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Geomecánica de las Laderas de Manizales |
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Por: Gonzalo Duque Escobar * & Eugenio Duque Escobar*
Universidad Nacional de Colombia Sede
Manizales |
Manizales y Villamaría están ubicadas en una zona de alto riesgo sísmico y geotécnico,
específicamente las laderas superiores que resultan inestables y
aparecen afectadas con actividades antrópicas intensas. Este es el medio
ambiente del trópico andino, donde el clima y la particular
circunstancia de los suelos residuales le imponen condiciones a cualquier
proyecto de desarrollo urbano, máxime si se trata de expandir el
área de la ciudad a estos escenarios que deben mantenerse como zonas de
interés ecológica vitales para el drenaje y el paisaje.
Sismos como el del Quindío 1999;
lluvias torrenciales y prolongadas como las de marzo, junio y noviembre del año 2003; deslizamientos
como el de la Sultana en el 2003 y el de La Carola en 1994; flujos como el de
la quebrada Gallinazo afectando la planta de tratamiento de Gallinazo e
inundaciones como la de la Quebrada Minitas en el Barrio La Toscana, ambos
casos en el segundo quinquenio de los 80, son eventos que han dejado lecciones
para la ciudad.
Este documento incorpora textos preparados por Gonzalo y Eugenio Duque para
INGESAM Ltda., en el proyecto de Saneamiento Ambiental del Río
Chinchiná, contratado por Aguas Manizales en 2006, y que se referencian
en la bibliografía.
Manizales es una ciudad de laderas
que, a diferencia de Medellín, ocupa el territorio de arriba hacia abajo
y empieza a generar presión sobre los bosques andinos y drenajes de la
vecindad. La densidad urbana en Manizales es el 55% de la densidad de
Medellín; además el crecimiento demográfico permite
estimar que la población de la ciudad crecerá cerca de un 15% en
los próximos 30 años, lo que permite contemplar la posibilidad de
acometer medidas oportunas para hacer viable ese crecimiento urbano moderado en
las siguientes décadas, mediante la
redensificación del área ya construida, y para restarle
presión al medio ecosistémico y facilitar los procesos de
estabilización del territorio ocupado.
A pesar de su crecimiento acelerado en los umbrales del siglo XX
y a su protagonismo económico y político ocurrido en la
década de 1920, el futuro de Manizales se perfilaba como el de una
ciudad intermedia de pequeño tamaño, cuya dinámica
quedará supeditada al proceso de conurbación del Eje Cafetero. El
trazado urbano reticulado, la arquitectura del bahareque y las grandes empresas
de arriería fueron los aspectos dominantes del modelado del suelo en las
décadas de finales del S XIX y principios del S XX; luego con el café llega a la ciudad el impacto del ferrocarril
y los cables aéreos, y al tiempo una apertura cultural que transforma la
arquitectura en ecléctica y un nuevo trazo urbano curvilíneo
ajustado a las curvas de nivel y
contornos del relieve. En 1929 se construye la vía a occidente que
cruzará el Río Cauca en el corregimiento de Arauca, para llegar a
Anserma. Posiblemente de fecha no muy posterior a ese año sea la
vía al Norte, puesto que en 1929 se construyó el Cable
Aéreo Manizales - Aranzazu que funciona interrumpidamente por 14
años, lo que significa que esa ruta no debía existir para
entonces, y que debe ser de fecha cercana a 1940. Después de la crisis
de 1929, el protagonismo del transporte es el medio carretero que se despliega
a las veredas y pequeños poblados de la geografía caldense;
entonces Manizales aprende la construcción racional de llenos.

Fig. 1- Laderas de Manizales: sur de la
ciudad en El Carmen (Izq), y norte de Manizales en la
Olivares (Der).
La actual expansión urbana descontrolada de
Manizales presionando las laderas a partir de 1970, es consecuencia de la
revolución verde, que permitió transformar un país de
prósperos campesinos propietarios, en un país urbano de
asalariados e informales. Ya a
partir de la década de 1970
aparecen los asentamientos que le dan a la estructura urbana que hasta entonces
era la de una “cometa” cuya “cola” la conformaba la
Avenida Santander, una configuración alargada con múltiples
satélites periféricos constituidos en mayor medida por los
barrios populares. La vía que sale de Villamaría a Rioclaro,
utiliza la antigua banca del FF CC de Caldas construido entre 1924 y 1927. Fue
en el año 1926 que esta vía llegó a Villamaría por
la margen izquierda del río Chinchiná, y en 1959 que se levantan
los rieles. Es evidente la necesidad de controlar
mediante la planeación del territorio y la elaboración de
planes maestros el uso adecuado del suelo y el agua, en Villamaría, para
afianzar el buen comportamiento de las laderas.
GEOLOGÍA
Las unidades
geológicas comprometidas en estas laderas, son de dos clases: unidades
estratigráficas y cuerpos de rocas ígneas. Según Naranjo y
Ríos, en su obra "La geología de Manizales y sus
alrededores", estas son las unidades y cuerpos:

Fig. 2 a- Planta de la geología del entorno
urbano de Manizales y Villamaría en la zona de estudio, con las Unidades
geológicas así: Gabros de Chinchiná y Olivares en rojo
fuerte (Kgch y Kgol);
Complejo Cretácico Quebradagrande en verde (Kqd);
Formación Manizales del Terciario superior en amarillo (Tsmz); Formación Quebradagrande del Terciario
superior en rosado (Tscb); Cubierta
piroclástica del Cuaternarias en gris (Qcp);
Lavas basálticas del domo de Sancancio en rojo claro (Qdsc). En negro, además de la retícula urbana
de Manizales y Villamaría, curvas de nivel, contornos y drenaje, los
lineamientos estructurales ciertos (__) e inferidos (…). Fuente: Naranjo
y Ríos. 1989.

Fig. 2 b- Perfil idealizado de la
Geología de Manizales de occidente a oriente. En verde el basamento
cretácico intruido por el domo Sancancio (rojo); más arriba, en
amarillo la Formación Manizales y en rosado la Formación
Casabianca que son del Terciario; y por último, en gris la cobertura de
Cenizas Volcánicas más reciente y en blanco flujos de lodo
cuaternarios. En azul se anuncia la presencia de una unidad del basamento
metamórfico cristalino de la Cordillera Central de edad Paleozoica.
Fuente: Naranjo y Ríos. 1989.
Complejo Quebradagrande.

Fig. 3 a- Complejo Quebradagrande en la
entrada a Sinaí (Izq)
y en La Sultana (Cen y Der).
El Complejo Quebradagrande es una unidad
Cretácica constituida por dos miembros: uno volcánico y otro
metasedimentario. El primero de lavas basálticas y el segundo
–ver Fig.3 a- de areniscas líticas, brechas sedimentarias,
conglomerados con clastos volcánicos, además cuarzo lechoso,
fragmentos de anfibolitas, chert, lutitas, lentes de calizas y grauvacas; todo
el paquete con fuerte buzamiento. Desde la óptica de la estabilidad es
necesario subrayar la presencia en el segundo miembro, de rocas carbonosas
altamente susceptibles a alteración, por meteorización. Es el
caso de las inestabilidades en la Quiebra del Billar, la Siria, la
Cárcava del Tablazo y el sector de Java, lugares afectados en principio
por actividad tectónica.
Formación Manizales.

Fig. 3 b- Formación Manizales
en la Panamericana (Izq y Cen)
y en la banca del FFCC de Villamaría (Der).
Para Naranjo y Ríos esta Formación
es del Terciario y su edad de
Para Naranjo, en el escarpe de Chipre, La Formación Manizales se muestra
con "conglomerados bloquesoportados, conglomerados lodosos matriz
soportados, areniscas con estratificación cruzada de ángulo bajo,
areniscas y conglomerados tobáceos. Los niveles conglomeráticos
están mal seleccionados, pobremente sorteados y poseen fragmentos de
filitas, pizarras, cuarzodioritas, andesitas basálticas, neiss
biotíticos, andesitas y cuarzo lechoso". Esta Formación
presenta bloques de centímetros hasta los primeros metros, de
subangulares a subredondeadas y algo cementados en una matriz limosa de color
café oscuro, Según el investigador, la potencia de la formación que exhibe
Formación Casabianca.

