Segunda Guerra Mundial

Conflicto militar que comenzó en 1939 como un enfrentamiento bélico europeo entre Alemania y la coalición franco-británica, se extendió hasta afectar a la mayoría de las naciones del planeta y cuya conclusión en 1945 supuso el nacimiento de un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
La II Guerra Mundial requirió la utilización de todos los recursos humanos y económicos de cada Estado y fue un conflicto único en los tiempos modernos por la violencia de los ataques lanzados contra la población civil y por el genocidio (el exterminio de judíos, gitanos, homosexuales y otros grupos) llevado a cabo por la Alemania nacionalsocialista (nazi) como un objetivo específico de la guerra. Los principales factores que determinaron su desenlace fueron la capacidad industrial y la cantidad de tropas. En los últimos momentos de la lucha se emplearon dos armas radicalmente nuevas: los cohetes de largo alcance y la bomba atómica. No obstante, el tipo de armamento empleado durante casi todo el enfrentamiento fue similar al de la IGuerra Mundial, aunque con ciertas mejoras. Las principales innovaciones se aplicaron a las aeronaves y a los carros de combate.
La situación después de la I' Guerra Mundial.
El resultado de la I' Guerra Mundial fue decepcionante para tres de las grandes potencias implicadas. Alemania, la gran derrotada, albergaba un profundo resentimiento por la pérdida de grandes áreas geográficas y por las indemnizaciones que debía pagar en función de las reparaciones de guerra impuestas por el Tratado de Versalles. Italia, una de las vencedoras, no recibió suficientes concesiones territoriales para compensar el coste de la guerra ni para ver cumplidas sus ambiciones. Japón, que se encontraba también en el bando aliado vencedor, vio frustrado su deseo de obtener mayores posesiones en Asia oriental.
Las Causas de la Guerra.
Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos alcanzaron, por su parte, los objetivos previstos en el conflicto iniciado en 1914. Habían logrado que Alemania limitara su potencial militar a una cifra determinada y reorganizaron Europa y el mundo según sus intereses. No obstante, los desacuerdos políticos entre Francia y Gran Bretaña durante el periodo de entreguerras (1918-1939) fueron frecuentes, y ambos países desconfiaban de su capacidad para mantener la paz. Estados Unidos, desengañado con sus aliados europeos, que no pagaron las deudas contraídas en la guerra, inició una política aislacionista.
El fracaso de los esfuerzos de paz.
Durante la década de 1920 se llevaron a cabo varios intentos para lograr el establecimiento de una paz duradera. En primer lugar, en 1920 se constituyó la Sociedad de Naciones, un organismo internacional de arbitraje en el que los diferentes países podrían dirimir sus disputas. Los poderes de la Sociedad quedaban limitados a la persuasión y a varios grados de sanciones morales y económicas que los miembros eran libres de cumplir según su criterio. En la Conferencia de Washington (1921-1922), las principales potencias navales acordaron limitar el número de naves a una proporción establecida. Los Tratados de Locarno, firmados en esta ciudad suiza en una conferencia celebrada en 1925, garantizaban las fronteras franco-alemanas e incluían un acuerdo de arbitraje entre Alemania y Polonia. Durante la celebración del Pacto de París (1928), 63 naciones firmaron el Tratado para la Renuncia a la Guerra, también denominado Pacto Briand-Kellog, por el que renunciaron a la guerra como instrumento de sus respectivas políticas nacionales y se comprometieron a resolver los conflictos internacionales por medios pacíficos. Los países signatarios habían decidido de antemano no incluir las guerras de autodefensa en esta renuncia a los medios bélicos.
El Ascenso del Fascismo.
Uno de los objetivos de los vencedores de la I' Guerra Mundial había sido hacer del mundo un lugar seguro para la democracia; la Alemania de posguerra (cuyo régimen es conocido como la República de Weimar) adoptó una Constitución democrática, al igual que la mayoría de los estados reconstituidos o creados después de la contienda. Sin embargo, en la década de 1920 proliferaron los movimientos que propugnaban un régimen basado en el totalitarismo nacionalista y militarista, conocido por su nombre italiano, fascismo, que prometía satisfacer las necesidades del pueblo con más eficacia que la democracia y se presentaba como una defensa segura frente al comunismo. Benito Mussolini estableció en Italia en 1922 la primera dictadura fascista.
La formación del Eje.
Adolf Hitler, Führer (líder) del Partido Nacionalsocialista Alemán, impregnó de racismo su movimiento fascista. Prometió cancelar el Tratado de Versalles y conseguir un mayor Lebensraum (en alemán, 'espacio vital') para el pueblo alemán, un derecho que merecía, a su juicio, por pertenecer a una raza superior. La Gran Depresión que se produjo a comienzos de la década de 1930 afectó profundamente a Alemania. Los partidos moderados no llegaban a ningún acuerdo con respecto a las posibles soluciones, y un gran número de ciudadanos depositó su confianza especialmente en los nazis. Hitler fue nombrado canciller de Alemania en 1933 y se erigió en dictador tras una serie de maniobras políticas.
Japón no adoptó un régimen fascista de forma oficial, pero la influyente posición de las Fuerzas Armadas en el seno del gobierno les permitió imponer un totalitarismo de características similares. Los militares japoneses se anticiparon a Hitler a la hora de desmantelar la situación mundial. Aprovecharon un pequeño enfrentamiento con tropas chinas en las proximidades de Mukden (actual Shenyang) en 1931 como pretexto para apoderarse de Manchuria, en donde constituyeron el Estado de Manchukuo en 1932. Asimismo, ocuparon entre 1937 y 1938 los principales puertos de China.
