Escipión, tras felicitar a Marco Silano por su victoria, considero que era ya la ocasíón de acabar con los cartagineses y se decidió a avanzar al encuentro de Asdrúbal Giscón y obligarle a presentarle batalla. Este retrocedió hasta la costa y tras constatar que el romano se encontraba decidido a encontrarle y destruirle tomaron los cartagineses la resolución de dispersar sus tropas enviandolas a las diferentes guarniciones de las ciudades aliadas o sometidas, para de esta forma ganar tiempo, mientras el propio Asdrúbal Giscón abandonaba Hispania para dirigirse en persona a Carthago y exponer allí, con su indudable influencia, la urgente necesidad de refuerzos y en general, dar cuenta ante el senado de los últimos acontecimientos ocurridos en la península. Mientras tanto, Magón Barca y otros influyentes cartagineses se refugian, a salvo de los romanos, en Gades, que como isla que es, les permite escapar a cualquier precipitada tentativa de ataque romana desde el continente..

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