Fig. 3 c- Formación
Casabianca: en La Autónoma (Izq), en Villa
Carmenza (Der) y en San Rafael (Der).
Esta segunda unidad conglomerática del
Terciario Superior, Fig.3 c, al igual que la anterior, con las Cenizas de
cobertura constituye el supraterreno de Manizales. Espacialmente, reposa sobre
la Formación Manizales o sobre el Complejo Quebradagrande. Es fácil
su reconocimiento debido a su color
rojizo característico y alto grado de meteorización. Para
Naranjo y Ríos el espesor promedio de esta secuencia
volcaniclástica en el área de Manizales es de
Lavas Basálticas.
A lo largo de la falla
Manizales - Termales del Ruiz y de su fracturamiento asociado, afloran domos volcánicos
cuaternarios que aparecen alineados. Entre estas construcciones merece mención la del Cerro
Sancancio, por su valor estético y paisajístico. Se trata de
un vulcanismo fisural con una edad cercana a los dos millones de años y
donde la cota de Sancancio alcanza 2222 msnm.
Al examinar la altura de Sancancio sobrepasando los
Piroclastos:
Estos materiales de la cobertura del territorio comprenden dos unidades cuaternarias de piroclastos: la más antigua, es
una capa de tobas volcánicas
afectadas por la última glaciación, que debido a procesos
diagenéticos ha modificado sus rasgos estructurales y texturales. La
segunda, son tefras donde alternan
lapilli, arena volcánica y ceniza; permeables y que facilitan la
infiltración, y que en su base encuentran a diferentes profundidades y
como contraste de permeabilidad, la matriz arcillolimosa de Casabianca en el
área de Manizales. La presencia
de las tefras le da al relieve de las laderas no intervenidas y estables, una
textura aterciopelada, ondulada y suave, la misma que se constituye en poderosa
herramienta para la interpretación y diagnóstico de las zonas
inestables, y por lo tanto para identificar procesos erosivos, movimientos
en masa y actividad neotectónica. La pérdida de esa particular
textura, sumada a la presencia de cicatrices de deslizamientos y
cárcavas y surcos de erosión, permitirá establecer una
variable denominada rugosidad en este estudio.

Fig. 3 d- Capas de cenizas volcánicas
en sectores de la ciudad: en Sinai (Izq), en La Enea (Cen) y en Colseguros (Der).
Al observar las tefras
en la imagen del centro de la Fig 3 d, el lapilli y
la arena que se observan son capas no plásticas que no presentan
capilaridad; esto afecta no solamente la estabilidad del suelo sino
también la calidad del suelo como recurso agrícola. El lapilli
remoldeado pierde la sinterización intergranular y la capa pierde toda
su integridad.
Gabros de Chinchiná.
Los gabros de Chinchiná, rocas
básicas plutónicas que afloran en la ladera del canal de la
Planta Municipal aguas abajo de La Uribe, aflorando como plutón asociado
a Quebradagrande en El Tablazo, El Rosario, La Floresta y Tejares.
Otros gabros afloran en el lecho de la quebrada Olivares y en las paredes de los macizos, aguas abajo del viejo
puente colgante.
TECTÓNICA
Es evidente el
levantamiento compresivo que muestra la ciudad en el costado occidental y que
se anuncia con el escarpe de Chipre.
Los flujos de lodo que afloran en
los taludes de San Jorge, La Autónoma, Olivares, La Avanzada, Chipre, La
Francia, Santa Sofía, Villa Kempis, Estambul, Marmato y La Panamericana,
anuncian el levantamiento del Centro de
la ciudad y no el hundimiento de la Francia, en el Cuaternario. De ahí la presencia de los conglomerados,
en los taludes y en sus coronas, de estos lugares. Es como si Manizales en el
pasado reciente hubiera estado a nivel de Morrogacho y Villamaría, sin
haber entrado el Cuaternario.

Fig. 4 - Las salientes de las laderas
marcan un contraste de estabilidad. Sector de Olivares (Izq)
y sector de La Uribe (Der).
Las zonas vecinas al fallamiento compresivo ofrecen
problemas de inestabilidad, a causa de su intenso fracturamiento: esto en
vecindades de los escarpes tectónicos como es el caso de la Uribe, Tejares y La Linda, resulta importante para
valorar como deficiente la estabilidad de las laderas, y para entender la
problemática a lo largo de las microcuencas de las quebradas El Mico y
Marmato, que son la expresión de
la falla Manizales-Aranzazu.
Para el sector
occidental de la ciudad, hacia el Rosario, habrá que considerar como
potenciales corredores de inestabilidad los
lineamientos del Sistema de Fallas Romeral, a la luz de los trabajos de
Naranjo & Ríos y de Hermelín & Velásquez.
Para el
perímetro del área urbana de Manizales, los rasgos estructurales
a utilizar serán fundamentalmente los identificados en la
cartografía suministrada por Aguas de Manizales. De éstos, y como
se ha señalado en el trabajo de los túneles de INGESAM
señalado en la bibliografía, las
fallas con actividad reciente, según estudios de neotectónica
local y mediciones de radón, parecen
ser Villamaría-Termales del Ruiz, Manizales-Aranzazu, Palogrande y San
Esteban.
Debe recordarse el trabajo efectuado por investigadores del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, quienes hallaron dos estados de esfuerzo regionales con actividad neotectónica: El asociado con estructuras norte - sur del Sistema de Fallas de Romeral (SFR) y el relacionado con el sistema de fallas transversales al SFR, representado en esta región por el Sistema de Fallas Villamaría-Termales.

