INTRODUCCIÓN

Rolando Delgado Castillo y Francisco Arturo Ruiz.

Universidad de Cienfuegos


 

En la actualidad, un gran interés despierta el conocimiento y la  comprensión del proceso socio-histórico que ha conducido al desarrollo de la ciencia. Las relaciones entre la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad se han convertido en un amplio campo de estudio [1].

 

Paradójicamente, en medio de los avances que supone vivir los tiempos de “la sociedad de la información”, una gran confusión se advierte cuando se pretende juzgar la responsabilidad de la ciencia en los peligros y desafíos que caracterizan nuestra época histórica y se vinculan los grandes descubrimientos científicos casi exclusivamente con el genio de determinadas personalidades.

 

Compartimos la convicción, basada en el análisis de la historiografía de los principales hitos del avance científico, de que los logros de las ciencias tienen un carácter temporal, que se insertan en la matriz del tiempo de acuerdo con las necesidades de la época y de las propias tendencias que impulsan con cierta autonomía su desarrollo específico.

 

Al inscribirse en los marcos del enfoque histórico-cultural este trabajo reconoce la importancia de las personalidades y las instituciones científicas que promueven  la construcción  de las ciencias pero insiste en que el orden del día de sus conquistas está profundamente marcado por el repertorio de realizaciones materiales y espirituales de la sociedad   en un momento históricamente condicionado.

 

Las fuerzas motrices de las ciencias no pueden encontrarse fuera de las necesidades de la sociedad en cuyo seno transcurre su construcción. Al mismo tiempo se reconoce que el edificio teórico creado por cada disciplina científica tiene sus especificidades y autodeterminación relativa, según las regularidades y complejidad de la realidad que persigue reflejar, lo cual le concede a cada ciencia su propio tiempo, su manera peculiar de aparecer, madurar y desenvolverse en la Historia.

 

La especie humana al apostar al desarrollo científico no lo ha hecho exclusivamente para satisfacer una curiosidad epistémica, para explicar o interpretar este u otro fenómeno de la naturaleza o la sociedad, lo ha hecho ante todo para transformar el mundo en función de las necesidades que un contexto socio-cultural impone en un escenario históricamente condicionado.


La inmensa figura de Galilei tal vez pueda resumirse para todos los tiempos por su célebre frase: " E pour si muove!” símbolo de la desesperada impotencia ante la ciega intolerancia de la Inquisición. Tenía 69 años cuando fue obligado a abjurar de su obra y se le impusiera la pena de cadena perpetua (condena que fuera conmutada por el arresto domiciliario) pero sus ideas, su pensamiento creativo, no pudieron ser  encerradas y aún publica en 1638 su última obra que resumiría los resultados sobre le movimiento y los principios de la Mecánica. Cuando en la primavera de 1 642 muere nacería su mejor heredero: Isaac Newton.(2). 

Imagen: The Galileo Project Web Site http://galileo.rice.edu/bio/index.html


Siguiendo los principios esbozados arriba, deseamos subrayar que el credo que orienta este trabajo se sintetiza en:

 

·        El rechazo a la retrógrada intención, recordada tristemente por la Historia, de satanizar los resultados de las ciencias, y a cualquier retoque académico que pretenda desplazar hacia el progreso científico la responsabilidad de los enajenantes problemas de la sociedad contemporánea.

 

·        El reconocimiento al importante papel desempeñado por las personalidades científicas que, con el talento propio de los genios y una perseverancia a toda prueba, son protagonistas de la expansión del universo de lo conocido tanto en la esfera material como espiritual de la sociedad.

 

·        La admisión de la notable influencia que ha de ejercer la dotación genética en el complejo proceso de formación de un genio, pero el desconocimiento a cualquier intento de atribuir a sexo, raza o región geográfica, el monopolio del talento.

 

·        La confianza en la utilidad enaltecedora de la virtud solidaria frente a la egoísta y decadente moral del éxito.

 

·        La creencia firme de que una sociedad mejor es posible, y que su construcción dependerá en buena medida de las conciencias que se abonen a través de una universal batalla de ideas, en la que jugará un importante lugar el discurso que se haga de la Historia.