Hitler, tras denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles, organizar unas nuevas Fuerzas Aéreas y reimplantar el servicio militar, puso a prueba su nuevo armamento durante la Guerra Civil española (1936-1939), en la que participó en defensa de los militares rebeldes junto con las tropas italianas de Mussolini, que pasaron a apoyar a los insurrectos españoles después de haber conquistado Etiopía (1935-1936) en un breve conflicto armado. Los tratados firmados por Alemania, Italia y Japón (además de otros estados como Hungría, Rumania y Bulgaria por ejemplo) desde 1936, cuando los dos primeros países acordaron el primero de ellos, hasta 1941 (cuando Bulgaria se incorporó a los mismos) dieron como resultado la formación del Eje Roma-Berlín-Tokio.
La agresión alemana en Europa.
Hitler inició su propia campaña expansionista con la Anschluss (en alemán, 'anexión' o 'unión') de Austria en marzo de 1938, para lograr la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia lo apoyó, y los británicos y franceses, intimidados por el rearme de Alemania, aceptaron que Hitler alegara que la situación de Austria concernía a la política interior alemana. Estados Unidos había limitado drásticamente su capacidad para actuar contra este tipo de agresiones después de haber aprobado una ley de neutralidad que prohibía el envío de ayuda material a cualquiera de las partes implicadas en un conflicto internacional.
En septiembre de 1938, Hitler amenazó con declarar la guerra para anexionarse la zona de la frontera occidental de Checoslovaquia, los Sudetes, con sus 3,5 millones de ciudadanos de lengua alemana. El primer ministro británico, Arthur Neville Chamberlain, inició una serie de conversaciones que concluyeron a finales de mes con el Pacto de Munich, en el que los checoslovacos, instados por británicos y franceses, renunciaban a los Sudetes a cambio de que Hitler se comprometiera a no apoderarse de más territorios checos. No obstante, este acuerdo no tardó en convertirse en un apaciguamiento infructuoso: Hitler invadió el resto de Checoslovaquia en marzo de 1939. El gobierno británico, alarmado por esta nueva agresión y las amenazas proferidas por Hitler contra Polonia, se comprometió a ayudar a este país en el caso de que Alemania pusiera en peligro su independencia. Francia también estableció un tratado de defensa mutua con Polonia.
La otra vertiente de la política de apaciguamiento tenía como protagonista a la URSS. Iósiv Stalin, el máximo dirigente soviético, había ofrecido ayuda militar a Checoslovaquia durante la crisis de 1938, pero su proposición no fue tenida en consideración por ninguna de las partes del Pacto de Munich. Ahora que existía la amenaza de una guerra, ambos bandos procuraban obtener la alianza soviética, pero fue Hitler el que realizó la oferta más atractiva. El Pacto Germano-soviético se firmó en Moscú en la noche del 23 de agosto de 1939. En el comunicado hecho público al día siguiente, Alemania y la URSS acordaban no luchar entre sí; existía, no obstante, un protocolo secreto en el que se concedía a Stalin libertad de acción en Finlandia, Estonia, Letonia y en el este de Polonia y en Rumania.
Las operaciones militares.
Los ejércitos alemanes marcharon sobre Polonia a primeras horas de la mañana del 1 de septiembre de 1939. Los británicos y los franceses declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre, pero no tenían intención de prestar ayuda a los polacos.
Primera fase: la supremacía del Eje.
El número de tropas de las fuerzas alemanas y polacas era prácticamente similar. Hitler envió 1,5 millones de soldados y el mariscal polaco Edwar Rydz-Smigly esperaba reunir 1,8 millones de hombres. Sin embargo los alemanes contaban con seis divisiones panzer ('acorazadas') y cuatro divisiones motorizadas; los polacos sólo disponían de una brigada acorazada, una motorizada y algunos batallones de carros de combate. Las Fuerzas Aéreas alemanas estaban formadas por 1.600 aeronaves de último modelo, mientras que la mitad de los 935 aviones polacos eran obsoletos.
La guerra relámpago en Polonia.
La estrategia polaca consistía en una rígida defensa de toda la frontera y preveía varias semanas de escaramuzas preliminares con los alemanes. No obstante, ambos cálculos resultaron incorrectos. En la mañana del 1 de septiembre, oleadas de bombarderos alemanes atacaron las líneas férreas y bloquearon la movilización polaca. Durante los cuatro días siguientes, dos grupos militares -procedentes de Prusia Oriental y Silesia respectivamente- abrieron el paso a las unidades de avance acorazadas que se dirigían con rapidez hacia Varsovia y Brest. En esto consistía la blitzkrieg (en alemán, 'guerra relámpago'): desplegar de forma simultánea fuerzas acorazadas, aviación e infantería para realizar un movimiento en forma de pinza y envolver al enemigo en un breve espacio de tiempo.
Los alemanes rodearon Varsovia entre el 8 y el 10 de septiembre, bloqueando a las fuerzas polacas al oeste de la capital. El 17 de septiembre, un segundo y más profundo movimiento envolvente se cerró cerca de Brest. Ese mismo día, el Ejército Rojo soviético atacó la frontera. Prácticamente toda Polonia había sido invadida el 20 de septiembre; el 6 de octubre capituló el fuerte de Kock, último bastión de la resistencia polaca.
La guerra ficticia.
Si los franceses y británicos hubieran lanzado una ofensiva por el oeste, Polonia habría podido proseguir la lucha, pero la campaña tendría que haber sido asumida principalmente por los franceses hasta que llegaran suficientes fuerzas británicas; sin embargo, la estrategia de Francia era eminentemente defensiva y consistía en defender la Línea Maginot, fuertemente fortificada. Tras la fulgurante invasión de Polonia, ninguno de los dos bandos emprendió nuevas acciones. Los británicos y franceses, un tanto inquietos, comenzaron a elaborar planes para evitar una nueva guerra mundial. Hitler realizó una oferta de paz con poca convicción, a la vez que ordenaba a sus generales prepararse para atacar los Países Bajos y Francia. El Alto Mando Alemán, que no confiaba en poder repetir en Francia la ofensiva realizada en Polonia, solicitó más tiempo para conquistar los Países Bajos, Bélgica y la costa francesa del canal de la Mancha. Salvo en el mar, donde los submarinos alemanes asediaban a las naves mercantes y la Armada británica había impuesto el bloqueo, fue tan escasa la actividad en las primeras semanas de octubre que la prensa estadounidense denominó a esta situación la 'guerra ficticia'.
