Novela realizada por mayores de 18 años para la web de ciberanika.com
KRUELA DEVIL
 
ARGUMENTO

Laura se enfrenta al Innombrable. Tiene un poder que no sabe utilizar y en su camino se encuentra personas que le descubrirán detalles que ella desconoce. 

Está predestinada para esa lucha pero es joven, insegura, y tiene miedo, mucho miedo. 

Varios asesinatos relacionados con el santoral se suceden en la ciudad...
 

Título: CIRCULO DE MARTIRES (Laura)

Capítulo 4. (Autora: Paloma Abad)

Pero el cansancio pudo con sus problemas y Laura se abrazó muy fuerte a los férreos brazos de Morfeo.

Al día siguiente, cuando se despertó todavía recordaba algo de su sueño, un sueño muy extraño en el que aparecía su abuela, pero no con su cuerpo, si no con el cuerpo del chico con el que se encontró en la playa. Su abuela le decía que reconociese las señales y que se dejase ayudar. Que a pesar de que sólo ella podría hacer algo en el momento decisivo, alguien tenía que ayudarla a encontrar la forma de vencer a la ceguera y a algo aún peor. Laura reconoció en ese sueño un claro mensaje de su abuela, y pensó que la clave estaba en el chico que había visto en la playa y con el cual sintió cierta paz interior por unos instantes...

El tiempo era oro para ella, se puso unos tejanos y una camiseta de algodón y salió a la calle con la intención de llegar lo más pronto posible al paseo. Esta vez no iba a ver el amanecer, como tantas otras veces había hecho con la simple intención de reflexionar o dejarse llevar por los sentimientos que un nuevo día produce. Ahora iba a algo concreto. Sabía que él estaría allí esperándola, de hecho, cuando llegó al paseo y no lo encontró por ninguna parte se sintió defraudada, sin nada a lo que agarrarse. No sabía qué hacer porque su problema era desconocido para ella, así que difícilmente podría encontrar la solución en un instante. Se sentó y meditó durante aproximadamente un cuarto de hora, hasta que de pronto él apareció y se sentó al lado de Laura, que estaba absorta en sus pensamientos. Ella pegó un salto al oírle hablar:
- Hola, ¿ya por aquí a estas horas?. Este lugar parece gustarte sobremanera.
- Hola abuela –acertó a decir Laura entre tartamudeos.
- ¿Abuela? Creo que te has equivocado de persona. ¿Tu abuela se parece a mí?

Laura ya no sabía que pensar, el sueño estaba equivocado o ella lo había interpretado mal. Pero desde luego ese chico tenía algo que ver con todo lo que le estaba pasando. Él podía ayudarla pero no sabía cómo ni porqué él, justo él.

Se miraron los dos a los ojos por un instante y, de repente, como en otras ocasiones sucedió... fogonazos de recuerdos llegaron a su mente, pero no eran recuerdos de él, si no de otras personas que le eran conocidas porque se las había cruzado infinidad de veces por la ciudad y le habían transmitido lo mismo... Laura estaba viendo en los ojos de él lo que ella misma veía en los ojos de los demás.
- ¡Eres tú!, lo sabía, la intuición nunca me falla. Desde el momento en que te vi  el otro día sabía que eras diferente... esa forma de cerrar tu mente para conmigo...
Laura se quedó perpleja. Él era capaz de ver cosas en los demás al modo en que ella lo hacía... por lo tanto era muy probable que él estuviera tan en peligro como ella.
- Sí, soy yo... pero tú quién eres. Creo que me he perdido en esta historia.
- ¿No sabes nada de nosotros?
- ¿Nosotros?, ¿Qué hay que saber?
- A ver, tú, como yo, ves cosas en los demás que hablan de sus vidas, de sus sentimientos, ¿cierto?
- Sí
- Y sabes que estamos en peligro constante,  que si nos encontramos al Innombrable moriremos irremediablemente a menos que tengamos el elixir de Saza, ¿cierto?
- ¿Cómo?, ¿Elixir de Saza?, ¿Innombrable?, ¿Qué es todo eso?
- Pero chica, ¿a ti tus antepasados nunca te han dicho nada en sueños?
- No, nunca. Solo esta noche, mi abuela me habló. Estaba dentro de tu cuerpo, y pensé que tú eras ella...
- Ahhh, ahora lo entiendo todo. Tu abuela prefiere que te lo cuente yo, en lugar de hacerte reflexionar todas las mañanas. Está bien, haré lo que pueda... pero ¿te parece que lo hagamos delante de un café?
- Vale, vayamos a mi casa, que está cerca de aquí. Te invito a desayunar.
 

Laura y el chico, del cual todavía no sabía el nombre se dirigieron a casa, hablando de cosas banales tales como el tiempo, o la última aparición televisiva del presidente. Cuando llegaron ella preparó la mesa y el desayuno y se sentaron a charlar... pronto surgió en la conversación el tema clave para los dos.
- A ver, nosotros tenemos unos dones especiales, que si no los potenciamos se quedan en eso, en meras representaciones de lo sucedido. Pero si intentamos potenciarlos y nos concentramos podemos hacer retrospectivas hasta el estado fetal de la persona que tengamos delante (menos entre nosotros mismos, somos un espejo para nosotros. Recibimos lo que hay en nuestra propia mente, no en la del otro) y prospectivas hasta casi la muerte. En eso se basan muchos de los videntes reales que todavía existen.
- Vaya, yo pensaba que no había más gente como yo. Por cierto, me gustaría saber tu nombre, si no te importa.
- Claro, ¡Qué tonto!, me llamo  Adrián, ¿Y tu?
- Yo soy Laura, encantada. Pero por favor, prosigue con tu relato, que creo que me interesa mucho.
- A ver, sigo... Somos como una raza más del ser humano, con una faceta más desarrollada que las demás. Pero el Innombrable, que no es más que la naturaleza (ya sabes como se puede llegar a mitificar un fenómeno natural) puede arrastrarnos a la muerte por causas desconocidas. Para evitar que todo ello sea antes de tiempo debemos encontrar el elixir de Saza sin la ayuda de nadie que ya lo haya encontrado.
- Vaya, qué interesante. Ahora mi vida se va a convertir en un cuento de ciencia ficción. ¡Si Tolkien lo viera seguro que escribiría otra trilogía!. Bueno, y eso del elixir de Saza... ¿cómo vamos a encontrarlo?. Jamás he oido hablar de él, no viene en ninguno de mis manuales ni en ningún otro libro que yo haya leído.
- Pues existe, aunque ningún libro habla de él. Debemos buscarlo por nuestra cuenta... supongo que con nuestra intuición, olfato... la verdad es que no sé por donde empezar. Por eso cuando te vi pensé que a lo mejor tu llevabas tus investigaciones más avanzadas que yo.
- Ya ves que te equivocas, yo no tenía ni idea de nada. Oye, la negrura...¿qué es?
- Es un avance del fin. ¿Tu también la has sentido ya?
- Sí, llevo unos días notando algo extraño, y ayer me desmayé en la puerta de casa.
- Creo entonces que no hay tiempo que perder.
 

... continuará

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