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Un pequeño homenaje.
"Es propio del amor si es verdadero, compendiar en un ser el mundo entero"

R. de Campoamor
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Autor: Vicente Bañuls Aracil (1865-1934).
Cronología: 1917
Materia: Piedra y mármol.
Medidas: 4 x 2 x 2 m.
Descripción: Busto en piedra exento de Ramón de Campoamor. Está asentado sobre un pedestal también de piedra que presenta adornos labrados en sus cuatro lados, en las cuatro esquinas cuatro cabezas de cabra con sus cuernos retorcidos; los cuernos de todas ellas están unidos por una guirnalda decorativa también en piedra. Este pedestal de piedra está asentado a su vez en tres bases claramente diferenciadas; la primera, empezando desde arriba, está realizada con placas de mármol rosado; la segunda, de piezas de piedra granítica; y la tercera, que reposa directamente sobre el suelo, está constituida por losa, cemento y piedra. En la parte frontal del pedestal se puede leer una inscripción que aparece en el monumento haciendo referencia al retratado.
Entorno: Esta escultura del poeta y gobernador civil se ubica en el Paseo que lleva su nombre y que fue proyectado en 1849 -a su costa- aprovechando el terreno disponible del antiguo convento de Capuchinos, adquirido tras la desamortización.



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Navia es de Asturias
la región más bella,
aun siendo Asturias
lo mejor de España.

Ramón de Campoamor
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La Santa Realidad , Ramón de Campoamor

Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
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CAMPOAMOR

Éste del cabello cano,
como la piel del armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en el corazón.


Rubén Darío, 1896
parque R. Campoamor
En el Centenario de la Muerte de Ramón de Campoamor (1817-1901)

Ramón de Campoamor

LA VOZ DE LA POESIA REALISTA

El asturiano Ramón de Campoamor es el máximo exponente de la poesía del realismo y fue el poeta de la segunda mitad del siglo XIX más admirado y venerado en España y América.

"Sintiéndome antipático el arte por el arte y el dialecto especial del clasicismo -escribía Campoamor-, ha sido mi constante empeño el de llegar al arte por la idea y el de expresar ésta con el lenguaje común, revolucionando el fondo y la forma de la poesía; el fondo con las Doloras y la forma con los pequeños poemas". En eso consiste el valor histórico de Campoamor, en haber desterrado de nuestra poesía el lenguaje supuestamente poético que utilizaron neoclásicos y románticos.

Dígase lo que se quiera de Campoamor como poeta; no por eso debe dejar de reconocerse la deuda que nuestra poesía tiene con él por haber desnudado el lenguaje de todo el oropel viejo, de toda la fraseología falsa que lo ataba. Sus contemporáneos le consideraban poeta filosófico; digamos que fue un moralista en verso, cuyas observaciones tienen muchas veces valor psicológico.

Ramón de Campoamor nace en Navia el 24 de septiembre de 1817. Su educación primaria corrió a cargo de severos dómines. Más tarde realiza estudios humanísticos en Santa María del Puerto y Santiago de Compostela. Joven aún, se trasladó a Madrid, donde inicia estudios de medicina, que abandonaría rápidamente. Elegido el camino de las leyes, rutinaria entrada en la época para los altos puestos de la administración y la política, no lo llevó tampoco hasta su final. Su primera poesía data de 1837. Colabora en publicaciones románticas como El Alba y No me olvides. En 1840 publica un volumen con sus Poesías, en ese año se dieron también a conocer con sus primeras publicaciones Espronceda, Zorrilla, García Gutiérrez y el Duque de Rivas.

Sus estudios legislativos y sus éxitos como poeta, le llevan a ser nombrado gobernador civil de Castellón, de donde pasó a ocupar igual cargo en la provincia de Alicante y posteriormente en la de Valencia.

Durante su estancia en Alicante contrajo matrimonio con Guillermina O’Gormann, dueña de una no despreciable fortuna en esas tierras. Campoamor ocupó puestos políticos de importancia entre ellos el de Director General de Beneficiencia y Sanidad y Consejero de Estado, siendo Diputado y Senador por el Partido Moderado. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1861. Falleció en Madrid el 2 de febrero de 1901.

Toda la poesía compoamoresca está montada sobre contrastes o antítesis entre lo que son las cosas y lo que parecen. Campoamor, como un pequeño Cervantes se dedica insistentemente a pulverizar las ilusiones románticas en nombre de la observación realista y haciendo uso del humor y de la ironía: "Si como el héroe de la Mancha, antaño / realicé por tu amor grandes hazañas,/hoy, sentado a la sombra de un castaño,/pensando mucho en tí, como castañas..."

Era necesario, desde luego, poseen una fuerte personalidad para haber opuesto a la poesía de tipo romántico, todavía predominante, otra radicalmente distinta, tan nueva en todos los órdenes, dando valor a la poesía de lo cotidiano. "Su vocabulario era el de la calle", dice Guillermo Díaz-Plaja. Así es, e intencionadamente. Campoamor no se opone sólo a la poesía romántica en general, o al tipo de ella preferentemente cultivado en España. No aspira a una simple depuración de elementos, sino a una total transmutación. Quería hacer nada menos que una poesía realista, una poesía prosaica.

