Micenas, antigua ciudad situada en la llanura de la Argólida, en Grecia, que dio su nombre a la cultura (micénica) que se desarrolló en el continente griego durante la edad del bronce. Las ruinas de la ciudad están cerca de la actual localidad de Micenas. Otros centros importantes de la cultura micénica fueron Tirinto y Pilos. Homero llamó aqueos a los micénicos en la Iliada y la Odisea, quienes es posible que se identificaran con los pueblos que llegaron a Grecia hacia el 2000 a.C., como parte de la migración indoeuropea. Su lengua, un antiguo dialecto griego, se reproducía en una escritura conocida como lineal B. Hacia el 1400 a.C. parece ser que Micenas conquistó Cnosos, en Creta, para convertirse en el centro de la civilización del Egeo. Hacia el 1200 a.C. los micénicos, al parecer bajo el rey Agamenón, de la casa de Atreo, eran unos de los principales participantes en la guerra de Troya, cuya duración y amplitud sin duda exageró Homero en la Iliada. Poco después, la supremacía de Micenas llegó a su fin, quizá debido a la rivalidad interestatal agravada con la invasión, en el siglo XII a.C., de otro pueblo griego, los dorios, procedentes del norte. La ciudad, aunque más tarde habitada de nuevo, no recuperó su antiguo esplendor. Hacia el 468 a.C. los habitantes de Argos sitiaron y destruyeron la ciudad, que no volvió a ser reconstruida.

Civilización, término usado para referirse a la edad del bronce que se desarrolló en la cuenca del mar Egeo, principalmente en Creta, en las islas Cícladas, en el centro de Grecia e incluso en la costa de Asia Menor, desde aproximadamente el IV milenio hasta el 1200 a.C. Sus dos culturas principales fueron: la minoica, que floreció en Creta y alcanzó su esplendor a mediados de la edad del bronce (c. 2000-1450 a.C.), especialmente en Cnosos y Festos; y la micénica, que se desarrolló a finales de la edad del bronce (c. 1450-1100 a.C.) desde su centro de Micenas a otros lugares, tales como Tirinto y Pilos.
Los escritores de la antigua Grecia contaban historias de una remota 'edad de los héroes', pero no se conoció nada concreto sobre la civilización del Egeo hasta finales del siglo XIX, cuando comenzaron las excavaciones arqueológicas en los yacimientos de las legendarias ciudades de Troya, Micenas, Cnosos, y otros centros de la edad del bronce.
Guerra de Troya, en la mitología griega, guerra librada por los griegos contra la ciudad de Troya. Se cree que la leyenda se basa en hechos verídicos, episodios de una guerra real entre los griegos del último periodo micénico y los habitantes de Tróade, en Anatolia, parte de la actual Turquía. Modernas excavaciones arqueológicas han revelado que Troya fue destruida por el fuego a principios del siglo XII a.C., tradicional fecha de la guerra, y que ésta pudo haber estallado o bien por el deseo de saquear esa rica ciudad o por poner fin al control comercial que Troya ejercía sobre Dardanelos.
Relatos legendarios de la guerra remontan su origen a una manzana de oro, dedicada a "la más bella", que lanzó Eris, diosa de la discordia, entre los invitados celestiales a las bodas de Peleo, soberano de los mirmidones, y Tetis, una de las nereidas. La entrega de la manzana a Afrodita, diosa del amor, por parte de Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, aseguró a Paris el favor de la diosa y el amor de la hermosa Helena, mujer de Menelao, rey de Esparta. Helena se fue con Paris a Troya y como consecuencia se organizó una expedición de castigo, al mando de Agamenón, rey de Micenas, para vengar la afrenta hecha a Menelao. El ejército de Agamenón incluía a muchos héroes griegos famosos, como Aquiles, Patroclo, Áyax, hijo de Telamón y Áyax, hijo de Oileo, Teucro, Néstor, Odiseo y Diomedes.