La Guerra Ruso-finesa.
El 30 de noviembre, después de dos meses de discusiones diplomáticas, la URSS declaró la guerra a Finlandia, iniciándose así la denominada Guerra Ruso-finesa. Stalin estaba decidido a llevar a cabo su propia guerra relámpago, pero los fineses, mandados por el mariscal Carl Gustaf Emil von Mannerheim resistieron el ataque inicial de unas tropas soviéticas superiores en número, y continuaron la lucha al año siguiente.
La ofensiva sobre Finlandia realizada por la URSS suscitó la indignación de la opinión mundial y brindó una oportunidad a los británicos y franceses. Éstos habían centrado su atención desde tiempo atrás en la mina de hierro de la ciudad sueca de Kiruna, que representaba la principal fuente de este mineral para Alemania. Durante el verano, la mena era enviada a Alemania a través del mar Báltico; en invierno, era trasladada al puerto noruego de Narvik -sin hielo pese a la época- y después embarcada en naves que atravesaban las aguas neutrales de Noruega. El ferrocarril de Narvik-Kiruna también se unía por el este con los ferrocarriles fineses; por lo tanto, una fuerza anglo-británica mandada para ayudar a Finlandia estaría automáticamente en posición de ocupar Narvik y Kiruna. El problema era conseguir que Noruega y Suecia cooperaran, a lo cual ambas se negaron.
En Alemania, el jefe de operaciones navales, el almirante Erich Raeder, apremió a Hitler para que invadiera Noruega, con lo que quedaría garantizada la seguridad de los puertos del océano Atlántico, pero el Führer no mostró interés por este plan hasta finales de enero de 1940. Las primeras observaciones sugerían que la mejor forma de invadir Noruega era realizar desembarcos simultáneos en las ocho ciudades portuarias que se encontraban entre Narvik y Oslo. Dinamarca, que no representaba ninguna dificultad desde el punto de vista militar, podría favorecer el desarrollo del plan, puesto que disponía de aeródromos cercanos a Noruega.
Dinamarca y Noruega.
Stalin, que temía una intervención extranjera, puso fin a la Guerra Ruso-finesa el 8 de marzo y estableció unos términos que obligaban a Finlandia a entregar ciertos territorios, pero le permitían conservar su independencia. Los británicos y los franceses necesitaban entonces encontrar un pretexto para realizar su plan de invasión de Narvik y Kiruna; decidieron situar minas en las inmediaciones del puerto de Narvik. Su objetivo era provocar una reacción violenta por parte de los alemanes, lo que les permitiría pasar al lado noruego y llegar así hasta Narvik.
Hitler aprobó el plan de invasión de Noruega y Dinamarca el 2 de abril, y los buques de guerra se hicieron a la mar el día 7. Dinamarca se rindió inmediatamente, y los desembarcos de tropas efectuados el día 9 se realizaron con éxito en todos los puntos previstos salvo en Oslo, que fue ocupado por los alemanes al atardecer; no obstante, el gobierno noruego, que había decidido luchar, se trasladó a Elverum. Aunque los noruegos, con la colaboración de 12.000 soldados británicos y franceses, consiguieron resistir en la zona que se extendía entre Oslo y Trondheim hasta el 3 de mayo. La situación en Narvik era diferente. Allí, 4.600 alemanes luchaban contra 24.600 británicos, franceses y noruegos respaldados por los cañones de la Armada británica. Los alemanes resistieron en Narvik hasta el 28 de mayo; tuvieron que retroceder hasta la frontera con Suecia en la primera semana de junio, pero cuando estaban a punto de rendirse, las derrotas militares sufridas por los aliados en Francia obligaron a los británicos y franceses a reclamar a las tropas destacadas en Narvik.
Los Países Bajos.
Al llegar la primavera, Hitler había elaborado un proyecto mejor para la campaña contra Francia y los Países Bajos. El primer plan consistía en atravesar Bélgica tal y como se había hecho durante la I' Guerra Mundial. Sin embargo, el general Erich von Manstein y algunos de sus asesores le habían persuadido para que trasladara el grueso de sus tropas al sur de Luxemburgo y al bosque de las Ardenas, puesto que el enemigo nunca esperaría que se realizara un ataque desde esta zona. Los carros de combate podrían marchar con rapidez hacia el noroeste desde las Ardenas después de alcanzar la costa y derrotar al enemigo en Bélgica; retrocederían y atacarían por el sureste, desde la retaguardia de los ejércitos franceses situados en la Línea Maginot.
Cuando comenzó el ataque el 10 de mayo de 1940, ambos bandos disponían aproximadamente del mismo número de tropas y carros de combate, aunque las fuerzas aéreas alemanas eran superiores a las de los aliados. No obstante, la ventaja decisiva de los alemanes consistía en que habían planeado todos sus movimientos detalladamente. Sus oponentes tuvieron que improvisar una estrategia, debido en parte a que belgas y neerlandeses se mantuvieron neutrales hasta el último momento. Además, los británicos y los franceses no estaban preparados para hacer frente a las fuerzas acorazadas alemanas. Los carros de combate aliados se dispersaban entre la infantería, mientras que los de los alemanes se mantenían juntos en un grupo panzer ('acorazado').
