Las ciencias y el desarrollo de la alquimia medieval
Rolando Delgado Castillo
Universidad de Cienfuegos
El
período histórico que se pretende abarcar a continuación comprende los casi
diez siglos de vida del régimen medieval europeo desde que se produce el
proceso de disolución del imperio romano en Occidente a fines del siglo V hasta
mediados del XV en que viene surgiendo, empujado por importantes
transformaciones económicas, el llamado Renacimiento. Se incluirán también en
el recorrido por esta época los principales logros de la era de oro de la
cultura islámica, los legados fundamentales del mundo oriental y las
realizaciones más trascendentes del mundo precolombino.
La
influencia del cristianismo sobre el lento desarrollo del conocimiento
científico europeo en esta etapa se explica atendiendo a los nuevos esquemas de
pensamiento que esta religión portaba y a los intereses que defendía la nueva
estructura del poder eclesiástico. Las principales preguntas y cuestionamientos
que se hicieron los pensadores anteriores quedarían encadenadas por un dogma:
sólo hay conocimiento en Dios y genuina vida en la fe.
En
torno a la decadencia del imperio romano y al proceso de conversión de Roma al
Cristianismo, surge la figura de Agustín de Hipona
(354 – 430), oriundo de la colonia romana de Numidia
en el norte africano, santificado por la Iglesia Católica,
que intenta ofrecer una primera visión filosófica del Cristianismo. Las fuentes
que nutren su doctrina son principalmente el escepticismo y el neoplatonismo.
En el importante debate entre la razón y la fe, el ideario agustino representa
un núcleo del postulado de “la doble verdad” desarrollado unos ocho siglos más
tarde por Alberto Magno (1200 –
1280), cuando admite que el
entendimiento filosófico no niega la fe religiosa sino puede fortalecerla.
Hasta
el cierre definitivo de la
Academia en el siglo VI por el emperador Justiniano (482-
565), la pálida producción del conocimiento filosófico de la época se asocia a
la traducción de clásicos y al replanteamiento de las ideas contenidas en los
sistemas de Platón y Aristóteles.
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Exponente de
estos tiempos es la obra de Isidoro de Sevilla (c. 560-636), canonizado por la Iglesia Católica,
quien en 623 (poco antes de la invasión árabe a la península ibérica) escribe
Etimologías, una extensa compilación del conocimiento de la época, que es
ampliamente difundida a lo largo de siglos y tiene por tanto el mérito de al
menos conservar, en forma latente, el pensamiento avanzado de la cultura
greco-latina.
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Un momento de progreso cultural en el
escenario europeo viene dado a fines del
siglo VIII, por lo que algunos consideran como revolución educativa impulsada
por el rey de los francos, coronado como emperador en el 800 por el papa León III, Carlomagno (742 – 814). Este emperador, ordenó en su vasto dominio, la
creación de escuelas anexas a las catedrales e iglesias de las poblaciones más
importantes destinadas a enseñar rudimentos de lectura, aritmética y gramática.
El imperio carolingio representó una etapa en la integración de las culturas
germánica, romana y cristiana, que con el tiempo resultó una de las savias
fundamentales de la civilización europea.
En una
ojeada hacia el Oriente, resulta de interés pasar revista primeramente al
contexto bizantino que al heredar el legado cultural romano podría haber representado el escenario
donde se conservaran y desarrollaran las tradiciones intelectuales del mundo
clásico mediterráneo. Sin embargo, los bizantinos cristianos tampoco se
dedicaron al enriquecimiento de las obras de los filósofos y científicos griegos
y latinos.
Pero existe una aportación, que
mezclada con la leyenda, bien merece un breve comentario. Hacia fines del siglo VII, en medio de la expansión hacia el norte de los musulmanes, la armada
bizantina utiliza un arma incendiaria en batallas navales, mucho más potente
que las conocidas hasta entonces, que sembró el pánico entre las naves
atacantes. La receta de semejante arma, conocida luego con el término de Fuego
Griego, fue tan celosamente guardada que 50 años después de su aparición en el
escenario bélico sus propios dueños la habían perdido. Corresponde al terreno
de la especulación las suposiciones de que los bizantinos decidieron no
difundir el invento ante el temor de que pudiera caer en manos del enemigo. La invención se asigna a un químico e
ingeniero sirio llamado Calínico de Heliópolis que no solo
prepara un material que por sus propiedades y poder destructivo recuerda al Napalm moderno sino que diseña el mecanismo propulsor de la
mortífera arma. fuego griego era un líquido gelatinoso
que se componía entre otras cosas de fracciones livianas de la destilación de
petróleo, azufre, brea, aceites vegetales y tal vez salitre o cal viva. Lo
cierto es que Bizancio pudo organizar con éxito la
defensa de Constantinopla del acecho de los musulmanes pero bien distinta fue
la suerte corrida por los pueblos hacia el este y el oeste que fueron
conquistados por los árabes.
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Teófanes el Historiador, narra en su obra
"Cronografía" el decisivo papel jugado por el llamado fuego
griego, la primera arma incendiaria de la Historia, en la defensa de
Constantinopla durante el asedio en el año 673 de las tropas árabes. La mezcla incendiaria ideada por un
ingeniero sirio cristiano era una especie de napalm
que al entrar en contacto con el aire se inflamaba y era
imposible apagarlo con el agua.
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Aquellos que sobredimensionan el valor de la tecnología bélica en el desenvolvimiento de los acontecimientos
afirman que sin esta arma los invasores musulmanes hubieran aplastado a Bizancio y extendido sus huestes por toda la Europa tejiéndose de otra manera la Historia de la
civilización occidental.
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Paralelo
al medioevo europeo, comienza rápidamente a expandirse un mundo islámico que
gesta una brillante cultura cuyos logros fundamentales, examinaremos a continuación. Conviene destacar que si la comunidad
islámica llega a representar la civilización más fecunda de la época medieval
esto se hace posible gracias a la política de integración cultural alentada por
las dinastías musulmanas primero de los Omeyas (661- 750) y luego de los Abasis (s.VIII – s.XIII). Los
musulmanes llegaron a dominar ya a mediados del siglo VIII desde las regiones
periféricas de China y la India, por el este, hasta el norte de África y casi
toda la península Ibérica, por el oeste.
Mientras
los Omeyas al conducir la expansión del Islam por los vastos territorios
conquistados instauraban un clima de tolerancia
religiosa que favorecía la
inmigración de eruditos, procedentes del dominio bizantino, donde sufrían
persecución si profesaban creencias cristianas heterodoxas o paganas, tanto los
Abasis como la dinastía Fatimí de Egipto se
convirtieron en Mecenas de las ciencias, fundando instituciones como la Casa de
la Sabiduría de Bagdad (siglo IX) para el estudio de las ciencias y para la traducción
de los textos científicos y filosóficos griegos, o el recinto universitario
cairota, dedicado a la enseñanza secular, la Universidad al-Azhar
(siglo X).