Fig. 5- Lineamientos y fallas en
Manizales (naranja).
Según lo
anterior, las silletas de falla,
escarpes de falla, y trazos de falla, que en este mismo orden de intensidad
generan conflictos de estabilidad en
sectores como La Uribe y La Linda para el primer caso ; el de Tejares, La Linda
y La Francia para el segundo caso; y los de las quebradas Del Batallón,
La Camelia, La Textil, La Marmato, La Uribe, la Del Mico, la de Castilla y Villajulia, además de la que controla la quebrada
Olivares y el Río Chinchiná, para el tercero.
Hacia el sector del occidente, en Morrogacho, el Tablazo, El Rosario y La
Linda, entran en juego los trazos de las
fallas del Sistema de Fallas Romeral (SFR) que discurren de norte a sur, al
occidente de la ciudad, entre Chipre y la Troncal de Occidente. Son ellos los
que delimitan las unidades mayores que representan los dos miembros del
Complejo Quebradagrande, el Metasedimentario y el Volcánico. El primero
de estos trazos es el que explica el levantamiento del Alto Tablazo respecto al
Bajo Tablazo y que pasa cercano al sector de ISA; el segundo, la falla que va
por Aguabonita, entre Java y El Alto del Caballo; el tercero y el cuarto, los
contactos que delimitan el cuerpo lábil de naturaleza ígnea
básica, extruido en medio de metasedimentitas entre la Siria y La
Violeta, e interpretado por Naranjo
y Ríos como un graben, y cuyo trazo luego avanza hacia las quiebras del
Billar y de Vélez apareciendo en ambos lugares como silleta de falla;
finalmente la Falla Chinchiná cuyo trazo cruza por el puente de
Cenicafé para avanzar hacia El Rosario.
MORFOLOGÍA Y GEOTECNIA
Las Formaciones
Manizales y Casabianca asimilables a un Conjunto Conglomerático, y en
especial la primera de ellas, le imprimen al paisaje de Manizales ciertas
características.
El Conjunto
Conglomerático se extiende como un
depósito de gran potencia sobre una gran depresión con
características de escalamiento
tectónico, a modo de valle localizado donde el drenaje principal
modifica su régimen torrencial en fluvial. De ahí que el conjunto
sea un abanico aluvial, de características
similares a los de Pereira y Armenia. El territorio urbano está
tectonizado y levantado hacia el occidente.
Fig. 6 a- Modelo de estructural en la cuenca
Norte o de la Olivares. Fuente: Eugenio Duque y Gonzalo Duque.
Fig. 6 b- Modelo estructural en la
cuenca Sur o del Chinchiná. Fuente: Eugenio Duque y Gonzalo Duque.
Yendo de oriente a occidente, gradualmente va
cambiando cada vez más, hacia
formas verticalizadas en medio de un drenaje que se estrecha en medio de
laderas en V con salientes visibles y
cauces más entallados a medida que se incrementa el potencial
gravitacional. Mientras descienden los cauces de la quebrada Olivares y el
río Chinchiná el territorio urbano de Manizales no lo hace, y los
de Chipre y Villa Kempis se levantan aún más.
Las cuestas elementales de Manizales pueden
quedar ubicadas en laderas de cualquiera de las unidades geológicas
señaladas:
- Las
localizadas en la Formación Manizales más verticales a causa de la mayor competencia de la roca,
rara vez presentan caída de bloques y en caso de lluvia intensa,
deslizamiento traslacional o de tipo planar.
- Las
asociadas a la Formación Casabianca, que están sobre la
saliente del terreno (Fig.
4), los presentan con mayor frecuencia y
del tipo rotacional, en especial cuando aparecen los suelos blancos o
cuando se saturan las vaguadas más cóncavas en las dos
direcciones, arriba de la saliente.
Las inestabilidades en el Complejo Quebradagrande surgen por el deterioro de las
laderas a partir de afloramientos de
naturaleza carbonosa o grafitosa ubicados en su base o en los niveles
inferiores del basamento, cuando estos se saturan o cuando aparecen saturados y
expuestos; además aparecen en las zonas de mayor fracturamiento
tectónico de esa unidad litológica, identificable por su color
negro, aspecto pizarroso y presencia de azufre.
Las Cenizas Volcánicas -tefras y tobas de la cobertura-, ofrecen estabilidad a las laderas, salvo cuando su basamento falla
o cuando se les expone a factores de erosión por sobrepastoreo, caminos
de arriería y entrega deficiente de aguas desde las vías o
concentración de escorrentías. Estos fragmentos
piroclásticos eruptivos que suavizan la topografía al depositarse
en capas que siguen las irregularidades y ondulaciones del terreno, y le dan un
especial aspecto aterciopelado cuando las laderas son pasturas, con las
eventuales irregularidades, escarpes o rizos que muestren, sirven en el
diagnóstico de las áreas erosionadas y las zonas inestables.
Para las conducciones
viales, las capas de cenizas en laderas de fuerte pendiente son más
delgadas y susceptibles a deslizamientos por lluvias, cuando ha avanzado el
invierno.
La Formación Manizales, presenta zonas
con distinta capacidad mecánica por variaciones de
consolidación, alteración, naturaleza y fábrica textural
de sus clastos. La cementación de la matriz, aunque más
incipiente, suele añadirle propiedades casi impermeables al material.
Esto unido al tectonismo local, explica las variaciones de estabilidad entre
laderas y taludes, como también la presencia de zonas más
degradables que otras a escala urbana, desde donde suelen caer bloques.
El ambiente torrencial
y eventualmente catastrófico de los eventos, explica el buen
empaquetamiento y alta densidad de bloques de esta Formación con
propensión a conformar un macizo clastosoportado, salvo cuando abundan
los finos. Para el anclaje de estructuras de contención este macizo
resulta competente.
De otro lado, la Formación Casabianca, en profundidad
presenta bloques aislados y alterados, y por lo tanto es una unidad matrosoportada en un suelo duro y que hacia la superficie
se va modificando, hasta alcanzar las características de suelo blando y
cohesivo que admite taludes casi verticales de mediana altura o de mayor
desarrollo cuando el suelo es más profundo. Como evidencia, en la banca
del ferrocarril aquellos, con 80 años de excavados, llegan hasta los
Para las
construcciones y vías las laderas asociadas a ciertos suelos expansivos
de esta unidad, son inestables. Estos conducen a situaciones como las que
aparecen en la Avenida Kevin Ángel entre Aguas de Manizales y San
Rafael.
Los parámetros geotécnicos suministrados por la prestigiosa empresa Aquaterra Ingenieros Consultores SA, correspondientes a muestras de la Formación Casabianca obtenidas en el estudio del Teatro Fundadores, y para el Complejo Quebradagrande, del estudio de la ladera sur de La Sultana, y que son de dos lugares diferentes de la ciudad, se presentan en la Tabla siguiente.
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Ensayo |
Promedio |
Mínimo |
Máximo |
|
Humedad natural -% |
34,13 |
10,70 |
176,6 |
|
Límite Líquido -% |
39,68 |
17,6 |
178,1 |
|
Límite Plástico -% |
27,02 |
13,9 |
67,8 |
|
Índice Plástico -% |
12,65 |
3,1 |
110,3 |
|
Compresión Inconfinada -t/m2 |
9,94 |
5,54 |
18,28 |
|
Peso Unitario Húmedo -t/m3 |
1,738 |
1,06 |
2,15 |
|
Cohesión t/m2 |
2,98 |
0,30 |
4,90 |
|
Ángulo de Fricción -grados |
31,92 |
28,16 |
35,67 |
|
Fuente: Estudio Geológico, Geotécnico e
Hidráulico de la Ladera Sur del Barrio La Sultana, Manizales.
Aquaterra Ingenieros Consultores SA. Manizales 2004. |
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Formación Casabianca. Observaciones en Fundadores
según Aquaterra. |
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Ensayo |
Promedio |
Mínimo |
Máximo |
|
Humedad natural -% |
88,3 |
51,9 |
128,9 |
|
Límite Líquido -% |
86,0 |
65,2 |
135,4 |
|
Límite Plástico -% |
40,9 |
37,2 |
45,0 |
|
Índice Plástico -% |
45,0 |
19,0 |
90,4 |
|
Índice de Liquidez -% |
0,9 |
0,8 |
0,9 |
|
Peso Unitario Húmedo -t/m3 |
1,715 |
1,609 |
1,821 |
|
Peso Unitario Seco -t/m3 |
1,036 |
0,874 |
1,198 |
|
Compresión Inconfinada -t/m2 |
21,22 |
13,86 |
28,57 |
|
Penetración Estándar -Golpes /pie |
17,0 |
15,0 |
19,0 |
|
Fuente: Estudio de Suelos para la Rehabilitación
Estructural del Teatro Fundadores. Aquaterra Ingenieros Consultores SA.
Manizales 2003. |
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Tablas
Los parámetros geotécnicos de los Suelos Residuales de Depósitos Conglomeráticos, en el sector de la Comuna 2 de Manizales hoy denominada Olivares -que son suelos de las Formaciones Casabianca y Manizales-, y también los parámetros de las cenizas volcánicas consolidadas y no consolidadas -que en su orden son las tobas y tefras de la cobertura-, se presentan en la Tabla siguiente, y han sido tomados todos ellos de un artículo de Corpocaldas presentado el 2004 en la Revista de los 48 años de la SCIA en Manizales, firmado por la Dirección de la entidad ambiental.
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Tabla 1 c. Tomada de Francisco José Cruz Prada. Relaciones Lluvias
Deslizamientos en la Ciudad de Manizales- Revista SCIA 48 años.
Manizales 2004.
El Complejo Quebradagrande es el basamento de Manizales y está compuesto
por dos miembros: el miembro metasedimentario y el de origen volcánico.
El miembro metasedimentario presenta
propiedades geomorfológicas y geotécnicas de un doble
carácter, las afines a las sedimentitas y las propias de las
metamorfitas de bajo grado. Por la vía sedimentaria, los estratos de
este primer miembro presentan fuerte inclinación, plegamiento y
fracturamiento. Los contactos estratigráficos de limolitas, arcillolitas
y lutitas, son difícilmente identificables. Esta unidad metasedimentaria
presenta capas plásticas como las tres anteriores, que son las
predominantes, y otras rígidas como los chert y algunas lutitas de
composición silícea. Además, entre estas capas aparecen
otras rápidamente alterables de composición carbonosa, y unas
más de características frágiles: las de cuarzo lechoso
asociado a magmatismo residual. La permeabilidad de la unidad sedimentaria
varía localmente y está condicionada por la porosidad secundaria.
El otro componente del
Complejo Quebradagrande, el miembro de
origen volcánico, está constituido por lavas básicas de ambiente oceánico. Estas lavas
afloran en el cauce de la Quebrada Olivares y en la vía a Neira, y sus
propiedades son las mejores cuando el macizo está sano como en el primer
caso; pero en zonas con tectonismo se afecta notablemente tal como se observa
en la cantera de la salida a Neira, ubicada pocos km
abajo del viejo Puente Olivares.
Finalmente, para una mejor
caracterización geotécnica, de conformidad con los resultados del
trabajo de túneles que se efectuó en el marco del trabajo de
INGESAM para Aguas Manizales, en 2006, los
macizos ya clasificados presentan las siguientes características
generales:
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RQD
estimado |
Q
de Barton |
Valoración
de Bieniawski - Categoría |
Denominación |
|
F. Manizales |
60% |
0,825 |
(60)
– III (frontera con II) |
De
regular a buena |
|
F. Casabianca |
6% |
0,002 |
(10)
– V |
Muy
mala |
|
C. Quebradagrande |
30% |
0,011 |
(22)–
IV (de rango inferior) |
Mala
cercana a muy mala |
Tabla 2. Resultados
obtenidos para clasificar las rocas de los macizos estudiados: Índice de
calidad de roca RQD, Índice de Calidad de Túneles Q del NGI y
clasificación del CSIR según Bieniawski. G. Duque y E. Duque,
2006.
Los parámetros que influyen
en la inestabilidad del suelo se relacionan con el agua, el material, la
geometría del terreno, y las situaciones del ambiente (fuerzas,
procesos, etc). Los parámetros son:
- Tipo de material:
roca, capa alterada y cobertura.
- Pendiente: gradiente,
forma y longitud.
- Condiciones
hidrológicas: infiltración, permeabilidad, NAF, cantidad de agua.
- Procesos
morfológicos: erosión fluvial e hídrica, movimientos
masales.
- Parámetros
externos: distribución de la pluviosidad, es decir, relación
(intensidad/período), sismicidad, vulcanismo.
Pero también es
verdad que las laderas (cuestas naturales) han sido transformadas en taludes
por los modelados de la actividad antrópica y que con la
expansión de la frontera agrícola, por prácticas
deficientes en el uso y manejo del suelo, se han producido el descontrol
hídrico y pluviométrico, la erosión y la
deserfiticación de los suelos andinos.
El movimiento de masas
ocurre cuando el esfuerzo cortante
supera la resistencia al corte del suelo, lo que se da cuando ocurre al
menos una de estas situaciones:
a)
Al incrementarse el esfuerzo cortante (sismos). Aquí se incrementan las
fuerzas actuantes.
b)
Al caer la resistencia al corte del suelo (saturación). Esto reduce las
fuerzas resistentes del suelo.
Para evaluar
acertadamente un evento de movimiento de suelos, deben responderse las
preguntas básicas.
¿Qué
pasó?... Mecanismo
¿Qué
lo causó?... Causa
¿Continuará?...
Estabilidad actual
¿Qué
hacer?... Prevención y corrección
¿Ocurrirá
en otro lado?... Predicción espacial
¿Cuándo
ocurrirá?... Predicción temporal
¿Es
evitable?... Causa
Para lograr una
evaluación exitosa, que conduzca a resultados concretos y útiles.
1º
Secuencia de eventos: testigos,
instrumentos, mecanismos, volumen, energía, causas, signos.
2º
Condiciones ambientales: averiguar
las causas y hacer estimativos espacio-temporales sobre la ocurrencia y
extensión de los eventos. Utilizar datos meteorológicos,
sismológicos y registrar si se dieron cambios previos en áreas
aledañas como construcciones, riegos, explosiones, deforestación,
roturas de líneas con líquidos, sobre cargas, interrupción
de drenajes o cultivos.
3º
Inspección detallada de
morfología y estado de áreas aledañas y del deslizamiento:
grietas, flujos de agua, obras, edificaciones, cultivos.
4º
Análisis adicional.
5º
Plan de manejo y control e instrumentación, ,
según obras decididas.
6º
Evaluación de las consecuencias
y Abandono del sitio.
Si bien la causa real de
un movimiento de masas es casi un problema que se resuelve a posteriori, los
factores contribuyentes pueden ser más visibles que la causa real o que
el detonante del problema.
- Causas intrínsecas: suelen ser naturales y se relacionan con el
agua subterránea, material, tectónica, topografía abrupta,
etc.
- Causas detonantes: pueden ser naturales como la lluvia, el sismo,
la erosión, o artificiales como cortes, deforestación, etc.
-
Causas contribuyentes: similares a
las causas detonantes pero que simplemente anticipan el evento.
-
Las medidas: pueden ser preventivas
o correctivas, según prevengan la ocurrencia del evento o corrijan los
efectos por él ocasionados
Los
detonantes:
Como detonantes de los
deslizamientos se asumirán dos fenómenos: Las lluvias y los sismos.
Los sismos
actuarán con mayor acierto afectando por amplificación los
depósitos de cenizas volcánicas de potencia significativa
-mayores de 10 m-, mientras las lluvias lo harán sobre las capas de ese
suelo donde el espesor es escaso -menores de 10 m-.
Pero para la
ocurrencia de los deslizamientos de las capas de ceniza la pendiente será un factor decisivo, y también una
condicionante. En caso de sismos, la topografía
interviene incrementando la frecuencia o el período de las excitaciones.
Para el caso de lluvias, en las laderas empinadas, cóncavas y extensas, sin vegetación arbórea densa, la saturación favorecida por la geometría de la ladera después de intensas lluvias y la falta de sistemas radicales profundos que interfieran la superficie de falla ubicada en el inferior del depósito permeable saturado, favorecen la ocurrencia de los deslizamientos.
Sismos
En cuanto a la amenaza sísmica, el Eje Cafetero posee dos fuentes de singular importancia, las fallas y la zona de subducción.
El Sistema de Fallas Romeral y otras Fallas,
como la Palestina y el sistema Cauca-Patía, generan sismos superficiales
como los del Huila 1997, Popayán 1983 y Quindío 1999. Romeral es
la fuente cercana y de más relevancia, con eventos de magnitud 6 e
intensidades VII a VIII.
La Zona de Subducción y el Plano de
Benioff generan sismos profundos como los del Eje Cafetero en los años
1962, 1979 y 1995. El alcance es del orden regional y los sismos son de
magnitud 7 e intensidad VI a VII.
La base histórica
de la amenaza sísmica muestra que el 65 % de los eventos son de Romeral,
el 28% de Benioff y la Zona de Subducción, y el 7% de otras fallas como
la de Palestina, asociada al Complejo Volcánico del Ruiz.
En virtud de la
historia sísmica registrada en el país, en el Código
Colombiano de Construcciones Sismorresistentes CCCS, Ley 400 de 1997 y Decreto 33 de 1998, se ha considerado la región en alto riesgo y se le
ha asignado una aceleración de
0,25g para efectos de diseño,cuyo
espectro es el de la Zona C en la Fig.
7 c.
Respecto a la
amplificación, se tiene esta comparación a 112 km del foco y en tres lugares de Manizales, establecida a
partir de registros de aceleración máxima para la componente EW
durante el Sismo de Risaralda de 1995:
·
En
dos suelos de topografía semiplana los valores fueron 206 y 117 cm/seg2.
·
En
una roca de la planta de Gallinazo, 17 cm/seg2.
Esto es, la fuerza
medida se redujo varias veces como consecuencia de la calidad del piso.
Otro ejemplo; en el
sismo del Quindío 1999, la aceleración medida en Armenia a
·
En
suelos blandos y en topografía plana de Armenia, la aceleración
ha alcanzado 0,59g.
·
En
el conglomerado de una bocatoma de Armenia, la aceleración registrada
fue 0,09g.
Esto es, respecto a un
depósito blando de