 

Por consiguiente, nos interesa especialmente contribuir a:

 

·        Entender la ciencia no sólo como un resultado sino también como un proceso que se renueva y amplia por la actividad de individuos que se organizan en comunidades científicas, en interacción permanente con las coordenadas económicas, políticas y éticas de su propio escenario socio-histórico.

 

·        Humanizar la imagen de los genios que escriben la historia de las ciencias.

 

·        Comprender los momentos más trascendentes de expansión del universo de los conocimientos matemáticos, físicos y químicos, aquellos que emergen de profundas crisis en el campo de las ideas y que constituyen verdaderas revoluciones científicas.


Marie Sklodowska - Curie  recibió dos Premios Nóbel. En 1903 recibió el Premio Nobel de Física, compartido con su esposo Pierre (trágicamente desaparecido tres años después), y el segundo, en el ámbito de la Química por sus investigaciones con el radio y sus compuestos. 

El Laboratorio Curie, fundado en 1914 se convirtió bajo su dirección en un modelo  de institución científica moderna que actuaba como centro de una red estrechamente vinculada con la industria  y la Medicina. Quien dio inició a la radioterapia, murió víctima de una anemia perniciosa causada por las largas exposiciones a las radiaciones.  [3]

Imagen: The Center for History of Physics. http://www.aip.org/history/curie/

   

·        Revelar las resonancias que el progreso científico ha producido en la esfera material y espiritual de la sociedad.

 

Resulta casi innecesario declarar que no tenemos pretensiones académicas con estas páginas. Ellas están dirigidas a un auditorio de jóvenes y menos jóvenes interesados en una lectura despojada de una retórica controversial. Desearíamos al final no habernos separado de este propósito.

 

De cualquier manera si nos preguntan qué concepción de ciencia defendemos, respondemos a aquella que la considera una actividad social, que refleja una realidad objetiva de la naturaleza o la sociedad, y que está históricamente condicionada.

 

No nos parece superada la conceptualización alcanzada por Krober:   "…entendemos la ciencia no sólo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías, hipótesis, etc., sino también, simultáneamente, como una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. Aún más, la ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales, con las necesidades y las posibilidades de la sociedad dada" [4].

 

Respecto a la clásica obra de T. S. Khun (1922-1996) “Estructura de las Revoluciones Científicas” sólo reconocemos y  tácitamente usamos la original y extendida terminología que nos legó su original visión sobre la Historia de las Ciencias. Al hacerlo, aceptamos una parte de sus supuestos, como la aguda percepción sobre la polémica en el seno de la comunidad científica y su reconocimiento a las crisis de las ideas que preceden a las revoluciones científicas [5].


La Física se parte en dos cuando aparecen publicados en 1687 sus famosos “Philosophiae Naturales Principia Matemática”. Se subvierte entonces todo la cosmovisión aristotélica del movimiento de los cuerpos y una nueva Mecánica emerge: se ha producido un desplazamiento megaparadigmático.

Transcurrirían más de dos siglos para que apareciera la teoría de la relatividad einsteniana que limita los contornos en que se cumplen los Principios de Newton. Para tener una idea del grado de validez de la mecánica newtoniana baste saber que el diseño, control y corrección de las órbitas de los satélites terrestres y las naves espaciales, son realizados enteramente con arreglo a las predicciones de las leyes de Newton. [6]

Imagen: School of Mathematics and Statistics. University of St Andrew. Scotland. http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/Mathematicians/Newton.html

 

Pero más que estas concepciones nos interesa destacar la compleja dialéctica entre el desarrollo del conocimiento científico y las coordenadas socioculturales del escenario histórico en que se verifican. Por otra parte compartimos el criterio expresado por Steven Weinberg (Premio Nóbel de Física en 1979) en una retrospectiva sobre el trabajo de Kuhn:

 

“No es verdad que los científicos sean incapaces “de conectarse con diferentes formas de mirar hacia atrás o hacia delante” y que después de una revolución científica ellos sean incapaces de comprender la ciencia que le precedió. Uno de los  desplazamientos de paradigmas a los cuales Kuhn brinda mucha atención en “Estructura” es la sustitución al inicio de esta centuria de la Mecánica de Newton por la Mecánica relativista de Einstein. Pero en realidad, durante la educación de los nuevos físicos la primera cosa que les enseñamos es todavía la buena mecánica vieja de Newton, y ellos nunca olvidan como pensar en términos newtonianos, aunque después aprendan la teoría de la relatividad de Einstein. Kuhn mismo como profesor de Harvard, debe haber enseñado la mecánica de Newton a sus discípulos” [7].