A un
relevante representante de la
Casa de la Sabiduría de Bagdad, el árabe Al-Jwarizmi (780 – 850), corresponde la gloria de haber
reportado por primera vez la utilización del sistema de numeración posicional, uno de los más grandes inventos de la
humanidad, ya que con sólo diez símbolos permite expresar fácilmente cualquier
número y múltiples operaciones entre estos.
La primera referencia escrita del uso de este tipo de numeración en
Europa data del año 976. Es considerado fundador del Algebra y su tratado sobre
¨Algebra y Ecuaciones¨ (Kitab-ul-Hisab-wal-jabr-wal-Muqabala) sirvió de texto durante siglos más tarde en las
Universidades europeas.
El
rescate por los árabes de la Khemeia conservada por la secta de los
Nestorianos en Persia, se transforma en un importante florecimiento de la Al-Kimia
que potencia la fundación de una Farmacopea en Arabia.
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La Casa de la Sabiduría (Dar
al-Hikma), fundada en Bagdad en el siglo IX por el
califato Abasí, promovió un auge extraordinario de la Matemática, la Astronomía y la Alquimia. Este
centro propició la profesionalización del trabajo científico y en él
laboraron en armonía, sabios musulmanes, judíos y cristianos. Este beber de diferentes culturas contribuyó al esplendor
árabe en las ciencias.
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A unos tres siglos de
su fundación, la Casa de la Sabiduría y su grandiosa biblioteca, tuvieron un trágico final. Con
la toma de Bagdad por el invasor mongol en febrero de 1258, la magnífica
colección de libros y manuscritos de Dar al-Hikma
fue arrojada a las aguas barrosas del rio Tigris que durante días se transformaron en negras como
resultado del teñido con las tintas usadas en la escrituras de las obras. Una
suerte similar corrieron los fondos de la Gran Biblioteca de Córdoba si nos
atenemos al dato hoy reconocido de que a partir de 1492 y durante la
Inquisición Española medio millón de invalorables ejemplares fueron
deliberadamente quemados en la pira inquisitoria.
Fatalmente, durante
la guerra en Irak en el 2003, la Biblioteca Nacional y los Archivos
Nacionales que atesoraban libros y manuscritos de esta época de oro de la
cultura islámica conocieron del saqueo y del incendio de sus
instalaciones…
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A
partir del 750 y hasta el siglo XIII la Escuela de Farmacia de Arabia produce notables
avances. El primer trabajo de este período, universalmente reconocido como un
resumen de los conocimientos alquímicos acopiados en la época, es la obra de Abu Musa ibn Hayyan
Jabir al-Sufi, llamado Geber en Occidente (760 – 815). A través de él conocemos
que los alquimistas árabes trabajaron fundamentalmente con los metales oro y
mercurio, con los elementos no metálicos arsénico y azufre, y con los
compuestos formados por sales y ácidos. Ellos concebían los metales y en
general la diversidad de la sustancias como el resultado de la combinación de
dos principios representados por el azufre (sólido, combustible y amarillo) y
el mercurio (líquido, metálico, y volátil). Confiaban en la transmutación de
las sustancias y aunque sus hipótesis de partida fueran falsas iban
desarrollando procedimientos experimentales para el tratamiento de las
sustancias y descubrían nuevos productos, entre los que cabe mencionar el
cloruro de amonio y el carbonato de plomo así como la destilación del vinagre
para obtener el ácido acético concentrado, el ácido más empleado a partir de
entonces en las recetas y digestiones alquimistas.
Considerado
el primer gran filósofo musulmán, Al-Kindi (801 - ?)
representa en el campo de la Alquimia un sucesor de la obra de ibn Hayyan. Nació también en Kufa, estudió en
Bagdad y llegó a ser un traductor, científico y filósofo reconocido en las
cortes del célebre mecenas de las ciencias, el califa abasí Abdullah
al-Mamun (reinado entre 813-833). Al Kindi escribió ¨El libro de la Química del Perfume y las Destilaciones¨(Kitab Kimiya' al-'Itr). Esta obra
contiene más de 100 recetas de aceites fragantes, ungüentos, aguas aromáticas y
sustitutos o imitaciones de drogas costosas.
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El padre de Musa, hijo de Hayyan, Jabir Al-Sufi (Abu Musa Ibn Hayyan Jabir Al-Sufi), Geber para Occidente,
resumió los adelantos de la alquimia árabe y su visión de la diversidad como
la combinación de los principios presentes en el azufre (sólido, combustible,
amarillo) con aquellos contenidos en el mercurio (líquido, metálico y
volátil). Sus últimos días están
signados por el arresto ante la caída del visir de la familia de los Barmecíes, gran mecenas de las ciencias, bajo cuyo
patronazgo trabajaba en su ciudad natal de Kufa.
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Las mas valiosas traducciones de las obras de Al-Rhazi
en particular sobre las operaciones relacionadas con las sales y alumbres
fueron compiladas en el siglo XII por el traductor Gerardo de Cremona (1114-1187) bajo el
título De aluminubus et salibus. Las muchas versiones de este trabajo
tuvieron una decisiva influencia sobre el desarrollo de la mineralogía en
Occidente. Otra contribución relevante
de Al-Razi al desarrollo de la Química la
encontramos en los diseños,
descripciones y usos de más de 20 instrumentos de laboratorio. Se ha
llegado a afirmar que en los detalles dados por Al-Razi
sobre las piezas integrantes de sus aparatos se ofrece la misma clase de
información que se encuentra hoy en los catálogos de equipos de laboratorio.
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Los
más eminentes doctores árabes de la época realizaron aportaciones
sobresalientes en el ámbito de la Alquimia. Así, el autor de una colosal
enciclopedia médica, Abu Bakr
Muhammed Ibn Zakariya Al-Rhazi (Rhazes, 850 – 925) aparece como el primero que inicia las
aplicaciones de las sustancias químicas en la medicina despojada de todo
sentido místico al emplear el yeso, de acuerdo con sus propiedades, en la
inmovilización de los huesos fracturados. Se le atribuye además
el descubrimiento de las cualidades expectorantes, eméticas y purgantes de
los preparados medicinales del antimonio metálico. Estamos a más de 500 años
del redescubrimiento de este elemento por parte del alquimista alemán Basil Valentine (¿1394?-?). En su
trabajo ¨Secreto de Secretos¨,
divide las sustancias en animales, vegetales y minerales. Una clasificación que
perduró en el tiempo y representó el antecedente de la clasificación ulterior
de mundo inorgánico y orgánico.