Fig. 7 a- Magnitud de la fuerza
sísmica por amplificación del suelo en caso de terremoto, y
Espesores de suelos en la ciudad. CIMOC.
Los datos para ambos
ejemplos, al igual que estas imágenes y otros conceptos dados en este
documento, se han obtenido del estudio Microzonificación Sísmica
de la Ciudad de Manizales, CIMOC -Alcaldía de Manizales. 2002.
El sismo de trabajo
depende del período de retorno, y éste a su turno se relaciona
con la vida útil de las obras, la cual depende también de su
naturaleza, función social y nivel de desarrollo económico de la
comunidad.
Se recuerda que los
investigadores del anterior estudio del CIMOC han sugerido diseñar las
obras regulares de la Ciudad para una vida útil de 50 años, y recomendado un período de retorno
de 475 años para la amenaza sísmica, y que entre ellos
participaron expertos como O. D. Cardona, J. E. Hurtado, S. D. Prieto, W. L.
Estrada y J. D. Arango, todos conocedores del medio ecosistémico y del
contexto de Manizales.
Ahora bien: el asunto
trae implicaciones donde la amplificación es severa, para prevenir el
diseño de estructuras vulnerables o limitar su uso, y en consecuencia
esto sobre suelos blandos y en lo alto de las laderas a causa del efecto
topográfico.
Con el evento de
trabajo que se asume, el de 475 años, la aceleración
máxima esperada en un punto del basamento de la ciudad, varía de
acuerdo a la fuente que lo produce y su distancia a ella; pero esa fuerza se
amplificará, reduciéndose la frecuencia e incrementándose
la amplitud de la excitación, según la topografía,
geometría y rigidez del suelo depositado o formado sobre el basamento
del lugar considerado, quien le transmite las oscilaciones profundas.
El estudio del CIMOC
estimó además de la fuerza máxima, la duración de
la fase intensa de la excitación en el basamento, así:
·
Fuente Romeral, para una distancia de 20km y una
magnitud de 6,2: la aceleración máxima 0,18g y duración de
la fase intensa 15 seg.
·
Fuentes regionales, más lejanas y profundas y
con sismos magnitud 7,0: aceleración máxima 0,15g y
duración de la fase intensa 45 seg.
Ahora, el espectro de
la roca base es uno y el de los suelos otro, lo que supone ajustar los
diseños a las variaciones locales de la amenaza, usando los criterios de
la zonificación del CIMOC, previniendo la resonancia entre estructura y
suelo, y atendiendo la topografía del lugar.
La velocidad de la onda en el basamento, Vs, se asume de 1500 m/seg, valor que interesa para el
módulo de cortante Gs=ρVs2
donde ρ es la densidad del medio rocoso. Multiplicada ésta por la
gravedad, se obtiene el peso unitario PU. Los PU en t/m3, para el CIMOC,
varían así:
·
En
cenizas
·
En
la F. Casabianca de
·
En
la F. Manizales de
Entonces, con el
máximo módulo de cortante, el Gs máx obtenido midiendo las velocidades de la onda de
corte Vs, los valores medios de los períodos
fundamentales de los suelos según las diferentes fuentes sísmicas
están entre 0,47 y 0,56 seg.
Para suelos
arcillosos, la degradación del módulo de cortante Gs va de la mano con el Índice de Liquidez
(relación agua-plasticidad) cuya variación en profundidad se da
conforme cambia el origen del depósito; aquí los períodos
fundamentales obtenidos para el conjunto de fuentes sísmicas, variaron
entre 0,47 y 0,6 seg.
También se
consideró por CIMOC el espesor del depósito de suelo blando
considerando espesores de 5, 10, 20 y
Fig. 7 b- Zonificación
de Manizales según CIMOC. Verde para cenizas;
Amarillo para llenos. Mostaza para Casabianca; Marrón para la F.
Manizales; Rojo para el C Quebradagrande; y Negro para los aluviones
cuaternarios del Chinchiná y el drenaje mayor de la Olivares. Con
números algunos sitios de interés. Fuente: Microzonificación
de Manizales. CIMOC. 2002 (Adaptado)
La microzonificación de la ciudad concluye identificando 6 zonas,
quedando:
Las Cenizas volcánicas como la Zona I
Los Rellenos como la Zona II
La F. Manizales como la Zona III.
La F. Casabianca como la Zona IV.
El C Quebradagrande como la Zona V
Depósitos competentes aislados Zona VI
Luego por razones
prácticas éstas se simplifican y únicamente se definen 3
Zonas, así:
Zona A para Cenizas que eran la Zona I
Zona B para llenos que eran la Zona II
Zona C, para las Zonas III, IV, V, y VI

