Novela realizada por mayores de 18 años para la web de ciberanika.com
KRUELA DEVIL
ARGUMENTO Laura se enfrenta al Innombrable. Tiene un poder que no sabe utilizar y en su camino se encuentra personas que le descubrirán detalles que ella desconoce.
Está predestinada para esa lucha pero es joven, insegura, y tiene miedo, mucho miedo.
Varios asesinatos relacionados con el santoral se suceden en la ciudad...
Título: CIRCULO DE MARTIRES (Laura)
Capítulo 11. (Autor: Lovecraft)
Despierta Laura, despierta, su cabeza no paraba de repetir estas palabras como intentando escapar de un mal sueño. Nunca se despertaba.
Siguió corriendo sin rumbo, perdiendo la noción del tiempo, nisiquiera se daba cuenta del dolor de sus músculos. Huía, huía de sus fantasmas, huía de su vida, simplemente huía.
Se paró sólo cuando llegó, cómo no, a su querida playa; miró el mar, tan tranquilo, tan inmenso, le apetecía fundirse con él y formar un todo, perderse en su espuma y olvidar todo lo que le había ocurrido en los últimos días.
En un par de días su vida se había desmoronado, toda su “fortaleza” y toda su “fragilidad” se habían ido por una sucia y negra alcantarilla. Ahora estaba sola, sabía que si alguien podía poner remedio a todo era ella, ahora ella era “la única” y debía cargar con este nuevo peso.
Nunca creyó que su “visión” le fuese a traer tantos problemas. Siempre la consideró un don y ahora no era mas que una maldición.
De buena gana entregaría su don ala primera persona que se cruzase.
Ella no había pedido nada, siempre se sintió “diferente” pero ahora, ahora se sentía rara, harta de no poder vivir la vida que su don le dejaba ver; siempre quiso ser la amante de aquel chico, la madre del niño que aprende a montar en bicicleta, la abuela que lee un cuento a sus nietos, la abuela...
Se levantó de la arena y miró al mar.
- ¿¡Qué queréis de mí!? -grito al vacío.- ¿Queréis guerra?
- ¿Eso es lo que queréis?
Se dio la vuelta y dirigió su mirada a la ciudad, pero esta vez buscaba la negrura, sintió a lo lejos como ésta también se fijaba en ella.
Esta vez no tuvo miedo, no rehuyó su contacto.
- Pues eso tendréis malditos cabrones -susurró.
Un escalofrió recorrió su cuerpo.
Cuando Laura se encaminó a su casa se dio cuenta de que ya no sangraba, miró sus ropas y estaban intactas, incluso más limpias y nuevas que antes mientras que su pelo bailaba al son del viento desafiante. Por alguna extraña razón esto no la sobresaltó.Cuando llegó a casa la ciudad ya estaba oscureciendo.
Los animales nocturnos se desemperezaban mientras que la gente corriente se refugiaba en sus casas.
Ella hoy era gente corriente.Pasó horas mirando sus libros, revisando pasajes ya vistos, buscando referencias... Pero se dio cuenta de que esta no era una guerra que se ganase con los libros, sino con la fuerza y la decisión. Levantó la persiana con los dedos y sus ojos escrutaron la ciudad, ahí fuera había algo o alguien que había empezado su peculiar guerra y ella era la única que podía detenerla, por hoy ya había movido ficha..., a ver qué misterios le reparaba el mañana.
Aquella noche sus sueños saltaron de un lado a otro, primero soñó con el hombre ensartado, luego soñó con un hombre enteramente ataviado de negro y sin rostro que la perseguía por un tumulto de gente, pero ella era incapaz de esquivarle, hasta que de repente se encontraba con la niña del cementerio que le ofrecía su muñeca destartalada, entonces ésta se convertía en su abuela... Esto fue todo lo que pudo recordar de su sueño.
Se despertó intranquila sabiendo que sus sueños querían decir algo ¿pero el qué?
El timbre interrumpió sus pensamientos.
“Qué raro ¿quién será a estas horas?”
Abrió la puerta; el silencio y el vacío fue lo único que encontró al otro lado, miró a los lados del pasillo y no vio nada. Justo cuando iba a cerrar la puerta sus ojos se posaron en algo que estaba bajo el felpudo; una hoja.Se agachó a recogerla y se dio cuenta de que era una hoja de periódico arrancada, en la hoja se podía ver la foto de un vagabundo crucificado brutalmente, a su lado escrito en lo que parecía su propia sangre se podía leer:
“Y a los que residen en la fría sombra del pecado les será eternamente negado el calor del abrazo de dios. Pues el señor repudia a los que siguen el camino de la oscuridad. Y los condena, a su muerte, durante toda la eternidad. Y entonces, el pecador conocerá el pozo ardiente, quemándose durante cien centenares de vidas en el vientre hinchado del infierno”
Al leer estas palabras la hoja de periódico se le cayó al suelo. El suelo cambió de posición y su imagen se hizo cada vez más borrosa. Laura tuvo que agarrarse para no caer.Se vistió con lo primero que encontró y sin desayunar se dirigió a la escena del crimen. Cuando llegó a la escena del crimen tan solo los más “valientes” por no decir los más sádicos estaban allí, la policía tomaba huellas y notas por todas partes.
“Dejadlo, no encontraréis nada, tan sólo yo sé quién lo ha hecho”Mientras estos pensamientos bailaban en su cabeza, sus ojos se posaron sobre una figura erguida que se encontraba al otro lado de la calle.
¡Era el hombre de negro de sus sueños!
Sus piernas empezaron a temblar mientras, no sabía cómo, sus ojos se posaron en los de él.
La voz de Adrián recorrió todo su cuerpo.
- Te toca mover ficha.
... continuará
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