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Aníbal, mientras tanto, habiendose ya recuperado el ejercito de tantas fatigas y esfuerzos, levanto su campamento y prosiguió su marcha hacia el sur. De esta forma, las comarcas de los praetutii (en el Piceno) fueron devastadas y luego y siguiendo en dirección sur, las tierras de los vestinii, los marrucios, paelignos y marsos. Después paso a la región de Apulia en donde alboroto alrededor de la ciudad de Arpi. Fue en Arpi donde le alcanzo el nuevo ejercito romano del dictador y allí mismo comenzó a poner en practica este su nueva estrategia de desgaste ante el cartaginés Aníbal, inmediatamente puso a prueba a Q. Fabio desplegando el ejercito en formación de combate, el dictador se mantuvo fuerte en sus reales. A partir de entonces Aníbal se dedicara a poner a prueba la constancia de su enemigo moviendose repetidamente de lugar y devastando las tierras de los aliados de los romanos pero sin que Q. Fabio, que solo avanzaba atraves de montañas y bosques impracticables para la caballería, llegase nunca a presentarle batalla, poco tardaría Aníbal en darse cuenta del carácter del militar romano, a partir de ese momento comenzó a temer el cartaginés lo que pronto se probaría. Q. Fabio se dedico ahora a seguir a su enemigo combatiendo tan solo cuando todas las circunstancias le eran totalmente favorables y se dedico solamente a acosar sistemáticamente a los forrajeadores enemigos con la intención de cortarles a estos los suministros y al mismo tiempo devolver la confianza a sus tropas, tan duramente castigada después de los últimos desastres. Sin embargo, la estrategia de desgaste que acertadamente seguía el cónsul romano, encontraba pocos partidarios entre sus propias filas, sin ir mas lejos, su segundo en el mando, el jefe de la caballería Q. Minucio, era el mas acido de sus detractores, quejandose bien en publico, bien en privado, de la forma de combatir que se había adoptado por orden y guía del dictador. |