Fig. 7 c - Espectros de diseño para
Manizales, según CIMOC. Los tres espectros son: el superior para la Zona
A, el intermedio para la Zona B y
el inferior para la Zona C.
Finalmente, para pasar de las superficies planas y horizontales
a las laderas, el factor de amplificación por efectos geométricos
y topográficos (F Top), que procede
en las zonas cercanas a los taludes ubicadas a menos de 2 veces el espesor H
del depósito de suelo blando, o a menos de 60m de su borde; está
dado por las siguientes expresiones:
Para TTop
= 1,5 T*
Y
Para T> T* se aplica F Top =
1+0,5 (T*/T) 1,5
Siendo T* = 4H/Vs
Donde se
ha considerado, H en metros; Vs = 250
m/seg; y T en segundos.
En
general, según las consideraciones aquí presentadas que son del
CIMOC, el período de la onda
sísmica en lo alto laderas y cerca de sus coronas, sufre una amplificación adicional del 50%.
Lluvias
Según Andrés Eduardo Rubio y Juan Pablo Trujillo, al evaluar la
relación lluvia -deslizamiento en el área de Manizales, aparecen
dos trabajos de interés: uno, el de Juan David Arango Gartner, titulado "Relaciones Lluvias –
Deslizamientos y Zonificación Geotécnica en la comuna dos de la
ciudad de Manizales", y otro el de Mark T.
Terlien titulado Modeling spatial
and temporal variations in rainfall triggered landslides".
Los valores de
precipitación asociada a deslizamientos en Manizales, según
Arango (2000), se da para un periodo de lluvias acumulado de 30 días,
con una precipitación igual o mayor a
Rubio y Trujillo
estudiaron la serie histórica de precipitaciones desde el año
1956 hasta el 2003 con el fin de determinar el número eventos de esta
magnitud con capacidad de afectación. De acuerdo a lo sugerido por
Arango, de un total de 17503 periodos acumulados de 30 días, se encontraron
6180 intervalos de recurrencia que exceden

Fig. 8- Isoyetas en mm mensuales, para Octubre (Izq)
y Julio (Der), en la cuenca del río
Chinchiná. Los valores: azul claro 270 mm;
verde oscuro 250 mm habano 170mm amarillo
150 mm, rosado 90 mm y rojo
70 mm. Fundación
Profesional para el Manejo Integral del Agua, Proagua (2005).
Las isoyetas mensuales
de la cuenca media del río Chinchiná, como las de figura
anterior, muestran que la precipitación media en el sector de Chipre es
superior a la de Sancancio. Para los
meses más lluviosos, el promedio alcanza valores entre 270 y 210 mm; para los meses más secos, el promedio
varía desde 140 mm hasta 80 mm. Se recuerda
que en caso de “El
Niño”, las temporadas de invierno y verano resultan
más secas y en caso de “La Niña”, ambas resultan
más húmedas.
|
|
Enero |
Abril |
Julio |
Octubre |
|
Chipre |
140 mm |
230 mm |
100 mm |
270 mm |
|
Sancancio |
100 mm |
210 mm |
80 mm |
220 mm |
Tabla. 3 Precipitación en los meses
más húmedos y más secos, en dos lugares de Manizales.
Fuente Proagua.
Lo anterior se ha
transformado en una herramienta que se aplica en la ciudad, gracias al establecimiento
de una red de monitoreo de lluvias. Después de Octubre y de Abril que
son los meses más lluviosos del año, cuando las lluvias
acumuladas de los últimos 30 días alcanzan los niveles críticos de 200 y
Esta evaluación facilita comparar
alternativas de ocupación, diseñar obras de protección,
adecuar diseños y establecer planes para manejo y mitigación de
riesgos.
Debe advertirse que si
bien resulta factible determinar la extensión espacial de la amenaza por
deslizamientos, no resulta fácil evaluar la probabilidad de ocurrencia
de un evento con determinadas características y en un determinado
período de tiempo. De ahí
que la amenaza de deslizamiento frecuentemente
se presente como la susceptibilidad a
deslizamientos (Brabb, 1985).
En este caso, para un
estudio de la amenaza, de manera similar a como se maneja el concepto de
áreas inundables, la susceptibilidad a deslizamientos sólo
identifica las áreas potencialmente afectables, sin aludir a un
período de tiempo durante el cual podría ocurrir un evento con
una magnitud dada.
Pero los
deslizamientos también pueden tener como evento detonante los sismos.
Mientras las capas delgadas de cenizas sobre
el basamento impermeable resultan
más afectadas por las lluvias intensas que las capas de mayor potencia;
ocurre lo contrario con los sismos, a causa de la amplificación.
También se
puede considerar el efecto de la lluvia y los sismos, simultáneamente,
sobre la estabilidad de las cenizas: las pumitas pueden almacenar agua en su
estructura intergranular e intragranular.
Las capas de tefra de la región cuentan horizontes importantes de lapilli con baja sinterización causada por el calor de
deposición. Cuando el material se satura y sobreviene el sismo, en zonas
inclinadas, la resistencia al cortante puede ser superada a nivel de la
superficie de falla. La masa colapsa y se destruye su fábrica textural
originándose un flujo donde la
proporción de agua y sólidos varía entre el 40% y 60%,
dependiendo de la pendiente del canal.
Según Fernando
Sánchez en comunicación verbal (Sep. 2006), al examinar la
estabilidad de los depósitos de las cenizas volcánicas sobre la
Formación Casabianca, utilizando métodos determinísticos y
probabilísticos, se encuentra una
baja estabilidad de los llenos no confinados, especialmente en las zonas de
alta pendiente donde aparecen cicatrices de deslizamiento. El investigador
subraya cómo en los años 94, 95 y 96 se desencadenó
fuertes precipitaciones donde la situación involucra el comportamiento
de la Formación Casabianca. Considera también, al examinar los
hundimientos en la microcuenca de la quebrada San Luís, el control
estructural causado por el sistema de fallas locales (Ver Fig. 5) y la vulnerabilidad de la cubierta
piroclástica a los procesos denudativos, es decir a la erosión y
a los movimientos en masa. Menciona la
socavación de los piroclastos en los bordes de la quebrada y los
movimientos rotacionales sobre esa cubierta y sobre la Formación
Casabianca; además observa la presencia de fallas planares en
depósitos piroclásticos, Casabianca, y la Formación Manizales.
Ahora, durante las lluvias torrenciales de marzo de 2003,
los eventos dominantes fueron deslizamientos superficiales planares en laderas
de fuerte pendiente, casi siempre desprovistas de vegetación
arbórea e incluso arbustiva. Esto ocurrió en las laderas del sector occidental desde El Carmen, continuando por Chipre y llegando hasta Villapilar por el costado norte.
Proagua en su estudio para Corpocaldas, titulado
"Caracterización climatológica, hidrológica e
hidráulica de la cuenca del río Chinchiná describe la
cuenca media de este cauce, la que coincide con la zona de interés para
este estudio.
Al respecto dice "Zona media de la cuenca: Esta zona de
estudio inicia consecutivamente donde termina la zona alta en la bocatoma de
Sancancio y termina en la bocatoma Montevideo (CHEC), tiene un área de299.87 km2. En esta parte de la cuenca se encuentran las microcuencas de las
quebradas San Juan, San Miguel, El Arroyo, La Floresta, El Molino y la cuenca
de su principal tributario el río Claro…”; y añade que
existen unas cuencas de quebradas que considera “descoles de aguas
residuales de los municipio de Manizales y Villamaría y pequeños
afluentes directos los cuales tienen un área de drenaje de 18.87
km2” ; además dice que “ la longitud del cauce del
río Chinchiná en la zona media de la cuenca es aproximadamente
Al calcular caudales máximos y mínimos,
Proagua observa que la tendencia en los caudales mínimos contra el
período de retorno es decreciente, contraria de lo que sucede para los
caudales máximos.
Aplica el método de Gumbel
para estimar los caudales máximos y mínimos en las estaciones
hidrométricas Chupaderos,
Sancancio, Montevideo y El Retiro, todas sobre el río
Chinchiná, que cuentan con un periodo de registro histórico. Los
resultados hallados para periodos de retorno de 5, 10, 15, 20, 25, 30, 50 y 100
años, en las tres primeras, son:
|
Periodo de retorno en años |
||||||||
|
Estación |
5 |
10 |
15 |
20 |
25 |
30 |
50 |
100 |
|
Chupaderos |
29.557 |
34.382 |
37.103 |
39.009 |
40.477 |
41.671 |
44.999 |
49.487 |
|
Sancancio |
40.429 |
52.755 |
59.708 |
64.577 |
68.328 |
71.378 |
79.880 |
91.348 |
|
Montevideo |
157.942 |
210.748 |
240.540 |
261.400 |
277.468 |
290.539 |
326.964 |
376.096 |
Tabla 4 a. Caudales máximos en (m3/s)
para las 3 estaciones hidrométricas del río Chinchiná en
la zona de estudio.
|
Estación |
Periodo
de retorno en años |
|||||||
|
2 |
5 |
10 |
13 |
15 |
17 |
20 |
21 |
|
|
Chupaderos |
1.210 |
0.067 |
--- |
--- |
--- |
--- |
--- |
--- |
|
Sancancio |
2.740 |
1.338 |
0.410 |
0.070 |
--- |
--- |
--- |
--- |
|
Montevideo |
7.854 |
4.516 |
2.307 |
1.497 |
1.060 |
0.187 |
0.187 |
0.040 |
Tabla 4 b. Caudales mínimos en (m3/s) para
las 3 estaciones hidrométricas del río Chinchiná en la
zona de estudio.
Se puede observar que para
los caudales mínimos registrados en las estaciones hidrométricas
de igual forma que para los máximos la estación que registra los
caudales más altos en los periodos de retorno es la estación de
Montevideo. Según Proagua la estación Montevideo es la que mayor
periodo de ocurrencia alcanza debido a los altos valores de caudales
mínimos registrados en la estación, y contrario a esto los
registros mínimos en las demás estaciones no alcanzan para
obtener caudales en otros periodos de retorno diferentes a los anotados.
Proagua también señala en las Conclusiones y
Recomendaciones, que "El río Chinchiná por ser un río
de montaña de gran pendiente y al momento de presentarse un evento extremo
hace que las condiciones del lecho y la de sus orillas cambien". Agrega
además que "Se requiere por parte de la entidades encargadas de la planificación y gestión del
recurso hídrico de la región, que se planteen estudios
continuos que permitan alcanzar un mejor
conocimiento del río y su cuenca, las características
geomorfológicas, del régimen de caudales, la geometría
hidráulica del cauce y el transporte de sedimentos".
ESTUDIO DEL FACTOR TIEMPO
La presencia de zonas inestables en la ciudad de Manizales
es muy común y se debe a varios factores, entre ellos: la ubicación geográfica, la
topografía, las características geológico –
estructurales, el clima (lluvias) y el uso del suelo.
Por la topografía
escarpada de la ciudad y la limitación de espacios disponibles, es
evidente la necesidad de adecuar el terreno mediante modelados intensos para la
construcción de áreas de expansión urbana recurriendo al
desarrollo y a la adecuación de tecnologías apropiadas; pero
igualmente las prácticas constructivas deficientes, la presión
antrópica indebida sobre las frágiles laderas y el descontrol
hídrico y pluviométrico, han generado inestabilidad.
Para conocer la frecuencia y distribución de los
eventos en las dimensiones espacial y temporal en la ciudad de Manizales, se
realizó la revisión bibliográfica de algunos trabajos
sobre la presencia de deslizamientos efectuados por investigadores sobre la
materia, como Anne Catherine Chardón y Juan
David Arango Gartner, además de dos trabajos
de grado que reportan la ocurrencia de deslizamientos presentados en las
Carreteras: Manizales- Chinchiná y Manizales- La Pintada, centrando la
atención en la zona de estudio que nos ocupa.
Anne Catherine
Chardón en su trabajo doctoral titulado "Un enfoque
geográfico de la vulnerabilidad en zonas urbanas expuestas a amenazas
naturales". El ejemplo andino de Manizales, Colombia, realizó un
estudio de los desastres por barrio, entre 1.960 y 1.993, donde la
mayoría de los eventos corresponde a deslizamientos. Durante ese periodo
de 33 años, encontró registros de 350 desastres
coincidiendo principalmente con las épocas de mayores lluvias, y de
ellos el 60% de los eventos ocurridos en 12 barrios marginales, entre ellos o
principalmente los de las y los ubicados sobre rellenos para la
construcción de vivienda popular.

