Novela realizada por mayores de 18 años para la web de ciberanika.com
KRUELA DEVIL
ARGUMENTO Laura se enfrenta al Innombrable. Tiene un poder que no sabe utilizar y en su camino se encuentra personas que le descubrirán detalles que ella desconoce.
Está predestinada para esa lucha pero es joven, insegura, y tiene miedo, mucho miedo.
Varios asesinatos relacionados con el santoral se suceden en la ciudad...
Título: CIRCULO DE MARTIRES (Laura)
Capítulo 17. (Autora: Bluebelle)
La noche había sido un cúmulo de gritos y lamentos por toda la ciudad. A las doce se oyó una explosión en los barrios residenciales que devastó varias manzanas desde su centro. ¿La causa? Desconocida. ¿Muertos? Innumerables.
Un descarrilamiento de un tren en la principal estación de la ciudad arrolló a los viajantes que esperaban su transporte y terminó con todos los que iban dentro de él. Poco más tarde comenzaron a explotar conducciones de gas por toda la ciudad, las alcantarillas se desbordaban y los animales que habían sobrevivido a todo cataclismo, las cucarachas, daban fe de lo que se avecinaba. Aquella serie de aparentes coincidencias tenían su razón de ser. Y la gente hablaba de complot, de ataques en masa, de una conspiración por parte de un grupo organizado porque, ¿quién sino podía aplastar una ciudad entera?
– ¡Dadme una sola razón por la que no tengáis que desaparecer en este mismo instante! Os dejé bien claro que la niña no podía salir de la casa y ahí la tenéis, llevada por un loco a quien ni siquiera conocíais. Creo que no hace falta que os diga que en estos momentos es crucial saber quién es y qué hizo para encontrarla aquí. De momento tengo alguna idea sobre dónde se encuentra, y sobre todo con quién está.
– ¿Crees que está con La Elegida? No sabíamos nada sobre alguna relación existente entre ellos. Ya sabes que la estuvimos investigando y...
– ¿Y qué? ¿Acaso crees que sois infalibles? Voy a ir a su encuentro. Puedo sentir su fuerza creciendo lentamente. Cuando está con la niña aumenta sin control alguno. Tenemos suerte de que ella no lo sepa. Mientras yo no esté aquí vigilaréis que los planes se cumplan según se han trazado.Dejó tras de sí ese olor casi asfixiante mientras Joan y Rebeca se miraban aterrorizados el uno al otro y eran capaces de verse muertos en un futuro no muy lejano.
– ¿Tú crees que se ha dormido ya? –le preguntó Laura a Miguel
– Sí, cuando se hace la dormida se le nota porque mueve los pies. ¿No te habías dado cuenta? –No apartaba la vista de la niña mientras hablaba–. ¡Qué espabilada es! A veces no entiendo cómo es capaz de meterse en tantos líos.
– ¿Cuánto tiempo hace que... la vigilas?
– Desde que nació. Siempre es una persona del entorno familiar a quien designan para que cuide de los elegidos. A ti te amparaba la presencia de tu abuela; sólo eso era suficiente porque tenía una capacidad inmensa. Su energía te rodeaba y te protegía. Cuando ella murió y empezó a librarse esta batalla tuvimos que ponernos todos al servicio de una vigilancia extrema contigo, pero no nos estaba permitido contártelo –manoseaba una figura de madera mientras miraba al fuego–. Que nosotros fuéramos partidarios de informarte no tenía nada que ver con las decisiones de más arriba. Las escrituras siempre han nombrado a La Elegida como aquella persona que luchará en solitario. Puedes encontrar a tus aliados entre los demás elegidos, pero debes ser tú quien les guíe y también quien les proteja.
– Ya. Tú sabes quienes son. Tienes que llevarme hasta ellos.