Como los troyanos se negaron a devolver a Helena a Menelao, los guerreros griegos se reunieron en la bahía de Áulide y avanzaron hacia Troya en mil naves. El sitio duró diez años y los nueve primeros transcurrieron sin mayores incidentes. En el décimo año, Aquiles se retiró de la batalla por un altercado que tuvo con Agamenón; la acción de Aquiles proporcionó a Homero el tema de la Iliada. Para vengar la muerte de su amigo Patroclo, Aquiles retomó la lucha y mató a Héctor, el principal guerrero troyano. Otros hechos, que aparecen narrados en poemas épicos posteriores, abarcan la victoria de Aquiles sobre Pentesilea, reina de las Amazonas, y Memnón, rey de Etiopía, y la muerte de Aquiles en manos de Paris.
La ciudad de Troya fue tomada finalmente gracias a una traición. Un grupo de guerreros griegos consiguió entrar en la ciudad ocultándose en el interior de un gran caballo de madera (véase Caballo de Troya). A continuación los griegos saquearon y quemaron la ciudad. Sólo escaparon unos pocos troyanos, el más famoso de ellos Eneas, quien condujo a los demás sobrevivientes hacia la actual Italia. Virgilio ha contado esta historia en la Eneida.
El retorno de los guerreros griegos a Grecia también inspiró muchos poemas épicos. El más famoso de ellos es el de Odiseo, que regresa a Ítaca después de diez años de difícil travesía, tal como lo elabora poéticamente Homero en la Odisea.
Uno de los tres pueblos principales de la antigua Grecia (los otros eran el pueblo eolio y el jonio), cuyos miembros la invadieron desde el norte en los siglos XII y XIII a.C. Según la leyenda, el pueblo dorio tomó el nombre de Doro, el hijo de Helena, quien se instaló en Doris, considerada por los dorios como su madre patria. Los dorios se establecieron primero en Esparta, la Argólida y Corinto, en el Peloponeso, donde según la leyenda su llegada se relacionó con el regreso mítico de los Heráclidas, los descendientes de Hércules.
Desde allí invadieron y ocuparon Creta, el Dodecaneso, el sureste de Asia Menor, Sicilia y el sur de Italia. Destruyeron la civilización micénica, y en Esparta y Creta convirtieron a sus súbditos en ilotas. Sin embargo, en otros lugares, se produjo una fusión gradual de los conquistadores y los conquistados. Hablaban un dialecto de la lengua griega antigua llamado dórico.
Ilotas, esclavos espartanos durante la Grecia antigua. Probablemente fueron los primeros habitantes de Esparta, esclavizados por los dorios, conquistadores de ese territorio. Los ilotas pertenecían a la clase más baja de las cuatro existentes entre los espartanos, y no tenían derechos civiles o políticos. Eran propiedad del Estado, el cual les asignaba trabajos tales como las labores agrícolas o les cedía como criados domésticos a los ciudadanos espartanos. A los ilotas se les exigía producir una cantidad determinada cada año para sus dueños, quedándose para sí sólo lo que producían en exceso. Los ilotas podían ser liberados o vendidos sólo por el Estado. En tiempos de guerra eran usados como soldados o como remeros en las galeras. Formaban una clase numerosa y descontenta, y el temor a una sublevación hizo que los dirigentes espartanos les mantuvieran bajo un despiadado y riguroso control militar. Durante la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), cerca de dos mil ilotas, que habían sido liberados por servicios prestados al Estado, fueron asesinados en secreto para evitar que conspiraran contra sus dirigentes.
También Lacedemonia, ciudad de la antigua Grecia, la más importante del Peloponeso durante la antigüedad, situada en la orilla derecha del río Eurotas, a 32,5 km del mar, en las laderas del monte Taigeto.
Antigua Esparta
La antigua ciudad, incluso en sus días más prósperos, sólo era un grupo de cinco pueblos con casas simples y algunos edificios públicos. Los pasos que conducían al valle del Eurotas se defendían con facilidad y Esparta no tuvo murallas hasta finales del siglo IVa.C. Los habitantes de Esparta estaban divididos en ilotas (esclavos), quienes realizaban todos los trabajos agrícolas; periecos, una clase sometida de hombres libres pero sin derechos políticos, que principalmente eran comerciantes; y los ciudadanos espartanos (homoioi o iguales), la clase gobernante política y militar, descendientes de los dorios que invadieron la zona en el 1100a.C.
