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Superficie de Marte. www.lanasa |
GuíA
Astronómica Gonzalo Duque-Escobar
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales 2002 |
GUÍA Nº 6
SOL, LUNAS Y PLANETAS
6.1. TEORÍAS ACERCA DE LA FORMACIÓN DEL SISTEMA SOLAR
Teoría Infinitesimal (Evolutiva), de Immanuel Kant, 1755. Supone el proponente la existencia de polvo describiendo órbitas. Posteriormente esta nube de materia en suspensión se compacta formando los miembros del sistema solar.
Teoría de la Nebulosa (Evolutiva), de Simón Laplace, 1796. Supone una bola de gas caliente en rotación; al enfriarse la masa sufre achatamiento y de éste modo se desprenden del sistema, anillos. Por cada anillo ecuatorial, separado de la nebulosa, se forma un planeta del sistema solar.
Teoría Planetesimal (Catastrófica), de Chamberlan‑Moulton, 1905. Supone una estrella que se aproxima al Sol, para arrancarle hinchazones ígneas; estas explosiones levantan materia; pero los brazos que caen chocan con brazos en ascenso, resultando de las colisiones pequeñas esferas de tamaños variables (planetesimales) y órbitas diferentes, que chocan para formar planetas.
Teoría de la Gota (Catastrófica), de Jeans‑Jeffreys, 1919. Recoge las dos teorías anteriores; la estrella invasora que aproximarse al Sol, le arranca una inmensa gota de gas en estado caliente que, al enfriarse, se fragmentará produciendo esferas de tamaño ordenadamente variable (planetas).
Teoría Magnetohidrodinámica (Evolutiva), de Hoyle, 1960. Las teorías evolutivas habían perdido su vigencia, porque no explicaban por qué, mientras el Sol tiene el 99.9% de la masa del sistema solar, en los planetas se concentra el 98.0% del momento cinético; ello da origen a teorías catastróficas que resuelven el problema, pero la magnetohidrodinámica salva la dificultad y se regresa a las teorías evolutivas.
Dice el principio que: "Los gases responden a las leyes de la gravedad, la presión y la rotación, cuando se encuentran en un campo magnético sostenido por una corriente eléctrica", y esa ley gobierna las nubes de polvo compuestas de gases ionizados en rápida rotación.
La teoría presupone que, a través de esos gases que invadían el espacio, corrían líneas de fuerza magnetohidrodinámica, a manera de hilos largos y elásticos; en las partes internas de los filamentos, el gas era más lento que en las porciones exteriores. Con el giro no rígido, se favorecen las turbulencias dentro del sistema, provocándose el enroscamiento y alargamiento de los hilos en espiral, y al mismo tiempo, una transferencia del momento angular hacia las porciones exteriores, donde se formarán posteriormente los planetas; todo, a expensas de la parte central, enriquecida de masa y donde se formará el Sol.
6.2.
ESTRUCTURA DE LOS PLANETAS DEL SISTEMA SOLAR
6.2.1
Estructura interna de los planetas
En la fig.
6.1 se han igualado los radios de todos los planetas, de modo que se exprese la
extensión relativa de las estructuras.
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Figura 6.1
Estructura sólida de los planetas. Adaptado de Sol, lunas y planetas, de Erhard
Keppler.
6.2.2 Las atmósferas de
los planetas
Cuadro 6.1 Estructura de las atmósferas del sistema
solar. Adaptado de Sol, lunas y planetas
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Atmósferas en el
Sistema Solar |
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Planetas |
Lunas |
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Venus |
Tierra |
Marte |
Júpiter |
Saturno |
Urano |
Neptuno |
Io |
Ganímedes |
Titán |
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100
90
80
70
60
50
40
30
20
10
|
N2
CO2 |
CO2 H2 He O2
N2 |
N2 O2 Ar
CO2
|
He
H2 |
He
H2
|
He
H2
|
He
H2 |
SO2
|
e x o s f e r a
|
N2
CH4
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Otros
gases |
HCl He HF H2SO4 |
H2O N2O CO CH4 O3 |
CO H2O (1-4%) Ne Kr Xe O3 |
CH4 NH3 CO GeH4 PH3 C2H2
C2H6 |
NH3
PH3 C2H2
C2H6
CH4 C3H4
C3H8 |
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C2H2
C2H4
C2H6
HCN C3H4
C3H8
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Aero-sol |
H2SO4 Gotas |
H2O Hielo
Polvo |
H2O Hielo CO2 Hielo Polvo |
NH3 Hielo |
NH3 CH4 H2O Hielo |
CH4 Hielo NH3 Hielo |
CH4 Hielo NH3 Hielo |
|
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Hielo |
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Fuente.