Para
Al-Rhazi, el mercurio, oro, plata, piritas, vidrio, etc están comprendidos en el campo de las sustancias
minerales; por su parte las sustancias vegetales resultan de los extractos y
destilados de las plantas fundamentalmente usadas por los médicos; mientras las
sustancias animales comprenden la sangre, leche, huevos, bilis, etc. También consideró un número de sustancias artificiales
tales como el óxido de plomo, sosa cáustica, y varias aleaciones.
Maslama ibn Ahmad
al-Majriti (? – 1007) es reconocido por sus
influyentes escritos químicos. Se le adjudican dos obras sobre Química, ¨ El paso del sabio ¨ y ¨ El
objetivo del erudito ¨. La segunda es
bien conocida por la traducción ordenada por el Rey Alfonso en 1252 con el
nombre de Picatrix.
En el libro ¨ El paso del sabio ¨ Maslama
desarrolla la primera descripción cuantitativa de la síntesis de una sustancia
que jugó en manos de Prietsley y Lavoisier
un papel histórico: el óxido de mercurio.
Al introducir la pesada como un indicador de los cambios advierte cierta
conservación de la masa (que obtenida en este caso por una compensación casual
de los efectos contrarios de cierta
pérdida del mercurio por sublimación con la ganancia del 8% del oxígeno)
lo que unido a otros experimentos descritos lo conducen a establecer por
primera vez en la historia un principio de conservación: la conservación de la
masa. En su obra ¨ La línea del Sabio
¨ se ofrecen fórmulas e instrucciones
para la purificación de metales preciosos.
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Durante el
esplendor económico y cultural del califato de Córdoba (961 - 976), se
desarrolló un movimiento intelectual que tuvo su más brillante exponente en
la figura de Maslama al-Majriti. Su propio nombre revela su lugar de
nacimiento, el Madjrit, pequeño poblado fundado por
los musulmanes hacia la mitad del siglo IX, fronterizo entonces con el
replegado Reino de León, que más tarde se convertiría en la populosa capital
de Madrid. Maslama
es considerado el mejor matemático de su tiempo, un notable químico experimentador, el
primer científico importante hispano-musulmán y el fundador de una escuela de
sabios musulmanes-hispánicos.
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Finalmente,
una prueba más de la extraordinaria actividad de Maslama
fue la creación en Madrid de una Escuela de Sabios, constituida por sus propios
discípulos que establecieron una red para la comunicación científica
dispersando el conocimiento por cada
capital importante Taifa (Reinos musulmanes creados en la península ibérica a
partir del siglo XI).
Otro
representante de la ciencia de la España Islámica fue el médico Al-Zahrawi (936 – 1013). Al-Zahrawi nació en Medinat al-Zahra cerca de Cordoba y su contribución más sobresaliente en el
campo de la medicina quedó reflejado en su trabajo enciclopédico contentivo de
30 tratados conocido como At Tasrif.
Este fue el resultado de casi 50 años de educación médica y práctica
quirúrgica. At-Tasrif contiene las primeras ilustraciones de instrumentos
quirúrgicos, alrededor de 200, en la Historia de la Medicina. Los instrumentos no solo son descritos sino
también se muestra el procedimiento que ilustra su uso. Traducido al latín por
Gerardo de Cremona tuvo al menos diez ediciones en latín entre 1497 y 1544.
En otro tratado publicado en latín 5 siglos después como "Liber Thoricae" se clasifican 325 enfermedades y se discuten
sus sintomatologías y tratamientos.
La
contribución de Al-Zahrawi al campo de la Química se
concreta en sus trabajos sobre farmacología recogidos en el libro publicado en
latín en 1288 como "Liber Servitoris.
En esta obra Al-Zahrawi marca el inicio de la
destilación como método para la preparación de drogas. Ofrece un número
considerable de recetas para la obtención de los ¨simples¨
a partir de los cuales se formulan las drogas complejas que por entonces se
recomendaban. También ofrece los métodos
de preparación del litargirio, plomo blanco, plomo quemado, cobre quemado,
cadmio, arsénico amarillo, cal, vitriolos y
sales.
Al
final del siglo X y comienzo del XI, el mundo islámico oriental y
particularmente la zona de Persia
controlada por la dinastía samaní que dominó los
centros culturales de Samarcanda y Bujara fue
sacudida por devastadoras luchas fraticidas. Estas circunstancias
sacudieron la vida de los sabios de esta región y obstaculizaron el desarrollo
de la cultura científica árabe. Entre los exponentes más destacados de este
período se encuentran Abu Rayhan
al-Biruni (973 - 1048) y Abu
Ali al-Husain ibn Sina (Avicena) (980 - 1037).
Ibn Sena (Avicena), es considerado
como el sucesor de Al – Rhazi, y el médico más importante en el período que
media entre el Imperio Romano y los orígenes de la ciencia moderna. En su
famosa obra Kitab ash-Shifa (El libro de las Curaciones) proclama como el
principal objetivo de la
Alquimia la preparación de sustancias para combatir las
enfermedades y declara estéril el estudio de la transmutación de los metales en
Oro. La vida de Ibn Sina transcurrió en un
contexto repleto de adversidades que debió sortear para producir una importante
obra científica, que lo sitúa entre los más famosos doctores, alquímicos y
astrónomos de su época. Ibn Sina escribió alrededor de 450 trabajos de los cuales 240
se conservan, unos 150 se relacionan con la filosofía natural y 40 se
dedican a la medicina, sus dos campos principales de estudio.
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Ibn Sina - Avicena en Occidente- es conocido sobre todo por sus
aportaciones en el campo de la medicina.
En Física, reconoce como
diferentes formas de energía al calor y la luz, y en sus estudios sobre
mecánica introduce los conceptos de
fuerza, vacío e infinito. Su atisbo de interconexión entre tiempo y
movimiento adelanta la necesidad de los experimentos
cuantitativos. La percepción de la luz es para Ibn Sina debida a la emisión de
un tipo de partículas por la fuente luminosa, y por otra parte dedujo
correctamente que la velocidad de la luz es finita. También investigó sobre
la gravedad específica de los cuerpos
y usó un termómetro de aire.
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Abu Rayhan al-Biruni (973 - 1048), oriundo de la región de Jwarismi, ideó el método de la triangulación para medir las
distancias terrestres y con ello calculó el radio del planeta en 6339.6 km,
un valor no obtenido en Occidente hasta el siglo XVI. El libro de Al-Biruni “Masudic canon” contiene una tabla que ofrece las coordenadas
de unos 600 lugares, casi todas obtenidas a través de sus propias estimaciones.