 

El determinismo que defendemos no  ignora la autonomía relativa que desarrolla el sistema teórico de una ciencia, en particular de la Matemática, y que ha conducido en no pocas ocasiones a penetrar en áreas que no encuentran en la época de su desarrollo una explicación al origen de sus fuerzas motrices. Más tarde, sin embargo, las abstracciones indescifrables de determinadas obras han encontrado una relevante aplicación. Tampoco desconoce el papel de la casualidad acaso representado por el legendario grito de eureka.  Por lo tanto no se trata de que exista un condicionamiento lineal y estático entre el desarrollo de la ciencia y la época histórica dada.

 

La Historia viene a demostrar que una profunda interrelación entre la Matemática, la Física, la Química y la Biología acompaña al complejo proceso de diferenciación e integración que ha definido sus respectivos objetos de estudio.

 

La Matemática, en un cierto sentido reina de las ciencias, no parece que se iniciara como resultado de la inclinación humana por un saber abstracto. Las primeras civilizaciones necesitarían del desarrollo de los conocimientos geométricos para la construcción de sus asentamientos y a veces monumentales edificaciones.


"Los Elementos de Geometría" de Euclides, matemático de  la Alejandría helénica,  se utilizó como texto durante más de dos mil años. Esta obra constituyo el corpus de conocimientos geométricos que posibilitó el desarrollo de la Astronomía desde Tolomeo hasta Kepler en el siglo XVII. En el siglo XIX, Lobachevski  formuló la geometría no euclidiana (Hiperbólica), suponiendo que por un punto exterior a una recta pueden pasar infinitas paralelas.  Riemann, por su parte, fundamentó la nueva geometría esférica en el supuesto que por un punto exterior a una recta no existe ninguna paralela. Parecía que se estaban generando incomprensibles desarrollos geométricos, sin embargo el

impacto de estas nuevas Geometrías con sus grandes abstracciones fue decisivo para el desenvolvimiento de la Física Teórica Moderna. El siglo XX vería aparecer la Geometría Fractal de Mandelbroit, que reconoce las dimensiones fraccionarias, con extraordinaria incidencia en el desarrollo de las imágenes computarizadas. El camino al infinito mostrado en  la construcción histórica del conocimiento geométrico es sólo un caso particular de la naturaleza del conocimiento.


De forma similar los conocimientos astronómicos, impulsados no sólo por la majestuosidad de la bóveda celeste, sino por las necesidades de comprender la noción del tiempo y las regularidades del clima, exigieron del desarrollo de conocimientos geométricos y matemáticos.

 

Los sistemas de numeración, constituyen una necesidad para el trascendente objetivo de fijar el paso del tiempo, así como para determinar saldos en la actividad, que bien temprano aparecen en la sociedad, de intercambio de productos y más tarde de dinero.

 

Hoy las Matemáticas definen como objeto de estudio las cantidades, magnitudes y propiedades, así como las operaciones lógicas utilizadas para deducir cantidades, magnitudes y propiedades desconocidas.

 

Filosofía y reflexión matemática encontraron comunión en algunos sabios griegos de la talla de Tales, Pitágoras y Eratóstenes. Luego del Renacimiento Europeo, también se apreciaría esta integración de notables filósofos que logran ser extraordinarios matemáticos. Hacia  la primera mitad del siglo XVII se destaca como exponente de esta fusión, la monumental obra de René Descartes considerado fundador de la Geometría Analítica y de la Filosofía Moderna.

 

El maridaje de las Matemáticas con las Físicas se aprecia con fuerza ya en el resplandor de la cultura alejandrina, con el desarrollo de la Astronomía  y determinadas ramas de la Física; continúa en la trascendental formalización matemática de los estudios de  Kepler y Galilei; resulta decisivo y hace coincidir el nacimiento de la Mecánica Clásica y del Cálculo Infinitesimal; es clave en el desarrollo del paradigma electromagnético; y llega hasta nuestros días con el desarrollo de la Mecánica Cuántica y la descripción de las leyes del mundo subatómico.