El 10 de mayo, las tropas aerotransportadas alemanas llegaron a Bélgica y los Países Bajos para apoderarse de los aeródromos, puentes y la gran fortaleza belga de Eben-Emael. El Ejército neerlandés se rindió el 14 de mayo, varias horas después de que los bombarderos destruyeran la zona financiera de Rotterdam. Ese mismo día, el grueso de las fuerzas alemanas partió de las Ardenas por la retaguardia de los ejércitos británicos y franceses que apoyaban a las tropas belgas, en dirección a la costa.
La derrota de Francia.
El 20 de mayo, el grupo panzer tomó la ciudad francesa de Abbeville, situada en la desembocadura del río Somme, y comenzó a avanzar hacia el norte a lo largo de la costa. Hacia el 26 de mayo, los británicos y los franceses se vieron obligados a retroceder hasta una estrecha playa que se encontraba en los alrededores de Dunkerque. El rey belga, Leopoldo III, capituló al día siguiente. Destructores y pequeñas embarcaciones de todo tipo consiguieron evacuar de Dunkerque a 338.226 hombres en un salvamento heroico propiciado por la actitud del general alemán Gerd von Rundstedt, que ordenó a sus carros de combate que se detuvieran a fin de preservarlos para la siguiente fase de la operación.
La campaña contra Francia comenzó el 5 de junio. Italia declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña el 10 de junio. La Línea Maginot, que sólo dejaba a merced del enemigo la frontera con Bélgica, no había sufrido el más mínimo daño, pero el comandante de las fuerzas francesas, el general Maxime Weygand, no disponía de ningún medio para proteger París por el norte y el oeste. El 17 de junio, el mariscal Henri Philippe Pétain, nombrado jefe de gobierno el día anterior solicitó un armisticio, que fue firmado el 25 de junio, en el que se acordó que Alemania controlaría el norte y la franja atlántica de Francia. Pétain estableció la capital en Vichy, en la zona no ocupada del sureste.
La batalla de Inglaterra.
En el verano de 1940, Hitler dominaba Europa desde el noruego cabo Norte hasta los Pirineos. Su único enemigo activo -Gran Bretaña, gobernada desde mayo por un nuevo primer ministro, Winston Churchill- juró continuar la lucha. El Ejército británico había abandonado la mayor parte de su armamento en las playas de Dunkerque. Stalin no pensaba desafiar a Hitler. Ante la caída de Francia, Estados Unidos inició el primer reclutamiento realizado en tiempo de paz de toda su historia e incrementó considerablemente su presupuesto militar.
Los alemanes confiaban en vencer a los británicos obligándoles a que se rindieran por falta de suministros. La batalla del Atlántico comenzó en junio de 1940 y en ella se recurrió a la guerra submarina para cortar el transporte de suministros británicos. Los alemanes contaban ahora con bases submarinas en Noruega y Francia. En los primeros momentos del conflicto, disponían únicamente de 28 submarinos, pero se estaban construyendo muchos más.
El método más rápido de acabar con los británicos era una invasión, pero esto implicaba cruzar el canal de la Mancha; Hitler no se arriesgaría a emprender esta acción a menos que se neutralizara antes a la Royal Air Force (Fuerzas Aéreas Reales británicas o RAF). Por lo tanto, la batalla de Inglaterra se desarrolló en el aire, no en las playas. Los alemanes bombardearon puertos, aeródromos y ciudades británicas durante agosto y parte de septiembre de 1940, pero los daños causados, si bien graves para la población civil, resultaron poco decisivos desde el punto de vista militar previsto por los alemanes, por lo que el 17 de septiembre de 1940, Hitler pospuso la invasión de las islas Británicas indefinidamente.
Los Balcanes y el norte de África (1940-1941).
En realidad, Hitler había comunicado a sus generales a finales de julio de 1940 que la siguiente ofensiva tendría lugar en la URSS. El Führer pensaba que los británicos continuaban combatiendo porque esperaban que estallara un conflicto entre Alemania y la URSS; una vez que se hubiera derrotado a los soviéticos y las posiciones británicas en la India y Oriente Próximo se vieran amenazadas, Gran Bretaña firmaría la paz. Persuadido por sus asesores militares, Hitler pospuso la ofensiva sobre la Unión Soviética hasta la primavera para eludir las dificultades climáticas que hubieran supuesto realizarla durante el invierno.
Mientras tanto, Mussolini había emprendido en septiembre de 1940 un ataque sin éxito sobre Egipto -una posición británica- desde la colonia italiana de Libia y había intentado invadir Grecia un mes después con resultados similares. En respuesta a esta última operación, los británicos ocuparon los aeródromos de Creta y Grecia. Para impedir que los aviones británicos tuvieran a su alcance los campos petrolíferos de Ploiesti (Rumania), Hitler comenzó a preparar una campaña contra Grecia en noviembre.
A principios de 1941, las fuerzas británicas obligaron a los italianos a replegarse sobre Libia, y Hitler envió al general Erwin Rommel en el mes de febrero con una fuerza con dos divisiones de carros de combate, el Afrika Korps, para ayudar a sus aliados italianos.
Debido a que las tropas alemanas necesitaban cruzar Rumania y Hungría para llegar hasta Grecia y la Unión Soviética, Hitler logró incluir a ambos estados en la alianza del Eje en noviembre de 1940; Bulgaria se unió en marzo de 1941. Cuando Yugoslavia se negó a adherirse al Eje, Hitler ordenó la invasión de este país.
Yugoslavia.
Las operaciones alemanas contra Grecia y Yugoslavia dieron comienzo el 6 de abril de 1941. La principal dificultad del ataque sobre Yugoslavia consistía en conseguir que un ejército de nueve divisiones procedentes de Alemania y Francia se trasladara unido hasta el objetivo en menos de nueve días. El 10 de abril se lanzaron varios ataques sobre Belgrado, que cayó el 13 de abril, y el Ejército yugoslavo se rindió al día siguiente. Sin embargo, fue más sencillo conquistar este país que conservarlo, ya que las guerrillas -los chetniks serbios, dirigidos por Draza Mihaílovic, y los partisanos, liderados por Tito- presentaron batalla durante toda la guerra.