Como corresponde con la tradición científica árabe, al-Biruni
conjugó el pensamiento teórico con las observaciones y la experimentación
llegando a la original conclusión de que la velocidad de propagación de la luz
es inmensamente mayor que la del sonido, ideando los procedimientos para la
extracción de los metales de sus minerales y para la determinación de los pesos
específicos del oro, mercurio, plomo, plata, bronce, cobre, latón, hierro y
estaño, y formulando una especie de ley de conservación de la masa en las
reacciones químicas mucho antes de que se iniciara en el escenario europeo
el tratamiento cuantitativo
de las reacciones químicas con los trabajos fundacionales de los siglos XVII y
XVIII. En otra dirección, Al-Biruni
escribió uno de los mas valiosos trabajos islámicos sobre farmacología titulado Kitab al-Saydalah (El libro de las drogas), donde ofrece detalladas
explicaciones sobre las propiedades de las drogas y las funciones y deberes del
farmacéutico.
Las precisas mediciones de los pesos
específicos de los metales preciosos realizadas por al-Biruni
fueron superadas casi un siglo después por quien fuera un joven esclavo de la
región del oasis de Merv, centro agrícola y comercial
de la época (en territorio de la hoy República de Turkmestán).
Al-Khazini (primera mitad del siglo XII) merece ser
incluido entre los grandes físicos, por sus admirables determinaciones de pesos
específicos.
Impulsado por el propósito de comprobar
la pureza de los metales, joyas y aleaciones con fines comerciales Al-Khazini llevó a cabo refinamientos en la práctica de las
balanzas que hacen de su conocida obra
la "Balanza de la sabiduría", (Mizan
al-Hikma) un ejemplo de atención a la precisión
científica en los resultados experimentales y uno de los más notables escritos
del medioevo. Este
tratado ha sobrevivido en cuatro manuscritos. En estos estudios se describe la
balanza hidrostática, su construcción y usos así como la teoría de la estática
e hidrostática sobre la cual descansa. En el primero de sus ocho capítulos pasa revista a los
antecedentes encontrados en las obras de al-Biruni,
al-Razi y Omar al-Khayam,
y en los errores de los clásicos griegos
para luego diferenciar claramente los conceptos de fuerza, peso y masa. También
fue consciente del peso del aire y de la disminución de la densidad con la
altitud. Varias observaciones de Al-Khazini
constituyen algunas de las bases de la física moderna. Fue el primero en
proponer la hipótesis de que la gravedad de los cuerpos varía dependiendo de su
distancia al centro de la
Tierra.
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Las mediciones de los
pesos específicos de los metales, joyas y aleaciones para fines comerciales y
la teoría en que descansa esta práctica fue objeto de estudio de la ciencia
árabe. En este campo brilló quien fuera un joven esclavo. La obra de al-Khazini la "Balanza de la sabiduría" (Mizan al-Hikma) es un ejemplo
de atención a la precisión científica en los resultados experimentales y uno
de los más notables escritos del medioevo. En teoría al-Khazini
distingue los conceptos de fuerza, peso y masa
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y reconoce que la
densidad del aire disminuye con la altura. Es el primero en lanzar la hipótesis de que
la gravedad de los cuerpos varía dependiendo de su distancia al centro de la Tierra, fenómeno
descubierto sólo 6 siglos después con el desarrollo d la teoría de la
gravitación.
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Conocidos como arabistas, la escuela
árabe de Medicina superó a los médicos europeos del Medioevo. Entre los
factores históricos de estos progresos se relaciona el encuentro de los árabes
en Persia con los clásicos griegos conservados por los nestorianos
cristianos.
Entre las obras arabistas se encuentra la
del médico cairiota Ibn al-Nafis (1205 –1288) que refleja el profundo dominio de la
herencia hipocrática por parte de la medicina árabe. Sus principales
aportaciones se refieren a la descripción de las técnicas quirúrgicas en
atención a traumatismos y la representación de la circulación pulmonar, es
decir del movimiento de la sangre desde el ventrículo derecho del corazón al
izquierdo a través de los pulmones. Con este descubrimiento al-Nafis se antecede en casi cuatro siglos a la revolución
fisiológica que provocó el
redescubrimiento y el desarrollo de las ideas sobre el sistema
circulatorio descrito por el inglés William Harvey
(1578 – 1657).
Hacia el
siglo XIII sobreviene el ocaso del mundo árabe cuando caen en manos del
imperio mongol todas las regiones islámicas del Asia. Primero tuvo lugar la
conquista y saqueo de las huestes de
Hulagu Kan, nieto del conquistador mongol Gengis Kan, y luego a fines del
siglo XIV otro mogol, Tamerlán (1336 -1405) barrió de
nuevo las otrora grandes capitales árabes.
Un par de siglos antes de la decadencia del
dominio musulmán se
inicia una etapa de florecimiento del feudalismo en Europa (siglos XI – XIV).
Crecen las ciudades y se desarrollan las relaciones monetarias
mercantiles. En particular el siglo XII marca un reencuentro con el saber
antiguo. Se advierte una reactivación de los viajes y el auge de relaciones
comerciales estrechas entre el occidente y el oriente. La naturaleza de los
contactos con el Oriente tiene otra expresión en las Cruzadas que se iniciaran
con la proclama lanzada por el papa Urbano II (c1040 – 1099) en 1095 y en la
reconquista que llevan a cabo los cristianos españoles de los territorios
perdidos ante el Islam.
La filosofía escolástica es hija de este
período histórico y está signada por la
esterilidad que deriva de fijar como objetivo último de su estudio armonizar la
filosofía y la ciencia aristotélica con el contenido sobrenatural de la revelación
cristiana, dejando poco espacio al conocimiento y la explicación de nuevos
hechos.
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La obra de Pedro Abelardo trasciende por su avanzado contenido
epistemológico, pero su vida, llena de poesía, se filtra por el camino de la
inmortalidad, como un ejemplo de amor imposible, en sus Cartas a Eloísa. De
otra parte, debió sufrir la condena en 1140 de un concilio católico por el peligro que representaba para los dogmas
de la fe las enseñanzas racionalistas
y el método dialéctico que preconizaban sus obras. Los restos de Abelardo y
Eloísa yacen para siempre juntos en un cementerio de París.
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De cualquier modo, el lado productivo del
escolasticismo se advierte en la obra de figuras como Pedro Abelardo (1079 – c.
