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Todavía mantenían los cartagineses aliados en el norte de Hispania, seguramente buena parte de los Ilergavones se mantenían en la alianza, por lo que, con el fin de atraer a Asdrúbal hacia ellos, los escipiónes decidieron asediar la ciudad ilergavona de Hibera, la mas rica de esa comarca. Sin embargo, Asdrúbal no se dejo llevar y el, mientras tanto, y para seguramente atraer a su vez a los romanos e indirectamente ayudar así a los asediados, puso cerco a una ciudad que hacia poco se había pasado a los enemigos. Sea lo que fuere, los romanos abandonaron el asedio de Hibera y se dirigieron hacia el cartaginés, acampando frente a el. Durante los primeros cinco días solo se mantuvieron escaramuzas, los ejércitos enfrentados eran igual de numerosos y posiblemente de valientes, ambos contendientes poseían buenas tropas pero tan solo existía una diferencia, y esta era que las tropas romanas sabían la responsabilidad que tenían encima, sabían que de ellos dependía el que el cartaginés no marchase sobre Italia y por ello estaban armados de una determinación que no poseían sus contrarios, en su gran mayoría hispanos a los que en realidad no les agradaba la idea de abandonar el país para embarcarse en una aventura tan lejana e imprevisible, por lo que formados por fin para la batalla los dos ejércitos, (ver La batalla del Iberus) al primer choque, tan solo con los vélites, el centro del dispositivo cartaginés, formado por los aliados hispanos, retrocedió, y al presionar mas los romanos lo pusieron en fuga, después no fue difícil acabar con el resto del ejercito de Asdrúbal, el cual, tras aguantar todo lo posible, escapo con las tropas que pudo y se dirigió al sur. Como era de esperar en estos casos, la derrota del ejercito cartaginés supuso que estos perdieran la mayor parte de sus aliados en Hispania, hasta el punto que parecía verse ya la expulsión de estos de la península. |