La poesía de Campoamor, aunque animada de un propósito unitario, dista mucho de ser uniformemente la misma y se presenta bajo una amplia variedad de aspectos. A pesar de la conocida definición del autor:"¿Qué es humorada? Un rasgo intencionado.

¿Y dolora? Una humorada convertida en drama. ¿Y pequeño poema? Una dolora amplifica", su producción no se ajusta a tan sistemático esquema, que, por lo demás no incluye los largos poemas "El drama universal", "Colón", "El licenciado Torralba". Del abstruso simbolismo de estas últimas composiciones a la brevedad tajante de las Humoradas hay toda una compleja gama de modos poéticos nada fáciles de reducir a un denominador común, Campoamor anduvo toda su vida tras de una poesía de difíciles equilibrios entre los diversos escollos que había de sortear. Contra la creencia tan extendida de que fue un poeta entregado a la cómoda tarea de satisfacer a un público poco exigente, del que se sentía inmediatamente comprendido. Campoamor acometió una de las aventuras más ambiciosas, más arriesgadas que pueda proponerse poeta alguno: la reforma del lenguaje poético.

Los Pequeños poemas -decía Clarín- son de lo mejor que se ha escrito en lo que va de siglo". Y Dámaso Alonso nos dijo:

"Espero que llegará un día en que se reconozca cuán su original fue su posición dentro del siglo XIX español...

AL RIO NAVIA
Déjame ver ¡oh fugitivo espejo!
pintada en tu cristal la patria mía;
déjame ver a tu falaz reflejo
el sitio de mi cuna se mecía.

Tú el primer canto de mi amor oíste;
al nacer, tu saludo fue el primero;
tu mi primer vagido recogiste;
recogerás también el ¡ay! postrero.

Tu margen florida
pisé siendo niño,
y al ver tanto aliño
en torno de ti,
ensueños hermosos
forjaba la mente,
creyendo inocente
que el mundo era así.

Vi alegre en tus aguas
la vega pintada;
de flores cercada
la vida soñé;
mas eran ilusos
tus varios colores,
y abrojos sin flores
tan sólo encontré.

Bullendo sonoro
meció tu murmullo
con plácido arrullo
mi edad infantil,
y yo, pobre niño,
pensé, Navia, que era
pensil tu ribera,
tus aguas pensil.

Mas ¡ay! que las flores
que tú retratabas,
y al prado encelabas,
florido rival,
ansioso mi anhelo
quería gozarlas;
pero iba a tocarlas,
y hallaba cristal.


Si fueron tus flores
mentidas visiones,
y mis ilusiones
se fueron en pos,
¡ay Navia! lloremos
engaños que vimos,
pues locos mentimos,
mentimos los dos.

Inquieto en tus aguas
el viento remueve
montañas de nieve
en playas de azul,
brillando en sus cumbres
zafir y esmeralda,
su líquida falda
bordada de tul.

Entre algas y arenas
serpeas errante,
cual mole ondeante
de inmenso reptil,
sirviéndote fácil
de aliento la bruma,
de escamas la espuma
que flota gentil.

Cien veces mi patria
miré a tu reflejo,
magnífico espejo
de limpio cristal;
y al verla en tus aguas
mecerse bullente,
ilusa la mente
juzgábala igual.

Robusto en el valle
tendiéndote manso,
con blando descanso
te huelgas en él;
trocando tus perlas
por sus esmeraldas,
ciñendo guirnaldas
de rosa y clavel.

Si ansiosa mi vista
de sombras y tules,
tus ondas azules
tal vez consultó,
bullir en el fondo
veía tu hielo,
la vega y el cielo,
las flores y yo.

Si fueron mentidas
tan bellas visiones,
y mis ilusiones
se fueron en pos:
¡ay Navia! lloremos
engaños que vimos,
pues locos mentimos,
mentimos los dos.

Río, que invades copioso
del hondo valle la anchura,
refrena e curso abundoso;
que tras de este valle umbroso,
te aguarda la sepultura.

Cese tu vana jactancia,
cesa de ir tan vano, cesa;
porque en tu loca arrogancia
vas midiendo la distancia
que hay de la cuna a la huesa.

En esa orilla inmediata,
ante ese mar inmortal,
tu mole allí se desata,
y hundes la frente de plata
en su seno de cristal.

Y entonces, adiós mis sueños,
adiós tus flores mentidas;
pues tú entre giros risueños,
y yo entre gratos ensueños
acabamos nuestras vidas.

Y si ambos fuimos en pos
de sueños, teniendo en poco
el mundo real, vive Dios,
que ignoro cuál de los dos
ha sido, Navia, más loco.

Que a la luz de la pasión
los sentidos se embelesan;
pero al llegar la razón,
plomo los párpados son,
que sobre los ojos pesan.

Adiós, Navia; en tu jactancia
cesa de ir tan vano, cesa;
no olvides que en tu arrogancia
vas midiendo la distancia
que hay de la cuna a la huesa
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