Fig. 9- Barrios en las frágiles
laderas de Manizales: la convergencia de almenaza y la vulnerabilidad.
Al examinar y recopilar la información de las
áreas urbanas, en este trabajo, Chardón ha centrado la
atención, principalmente, en que los
eventos en la ciudad de Manizales, aparecen asociados a los barrios de estratos
bajos y señala que estas comunidades que habitan las zonas de mayor
susceptibilidad a los procesos denudativos, debido a las características
del entorno en que se encuentran, resultan ubicadas en zonas expuestas a
amenazas de deslizamientos.
Arango, en su Tesis titulada "Relaciones lluvias
– deslizamientos y zonificación geotécnica en la comuna dos
de la ciudad de Manizales", después de recopilar la
información de 318 deslizamientos ocurridos en 38 años
no consecutivos, entre los años 1.960 y 1.998, encuentra que
el 41% de los eventos se dan en mayo y noviembre y el 31% en octubre y
noviembre; pudo establecer dos mecanismos de falla típicos en la zona de
estudio: deslizamientos ocasionados por la saturación de los estratos
superficiales de suelo y deslizamientos ocasionados por la existencia de
niveles freáticos "colgados". Al observar la relación
de la magnitud y las consecuencias de los deslizamientos encuentra que son
leves el 34.6%, menores el 18.6% y desastrosos el 15.4%. Observa además
que la ocurrencia de los deslizamientos
concentrada en Galán 41.8% y La Avanzada 26.4%, está
relacionada con el área total y las pendientes de los diferentes barrios. Sobre geología y
geomorfología afirma que en la zona de estudio son factores que
determinan directamente su estabilidad, en especial suelos orgánicos y
materiales de relleno, y entre los segundos señala los de cauces
más potentes y los de laderas menos potentes, acusando como causa
directa de la inestabilidad la baja la resistencia al corte de estos
materiales.
Sobre las lluvias: según Arango, al considerar como
precipitaciones máximas diarias las superiores a 60 –
Al relacionar lluvias – niveles freáticos – deslizamientos, señala que "En términos generales, se observa una aceptable relación entre el valor de las precipitaciones totales anuales y el número de deslizamientos ocurridos". Y deduce para el caso que "las lluvias diarias por sí solas o antecedentes de pocos días, no tienen mucha importancia en la generación de los deslizamientos; parece que el factor determinante son las lluvias antecedentes de muchos días".
Al final añade: "Es importante anotar que un gran porcentaje del área de estudio presenta estabilidad crítica".
Hasta aquí es bueno concluir diciendo que la susceptibilidad parece entonces estar asociada a la litología presente, al tipo de pendiente y a la precipitación más intensa después de avanzar el invierno, lo que se suma al mal uso del suelo explicado por prácticas incipientes de modelado para la construcción de las viviendas, como son la adecuación del terreno por medio de rellenos sin la adecuación de los materiales, cauces y drenajes, cuando no a los cortes de las frágiles laderas sin obras de refuerzo y a los vertimientos indebidos de aguas lluvias y servidas.