 

Un signo de nuestra época, el incontenible avance de la informatización,  encuentra  en su base las aportaciones decisivas de los matemáticos.

 

La Física, la ciencia que estudia las propiedades y la estructura de la sustancia (partículas y sistemas de partículas) y de los campos y las interrelaciones entre ellos, ha sido construida pues en permanente interrelación con el desarrollo de las Matemáticas.


La ecuación más universalmente conocida,   símbolo de los tiempos modernos, probablemente sea: E = mc2, que relaciona energía, masa, y velocidad de la luz,   tríada suprema de los conceptos  físicos contemporáneos.  Quien la propuso es el más famoso de los científicos: Albert Einstein.

En 1939 Einstein junto con otros físicos envió una carta  al presidente Roosevelt solicitando el desarrollo de un programa de investigación que garantizara el liderazgo de los aliados en la construcción del arma atómica.  En 1945, intentó disuadir al presidente para que el arma nuclear ya creada no fuera utilizada. [9]

El resto es conocido: el  9 de agosto de 1945 la humanidad se aterrorizaba con la hecatombe nuclear en Hiroshima,  días después se repetía la escena en Nagasaki. Se inauguraba la época del arma nuclear. Después de la guerra, Einstein se convirtió en activista del desarme internacional. [8]

Imagen: Nobel e-Museum,© The Nobel Foundation.


El objeto de estudio de la Física engloba así distintas formas particulares del movimiento de la materia, el movimiento mecánico y el movimiento físico, constituido a su vez por el movimiento térmico y el movimiento electromagnético. Como se trata de estudiar estas formas del movimiento, la Física se relaciona intrínsecamente con las propiedades más generales del espacio y el tiempo, formas universales de existencia de la materia.

 

El amplio dominio de la Física abarca:

 

·        El estudio de los movimientos mecánicos de las partículas y los sistemas de partículas, tanto para el macromundo como para el micromundo, para las bajas y altas velocidades.

 

·        Los procesos de transmisión del calor y de energía en general, de masa y de cantidad de movimiento para una partícula aislada y para sistemas de partículas, tanto a las altas temperaturas y presiones como a las bajas temperaturas y presiones.

 

·        Los procesos de interacción entre las partículas y los sistemas de partículas cargadas eléctricamente, en reposo o en movimiento con respecto a un sistema de referencia dado, con el campo electromagnético, tanto en la región macroscópica como para la microscópica, para bajas y altas velocidades.

 

·        El comportamiento de los sistemas de partículas confinadas en pequeñas regiones del espacio, tales como los átomos y los núcleos atómicos, de forma que se profundiza en la estructura interna de la sustancia y sobre todo en su transmutabilidad.

 

·        El comportamiento de los sistemas a escalas del universo y extensión del cumplimiento de las leyes estudiadas en las escalas del planeta y el micromundo.

 

Las áreas de estudio clásicas encuentran una culminación alrededor de la mitad del siglo XIX y a la vez, con la explosión de los avances científicos iniciada en los límites del siglo XIX al XX, se van conformando nuevos ámbitos entre los que se pueden citar: Física de las Bajas Temperaturas; Cromodinámica; Física de la Gravitación; Física del Sólido; Física de las Altas Energías y otras que marcan la punta de los progresos en las Ciencias Físicas.

 

En las fronteras con otras ciencias han aparecido ramas tales como: Astrofísica; Física de la Atmósfera; Metalofísica; Física de los Materiales (enmarcada en las Ciencias de los Materiales); Cosmogonía; Biofísica, etc.


El físico teórico Stephen Hawking (1942- ) es la figura líder de la moderna cosmología. Mientras estudiaba Física y Matemáticas en las universidades de Oxford y Cambridge tuvo que aprender a convivir con un desorden degenerativo del sistema nervioso, conocido como enfermedad de Lou Gehrig, que lo conduciría a una cuadriplegia, es decir, a una inmovilización total. Su talento no se perdería temprano gracias a la alta tecnología puesta a su servicio y al extraordinario espíritu de Hawking.  Los médicos le dieron al  diagnosticar  su enfermedad  dos  meses  de  vida, este  año  cumplió  los  sesenta.