1142) cuya principal tesis dialéctica, presentada en Sic et Non (c. 1123),
consiste en la consideración de la verdad como fruto del análisis riguroso de
los diferentes aspectos de una cuestión. Abelardo se aparta de las posiciones
extremas en el debate entre nominalismo y realismo, negando por una parte el
legado platónico de los universales como categorías que existan antes y fuera
de la mente y rechazando por otra la tesis reduccionista
de que las abstracciones, conocidas como universales, carecen de una realidad
esencial o sustantiva, pues tan sólo los objetos individuales tienen una
existencia real. Su teoría es un paso
definitivo hacia el realismo
moderado que alcanza su visión más acabada en la posición epistemológica de
Tomas de Aquino (1225 – 1274).
Aquino, la figura más importante de la
filosofía escolástica,
santificado por la
Iglesia Católica, discípulo de Alberto Magno y profesor de la Universidad de París en 1252, acepta la verdad contenida
en la experiencia sensible cuando se hace inteligible por la acción del
intelecto, intenta justificar la aprehensión de las realidades inmateriales por
parte del raciocinio, y rebate la existencia por sí misma de los universales
con independencia del pensamiento humano. Al defender la teoría aristotélica
que considera la percepción como el punto de partida y la lógica como el
procedimiento intelectual para llegar a un conocimiento fiable de la
naturaleza, deja abierta la puerta hacia el conocimiento científico.
En el
área de las matemáticas una manifestación importante de transmisión
cultural se da a inicios del siglo SXIII cuando el pisano Leonardo Fibonacci (1170 -1240) introduce el sistema arábigo en
Europa, el cual solo pudo ser difundido con la posterior invención de la
imprenta. Hijo de un comerciante se motivó por los estudios
matemáticos en sus viajes comerciales con el Oriente. Sus constantes
intercambios con gente del Maghreb
y de Constantinopla le relacionaron con el sistema numérico indoarábigo y descubrió sus enormes ventajas prácticas
sobre los números romanos que aún se empleaban comúnmente en Europa Occidental.
Su libro Liber Abaci,
publicado en 1202, fue una especie de manual de álgebra para usos comerciales.
La mayoría de sus técnicas de resolución están basadas en los trabajos
algebraicos de al-Khwarizmi. Fibonacci ha sido
considerado un iniciador de los maestros del ábaco, expertos en Álgebra
práctica y aritmética, que se difundieron en Italia durante el siglo XIV y
precursor del renacimiento en las Matemáticas representado por las obras de Niccolo Fontana (ca. 1500-1557), alias Tartaglia, y Gerolamo Cardano (1501-1576).
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Las primeras universidades europeas se fundan en el siglo
XII. Su misión, acorde con los aires de la época, fue servir de marco
institucional para la expansión de los conocimientos. De cualquier modo el curriculum universitario nace dominado por la
subordinación de la filosofía a la teología y por el Trivium de la Teología, el Derecho y la Medicina. Entre
ellas la medicina sería durante siglos la aliada natural del
desarrollo de las ciencias naturales. En particular representó la
cantera de célebres
"doctores" que iniciarían el desarrollo de la alquimia
europea.
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Es en
este contexto histórico que se fundan las primeras universidades europeas con
el propósito de servir de instrumento para la expansión de los nuevos
conocimientos y transmitir la herencia cultural a las nuevas generaciones.
En el trivium de Teología, Derecho y
Medicina que dominara el currículo universitario, la Medicina se erigía como
la disciplina que demandaba el desarrollo de estudios experimentales. Pronto,
célebres "Doctores" serían los
impulsores de la alquimia europea.
La
alquimia propiamente europea también nace como resultado de los contactos con
el conocimiento científico árabe. Alberto Magno (1200 – 1280), santificado por la Iglesia Católica
y titulado patrón de todos los que estudian ciencias naturales, reconocido como
uno de los naturalistas más importantes del siglo XIII es también considerado
el primer alquimista europeo. Alberto, estudiante en Padua
y profesor de la
Universidad de París, recorre toda Europa en sus misiones
sacerdotales y así traba conocimiento de
la producción científica árabe y de los clásicos griegos. A sus trabajos se debe el descubrimiento del
arsénico en forma casi pura y algunos le atribuyen, de forma compartida, los
estudios sobre la mezcla explosiva de nitrato de potasio, carbón vegetal y
azufre (pólvora). Se afirma que es uno de los que inicia en Europa la carrera
por la transmutación de los metales nobles en oro.
En el
terreno filosófico se reconoce a Alberto Magno como uno de los artífices de la
doctrina de "la doble verdad". La solución al debate entre la razón y
la fe debió pasar por el filtro ideológico que admitiera al hombre la
posibilidad y capacidad de estudiar el escenario natural creado por Dios,
abriendo un espacio a la "filosofía de la naturaleza". De cualquier
manera, no cesaría la censura del poder eclesiástico que obstaculizó el
desarrollo y en ocasiones condujo a sanciones de prisión y horrendos crímenes.
Alberto se identifica con la decantación en el estudio inicial de la Zoología de los
elementos de superstición y prejuicios religiosos que empañaban su
conocimiento.
Un
segundo exponente del desarrollo inicial de la alquimia europea es el monje
franciscano Roger Bacon
(1212 - 1294). Bacon estudia en el ya importante
centro docente de Oxford (la primera Universidad de habla inglesa) y luego en la Universidad de París
donde llega a ser profesor. Se relaciona
a Bacon con la reformulación del elíxir de la vida,
originalmente propuesto por la farmacopea árabe, pero esta vez asociado a la
disolución resultante del oro por la acción del agua regia, y ocupa un lugar en
la historia de la medicina cuando se le identifica como el primero en sugerir
que la medicina debe basarse en remedios que salieran del laboratorio
alquímico.
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Roger Bacon no solo representa uno de los primeros
alquimistas europeos sino también uno de los primeros científicos que
defiende el método experimental como base auténtica del conocimiento. Las ideas
revolucionarias contenidas en su obra le hacen correr una suerte bien
distinta a la de su contemporáneo Alberto Magno. En 1278, el que fuera más
tarde Papa Nicolás IV (1227 – 1292) prohibió la lectura de sus libros y
ordenó su encarcelamiento que se extendió durante 10 años. Su obra mayor Opus Malus se editó y publicó
sólo en el siglo XVIII.
