Novela realizada por mayores de 18 años para la web de ciberanika.com
KRUELA DEVIL
 
ARGUMENTO

Laura se enfrenta al Innombrable. Tiene un poder que no sabe utilizar y en su camino se encuentra personas que le descubrirán detalles que ella desconoce. 

Está predestinada para esa lucha pero es joven, insegura, y tiene miedo, mucho miedo. 

Varios asesinatos relacionados con el santoral se suceden en la ciudad...
 

Título: CIRCULO DE MARTIRES (Laura)

Capítulo 16. (Autor: Arturo)

Laura no pensaba en otra cosa que en los ojos de la niña mientras corría hacia su edificio. Chocaba con gente en la calle pero no le importaba, cada segundo era crucial. Llegó a su portal y subió los diez pisos por las escaleras sin apenas notar cansancio. Se paró en la puerta y escuchó. No se oía nada dentro. Ningún ruido, ninguna persona parecía habitar esa casa, pero algo raro estaba ocurriendo, lo percibía...

Se sentó en el suelo para ordenar sus ideas, el silencio estaba empezando a pesarle. ¿Y si todo eran invenciones suyas? ¿Cuántos hombres de esas características vivirían en su ciudad? Puede que miles.

Laura sintió que algo se rompía en su pecho, comenzó a llorar, se puso en pie y se asomó a la barandilla de la escalera. Tenía ganas de terminar con todo, un salto, un pequeño empujón y todo acabaría para siempre, sus problemas, “El Innombrable”, el maldito elixir de Saza. Subió a la barandilla, estaba decidida a hacerlo. Abrió los brazos y decidió dejarse caer. El timbre del ascensor sonó y Laura pensó que era la llamada del suelo, cerró los ojos y se dejó caer.

Un brazo se agarró al suyo. Laura se agarró a ese brazo como a un clavo ardiendo, había descubierto que no podía rendirse, que no debía dejar de luchar y que le habían dado una segunda oportunidad. Un joven la sujetaba del brazo y la elevó. Era un joven musculoso y apuesto que la miraba a los ojos y le decía algo. Laura no escuchaba nada, solo el vacío de la escalera. El joven la elevo como si fuera una pluma y la cogió en brazos.

Seguía hablándole mientras la miraba a los ojos, ella seguía sin escuchar. El joven le dio un bofetón y su voz sonó clara.

- Laura, ¿qué tontería estabas haciendo?

Laura notaba un aspecto familiar en aquel joven, parecía una copia de Indiana Jones, barba de cuatro días, ojos azules, pelo revuelto y músculos. Pero había algo extraño en él, no veía nada en sus ojos, solo el color azul.

- Oye Laura, espera un momento, no hagas ninguna estupidez, ¿entendido?

Laura asintió, no podía articular palabra.

- Y cuando yo salga piensa solo en una cosa, en correr. Y hagas lo que hagas no entres, no entres a esta casa.

Laura seguía asintiendo como un alumno a un profesor.

El joven dio una patada a la puerta que cedió como en las películas, Laura seguía pensando que estaba en una de ellas, aparece el tipo joven y guapo que salva a la buena y hace el trabajo por ella.

Dentro de la casa se escucharon gritos, golpes e incluso Laura intento escuchar algún disparo. No se lo podía creer, las cosas estaban pasando tan rápido que apenas reaccionó cuando vio salir al joven con Irene cogida en brazos corriendo y gritando “Laura, corre...”

Laura corrió como nunca, bajaba las escaleras de tres en tres, aún así el joven le pisaba los talones, por el hueco de la escalera se escuchaban golpes, ruido. Laura no sabía si estaban disparando, si tiraban cosas, si le habían dado o que estaba pasando, solo pensaba en llegar al portal.

Laura salió a la calle, el sol le deslumbró, casi no reconocía donde estaba. Se quedó parada en la acera, mirando los edificios de alrededor, el joven le agarró del brazo diciendo “por aquí Laura” y corrió hacia un coche en doble fila. Era un todo-terreno descapotable, viejo y desvencijado. El joven dejó a Irene en el asiento de atrás y montó de un salto, abrió la puerta de Laura y arrancó. Laura subió cuando el todo-terreno estaba comenzando a acelerar. Laura se volvió hacia Irene.

- ¿Estás bien?.

La niña no decía nada, no estaba asustada, tampoco contenta, era una especie de estado de shock. Laura le tocó el pelo, le acarició la cabeza. La niña le sonrió, clavó sus ojos en ella y le dijo.

- ¡Qué guay!, ¿no?.

Laura se quedó petrificada. La niña se lo estaba tomando como un juego, se acercó y le besó la mejilla, la niña abarcó con sus pequeños brazos el cuello de Laura y la besó también. Laura notaba algo en aquella niña, le asustaba tanto que alguien pudiera hacerle daño que podría abrazarla eternamente. El joven conducía a gran velocidad por las calles, estaba intentando salir de la ciudad. Laura se volvió hacia el joven y le preguntó.

- Bueno, ¿y tú quien eres?
- ¿No me recuerdas?
- ¿Tendría que hacerlo?
- Sí, no es la primera vez que nos cruzamos.
- ¿Dónde nos llevas? ¿Por qué has venido?
- Tranquila Laura, confía en mi.

Laura no estaba tranquila ni mucho menos. Ya no confiaba en nadie, en nada. No sabía lo que estaba pasando a su alrededor. Solo confiaba en los ojos de Irene, que ahora movía sus pequeñas piernas mientras miraba el paisaje urbano. En ese momento lo único que le importaba era el bien de esa niña que ahora sonreía.
 

... continuará

[volver a índice]



(c) ciberanika.com (La Casa de Kruela Devil)