Fig. 10-
Distribución espacial de los deslizamientos durante 38 años en
Manizales. Fuente, Cristina Murillo, Gonzalo Duque, et Al.
Del examen conjunto de estos trabajos de Juan David Arango Gartner, Anne Catherine Chardon y otros datos confiables reportados dentro del
mismo período por el investigador Fernando González, y
después de recopilar, revisar y comparar la información obtenida
de los deslizamientos ocurridos en la ciudad de Manizales en un periodo de 38
años -entre 1.960 y 1.998-,
se concluye que se reportaron 1.314 deslizamientos y de ellos 508 sucedieron en 62 barrios de la
ciudad. Los barrios con mayor
número de eventos ordenados por su número y con diez o más de diez deslizamientos, fueron: Galán
(26.4 %), La Avanzada (16.1%), Estrada (10.8 %), Marmato (5.7 %), Asís
(4.9 %), San Ignacio (4.7 %), Los Alcázares (4.5 %), El Carmen (2.0 %),
Fátima (2.0 %) y Uribe (2.0 %).
Relación de ocurrencia de deslizamientos por año:
En el año de 1.993
ocurrieron 52 deslizamientos, lo que representa el 10.2 % del total de los
eventos, mientras los años 1.968, 1.972, 1.973 y 1.997 registraron un
sólo evento, para el 0.2 %.
Los años que mayor cantidad de deslizamientos presentaron,
ordenados de mayor a menor número, se muestran a continuación:
|
N°
DESLIZAMIENTOS |
|
|
1.993 |
52 |
|
1.984 |
44 |
|
1.982 |
42 |
|
1.969 |
41 |
|
1.981 |
37 |
|
1.971 |
28 |
|
1.988 |
26 |
|
1.994 |
21 |
|
1.989 |
17 |
|
1.967 |
15 |
|
1.995 |
15 |
Tabla 5 a. Años con mayor número de
deslizamientos
Los años secos que son igualmente los de menor número de deslizamientos, son los siguientes:
|
AÑOS |
N°
DESLIZAMIENTOS |
|
1.968, 1.972, 1.973 y 1.997 |
1 |
|
1.961 y 1.975 |
2 |
|
1.976, 1.977 y 1.980 |
3 |
|
1.978, 1.979, 1.987 y 1.991 |
4 |
|
1.983 y 1.992 |
5 |
Tabla 5 b. Año con menos deslizamientos
Pero debe
señalarse que en el año 2003 hubo alrededor de 300 eventos,
ocurridos en los meses de Marzo, Junio y Noviembre, y que el día de mayor número de
eventos, sin antecedente histórico alguno en la ciudad, fue el de la
noche entre el 18 y 19 de Marzo de 2003 con cerca de 150 eventos, que son la
mitad de los ocurridos ese mismo año.
SUSCEPTIBILIDAD A LOS DESLIZAMIENTOS
Para identificar
las zonas más susceptibles a movimientos de masa, como factor
determinante de la inestabilidad del suelo, se recurre a una metodología adaptada a partir de
una propuesta del Observatorio Sismológico del Sur-Occidente Colombiano-
OSSO-, titulada "Modelo de susceptibilidad a movimientos de masa en el Eje
Cafetero", elaborada por V. Aguilar y D. Mendoza, dirigida por
Andrés Velásquez, y que aparece publicada en:
www.osso.univalle.edu.co/doc/tesis/2002/aproximacion/modelo.pdf
En la cual se utilizan
a modo de determinantes tres variables: como factor geomorfológico, las
pendientes del terreno; como factor geológico- estructural, la
geología; y como factor climático, la humedad obtenida a partir
de isoyetas.
Aunque el modelo de
susceptibilidad del OSSO se ha elaborado sobre unos escenarios de gran
tamaño, cubriendo zonas del norte del Valle y Quindío que llegan
casi a 2400 km2 para definir las variables cartografiadas a escala 1: 100.000,
y contrastarlo con un modelo digital que proviene del inventario de las zonas
con huellas de movimientos de masa correspondiente al mismo territorio, en este estudio para Manizales que se
extiende sobre unos 20 km2 y por lo tanto que toma información a
escala de mayor detalle, se incorporará esa última variable
independiente, la rugosidad y zonas con marcas de erosión, a las del
propio modelo para calificar la mayor o menor susceptibilidad a los movimientos
de masa. También se discriminarán suelos blandos con espesores
que causen amplificación sísmica.
Los prestigiosos
investigadores del OSSO afirman que las tres variables consideradas, pendientes (P), geología (G) y
humedad (H), son factores suficientes para determinar la susceptibilidad a
los movimientos de masa (S), mediante la expresión S = P x G x H. Citan varios trabajos e investigaciones al respecto,
donde cada uno difiere en las cuantías y rangos con los que se califica
o diferencia cada segmento del territorio.
Es justo en este punto
en el que se ha decidido para este estudio, hacer la primera adaptación
al trabajar las variables de modo más continuo, con el propósito
de asimilar las mayores posibilidades de la información y escala
disponibles, ambas con mejor resolución, y de la siguiente forma:


Fig. 11 a.- Modelo digitalizado delrelieve de Manizales: laderas del norte en la Q.
Olivares, y laderas del sur en el
R. Chinchiná. Fuente, Fuente
INGESAM & Aguas Manizales. 2006.
Para las Pendientes P en la parte gráfica
se discriminará el terreno en 5 rangos de 15 en 15 %, desde menos del
15% hasta mayores del 75%. Ver Fig. 7 a.
En el modelo de susceptibilidad, más adelante, los
cálculos se harán únicamente con tres rangos, lo que suele ser de
común uso.
Para la Geología G, el total de las
diferentes unidades geológicas que contiene la estratigrafía del
denominado Terreno Cauca-Romeral: formaciones, grupos y complejos, así
como los lineamientos estructurales de naturaleza tectónica asignándoles
un ancho de
Para la Amplificación A, las zonas de
depósitos de suelos amplias y con espesores que superen los


Fig. 11 b- Corredores de fallas y
microcuencas en los sectores rur-urbanos de
Manizales: laderas del Norte (Izq) y laderas del Sur (Der) de
la ciudad. Fuente INGESAM & Aguas
Manizales.
Para la Humedad H, se utilizan las isoyetas
promedio para el mes de octubre, el más lluvioso del año en la
cuenca del Chinchiná. No se hará uso isoyetas para promedios anuales
de lluvias. Ver Fig. 8 y fondos a color en la Fig. 11 a y la Fig. 11 b.


Fig.11 c- Mapas de pendientes. En verde
claro y amarillo, pendientes suaves;
en azul y morado pendientes fuertes. Laderas del Norte (Izq) y del Sur (Der).
Según INGESAM & Aguas Manizales.
La Rugosidad que
pone en evidencia la pérdida de la textura aterciopelada que le imprimen
las cenizas volcánicas a nuestras laderas, se obtiene de la
observación de fotografías aéreas con escalas mayores que
1:10.000 y de la textura de las curvas de nivel con intervalo de
Las Fallas F: se anexa
este factor incluyendo los corredores de
falla que se muestran de color anaranjado en la Fig. 11, de la misma forma
como se hace con las zonas de rugosidad.
La Susceptibilidad S será estimada
en función de los factores de inestabilidad, mediante la siguiente
expresión:
S= PxGxHxRxAxF
Donde:
S, es la
Susceptibilidad a
las amenazas consideradas, y que se relacionan con los movimientos de masa.
P, la Pendiente, que se valorará con tres
rangos, siendo las marcas de intervalo 30% y 75%.
G, la
Geología,
factor que se extiende al incorporar como factor la amplificación, A.
Los tres rangos se establecerán según se trate de suelos, regolitos y saprolitos, de rocas muy blandas, y de rocas al
menos medianamente competentes.
H, la Humedad, valorada a partir de las isoyetas
de octubre, donde se establecen tres rangos con marcas de intervalos en 220 y
R, la Rugosidad, factor que considera los
depósitos visiblemente importantes que se encuentran ubicados en las
partes altas de las laderas.
F, el Fallamiento, es un factor que se define
considerando afectado un corredor de
Los pesos con los cuales se valorarán los 4 factores principales: Pendiente, Geología, Humedad y Rugosidad, y dos adicionales: Amplificación y Fallamiento, como componentes para estimar la Susceptibilidad a los movimientos de masas y otros fenómenos afines, son los que a continuación se presentan.
|
|
Parametrización
de rangos |
||
|
Pendiene P: |
PA: Más de 75% |
PM: |
PB: Menos de 30% |
|
Geología
G |
GA: Llenos, cenizas, aluviones sueltos, coluviones, F
Casabianca, Depósitos de Escombros. |
GM: Metasedimentos del C, Quebradagrande. |
GB: F Manizales, aluviones cementados e Ígneas
masivas (Lavas y Gabros, p.e.). |
|
Humedad
H |
HA: Mayor que 250 |
HM: |
HB: Menor que 220 |
|
Rugosidad
R |
RA: Si |
- |
RB: No |
|
Amplificación
A |
AA: Si |
- |
AB: No |
|
Fallas F |
FA: Si |
- |
FB: No |
Tabla 6 a. Parametrización
factores en tres niveles o categorías de intensidad.
Rangos de valoración.
Los valores para cada
una de las seis variables consideradas factores de la susceptibilidad a los
movimientos de masa, varían en el espacio tomando valores de 1, 2 o 3, dependiendo de cómo
contribuye en cada punto dicho factor a la inestabilidad de las laderas. Se
le asigna 1 a cada factor si su contribución a la inestabilidad es baja,
2 si es media y 3 si es alta. Una vez se tengan los valores de los
factores en cada punto del espacio, se valora S para ese punto como el producto
de los valores que toman las variables ya mencionadas en ese mismo punto del
espacio. Al llevar la información
anterior a un Sistema de Información Geográfica, aportado por
INGESAM, ese resultado de S que representa los valores asignados a cada una de
las variables, va variando a lo largo del espacio, según lo haga el
grado de severidad de los seis factores ya señalados.
Si bien el máximo valor de S
es 1 a la potencia 6 y el máximo 3 a la potencia 6, para este modelo se
aplicará la siguiente escala de
valoración, y para su representación gráfica, se le
asignaran los siguientes colores:
|
|
Rangos de valores de S para cada nivel |
Colores para los sectores en todas las Zonas, según
el nivel |
|
Muy Bajo |
S<4 |
Verde claro |
|
Bajo |
S entre 4 y 7 |
Amarillo |
|
Moderado |
S entre 8 y 15 |
Naranja |
|
Alto |
S entre 16 y 31 |
Rojo |
|
Muy alto |
S>32 |
Violeta |
Tabla 6 b. Valoración Nivel de la susceptibilidad S para los modelos de los cinco escenarios de la susceptibilidad.