 Hawking logró enlazar la mecánica cuántica y la relatividad las dos principales teorías de la Física moderna, desarrollando la teoría cuántica de la gravedad.[9]

Imagen: Sitio web personal. http://www.hawking.org.uk/about/aindex.html


El impacto de los conocimientos físicos en la sociedad moderna abarca prácticamente todos los ámbitos de su realidad. Pero tres símbolos de los grandes retos de la humanidad,  la conquista del cosmos, el dominio de nuevas fuentes energéticas, y la revolución en las comunicaciones han recibido un impulso decisivo con el  progreso de las Ciencias Físicas.

 

La hibridación de la Física con la frontera del conocimiento químico hizo aparecer hacia fines del siglo XIX la disciplina conocida como Física – Química. Aún antes, en medio  del complejo proceso de diferenciación e integración sufrido por la ciencia, se advierten numerosos ejemplos de la actividad de personalidades en campos formalmente distantes  de la Física y la Química pero enlazados por su común naturaleza.

 

Es curioso advertir que uno de los protagonistas de la Revolución de la Química del siglo XVIII, J. Priestley (1733-1804), en su relación epistolar con B. Franklin (1706-1790) le confiesa (20 años antes de los experimentos de C. Coulomb (1736-1806)) su deducción  de que la atracción electrostática debía estar sujeta, de acuerdo con ciertas experiencias conducidas por Franklin, a leyes del mismo carácter matemático que las de la gravitación. Sorprende asimismo conocer que el invento de la pila eléctrica por A. Volta (1745-1827), le permitió a H. Davy (1778 – 1825) entre 1807 y 1808 descubrir  5 metales activos, el mismo número de elementos que se descubriría durante siglos de infructuoso esfuerzo alquimista.

 

De otro lado, un experimentador como Faraday, considerado uno de los padres del electromagnetismo por el descubrimiento de la ley de inducción magnética,  descifró las leyes de la electrólisis y aisló por vez primera el benceno. 

 

La mención de otros ejemplos trascendentes solo confirmaría que el empeño unificador que dibujaba el objeto de estudio de la Física-Química encontró su aliento principal en descubrir las leyes y teorías que presiden las interacciones entre energía y sustancia, surgiendo como áreas específicas: la Termodinámica, la Electroquímica y la Espectroscopia.

 

Recorriendo el camino “descendente” hacia la práctica, la Física - Química sirve de plataforma de lanzamiento de las Ciencias de los Materiales, los Procesos de Ingeniería y la Electrónica.  El dominio de este ámbito convergente de la Física y la Química ha resultado premisa para el desarrollo impetuoso de cinco áreas vitales para la sociedad contemporánea: energía, producción de alimentos, salud, transporte y comunicaciones.  


El químico-físico estadounidense Linus Pauling (1901-1994)  mereció el Premio Nobel en dos oportunidades, el primero en 1954 por sus investigaciones sobre la naturaleza del enlace químico y en 1962 por su relevante labor a favor de la paz. Sus predicciones sobre la compleja estructura molecular de las proteínas ejercieron una profunda huella en el desarrollo  de los conocimientos sobre los procesos de la vida. Linus y su compañera de vida Ava H. (1903-1981)  trabajaron infatigablemente por el desarme nuclear, por detener el desarrollo del armamento atómico, y por prevenir todo tipo de pruebas que afectaran nuestra atmósfera o mares. Ava tuvo razón cuando proclamó en un Congreso de Químicos que más importante que el enlace de hidrógeno es el enlace humano.[10] Imagen: Nobel e-Museum,© The Nobel Foundation.


La interpenetración del conocimiento físico con el estudio de los seres vivos,  para dar lugar a un sistema teórico con problemas y objetos propios, la Biofísica, aparece ya en el siglo XX aunque numerosas aplicaciones de las invenciones y principios epistemológicos de la Física se aprecian desde mucho antes en la construcción del conocimiento biológico .

 

En efecto los métodos cuantitativos y experimentales de la Mecánica practicados en Pisa por Galileo, encontraron eco en las Escuelas de Medicina de Padua y Bolonia. Correspondió al médico Santoro Santorio (1561-1635) introducir en la práctica clínica diferentes instrumentos de medición como el pulsilogium y el termoscopio galileano.