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A Bacon se le atribuyó también resultados con mezclas
explosivas del tipo de la pólvora. Pero la negra aplicación de la pólvora en la
guerra para impulsar un proyectil es obra de otro monje, apenas iniciado el
siglo XIV, Berthold Schwarz
(¿ -1384). Schwarz construyó los primeros cañones del
mundo occidental que usaron la pólvora como carga para la impulsión del
proyectil. El proyectil no era otra cosa que una especie de flecha que salía
disparada desde un receptáculo en forma de vaso, dentro del cual se colocaba la
pólvora. El disparo se provocaba
aplicando un hierro caliente al oído del cañón. El monje alemán ideó el
procedimiento que con ligeras mejoras se empleo durante los siguientes cinco
siglos. La dotación de la artillería otorgó
una gran superioridad a los ejércitos europeos, que resultó decisiva para que
pudieran colonizar e imponer su poder en otras latitudes.
Una de
las predicciones de Bacon en el campo de la Óptica,
el empleo de lentes de aumento para la fabricación de gafas, se materializa
hacia la segunda mitad del siglo XIII. Fueron artesanos italianos los primeros
en fabricar espejuelos al lograr, trabajando lentes convexas, un correcto ajuste
en la visión de los ojos. La invención
se la disputan Salvino D´Armate
de Pisa y Alessandro Spina
de Florencia. Las lentes cóncavas para el ajuste de ver de cerca (miopía) no
fueron inventadas hasta el siglo XV.
Otra
notable sugerencia de Bacon relacionada con poner la
alquimia al servicio de la preparación de medicinas representaba fortalecer la
función de las boticas galénicas del Medioevo. En los laboratorios de estas
farmacias se intentaban la obtención de polifármacos
al mezclar las partes activas de diferentes vegetales en búsqueda de una
potenciación y ampliación de su efecto terapéutico. Se aplicaban ya entonces
diferentes técnicas como la decocción, la infusión, la maceración, o la
extracción acuosa.
A Ramón Llull
(1232-1316), figura pionera en la formación de la literatura catalana, y al
franciscano francés Johannes Rupescissa
(¿ - 1362) le asignan la producción del Libro de la Quintaesencia que
tiene el mérito de aportar una nueva visión en la preparación de los
medicamentos. A partir de ahora la anquilosada farmacia galénica del
medioevo que obtenía los principios activos mediante extracción acuosa, se
enriquece con el empleo del alcohol para extraer los principios aromáticos de
las plantas. Los textos sobre quintaesencias atribuidos a Rupescissa
y Llull son importantes en la historia de la alquimia
porque suponen un punto de transición en el camino que convirtió la alquimia en
farmacia. En Rupescissa
advertimos la figura cuya actuación rebasa las inquietudes de la alquimia para convertirse en un acusador violento de los abusos de las autoridades
eclesiásticas por lo que resulta condenado a prisión por el papa Clemente VI (1345).
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El al- Andaluz, dominio musulmán en la península ibérica, y en
particular el califato de Córdoba, actuó como foco de irradiación del
conocimiento científico hacia la
Europa del florecimiento del feudalismo en los siglos XII y
XIII. En particular el pensamiento europeo descubre a través de las
traducciones árabes las grandes obras del mundo greco-latino y el repertorio
de realizaciones en diversos campos del conocimiento científico del mundo
islamita.
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El más
importante de los alquimistas europeos que firmaba sus documentos como Geber (el famoso alquimista árabe que viviera dos siglos
antes) fue el primero en describir, hacia el año 1300, la forma de preparar dos
ácidos fuertes minerales: el ácido sulfúrico y el ácido nítrico. Poco
tiempo después de Geber el estudio de la alquimia,
por segunda vez en la historia, sería prohibido. En esta ocasión corresponde al
Papa Juan XXII (Papa de 1316 al 1334) declararlo anatema. Sobrevendrían largos
años de silencio o acaso de clandestinidad de la Alquimia que impidiera
llegar hasta nosotros cualquier conocimiento producido.
Un
gran vacío en la producción de los conocimientos científicos se advierte en el
período de la gran epidemia de la peste (1340) que motivó la muerte de una
cuarta parte de la población europea, y de la Guerra de los Cien Años (1337 - 1453) conjunto de
episodios bélicos que asoló a Europa.
Mientras, en la península ibérica
en 1492, las tropas de los reyes católicos de Castilla derrotaban al reino
Nazarí de Granada, último reducto del dominio árabe, concluyendo así el proceso
llamado “Reconquista” en el cual los reinos cristianos se aprovecharon de las reiteradas
divisiones internas de los árabes para empujarlos hacia el sur y finalmente
infringirles la derrota. Ocho siglos atrás, la conquista musulmana de la Hispania
visigoda había aprovechado la guerra civil que debilitaba al reino de Toledo, y
con la Batalla
de Guadalete sellaba la derrota y muerte del rey
Rodrigo para abrir paso a una política de pactos y capitulaciones con la
nobleza y las ciudades que llevo a los árabes a la ocupación de las posesiones
visigodas.
Las principales realizaciones del mundo
oriental, en el período que nos ocupa, estuvieron centradas en la civilización
china. China conoció
por entonces tres grandes dinastías: la dinastía Tang
(618-907), el reinado de los Song (960-1279), y el imperio Yuan (1279 – 1368).
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Es preciso reconocer que aún antes de la época histórica que
analizamos, durante la dinastía de Han del Este, Wei
Boyang (100-170) escribió una de las obras
alquímicas más antiguas de que se tenga conocimiento. En su obra Zhou Yi Can Tong
Qi, describió el mercurio metálico y su combinación
con el azufre, formulando el principio de que es necesario mantener una
determinada proporción de los participantes en la reacción para obtener el
producto deseado, en particular para la preparación del bermellón rojo,
sulfuro de mercurio, que probablemente fuera el primer producto puro obtenido
por la humanidad. Los estudios de calcinación comenzados por Boyang serían los antecedentes de la obtención de la
pólvora.
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La química artesanal china legó a la humanidad
un material cerámico muy apreciado para la fabricación de objetos ornamentales
que en ocasiones llegaran a alcanzar la condición de obras de arte: la
porcelana. Los
métodos de preparación de
porcelana se dominan hace más de tres mil años. Los
objetos de porcelana de esmaltes azules se descubrieron en ruinas arqueológicas
de la capital Anyang de la primera dinastía china, la
dinastía Shang (1450 -1080 a.C) que se asentó en la
región centro- oriental de la nación china de hoy,
territorio actual de la provincia de Henan. Tales
porcelanas fueron moldeadas con caolín primero y luego
con esmaltes en la superficie, y luego cocidos a una
temperatura de 1200oC. La calidad de estas
porcelanas casi igualan las producidas unos dos mil años
después en la dinastía Song (960 - 1260 d.C.). Fue por
entonces, a la altura del siglo X d.C, que la técnica de
fabricar porcelana fue difundida a Corea, Vietnam, Japón
y otros países vecinos asiáticos; más tarde, en el siglo XI, se extendió
hacia Persia, Arabia, Turquía y Egipto; y a fines del siglo XV llegó a Italia
y se abrieron los célebres talleres venecianos.