Grecia.
El Ejército griego, a diferencia del yugoslavo, se movilizó por completo para defender la Línea de Metaxás, conjunto de fortificaciones al noreste de Salónica. Mediante un pequeño avance hacia esta ciudad, los alemanes consiguieron que el 9 de abril se rindiera casi la mitad del Ejército griego. El IEjército de Grecia, procedente de Albania, quedó cercado en el paso de Metsovón y se rindió el 22 de abril, mientras que las fuerzas británicas se retiraron hacia el sur. A continuación, los rápidos ataques de los alemanes -sobre el istmo de Corinto y el Peloponeso- obligaron a los británicos a realizar una evacuación que se saldó con la pérdida de 12.000 hombres. A finales de mayo la isla de Creta quedó en poder de los alemanes.
Mientras tanto, Rommel había lanzado una contraofensiva sobre los británicos en Libia, expulsándoles del país, excepto a una guarnición aislada en Tubruq (Tobruk), en abril de 1941.
La segunda fase: la expansión de la guerra.
Un año después de la caída de Francia, la contienda se convirtió en una guerra mundial. Mientras se llevaban a cabo campañas secundarias en los Balcanes y en el norte de África así como combates aéreos contra los británicos, Hitler desplegó el grueso de sus fuerzas hacia el este y formó una coalición con los países del sureste de Europa (además de Finlandia) para atacar a la URSS.
La ayuda de Estados Unidos a Gran Bretaña.
Estados Unidos abandonó su política de neutralidad estricta en la guerra europea y se enfrentó, sin llegar a la guerra, con Japón en Asia y el océano Pacífico. Las conferencias mantenidas entre Estados Unidos y Gran Bretaña desde enero de 1941 sirvieron para diseñar una estrategia básica en el caso de que los estadounidenses intervinieran en la guerra; ambos centrarían su esfuerzo en combatir a Alemania, posponiendo la lucha con Japón, en el caso de que ésta se iniciara.
En marzo de 1941, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Lend-Lease Act (Ley de Préstamos y Arriendos) y asignó la cantidad inicial de 7.000 millones de dólares para ayudar a cualquier país que el presidente designara. De este modo, los estadounidenses esperaban asegurar la victoria sobre las potencias del Eje sin necesidad de enviar a sus propias tropas a Europa. No obstante, a finales del verano de 1941, Estados Unidos se hallaba en estado de guerra no declarada contra Alemania. En julio, la Marina estadounidense comenzó a escoltar los convoyes británicos por las aguas del oeste de Islandia. En septiembre, el presidente Franklin Delano Roosevelt autorizó a las naves que realizaban estas misiones de escolta a abrir fuego contra las embarcaciones de las potencias del Eje.
Los conflictos entre Estados Unidos y Japón.
Mientras tanto, las relaciones entre Estados Unidos y Japón continuaban deteriorándose. En septiembre de 1940, Japón obligó al gobierno francés de Vichy a entregarle la zona norte de Indochina. Estados Unidos respondió a esta acción prohibiendo la exportación de acero y combustible a los japoneses. Éstos firmaron un pacto de neutralidad con la URSS en abril de 1941 para prevenir un ataque soviético en el caso de que entraran en conflicto con Gran Bretaña o Estados Unidos mientras se apoderaban de territorios en el sur y este de Asia. Cuando Alemania invadió la URSS en junio, los dirigentes japoneses sopesaron la posibilidad de romper el acuerdo y unirse a la ofensiva desde el este, pero finalmente optaron por ocupar el sur de Indochina el 23 de julio. Dos días después, Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos congelaron los activos japoneses para impedir que Japón pudiera adquirir petróleo, lo que a la larga inutilizaría por completo a su Armada y sus Fuerzas Aéreas.
La invasión alemana de la URSS.
En la mañana del 22 de junio de 1941, más de 3 millones de soldados alemanes iniciaron la invasión de la URSS. Stalin, cuya confianza en el poderío militar soviético se había tambaleado tras la guerra con Finlandia, prohibió toda respuesta o reacción por miedo a provocar a los alemanes. Además, el Alto Mando soviético había llegado a la conclusión de que la guerra relámpago, tal y como se había llevado a cabo en Polonia y Francia, no podría ponerse en práctica en la URSS; ambos bandos se limitarían a mantener pequeños combates a lo largo de la frontera, al menos durante varias semanas. El Ejército soviético contaba con 2,9 millones de soldados en la frontera occidental y era dos veces superior a los alemanes en carros de combate y diez veces en aeronaves. Muchos de sus tanques estaban anticuados, pero otros, concretamente los T-34, eran mucho más sofisticados que los alemanes.
Las primeras victorias de los alemanes.
Los alemanes habían organizado tres grupos de ejércitos para la invasión, denominados Norte, Centro y Sur, que se dirigirían hacia Leningrado (en la actualidad San Petersburgo), Moscú y Kíev. Hitler y sus generales habían llegado a la conclusión de que su principal problema estratégico consistía en bloquear al Ejército soviético durante la batalla y derrotarlo antes de que pudiera escapar adentrándose en el país; sin embargo, discrepaban sobre cómo superar este inconveniente. La mayoría de los generales creían que el régimen soviético lo sacrificaría todo por salvar Moscú, la capital, el punto de unión de las redes ferroviarias y de carreteras, y el principal centro industrial de la URSS. En opinión de Hitler, la tierra y los recursos de Ucrania y el petróleo de Caucasia eran más importantes. Finalmente se llegó a un compromiso que satisfizo tanto a Hitler como a sus generales: lanzar tres ofensivas que deberían alcanzar la victoria en diez semanas antes de que finalizara el verano.