Erhard Keppler.
Es notable
la diferencia entre las atmósferas de los planetas
"terrestres" y "jovianos". La naturaleza química de las
densas atmósferas de los segundos, se debe al hidrógeno y el helio de la nube
primogénita, que no pudo escapar de los enormes campos gravitatorios. La gran
abundancia de hidrógeno, condujo al hidrógeno molecular, metano, amoníaco y
agua resultando que no haya en la actualidad carbono, nitrógeno ni oxígeno
libres. En los primeros planetas, si la atmósfera primogénita emuló las
anteriores, en su segunda fase, salvo Mercurio que no tiene atmósfera, logran
una atmósfera que depende de la naturaleza de la actividad volcánica y de las
condiciones termodinámicas y gravitacionales, según la distancia que le separe
del Sol y las velocidades de escape y cósmica de cada gas y en cada planeta.
6.3.
ESTRUCTURA DE LAS LUNAS PRINCIPALES
6.3.1
Estructura interna de las lunas del sistema solar
La
estructura de las lunas se parece a la de los planetas, por su división en
núcleo, manto y corteza. Sin embargo, la constitución química de las lunas es
muy diversa, sobre todo en las zonas externas. En las lunas, del Sistema Solar
exterior, predominan las cortezas de hielo. Fuente: Sol, Lunas y Planetas, E.
Kepler.
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Figura 6.2
Estructura de las lunas principales: En esta gráfica se recogen los
conocimientos básicos sobre la estructura interna de las lunas principales del
Sistema Solar. Adaptado de Sol, lunas y planetas, de Erhard Keppler.
6.3.2
La Luna
La Luna es
el único satélite de la Tierra, y después del Sol, el astro más importante en
la historia de la humanidad. La intensidad de la luz solar, que refleja la Luna
sobre la Tierra durante su fase llena, es 465 mil veces menor que la del Sol,
siendo su poder reflector del orden del 12%. La atracción que la Luna y el Sol
ejercen sobre las masas líquidas de la Tierra dan lugar a las mareas,
explicadas por Lagrange y Laplace.
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Figura 6.3
Efecto de marea sobre el planeta Tierra: las masas 1 y 2 de la Tierra son
atraídas por la Luna en A y en B, con diferente fuerza. Por ello se genera un
momento, contrario en A y favorable en B, que afecta la rotación de la Tierra,
cuyo sentido se muestra en T.
Como la
Luna dista mucho menos de la Tierra que el Sol, su acción a pesar de tener
menos masa, es 2,5 veces mayor que la de éste astro. La distancia Tierra-Luna
es, por término medio, 384.400 km, variando de 363 mil a 406 mil entre el
perigeo y el apogeo.
Esta
órbita elíptica está inclinada 5° 8' 30” sobre la eclíptica. El diámetro de la Tierra
es 3,67 veces el de la Luna su masa 8,5 veces el de ésta y su volumen 50 veces
mayor. A los anteriores valores corresponde una densidad media mayor del 61%
respecto a la Tierra y una aceleración de la gravedad en su superficie de 1/6
la existente en la Tierra.
El
frotamiento producido por las mareas sobre la corteza de la Tierra, provoca una
aceleración aparente en el movimiento de traslación de la Luna. Esta
aceleración secular, descubierta por Halley, es del orden de los 10 segundos
por siglo.
Cartografía
de la Luna. Los
detalles más gruesos de la Luna se pueden observar a simple vista. Sobre todo,
alrededor de la época de luna llena se pueden reconocer claramente varias
manchas oscuras. Tras la invención del anteojo, Galileo, Scheiner y otros,
descubrieron entre 1610 y 1620 diferencias de altura y profundidad, así como
montañas y cráteres lunares, naciendo así los primeros dibujos de la Luna,
hechos con ayuda del anteojo.
Pero fue
J. Hevelius quien confeccionó la primera carta de conjunto realmente
utilizable (1647), que tenía un diámetro de 25 cm. A los accidentes de la
superficie lunar les puso nombres que recuerdan a los paisajes y mares
terrestres, siguiendo la antigua idea de que la Luna es una imagen especular de
la superficie terrestre. Pero sus denominaciones no se conservan en nuestros
días.
La
nomenclatura de los paisajes lunares, que hoy sigue vigente, data de G. B.