La base de la grandeza espartana se atribuyó a la legislación de Licurgo, pero lo más probable es que fuera resultado de las reformas introducidas hacia el 600a.C. En el siglo VIIa.C., la vida en Esparta era similar a la de otras ciudades griegas, florecieron el arte y la lírica (véase Alcmán). Desde el siglo VIa.C. en adelante los espartanos acrecentaron su austeridad y rigidez militar, de forma que toda su disciplina estaba dirigida a la guerra. Así, no se permitía que un niño con defectos físicos sobreviviera; los niños comenzaban su instrucción militar a la edad de siete años y entraban en filas a los veinte. Aunque podían casarse, estaban obligados a vivir en los cuarteles hasta los treinta años; desde los veinte años hasta los sesenta, todos los espartanos tenían que servir como hoplitas (soldados de a pie) y comer en la fiditia (comedor público).
Las primeras luchas de Esparta fueron contra Mesenia, en el suroeste del Peloponeso, y Argos, una ciudad localizada en el noreste de dicha península. La primera guerra contra Mesenia terminó hacia el 668a.C. con la derrota de los dorios, la mayoría de los cuales fueron reducidos a la calidad de ilotas. Por lo general, vencieron a los descendientes de los aqueos y a los dorios de Argos en las guerras que mantuvieron con ellos. Con su disciplina severa, se convirtieron en una nación de guerreros decididos y osados, capaces de un patriotismo abnegado, como demostraron los 300 héroes de las Termópilas, cuando en ese desfiladero perecieron las tropas del rey espartano Leónidas I enfrentadas a los persas (480a.C.), pero incapaces de adoptar un programa político y económico sensato, debido a la peculiar configuración autoritaria y poco representativa de la sociedad y el poder político espartano, todo ello agravado por el siempre presente enfrentamiento con las sucesivas revueltas de los ilotas.
La guerra del Peloponeso, iniciada en el 431a.C., transformó la rivalidad latente entre Atenas y Esparta en conflicto abierto. La derrota de Atenas en el 404a.C., condujo a la consolidación de la hegemonía espartana sobre los estados griegos, pero los ejércitos de Tebas, a las órdenes de Epaminondas, privaron en el 371a.C. a Esparta de su poder y de sus adquisiciones territoriales, reduciendo su territorio a las fronteras originales. Más tarde, Esparta se convirtió en parte de la provincia romana de Acaya y parece ser que prosperó durante los primeros siglos del Imperio romano. Los visigodos, dirigidos por su rey Alarico I, destruyeron la ciudad en el 396d.C.
Esparta actual.
La actual Esparta (Sparti), fundada por el gobierno griego en 1834, ocupa parte del emplazamiento de la antigua Esparta y es la capital del nomo (departamento) de Laconia. Las excavaciones de la antigua ciudad han sacado a la luz las ruinas de templos y edificios públicos, así como un teatro del periodo romano, pero los restos son escasos e insignificantes para una ciudad de tal renombre en la antigüedad. Población (según datos estimativos en 1981), 12.915 habitantes.
creencias y observancias rituales de los antiguos griegos, cuya civilización se fue configurando hacia el año 2000 a.C. Consiste principalmente en un cuerpo de diversas historias y leyendas sobre una gran variedad de dioses. La mitología griega se desarrolló plenamente alrededor del año 700 a.C. Por esa fecha aparecieron tres colecciones clásicas de mitos: la Teogonía del poeta Hesíodo y la Iliada y la Odisea del poeta Homero.
La mitología griega tiene varios rasgos distintivos. Los dioses griegos se parecen exteriormente a los seres humanos y revelan también sentimientos humanos. A diferencia de otras religiones antiguas como el hinduismo o el judaísmo, la mitología griega no incluye revelaciones especiales o enseñanzas espirituales. Prácticas y creencias también varían ampliamente, sin una estructura formal - como una institución religiosa de gobierno - ni un código escrito, como un libro sagrado.