Churchill ofreció una alianza a la URSS y Roosevelt hizo extensiva a éste Estado la Ley de Préstamos y Arriendos, pero al cabo de los primeros días, sus respectivos estados mayores creían que la contienda terminaría en una semana aproximadamente. A finales de agosto, el Grupo de ejércitos del Centro había realizado importantes avances en Bialystok y Minsk, y tras cruzar el río Dniéper, la frontera natural del oeste de Moscú, se encontraba cerca de Smoliensk habiendo cubierto más de dos terceras partes del camino hasta Moscú.
El cambio de planes de Hitler.
Los rusos actuaron, según lo previsto por los generales alemanes, sacrificando enormes cantidades de tropas y armamento para defender Moscú. Sin embargo, Hitler no estaba satisfecho y, pese a las protestas de su Alto Mando, ordenó al Grupo de ejércitos del Centro dirigir las fuerzas acorazadas hacia el norte y el sur para ayudar a los otros dos ejércitos, con lo que se detuvo el avance hacia Moscú. El 8 de septiembre, el Grupo de ejércitos del Norte puso sitio a Leningrado. El día 16 de ese mes, el Grupo de ejércitos del Sur cerró una gigantesca maniobra envolvente al este de Kíev; fue entonces cuando Hitler decidió reanudar el avance hacia Moscú y ordenó a las fuerzas blindadas reunirse con el Grupo de ejércitos del Centro.
El intento de tomar Moscú.
El Grupo de ejércitos del Centro retomó las operaciones el 2 de octubre, después de una interrupción de seis semanas. Se realizaron dos grandes maniobras envolventes pero pronto comenzaron las lluvias del otoño, que convirtieron las carreteras soviéticas, sin pavimentar, en barrizales que frenaron el avance durante casi un mes.
A mediados de noviembre bajaron las temperaturas y el suelo se heló. Hitler y el comandante del Grupo de ejércitos del Centro, el mariscal de campo Fedor von Bock, decidieron seguir adelante, con el fin de acabar la campaña de 1941 con una victoria en Moscú antes de la llegada del invierno.
Los generales que estaban al mando de los dos grupos acorazados que Bock mandó como avanzadilla tuvieron que detener la marcha el 5 de diciembre ante las extremas condiciones climatológicas que tuvieron que afrontar.
La contraofensiva soviética.
Stalin, que permaneció en Moscú, y el general Gueorgui Konstantínovich Zhúkov lanzaron una fuerte contraofensiva con las fuerzas de reserva rusas el 6 de diciembre y, al cabo de pocos días, el grupo de avance de los alemanes fue arrollado.
La contraofensiva de Moscú no tardó en extenderse a todo el frente, siguiendo las órdenes de Stalin. Los alemanes no habían formado líneas defensivas para la retaguardia y no podían cavar trincheras porque el suelo estaba congelado. Algunos de los generales aconsejaron que las tropas se retiraran a Polonia, pero Hitler les ordenó el 18 de diciembre mantenerse firmes en las posiciones en que se encontraran, con lo que logró mantener el sitio sobre Leningrado, seguir acechando Moscú y conservar la zona occidental de Ucrania.
El comienzo de la guerra en el Pacífico.
Japón, ante la aparente inminencia de la derrota soviética en el verano y otoño de 1941, vio una gran ocasión para apoderarse del petróleo y demás recursos del Sureste asiático y las islas de los alrededores, pero sabía que estas acciones desatarían una guerra contra Estados Unidos. El gobierno estadounidense deseaba detener la expansión japonesa, pero no estaba seguro de que la opinión pública estuviera dispuesta a llegar a la guerra para cumplir este objetivo. Acuciados por el embargo de petróleo que sufrían, los japoneses decidieron lanzar un ataque sobre el Sureste asiático.
Pearl Harbor.
Cuando el general Tojo Hideki fue nombrado primer ministro a mediados de octubre, decidió que el día 29 de noviembre era la fecha límite para que su país aceptara un pacto sin guerra. El plazo fijado por Tojo, que se mantenía en secreto, significaba que la guerra era prácticamente segura.
El Ejército y la Armada japonesa habían desarrollado una estrategia basada en realizar ataques rápidos en Birmania, la península Malaya, Indias Orientales y Filipinas y establecer un cinturón defensivo en la zona central y suroccidental del Pacífico. Esperaban que Estados Unidos les declarara la guerra, pero no creían que estuvieran dispuestos a prolongar la contienda durante mucho tiempo. Su máxima preocupación era la flota estadounidense del Pacífico, establecida en Pearl Harbor (Hawai).
Pocos minutos después de la ocho de la mañana del domingo 7 de diciembre de 1941 aeronaves japonesas trasladadas en portaaviones bombardearon Pearl Harbor. Hundieron cuatro acorazados y causaron daños a cuatro más en un ataque que duró menos de dos horas. Estados Unidos entró en guerra con Japón el 8 de diciembre; Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos el 11 de diciembre.
Las conquistas japonesas en Asia y el Pacífico.
Antes de finales de diciembre, las fuerzas japonesas habían conquistado las posesiones británicas de Hong Kong y las islas Gilbert (en la actualidad Kiribati) así como las posesiones estadounidenses de Guam y la isla Wake; habían invadido las posesiones británicas de Birmania, la península Malaya, Borneo y la posesión estadounidense de Filipinas. La colonia británica de Singapur, considerada durante mucho tiempo como una de las fortalezas más inexpugnables del mundo, cayó en febrero de 1942; los japoneses ocuparon también las Indias Holandesas y desembarcaron en Nueva Guinea en marzo. Las fuerzas estadounidenses y filipinas de las islas Batan se rindieron el 9 de abril y la resistencia filipina puso fin a sus actividades con la capitulación de la isla de Corregidor el 6 de mayo.