– No. Ellos vendrán solos hacia ti. Te encontrarán pronto.¿Por qué no sabía ella nada de los Guardianes del Elixir de Saza? En ningún escrito había referencia alguna a ellos y la protección parecía algo inexistente, aunque si él le había estado hablando de las veces que habían velado por ella, sería porque sí que tenían un cometido que cumplían con ella y con todos. Y luego estaba el nombre: los Guardianes del Elixir de Saza. Pero si vigilaban a los elegidos, ¿cómo hacían lo propio con el elixir?
Estaba sentada sobre un viejo somier y el crepitar anaranjado iluminaba una figura pensativa que ella representaba. Llevaba unos pantalones vaqueros azules y un jersey verde oscuro. Con los codos apoyados en las rodillas, manoseaba, igual que hacía Miguel, una figura de madera que había encontrado en el suelo. Dentro de aquel silencio de reflexión, no sabía qué más hacer.
Miró a su alrededor intentando evadirse del aquel lugar tan poco acogedor. Era un viejo caserón que estaba relativamente cerca de la autopista. Sin embargo, no se oía el rumor de los coches. Las paredes enmohecidas desprendían los gritos y el padecimiento de miles de almas atrapadas tras de ellas. Un trozo de techo derruido dejaba a dos estrellas entrar en la habitación cuyo ambiente se había visto invadido por la hoguera que habían encendido en el centro. De repente notó un fogonazo diferente a los que solía tener. ¿Mirando a los objetos podía ver también el pasado? Hasta el momento necesitaba un ser vivo para mirar en su memoria, pero ahora esas mugrientas paredes le contaban cómo en ese viejo caserón hubo en su día un manicomio infestado de dolor y de lamentos. Si cerraba los ojos aún podía escuchar los gemidos de una mujer sentada en el mismo lugar en que ella lo hacía. Este poder no lo había tenido hasta ahora y tampoco había sentido hasta el momento que pudiera utilizarlo en contra del Innombrable.
– Ella y tú estáis unidas por un vínculo de sangre –al oír estas palabras salió de su abstracción momentánea con una convulsión que sacudió todo su cuerpo– y por eso estás descubriendo ahora nuevas posibilidades. Las personas con las que habías estado hasta ahora no eran verdaderos elegidos. Además se dejaron seducir por el terror y el poder de la nada. Siempre fueron contra ti salvo Adrián, uno de los nuestros.
– Ahora que sé dónde está puedo ir a su encuentro. No, no es que pueda, es que debo ir a su encuentro –una rabia extraña crecía en su interior mientras hablaba–. ¿Me ayudarás o tampoco te está permitido?Miguel sonrió mientras volvía a mirar a la niña. La pregunta quedaría en el aire, aunque aquella sonrisa hablaba por sí sola. La llenaba de confianza, de sabiduría, de ímpetu, de protección. De protección como cuando eran pequeños y en el colegio él la ayudaba a levantarse cuando algún mayor la empujaba o la defendía cuando alguien la insultaba. Aquel niño que, al igual que ella, entonces no sabía nada, ahora había vuelto a aparecer en su vida como un aliado, como un arma amiga junto a la que luchar. Con lo que ahora sabía comenzaba a estar preparada para el enfrentamiento.
– Coge a la niña. Debemos marcharnos sin perder tiempo. El Innombrable viene hacia aquí. En este momento está intentando detectarnos.
– Hasta ahora no podía. Sólo podía cuando estábamos cerca el uno del otro.
– Sí, pero ahora Irene está contigo. Dos fuerzas juntas desprenden un destello para las mentes exploradoras muy fácil de ver. A partir de ahora tendrás que llevar mucho cuidado. ¿Sabes ya cómo controlar tus destellos? Por cierto, ponte mi chaqueta por encima. Amortiguará vuestra señal.
– ¿Mis qué? Creo que tú y yo tenemos que hablar sobre muchas cosas. Vámonos.Con la niña en brazos, ambos salieron en dirección al coche y en dirección a ninguna parte. Ahora sólo tenían que ganar tiempo y esquivar a sus perseguidores.
... continuará
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