Reportaje de CoNaDe

SORAYA JIMENEZ, La Mujer más fuerte de México

 


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Con la fuerza para alcanzar el cielo en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.
La música es su fiel compañera. Su familia, la principal motivación. Una mujer de retos y firmes convicciones; una mujer de 22 años de edad que demuestra día a día su fuerza física y espiritual. Sin lugar a dudas, un ejemplo de tesón que rompe con los esquemas del llamado “sexo débil”.

Es Soraya Jiménez Mendívil, la única y primer mujer mexicana en levantamiento de pesas que asistirá a una justa olímpica para defender “al grito de guerra” las siglas de su país: México. En el calendario, Soraya ha marcado con un circulo rojo el 17 de septiembre, fecha en la que ha soñado desde hace tres años cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) designó a Sydney 2000 como la primera cita para la mujer en levantamiento de pesas e incluir esta disciplina en el programa oficial de competencias: “todos los días me levanto con el deseo de pisar ya la plataforma de los Juegos Olímpicos, competir con todo y pelear hasta el último una medalla”.

Por sus venas corre sangre de triunfo y uno de sus principales retos es repetir la historia que marcó en 1980 a su familia después de que su tío Manuel Mendívil ganara la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Moscú con el equipo mexicano de salto. “Quiero dar lo mejor de mi”, comenta Soraya mientras el sudor del esfuerzo se presenta en su rostro al concluir la segunda sesión diaria de trabajo. A su lado, la mirada meticulosa y analítica del entrenador búlgaro Georgui Koev, a quien Soraya considera la pieza clave en cada uno de sus pasos y con quien espera llegar a la cima del deporte internacional.

El camino no ha sido fácil. Es instrusa en un deporte considerado “exclusivo” para hombres; ha demostrado su capacidad para levantar las pesas a lo más alto, hasta alcanzar el cielo y registrar marcas de 200 kilogramos 87.5 kilogramos en arranque y 112.5 en envión (récords mexicanos)- que le permiten no solamente ubicar su nombre entre las ocho mejores del mundo en la categoría de 58 kilogramos, sino también convertir a México en un país de respeto a nivel centroamericano y continental.

Su mejor respaldo para alcanzar el sueño olímpico es su familia. El carácter decidido de su padre, el señor José Luis y la mesura de “Lolita”, su madre, han sido claves en la carrera deportiva de Soraya, quien se inicia en el deporte a los 11 años con la práctica del bádminton, basquetbol y natación, para después convertirse, a sus 15 años de edad, en la mejor pesista de nuestro país.

En sus ratos libres -que por cierto son muy pocos-, Soraya disfruta de la magia del cine, sobre todo de aquellas películas que la transportan a la aventura, la acción y el suspenso; o bien, disfruta de la música y de la tranquilidad que proporciona el descanso a través del sueño. La imagen de Soraya es completamente diferente a lo que se puede pensar de una persona que practica pesas. Más allá de mostrar la musculatura de su cuerpo y una agresividad en su personalidad, se observa a una mujer que no puede evitar la coquetería, de rasgos físicos finos, voz discreta, mirada retadora y sonrisa de niña.

 

 

 Mientras apaga su grabadora y llega el silencio al gimnasio de pesas del Centro Deportivo Olímpico Mexicano, Soraya reflexiona y comenta: “los sacrificios han sido necesarios para llegar a la cita olímpica, el estar lejos de mi país, familiares y amigos, el superar sola las lesiones, el adquirir poco a poco la madurez necesaria a través de la experiencia no ha sido fácil, sin embargo, las satisfacciones que me ha dejado el deporte no las cambio por nada”.

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Actualmente la pesista mexicana cuenta con los apoyos de la Comisión Nacional del Deporte, el Comité Olímpico Mexicano y CIMA (Compromiso Integral de México con sus Atletas), además del respaldo de su patrocinador el Grupo Uribe, quien creyó desde un principio en los sueños de la deportista y sin el cual, no hubiera cosechado triunfos de gran valía como fue su primer título internacional, el tercer lugar mundial juvenil (Estados Unidos 1994).

La graduación deportiva de Soraya Jiménez se encuentra cerca, los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, en donde seguramente enfrentará con gallardía a sus más fuertes rivales, las chinas, canadienses, rusas y venezolanas. Ella es la mujer más fuerte del deporte mexicano, un ejemplo de trabajo, disciplina y dedicación, cualidades que escriben su nombre como la punta de lanza en la halterofilia femenil mexicana.