Fig. 12- Zonas susceptibles en las laderas
del norte y del sur de Manizales. Sancancio ofrece mayor estabilidad que el
sector de La Linda y Tejares. Fuente
INGESAM & Aguas Manizales.
Valoración del riesgo
Se ilustra con un croquis la planta de un sector idealizado
de una ladera con dos conducciones, una ubicada en la parte alta y otra
más baja, pero ambas sometidas a eventos diferentes: deslizamientos rotacional o traslacional,
flujo y amplificación en caso de sismo intenso. Además, las
zonas del colector expuestas a las amenazas, para este ejemplo, que sumen

Fig. 13- Amenazas por deslizamiento rotacional o traslacional (naranja), por amplificación (violeta) y por flujo (verde), con posibilidad de afectar una conducción (rojo). En café se muestran las curvas de nivel y en azul el drenaje.
Al evaluar la historia de los eventos en el área de
trabajo, se ha podido saber que estos eventos pueden tener las siguientes
frecuencias, intensidades y capacidades destructivas:
- Los deslizamientos, por lo menos cada 4 años suelen abatir el frágil escenario de las laderas de la ciudad y por cualquier lugar. Si se han reportado 513 eventos en 38 años, pero en un sólo día del año 2003 ocurrieron 150 eventos a causa de una lluvia con un retorno de unos 300 años, el promedio de 12 deslizamientos por año permite aceptar que en una zona específica de amenaza alta; es decir, en un determinado lugar considerado de alta susceptibilidad, la cuantía de 1 probable deslizamiento cada 4 años, parece adecuada. Añadamos que esos eventos, sea el rotacional o el traslacional, cubren el 5% de la zona declarada en peligro.
- Los flujos de lodo, como los de La Carola, La Francia y el termal La Gruta, con un potencial alcance mínimo del orden de 1km y altura de 2m o más sobre la vaguada, por un drenaje en mal estado, pueden resultar cada 15 años y cubriendo el 90% de la zona de amenaza estimada.
- Los sismos con intensidad superior a VI, suelen ocurrir en la ciudad, máximo cada 30 años. Pero los eventos mayores de intensidad VII pueden resultar cada 475 años de acuerdo a la información del CIMOC, así el sismo del Quindío sea un evento con un período de recurrencia del orden de los 750 años. Para el efecto supongamos que el mapa de microzonificación señala el doble del área realmente afectada en un evento como el propuesto.
Ahora bien, supongamos que el período de retorno de los eventos estimados para la
evaluación sean: para deslizamientos 4 años; para flujos 15
años; y para amplificación 30 años; y que la siniestralidad esperada de los
eventos, por la magnitud señalada, alcance a: 40% para el deslizamiento
rotacional; 80% para el deslizamiento traslacional; 100% para el flujo de
lodos; y 30% para el sismo.
Con esta información podemos obtener el Factor de Riesgo Probable (FR), anual en este caso dada la unidad de medida para la magnitud temporal. Este Factor se calcula a partir del grado de siniestralidad (SE), de la fracción que ocupe el evento evaluada como porcentaje superficial de las zonas potencialmente amenazadas (AE/AH) y en cada evento específico, y del período de retorno (TA) que para cada evento se ha estimado y expresado en años. Todo, mediante la expresión:
FR= (% Área amenazada y afectada x %Siniestralidad del evento) / Período anual del evento.
FR = ((AE/AH) x SE)/TA.
Luego, para un tramo de colector específico, valorado en $1.200.000 cada metro lineal, el Factor de Riesgo Probable se multiplica por ese valor y por la longitud del colector que está expuesto a la amenaza considerada entre el conjunto de amenazas que están superpuestas, expresada esa longitud también en metros. Finalmente se deben sumar las respectivas cuantías anuales, para obtener el valor total que representa las contrapartidas de la prima técnica del seguro, evento por evento.
Para el caso, estos son los valores a sumar, dado que son cuatro los eventos que pueden amenazar el sistema:
FR anual=
(0.05x0.4)/4 + (0.05x0.8)/4 + (0.9x1.0)/15 + (0.5x0.3)/ 30= 0.08
El inverso de este Factor, 12,5, es el número de años en el cual
se salva el valor del bien, o en los que hipotéticamente se destruye.
Como hemos hablado de
PTA = FR anual x Valor del bien x longitud expuesta
PTA = 0.08 x $1.2 millones/m x 60m = $5760 anuales.
Y el riesgo de
cúmulo es la suma de los riesgos de todos los elementos amenazados
del sistema, cada uno de ellos con un riesgo específico diferente
según los diferentes grados de exposición, y
características de las amenazas.
A modo de ejemplos, los escenarios que son
morfológicamente potenciales, para la ocurrencia de flujos de lodo,
socavación o avenidas torrenciales, se pueden obtener de una
sectorización o zonificación de las laderas.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Al estudiar la susceptibilidad a los deslizamientos en los escenarios periurbanos de Manizales, se hace evidente la diferencia de los niveles de vulnerabilidad existentes en las laderas, resultando superiores los del Norte con relación a los Sur. Aún más, los niveles de vulnerabilidad en ambos escenarios son superiores en el entorno de la Falla Manizales – Aranzazu, y al occidente de la misma. Además hacia el occidente, entre La Linda y Tejares, las geoformas muestran basculamiento tectónico de bloques, advirtiendo cual es el ambiente geológico del área de influencia del escarpe de Chipre.
Al examinar el perfil de las dos vaguadas de la ciudad, es notable el mejor comportamiento estructural de las unidades litológicas por debajo de la línea saliente de las laderas de la Olivares y el Chinchiná, habida cuenta de que en la parte superior y por encima de esta línea, donde es mayor la ocupación del territorio, dominan los depósitos constituidos por Cenizas Volcánicas, suelos residuales asociados a la Formación Casabianca y llenos antrópicos. Su mayor nivel de erodabilidad, el de estos materiales de cobertura, se expresa a través del fuerte entallamiento del drenaje, a pesar de las menores pendientes y bajos caudales en dicho escenario. Por debajo de las salientes de las laderas (Fig. 4), los lugares más bajos de las vaguadas, se han construido obras como el Canal de la CHEC, una estructura de exitoso desempeño por más de 70 años.
Las laderas son las cuestas naturales de las montañas. Entonces, debe añadirse que en las zonas ubicadas sobre las salientes de las laderas que no han colapsado, los depósitos de suelos siempre asociados a cenizas volcánicas son más potentes. Cuando estos se desestabilizan dominan los movimientos rotacionales. En las partes inferiores y por debajo de las salientes, los suelos, de origen volcánico si aún se mantienen, tienen menores espesores y suelen saturarse con mayor rapidez. Si se desestabilizan, los movimientos característicos suelen ser deslizamientos traslacionales; pero donde estos no aparecen y afloran los conglomerados, los movimientos típicos suelen ser caída de bloques.
Las zonas más propensas a las aceleraciones sísmicas, aunque con mayor capacidad de asimilación de aguas lluvias son las primeras, a causa de los mayores espesores de suelos; contrariamente, las zonas más propensas a los deslizamientos son las de fuerte pendiente, en especial cuando la ladera facilita la saturación de los suelos de cobertura al avanzar el invierno y presentarse una lluvia que haga las veces de factor detonante.
Desde el punto de vista antrópico, sobresalen escenarios que requieren medidas de planificación a largo plazo pero de extrema urgencia: es el caso de la vía sobre la antigua banca del ferrocarril, cuya ocupación entre el Puente de Villamaría y la Falla Manizales – Aranzazu, resulta intensa y ha empezado a extenderse a la propia vaguada del Río Chinchiná, un escenario en el cual los caudales máximos para un periodo de retorno de 100 años empiezan a superar los 100 m3/s. Igualmente, el de los barrios periféricos ubicados en las laderas Norte y Sur vecinas a la zona reticulada característica del centro de la ciudad, lugares donde se concentra la historia de deslizamientos con daños a la vida y a la propiedad, así como las obras de estabilización de laderas adelantadas desde el año de 1974 por la Corporación Autónoma de Caldas, antes CRAMSA y hoy CORPOCALDAS.
Desde el punto de vista estructural, es
evidente que los factores de migración del campo a la ciudad y de
empobrecimiento de la población, se traducen en presiones sobre el medio
ambiente periurbano. Pero también, las prácticas
urbanísticas no planificadas, que desconocen fundamentos y características geotécnicas o
condicionantes geológicas del territorio, se traducen en conflictos
que incrementan la presión sobre las laderas de la ciudad y el mayor
riesgo para la población pobre que es la más vulnerable (Ver Fig. 9).
Antes que dejar los usos y manejos del
suelo a las fuerzas del mercado, debe fortalecerse la presencia del Estado: sin su ingerencia, en el nuevo modelo
económico las empresas se apropian de los beneficios y se
desentienden de los costos asociados a la explotación del suelo urbano,
y cuando costos y beneficios se separan, es la sociedad la que asume los
primeros, ya por la vía de las corporaciones regionales,
secretarías de obras y oficinas de atención de desastres, ya por
la del deterioro de la calidad de vida de la población, y en
especial la de los sectores más pobres que
son los que no pueden acceder a los mejores predios.
BIBLIOGRAFÍA