De acuerdo con los planes de los japoneses, aún les restaba tiempo para plantear una estrategia defensiva cuando hubieran conquistado la colonia australiana del norte de Nueva Guinea, el archipiélago Bismarck, las Gilbert y la isla Wake, objetivo que habían logrado a mediados de marzo. Sin embargo, había sido tal el éxito de la campaña, que decidieron ampliar su perímetro defensivo hasta abarcar las islas Aleutianas por el norte, el archipiélago de Midway por el este y parte de las islas Salomón y la zona meridional de Nueva Guinea por el sur. El primer paso fue conquistar Port Moresby, situado en el extremo suroriental de Nueva Guinea, en un ataque realizado por mar. Los estadounidenses, que podían descifrar los mensajes codificados de los japoneses, situaron una fuerza expedicionaria naval en esta zona. Tras la batalla del mar de Coral (7 y 8 de mayo), los japoneses se vieron obligados a abandonar los planes previstos para Port Moresby.
La batalla de Midway.
Una potente escuadra japonesa, compuesta por nueve acorazados y cuatro portaaviones, al mando de la cual se hallaba el almirante Yamamoto Isoroku, puso rumbo a Midway la primera semana de junio. El almirante Chester William Nimitz, que había asumido el mando de la flota estadounidense del océano Pacífico después del ataque a Pearl Harbor, sólo disponía de tres portaaviones y siete cruceros pesados, pero podía tener acceso a los mensajes emitidos por los japoneses. La batalla de Midway comenzó en la mañana del 4 de junio: los bombarderos estadounidenses destruyeron tres de los portaaviones japoneses en cinco minutos. El cuarto cayó un poco más tarde, después de que sus aviones hubieran hundido el portaaviones estadounidense Yorktown.
La posterior conquista japonesa de Kiska y Attu (islas Aleutianas) los días 6 y 7 no compensaron la derrota de Midway, de la que nunca llegó a recuperarse la Armada japonesa. Sus acorazados no sufrieron ningún daño, pero la batalla del mar de Coral y la de Midway habían demostrado que las naves de guerra más importantes eran los portaaviones, y el enemigo había destruido cuatro de ellos.
La tercera fase: el cambio de rumbo de la guerra.
Roosevelt, Churchill y sus respectivos consejeros se reunieron en Washington a finales de diciembre de 1941. Confirmaron su estrategia, cuyo objetivo principal era derrotar a Alemania; los británicos sólo tenían capacidad para luchar en Europa, de manera que la guerra contra Japón pasó a ser una responsabilidad casi exclusiva de Estados Unidos. Asimismo, se constituyó el Estado Mayor Conjunto (Combined Chief of Staff, CCS), comité militar británico y estadounidense con sede en Washington, encargado de elaborar y ejecutar un plan de guerra común. El 1 de enero de 1942 Estados Unidos, Gran Bretaña, la URSS y otras 23 naciones firmaron la Declaración de las Naciones Unidas en la que se comprometían a no pactar la paz por separado.
La elaboración de la estrategia aliada.
Desde el punto de vista práctico, Estados Unidos no desplegó una gran actividad en Europa hasta principios de 1942. Los británicos no se limitaron a defender sus posiciones en el norte de África; conquistaron Tubruq el 10 de diciembre de 1941 y Bengasi (Libia) dos semanas después. Rommel contraatacó a finales de enero de 1942 y les hizo retroceder 300km, pero detuvo su propio avance junto a Tubruq y la frontera egipcia.
Europa.
La URSS, temiendo una segunda ofensiva alemana en el verano, insistió a Estados Unidos y Gran Bretaña para que aliviaran la presión del frente soviético lanzando una ofensiva por el oeste. El general George Catlett Marshall, jefe del Estado Mayor del Ejército estadounidense, creía que la mejor forma de ayudar a los rusos y poner fin rápidamente a la guerra era llevar a cabo una concentración de tropas en Inglaterra, cruzar el canal de la Mancha y atacar desde el noroeste de Europa. Los británicos no deseaban intervenir en ninguna otra operación hasta que se conquistara el norte de África, y no pensaban que fuera posible reunir en Inglaterra una fuerza tan poderosa para lanzar una ofensiva a través del canal en 1943. Rommel fue quien proporcionó la clave para resolver el dilema. En el mes de junio, capturó Tubruq y se adentró 380km en Egipto, hasta El-Alamein. Ante esta situación, los estadounidenses estuvieron de acuerdo en aplazar indefinidamente el ataque desde el canal y enviaron sus tropas a Gran Bretaña para invadir el África del Norte francesa.
El Pacífico.
Mientras tanto, la Armada estadounidense proseguía la lucha contra Japón en el Pacífico. El general Douglas MacArthur, que había estado al mando de las fuerzas de Filipinas, había sido evacuado por un submarino y trasladado a Australia antes de la rendición. La batalla de Midway había detenido el avance de los japoneses en la zona central del Pacífico, pero éstos continuaban expandiéndose por el suroeste a través de las islas Salomón y Nueva Guinea. El 2 de julio de 1942 los jefes del Estado Mayor de Estados Unidos dirigieron las operaciones de las fuerzas terrestres y navales en el sur y suroeste del Pacífico con el objetivo de frenar a los japoneses, expulsarlos de las islas Salomón y del noreste de Nueva Guinea y eliminar la gran base que éstos habían establecido en Rabaul, situada en Nueva Bretaña.
El frente ruso: el verano de 1942.