 

Un siglo después, cuando el mecánico  Robert Hooke (1635 – 1702), construye un microscopio perfeccionado que le permitió descubrir en 1665 la existencia de células en tejidos, estaba poniendo en manos de los investigadores de los seres vivos una técnica que significaba una amplificación de la visión y el descubrimiento de un universo microscópico invisible para una práctica humana de miles de años. Así el fisiólogo italiano Marcello Malpighi (1628-1694) inaugura la Anatomía Microscópica, y descubre la red de capilares pulmonares que viene a completar el ciclo circulatorio descrito por Harvey.  A partir de entonces los planteamientos y soluciones de los problemas de esta disciplina se apoyan cada vez más en los logros de la Mecánica, y de la Física, apartándose de explicaciones basadas en designios sobrenaturales.

 

Bajo el paradigma del microscopio, a fines del siglo XIX,  Walther Flemming (1843 – 1905)  descubre  que  durante   la mitosis   celular  ciertas  estructuras adoptan forma de cintas y se dividen longitudinalmente en dos mitades idénticas. La segregación en el núcleo de pares de estructuras a las células hijas no pudo relacionarse con la deducción de  Gregor Mendel (1822 – 1884),  de que cada uno de los caracteres del organismo está determinado por un par de “factores” o unidades hereditarias, que son aportados uno por cada progenitor.  


 

La revolución científica del XVII inició una dinámica interrelación entre el diseño del experimento y la invención de los instrumentos requeridos. El propio Galileo estrena su pequeño telescopio de refracción y encabeza la revolución astronómica; Hooke y Huygens se disputan el título de mejor mecánico del siglo y pretenden registrar el tiempo con la mayor exactitud posible; Torricelli inventa el barómetro y al hacerlo derriba el principio del “horror vacui”; von Guericke inventa la bomba de vacio con la que se abre un nuevo campo para la experimentación; y de nuevo Hooke que perfecciona  el microscopio y descubre un nuevo mundo.  Fue el descubrimiento de Hooke además, el antecedente de la teoría celular propuesta casi dos siglos más tarde  por   Matthias  J. Schleiden  (1804 – 1881) y  el  naturalista  Theodor

Schwann (1810 – 1882) que asigna a la célula la unidad de estructura y función de todas las formas de vida y se considera el principio de estructuración de las ciencias biológicas. Fue asimismo el microscopio el instrumento indispensable para la invasión del hombre, en la cabeza visible de Pasteur, hacia el universo de los organismos microscópicos y  la fundación en consecuencia de la Microbiología [11]. Imagen: Instituto Tecnológico de California.

www.its.caltech.edu/~atomic/snowcrystals/earlyobs/micrographia.jpg


 

Comenzaba así un largo camino para dominar los misterios de la herencia, coronado a mediados de los años cincuenta con el descubrimiento del significado genético del ácido desoxirribonucleico (ADN). Este hito que marca el nacimiento de la Biología Molecular es un resultado de la aplicación de la técnica de rayos X, desarrollada por los físicos, a la dilucidación estructural del material hereditario: la molécula del ADN.  

 

Cada invención conectada con el universo físico y en particular las tecnologías relacionadas que se difundieron durante el siglo XX, fueron fertilizando la conquista del mundo biológico. También el descubrimiento de nuevas radiaciones penetrantes exigió el empeño de un nuevo tipo de investigador -y de colectivo de investigación- que integraran conocimientos físicos y biológicos para evaluar su impacto sobre los mecanismos de la vida y su reproducción.  

 

El propio surgimiento de la Biofísica resume este largo proceso de integración y convierte a esta disciplina en una aliada  de las áreas más dinámicas  del conocimiento del nuevo siglo: la Biología Molecular, la Ingeniería Genética y la tercera generación de la Biotecnología.

 

Sin embargo, lo que podría considerarse logros de la humanidad, ha comenzado a despertar inquietud en la opinión pública por las controvertidas consecuencias éticas, jurídicas y sociales que se derivan de la manipulación genética irracional de los seres vivos. Buena parte de la comunidad científica ha alertado sobre estos peligros y ha rechazado posibles turbios manejos de la información genética.   

