|
|
|
Tras el regreso de Asdrúbal Giscón a la península, de nuevo con dinero y refuerzos de Carthago, contando con la ayuda de Magón Barca precedió a una leva masíva de tropas, esta vez se reunió el mayor numero que hasta entonces había poseído general alguno en estos últimos años, entre 50.000 y 70.000 hombres concentraron los púnicos en la ciudad de Ilipa, reforzados además estos con la presencia de la estupenda caballería númida de Massinisa. Escipión, enterado de estos preparativos se encontraba dubitativo pues era consciente que tan solo con los romanos no podría vencer, y depender de sus aliados hispanos le podría acarrear problemas, finalmente se decidió a emprender la ofensiva y en principio sumar a sus fuerzas a los auxiliares nativos que pudiese recabar de sus aliados. De esta forma, el ejercito romano emprendió la marcha desde sus cuarteles de invierno, M. Silano fue encargado por Escipión de recoger a las tropas que el regulo Culchas le había prometido al general romano, 3.000 hombres de infantería y 500 de caballería, tropas que se unieron al grueso de las fuerzas romanas ya en la frontera de Turdetania. |