Al hornear, a temperaturas entre
1250 – 1300 oC una pasta cerámica constituida por caolín, cuarzo y
feldespato se formaba un material blanco, resonante y translúcido que podía ser
decorado con incisiones y barnices que iban desde el marfil y los
verdes y azules más pálidos hasta los castaños rojizos e incluso el negro. Los
objetos más importantes eran los de la cerámica de celadón (barniz con un alto
contenido de hierro) en los que se
imitaba lo colores del jade.
Pero los cuatro grandes inventos
de la nación china, la
fabricación del papel, la imprenta, la brújula y la pólvora, se registraron,
durante la dinastía Song y la dinastía mongol Yuan
(1279 -1368). En cada uno de
estas invenciones, se advierten enormes discrepancias entre los especialistas a
la hora de fijar la fecha en que aparece introducido tal invento. Por lo visto
estas diferencias se explican atendiendo al diferente criterio usado para datar
su implementación.
Se reconoce no
obstante que ya en los siglos III y IV d.C., el papel
había sustituido en China a las telas, sedas y láminas de
bambú como soporte para la escritura. La ruta de
transmisión de esta invención hacia otros países fue la
misma anteriormente descrita para la cerámica: en el siglo VI
paso a sus vecinos, Corea, Viet Nam y Japón, luego hacia
las culturas orientales de Persia, Turquía y Arabia. Europa
comenzó la producción fabril del papel en el siglo XII y
no fue hasta el XVI que se sustituye definitivamente el
tradicional pergamino europeo.
La impresión de libros mediante la
utilización de bloques de madera con caracteres incisos fue empleada por los
chinos para la reproducción en el 972 de los escritos sagrados budistas del Tripitaka, la principal colección canónica budista, que
constan de más de cien mil páginas. Para cumplir semejantes empresas, décadas
más tarde, un inventor chino llamado Bi Sheng ideó la impresión mediante tipos móviles, es decir,
caracteres sueltos dispuestos en fila, de manera similar que en las técnicas
actuales. Sin embargo, un obstáculo resultó insalvable para la aceptación y posterior
difusión de esta notable técnica en el contexto chino: su idioma posee más de
cinco mil caracteres diferentes. Más de 4 siglos después, en la Europa del renacimiento,
donde se inscribían en la agenda histórica la Reforma y el
Protestantismo, surge la imprenta de tipos móviles del germano Johann Gutenberg (1400 -1468) y el primer libro impreso: la Biblia (1450- 1456).
Los historiadores han enfatizado las
notables diferencias entre las técnicas de impresión desarrolladas en el
Oriente y las inventadas en Europa. Una clave en estas diferencias, que no es
propósito detallar, se encuentra en el tipo de tintas empleadas. Las tintas
chinas contenían como pigmento el negro de humo, que resulta químicamente
inerte y no se decolora bajo la acción del sol, una goma hidrófila como agente
dispersante del pigmento y el agua como vehículo antes de usarse. La tinta en
Europa empleaba el mismo colorante pero mezclado con aceite de linaza hervido.
El aceite de linaza no sólo actúa como un medio fluido sino también como agente
secante por interacción química con el oxígeno atmosférico durante el secado.
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Cai Lun (¿? -121) fue el primer fabricante
de papel que utilizó materias primas residuales, telas viejas y cáñamo de
desecho para producir un papel de excelente calidad. Hacia el s II a.C., según
se pudo comprobar en el hallazgo arqueológico de 1957 en Baqia,
suburbio de Xi’an, se producía un papel con fibras
de cáñamo fermentadas con cal que constituye el más antiguo papel de fibras
vegetales que se conserva en el mundo. Cai Lun no solo se dedicó a la innovación sino también a la
difusión de su logro por todo el país.
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La navegación marina tuvo también en un
invento chino, la brújula, importante condicionante para su desarrollo. Desde
la antigüedad el hombre conocía dos tipos de sustancias, la resina fósil
conocida como ámbar y la magnetita, que mostraban la existencia de una fuerza
de acción a distancia como la observada en la caída de los cuerpos hacia la
tierra. Pero la utilización de agujas
imantadas para orientarse en las expediciones por tierra y para el trazado de
planos en los terrenos de construcción fue obra del ingenio de los chinos. La invención de la brújula magnética para la
navegación fue muy posterior y se fija hacia el siglo X, durante la dinastía Song (960 – 1279). Penetrar en la naturaleza del
electromagnetismo exigió de todo un complejo desarrollo iniciado justamente con
el nacimiento del siglo XVII.
La pólvora es otro de los grandes
inventos de la química china. Un médico de larga vida, Sun Simiao (581-682)
realizó lo que hoy llamaríamos una profunda investigación de campo, al colectar
un amplio recetario de tratamiento de hierbas, según la práctica tradicional,
con fines medicinales. Sin que existan los registros históricos que develen las
razones, lo cierto es que en el laboratorio farmacéutico de Sun se produjo
el polvo explosivo. Siglos más tarde, las crónicas chinas narran el empleo de la pólvora
con fines bélicos durante la dinastía Song (960-1279)
y destacan la efectividad de sus cohetes de guerra en 1232 durante el asedio de
Kaifeng, y
contra los invasores mongoles en 1279. Es precisamente en el siglo XIII que se
reporta el empleo de la pólvora en Europa. Ya en el siglo XV se ha extendido
la utilización de los cohetes a las batallas navales, casi nueve siglos más
tarde del empleo del Fuego Griego por la armada bizantina. Se afirma que los
dos primeros alquimistas europeos incluyeron las mezclas explosivas del tipo de
la pólvora china entre sus trabajos; la oficina parisina de pólvora y salitre
del siglo XVIII fue asiento para el trabajo de Antoine
Laurent Lavoiser (1743 –
1794), y rampa de lanzamiento de la primera Escuela de Ingeniería Química, la
Escuela de Pólvora. Obligado a tomar el camino de la emigración, el discípulo de Lavoisier,
experto en la producción de pólvora, Eleuthere I. Dupont de Nemours (1771 – 1834) hacia principios del siglo XIX levanta una fábrica en Wilmington,
Delaware, que ya en el siglo XX se convierte en la empresa química mayor del
mundo.