 

En suma,  el desarrollo de las ciencias físicas y sus áreas relacionadas ha impulsado enormes progresos para la humanidad pero, en un mundo irracionalmente establecido,  ha servido para el desarrollo de las armas modernas de exterminio masivo,  ha contribuido al desencadenamiento de graves problemas de contaminación ambiental,  y no ha resuelto el cuadro de atraso, hambre e ignorancia en que se sumerge la mayor parte de la humanidad.  

 

Así una evaluación del impacto que la Ciencia y la Tecnología pueden ejercer en el desarrollo de la sociedad contemporánea revela la importancia de impulsar  una batalla en el campo de las ideas,  en la cual  la educación (y la lectura que se haga de la historia) jugará un rol decisivo para salvaguardar los logros de la humanidad. El progreso científico-técnico podrá ser usado para el  bien o para el mal.

 


Las imágenes de los espectros de difracción de rayos X obtenidos por Maurice Wilkins(1916-2004), y sobre todo por la química – física Rosalind Franklin(1920–1958), constituyeron un importante asiento para el despegue de creatividad  que condujo al biofísico británico Francis H. C. Crick (1916- 2004) y al bioquímico estadounidense James D. Watson (1928- )  al descubrimiento de la estructura de doble hélice para el ADN. Tal estructura permitía explicar dos propiedades fundamentales del material hereditario: la de conservarse a sí mismo (replicación) y la de cambiar (mutación). Ahora se tornaba más claro y firme el despegue de la ingeniería genética.

A este acto fundacional asistían dos biofísicos, un bioquímico y una química-física. Rosalind, que víctima de un cáncer muere con solo 38 años, se ha considerado un ejemplo de la discriminación de la mujer aún en el campo de la ciencia en época tan reciente como la segunda mitad del siglo XX.[12] Imagen: Department of Physics and Astronomy. Universidad de California, Los Ángeles.  http://www.physics.ucla.edu/~cwp/Phase2/Franklin,_Rosalind@841234567.html

 

  

BIBLIOGRAFIA:

 

[1] Núñez J (2000): La Ciencia y la Tecnología como procesos sociales. Sala de CTS. Organización de Estados Iberoamericanos para la Ciencia, la Educación y la Cultura   http://www.campus-oei.org/salactsi/nunez00.htm#9

 

[2] Altshuler José (2003): A propósito de Galileo. Editorial Gente Nueva. La Habana.

 

[3] Nobel e-Museum (2002): Marie Curie. From Nobel Lectures, Chemistry 1901-1921. Elsevier Publishing Company, Amsterdam, 1967.

http://www.nobel.se/chemistry/laureates/1911/marie-curie-bio.html

 

[4] Kröber, G. (1986): Acerca de las relaciones entre la historia y la teoría del desarrollo de las ciencias, Revista Cubana de Ciencias Sociales, enero - abril, año IV, Nº 10, p.37. La Habana.

 

[5] Kuhn, T.S. (1982): La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica. México.

 

[6] O'Connor J. J., Robertson E. F. (2000): Isaac Newton. School of Mathematics and Statistics. University of St Andrew. Scotland.

http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/Mathematicians/Newton.html

 

[7] Stenger Victor J. (2000):  Cita de Steven Weinberg en 2. The Whole is Equal to the Sum of its Particles. p. 30. Timeless Reality: Symmetry, Simplicity and Multiple Universes. Amherst, N.Y. Prometheus Book.

 

[8] Braun Eliezer (1997): Una faceta desconocida de Einstein. Fondo de Cultura Económica de México.

http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/19/htm/sec_14.htm

 

[9] www.hawking.or.com (2005): About Stephen. A brief story of mine.

http://www.hawking.org.uk/about/aindex.html

 

[10] a] Marinacci Barbara (1994): Linus Pauling—Scientist for the Ages. The Linus Pauling Institute.

Oregon State University. http://lpi.oregonstate.edu/ss01/avpauling.html

 

[11] O'Connor J. J., Robertson E. F. (2000): Mathematicians born from 1600 to  1649. School of Mathematics and Statistics. University of St Andrew. Scotland.  Hooke

http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/Indexes/1600_1649.html

 

[12] UCLA Department of Physics and Astronomy website (2003):  Rosalind Franklin (1920 – 1958). Contributions of 20th Century Women to Physics. http://www.physics.ucla.edu/~cwp/Phase2/Franklin,_Rosalind@841234567.html