas como "munus" (obligación o regalo) y no como "ludus" (juego).

La espectacularidad de esta suerte enseguida atrajo al pueblo romano y pronto se convirtió en un espectaculo destinado a entretener a las masas. Prisioneros de guerra y criminales condenados a morir eran los protagonistas de estas luchas, aunque la mayoría eran esclavos alquilados o comprados por las escuelas de gladiadores. Sin embargo, tambien había hombres libres que se especializaban en la lucha y se alquilaban como gladiadores.

Por todas las provincias romanas se extendieron las luchas de gladiadores, lo que provocó la aparición de diversas escuelas, como las de Capua, Pompeya o Rávena, además de las existentes en la propia Roma. De ellas quizás la más conocida sea la de Capua debido a la rebelión de esclavos  encabezada por Espartaco que tuvo origen en ella en el año 71 a.C..

Existían muchos tipos de gladiadores, según las armas y protecciones que usaban, y casi nunca luchaban dos gladiadores del miso tipo. Tracios, galos, samnitas o reciarios eran algunos de los gladiadores que se enfrentaban sobre la arena del anfiteatro.

La lucha comenzaba con el saludo ritual "Ave Caesar, morituri te salutant" y solía terminar con el "police verso", gesto con el dedo hacia abajo que determina la muerte del perdedor.
Había espectaculos de gladiadores que duraban días, con luchas contra fieras, cacerías, escenificaciones de batallas o dramas mitológicos.

En el año 404 cuando Honorio suprimió los combates de gladiadores y a partir de entonces los anfiteatros enmudecieron y pasaron a convirtirse en el mudo testimonio de lo que dentro de ellos había sucedido durante siglos.