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En ¨Cánones
del inmortal Sun¨ del farmacéutico y elaborador de
píldoras Sun Simiao de la dinastía Tang (618-907), se registra una receta para hacer pólvora
con salitre (nitrato de potasio), azufre y carbón de leña, que fue la primera fabricada
en el mundo. Pronto este ingenio reveló importancia militar y fue empleado en
la guerra. La oficina parisina de pólvora y salitre del siglo XVIII fue
asiento para el trabajo de Antoine Laurent Lavoiser (1743 – 1794),
y rampa de lanzamiento de la primera Escuela de Ingeniería Química, la
Escuela de Pólvora.
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En tanto Europa vivía su largo período
medieval, la América
precolombina conoció del período clásico de sus culturas mesoamericanas y
andinas.
La civilización maya, uno de los
imperios más poderosos de Mesoamérica, llegó a ocupar
un territorio equivalente a tres veces la superficie del archipiélago cubano,
extendiéndose desde la península de Yucatán por las tierras bajas de México,
Belice y Guatemala hasta Honduras. Las ciudades – estados, centros monumentales
que supieron erigir tuvieron su mayor esplendor en el período clásico entre 200
d.C. – 900 d.C.
El triángulo geográfico que
conformaron sus ciudades insignias en sus primeros tiempos históricos tenía en
sus vértices a Palenque en Chiapas, Uaxactún en
Guatemala y Copán en Honduras. Sus dominios se
extendieron así por un área intrincada y selvática, atravesada por grandes
ríos.
La dimensión cultural alcanzada por la
civilización maya se evidencia en su elaborado sistema de escritura
jeroglífica, su impresionante capacidad arquitectónica y el notable desarrollo
científico y artístico que alcanzaron. Los conocimientos mayas en el campo de
las matemáticas y la astronomía constituyen ejemplo elocuente del talento
creativo de este pueblo.
Aunque desde los primeros siglos de
nuestra era, los territorios mesoamericanos se fueron
poblando de observatorios astronómicos, fue durante el período clásico
del desarrollo de esta cultura que se acumulan las observaciones y
determinaciones solsticiales y los cálculos solares, lunares y
planetarios, que hacen alcanzar los triunfos astronómicos de
los grandes centros como Copán, Palenque y Quiriguá. En Copán en
el siglo VIII d.C. los sabios astrónomos mayas lograron
determinar la duración real del año en 365.2420 días, que sólo
difiere en dos diezmilésimas de días del cálculo actual realizado con
medios electrónicos.
El enigma de la desaparición del mundo
clásico maya ha sido explicado desde diferentes perspectivas. Los expertos
piensan que las guerras, la sobrepoblación y el resultante agotamiento de los
recursos naturales acabaron por debilitar los centros urbanos del Mundo Maya. Otros
han apuntado hacia diferentes catástrofes que pudieron sufrir sus grandes ciudades
enclavadas en una región como Yucatán, de alta probabilidad ciclónica, o Quiriguá asentada en zona cercana a una gran falla
geológica.
La hipótesis de la combinación de crecimiento
demográfico con degradación del medio ambiente parece atestiguarse en la caída que
experimenta Copán. El otrora fértil valle en
determinado momento no resistió la continua explotación. Los esqueletos
correspondientes a los años finales de Copán indican
desnutrición, padecimiento de raquitismo y otras enfermedades relacionadas.
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La
famosa torre "El Caracol" levantada sobre las ruinas de la ciudad
maya de Chichén Itzá
(México) se supone que fuera usado como observatorio astronómico. Su
datación se hace difícil por las numerosas remodelaciones a que fuera
sometido a lo largo del tiempo pero la fecha de su construcción se establece
hacia el siglo IX, es decir a fines del período clásico de la civilización
maya, que comprende entre el 300 – 900.
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En
el interior del núcleo cilíndrico principal, el Caracol tiene un pasadizo en
forma de caracol, que da nombre a la torre. La astronomía maya, según las
estelas del Centro de Copán, reconoció la
importancia de los congresos de astrónomos y de estos eventos surgió
seguramente, entre otras obras trascendentes, el calendario maya. Aunque
complejo, era el más exacto de los conocidos hasta la aparición del
calendario gregoriano en el siglo XVI. El día maya era llamado kin, un uinal, período
comparable con el mes gregoriano, tenía 20 kines,
18 uinales conformaban el tun
(360 días), y así se establecían otros períodos de base 20.
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El
imperio maya resurgió hacia el siglo XI en la península de Yucatán con la
creación de nuevos centros monumentales y la reconstrucción de Chichén Itzá. La ciudad –estado
de Mayapán con fuerte influencia tolteca dominó
hacia 1221 a Chichén Itza
y a partir de entonces la sociedad maya se fue progresivamente militarizando.
Así a mediados
del siglo XIII, Mayapán se había convertido en la
capital política del área de Yucatán. La decadencia de la cultura maya se
evidencia por la pobreza de la cerámica y de la arquitectura de esta ciudad
que habitada por artesanos, guerreros y sacerdotes no sobrepasó nunca los 15
mil habitantes.
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Finalmente,
nuevos conflictos y problemas internos provocaron la disolución del imperio
maya, coincidiendo prácticamente con la llegada de los españoles al Yucatán.
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Al proceso de decadencia del feudalismo
en el escenario europeo le acompaña un deterioro general de la producción
científica motivada por la gran epidemia de la peste (1340) y el conjunto de
episodios bélicos conocido como la
Guerra de los Cien Años (1337 – 1453) que asolaron el
panorama europeo. Por la época, el imperio bizantino agoniza ante el empuje de
los otomanos, la región asiática del imperio árabe ha sucumbido ante el
ejército mongol desde el XIII, China
está experimentando el declive del imperio mongol de los Yuan que concluye con
el reordenamiento de la dinastía Ming, y en la Samarcanda de Ulugh Beg (1394 - 1449), nieto del gran conquistador Tamerlan, se
construye un observatorio de dimensiones sin precedentes donde se elaboró un
catálogo estelar, el Zij-i Sultani,
publicado en 1437, que fue un modelo hasta el siglo XVII en que la astronomía
da el salto concedido por el uso del telescopio y se produce la revolución
científica.
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Dante Alighieri
(1265 - 1321) supone la última integración de la cultura medieval con la
nueva era renacentista. Beatriz Portinari, representó el símbolo supremo del amor que
inspiró su obra maestra. La Divina Comedia
constituye un inventario del pensamiento político, científico y filosófico de
su tiempo. Dante no fue ajeno a los
vientos políticos de la
Florencia de la época. Combatió para la causa de los
güelfos, conoció del destierro de su ciudad, y se convirtió al partido de los
guibelinos que deseaban la unificación de Europa
bajo el gobierno de un emperador culto y competente.
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