La zona más conflictiva en esos momentos era el frente ruso, donde los alemanes tomaron nuevamente la iniciativa en el verano de 1942 en las ofensivas sobre el sur de Leningrado, las proximidades de Járkov y Crimea. Era tal la fe de Hitler en la victoria en 1941, que ordenó detener la fabricación de armas y municiones para el Ejército de Tierra y reconvirtió estas industrias para que fabricaran materiales para las Fuerzas Aéreas y la Armada. La producción de armamento para el Ejército se había reanudado en enero de 1942, pero esta remesa no llegaría al frente hasta finales del verano. Por otro lado, la producción de armas soviética fue aumentando progresivamente desde comienzos del nuevo año; además, la base industrial de la URSS era mayor que la alemana.
Hitler sabía que no podría llevar a cabo una nueva ofensiva total sobre tres objetivos. Algunos de sus generales proponían que se aguardara un año hasta que se volviera a reorganizar al Ejército, pero Hitler estaba decidido a conseguir la victoria en 1942, por lo que intentó obligar al mando soviético a sacrificar al grueso de su Ejército para defender las minas de carbón de la cuenca del Donets y los campos de petróleo de Caucasia.
Los alemanes se dirigen hacia Caucasia.
La ofensiva comenzó el 28 de junio y, en menos de cuatro semanas, los ejércitos alemanes habían tomado la cuenca del Donets y habían avanzado por el este hasta el río Don. Stalin y sus generales cometieron un error que finalmente fue beneficioso para sus intereses: creyendo que los alemanes iban a lanzar un segundo ataque, más fuerte, sobre Moscú, no habían hecho intervenir a sus reservas y permitieron que los ejércitos del sur se retiraran.
Hitler, alentado por la facilidad y rapidez del avance, cambió sus planes en la última semana de julio. Inicialmente, había propuesto que las tropas se dirigieran hacia el este de Stalingrado (en la actualidad Volgogrado), tomaran una posición firme en el Volga y enviaran entonces una fuerza que se adentrara en el sur de Caucasia. El 23 de julio ordenó que dos ejércitos continuaran la marcha hacia Stalingrado y que otros dos se desplazaran hacia el sur cruzando el bajo Don y tomaran los campos petroleros de Maikop, Grozni y Bakú.
El 9 de agosto los alemanes se habían adentrado en Caucasia, en dirección a Maikop. El triunfo parecía acercarse cuando el VI Ejército y el IV Ejército Acorazado se unieron cerca de Stalingrado el 3 de septiembre.
La resistencia rusa en Stalingrado.
La URSS atravesó la situación más difícil de la guerra a finales de julio de 1942, cuando tras la retirada rusa los alemanes estuvieron en condiciones de avanzar a lo largo del Volga, por detrás de Moscú, y de adentrarse en Caucasia. El 28 de julio, Stalin hizo un llamamiento a sus tropas para que libraran una guerra patriótica por Rusia. A finales de agosto convocó a sus dos mejores militares, Zhúkov, que había organizado la contraofensiva de Moscú en diciembre de 1941, y el general Alexandr M. Vasilevski, jefe del Estado Mayor del Ejército, para tomar una decisión sobre Stalingrado. Éstos propusieron derrotar al enemigo bloqueando a sus tropas en la ciudad mientras se reunían los medios para lanzar un contraataque.
Guadalcanal.
El curso de la guerra era favorable para las potencias del Eje a mediados del verano de 1942. Stalingrado y los campos petroleros de Caucasia parecían estar al alcance de Hitler y Rommel se hallaba en una posición propicia para atacar el canal de Suez. Los japoneses habían ocupado la isla de Guadalcanal y se dirigían hacia Port Moresby. Sin embargo, seis meses después las potencias del Eje habían detenido su avance y retrocedían en la URSS, el norte de África y el suroeste del Pacífico.
La infantería de Marina de Estados Unidos llegó a Guadalcanal el 7 de agosto de 1942. El desembarco se realizó sin contratiempos, sólo hubo de hacer frente a una pequeña guarnición japonesa; pero la lucha se complicó a partir de ese momento. Los japoneses respondían con rapidez y violencia tanto en los combates navales como aéreos. Mientras las fuerzas estadounidenses combatían contra un poderoso enemigo bajo un agotador clima tropical, sus navíos de guerra libraron seis importantes batallas en las aguas que rodeaban la isla entre el 24 de agosto y el 30 de noviembre. Finalmente, los efectivos de Estados Unidos comunicaron el 9 de febrero de 1943 la conquista de la isla.
La ofensiva británico-estadounidense en el norte de África.
La situación comenzó a cambiar en el norte de África el 31 de agosto de 1942 cuando Rommel atacó la línea británica situada al oeste de El-Alamein. El nuevo comandante británico, el general Bernard Law Montgomery, lanzó una ofensiva el 23 de octubre y forzó la retirada de Rommel; las tropas estadounidenses y británicas que luchaban a las órdenes del general Dwight David Eisenhower comenzaron a llegar a Marruecos y Argelia el 8 de noviembre; los estadounidenses se establecieron en Casablanca y Orán, y los británicos en Argel. Los alemanes enviaron refuerzos a la ciudad de Túnez y ocuparon toda Francia. Consiguieron que el V Ejército Acorazado, dirigido por el general Jürgen von Arnim se presentara a tiempo de frenar a Eisenhower en el oeste de Tunicia hacia mediados de diciembre. Rommel se adentró en el sureste de Tunicia a principios de febrero de 1943 y lanzó un ataque contra las tropas estadounidenses el 14 de febrero, obligándolas a abandonar el paso de Kasserine, una posición vital. Éste fue su último éxito y no pudo aprovecharlo. Hitler le reclamó en marzo debido a que las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña se aproximaban desde el oeste y el sur. Los 275.000 hombres que componían las fuerzas alemanas e italianas quedaron aislados de sus bases de Bizerta y Túnez; finalmente se rindieron el 13 de mayo.

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D.R. Alma Rosa Gomez y Guillermo Flores