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Tras llegar a Campania sin oposición, el general cartaginés, tras ocupar de nuevo sus acuartelamientos permanentes en el monte Tifata, marcho sin dilación contra Pozzuoli, fracasando en la acción. Luego ante Nola lo mismo, para entonces ya se habían concentrado en la región tres ejércitos romanos por lo que, cansado de no lograr avances y de la cada vez mas agobiante presencia militar romana decide aceptar lo que le ofrecen unos jóvenes tarentinos, si se acerca a la ciudad, dicen, la misma le abrirá sus puertas pues esta toda ella en manos de los jóvenes y el pueblo, enemigos todos de los romanos. Aníbal abandono pues Campania (1)y se dirigió rápidamente a Tarentum saqueando a su paso todo el territorio romano hasta las tierras de Tarentum, en donde, en previsión de la alianza, no cometió ninguna tropelía, marchando con las tropas unidas y sin desmandarse. En Tarentum, tres días antes de la llegada del cartaginés, el nuevo prefecto M. Livio, que había sido mandado allí por el propretor M. Valerio, jefe de la flota de base en Brindisium, se había dedicado a reforzar todos los puestos de guardia con tropas romanas y tarentinos afines con tal dedicación que los ciudadanos que esperaban la llegada de Aníbal para sublevarse tuvieron que desistir de la idea. Aníbal, tras perder unos días y cerciorarse que no había ninguna posibilidad real de hacerse con la ciudad se retiro del territorio y de nuevo sin causar daños. Como estaba ya finalizando la campaña, Aníbal eligió Salapia para situar sus cuarteles de invierno. Se sabe que antes se hizo con el trigo de las tierras de Metapontum y Heraclea, saqueando además con sus unidades irregulares la región de los salentinos y otras áreas de Apulia controladas todavía por los romanos. |