Riccioli y de su mapa lunar de 1651. El primer atlas lunar fotográfico es el de
M. Loewy y P. H. Puisex (1897).
Topografía
de la Luna. Básicamente se pueden
distinguir las siguientes estructuras:
Maria (mares):
son las regiones oscuras. No muestran ningún relieve que llame la atención. Los
maria han recibido nombres latinos: Mare Crisium, Mare Foecunditatis, Mare
Frigoris, Mare Humorum, Mare Imbrium, Mare Nectaris, Mare Nubium, Mare
Serenitatis, Mare Tranquillitatis, Mare Vaporum, Oceanus Procellarum, Sinus
Iridium, Sinus Roris, Sinus Medii.
Terrae: se
utiliza sólo por oposición terminológica al de mar, pues se sabe que en la Luna
no existe división entre mares y continentes. Los continentes o terrae son las
zonas claras de la Luna, tal y como se muestra a simple vista. Al telescopio
aparecen como regiones accidentadas de montañas y cráteres. En general no
existen nombres especiales para cada zona lunar.
Estructuras
menores. Son los cráteres,
montañas anulares y planicies amuralladas que presenta la Luna como
características de detalle a partir de las numerosas formas montañosas; entre
ellas tenemos:
1. Formaciones
circulares muy pequeñas de diámetro inferior a un kilómetro. Son pequeños
cráteres sin pico central.
2. Cráteres
en sentido estricto. El diámetro oscila entre 1 y 20 Km. algunos poseen picos
centrales.
3. Cúpulas
con diámetros de 10 a 20 Km y alturas de 250 a 500 m. Muchas muestran en la
cúspide aberturas de unos 1.000 m.
4. Anillos
montañosos. Su diámetro es de 20 a 100 Km. El perímetro puede ser circular
o poligonal.
5. Planicies
amuralladas. Son gigantescos circos circulares o poligonales de diámetro
superior a 100 Km.
Grietas,
valles y fallas. Se trata
de estructuras lineales que en ocasiones se agrupan para formar sistemas. El
nombre de grietas designa zanjas de 1 km aproximadamente de anchura y varios de
longitud, que siguen un curso en parte recto y una parte zigzagueante. Entre
las grietas más notables están la Hyginus, la grieta Ariadaeus, y la de
Hypatia, junto al cráter Delambre. El valle de Schröter, al norte de Heródoto,
es, pese a su nombre, también una grieta.
Los valles
son depresiones de gran anchura; un ejemplo es el valle Alpino, que es
una fosa tectónica. El valle Rheíta parece ser, por el contrario, la fusión de
varios cráteres vecinos.
Las
fallas son saltos del relieve en forma de escalón. El más conocido es el
Muro Recto, con una longitud de 150 km y una anchura de 300 metros.
Rayos
brillantes. Una de las
formaciones más peculiares de la superficie lunar, son los rayos brillantes o
radiaciones que salen en forma radial de
algunos cráteres: Tycho, Copérnico, Kepler, Proclus, etc. Sólo en la cara
visible a la Tierra hay más de 60 cráteres con radiaciones, aunque la mayoría
de los sistemas no son demasiado llamativos. La anchura de los rayos llega, en
algunos puntos, a varios kilómetros. Su "centro de radiación"
no siempre coincide con el punto medio del cráter. Los rayos discurren
prácticamente en línea recta y no modifican su curso al paso de otros
accidentes del relieve. Tampoco muestran efecto de sombras, de lo cual se puede
deducir, que se trata de la acumulación de materiales finos con un alto poder
de reflexión.
Cordilleras. Junto a las formas
montañosas circulares, existen también cadenas alargadas. Se hallan, por
ejemplo, los Cárpatos, los Apeninos, el Cáucaso, los Alpes y el Jura, ordenados aproximadamente en semicírculo. La máxima
longitud la ostentan los Apeninos con 1000 km y alturas máximas de 6500 m.
Atmósfera. La simple inspección óptica muestra que la Luna no posee atmósfera. No se observa la formación de nubes ni fenómenos similares y en los límites, entre el lado diurno y nocturno, no se observa ningún efecto crepuscular. Otra prueba se deriva de la ocultación de una estrella por el disco lunar: la estrella, que viene a ser puntiforme, desaparece repentinamente y vuelve a emerger de un sólo golpe, por el lado opuesto. La atmósfera lunar, de existir realmente trazas de ella, no podría tener una densidad mayor que media bimillonésima de la densidad terrestre. Ciertos procesos de desgasificación en el interior de la Luna pueden prod