NOMBRE GRIEGO NOMBRE ROMANO PAPEL EN LA MITOLOGÍA
Afrodita Venus Diosa de la belleza y del deseo sexual
(en la mitología romana, diosa de los campos y jardines)
Apolo Febo Dios de la profecía, la medicina y la arquería
(mitología grecorromana posterior: dios del Sol)
Ares Marte Dios de la guerra
Artemisa Diana Diosa de la caza (mitología grecorromana
posterior: diosa de la Luna)
Asclepio Esculapio Dios de la medicina
Atenea Minerva Diosa de las artes y oficios, y de la guerra;
auxiliadora de los héroes (mitología grecorromana posterior:
diosa de la razón)
Cronos Saturno Dios del cielo; soberano de los titanes
(mitología romana: dios de la agricultura)
Démeter Ceres Diosa de los cereales
Dionisio Baco Dios del vino y de la vegetación
Eros Cupido Dios del amor
Gaya Tierra Madre Tierra
Hefesto Vulcano Dios del fuego; herrero de los dioses
Hera Juno Diosa del matrimonio y de la fertilidad;
protectora de las mujeres casadas; reina de los dioses
Hermes Mercurio Mensajero de los dioses; protector
de los viajeros, ladrones y mercaderes
Hestia Vesta Guardiana del hogar
Hipnos Sueño Dios del sueño
Hades Plutón Dios de los mundos subterráneos; señor de los
muertos.
Poseidón Neptuno Dios de los mares y de los terremotos
Rea Ops Esposa de Cronos/Saturno; diosa madre
Urano Urano Dios de los cielos; padre de los titanes
Zeus Júpiter Soberano de los dioses olímpicos.
Los griegos creían que los dioses habían elegido el monte Olimpo, en una región de Grecia llamada Tesalia, como su residencia. En el Olimpo, los dioses formaban una sociedad organizada en términos de autoridad y poderes, se movían con total libertad y formaban tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo o firmamento, el mar y la tierra. Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo, Ártemis, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Démeter y Poseidón.
Zeus era el dios supremo, padre espiritual de los dioses y de los hombres. Su mujer, Hera, era la reina de los cielos y la guardiana del matrimonio. Otros dioses asociados con los cielos eran Hefesto, dios del fuego y de los herreros, Atenea, diosa de la sabiduría y de la guerra, y Apolo, dios de la luz, la poesía y la música. Ártemis, diosa de la fauna y de la luna, Ares, dios de la guerra y Afrodita, diosa del amor, eran otros dioses del firmamento. Quienes los reunían eran Hestia, diosa del hogar, y Hermes, mensajero de los dioses y soberano de la ciencia y la invención.
Poseidón era el soberano del mar y, junto con su mujer Anfitrite, guiaba a un grupo de dioses marinos menos importantes, tales como las nereidas y los tritones. Démeter, la diosa de la agricultura, estaba vinculada a la tierra. Hades, un dios importante pero generalmente no considerado un olímpico, regía el mundo subterráneo, donde vivía su mujer, Perséfone. El submundo era un lugar oscuro y lúgubre situado en el centro de la tierra. Lo poblaban las almas de las personas que habían muerto.
Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares. Los griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones llegó a ser tan importante como Zeus. A menudo lo acompañaba una hueste de dioses fantásticos que incluía a sátiros, centauros y ninfas. Los sátiros eran criaturas con piernas de cabra y la parte superior del cuerpo era simiesca o humana. Los centauros tenían la cabeza y el torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo. Las hermosas y encantadoras ninfas frecuentaban bosques y selvas.
La mitología griega acentuaba el contraste entre la debilidad de los seres humanos y los grandes y aterradores poderes de la naturaleza. Por lo tanto, el pueblo griego reconocía que sus vidas dependían completamente de la voluntad de los dioses. En general, las relaciones entre los seres humanos y los dioses se consideraban amistosas. Pero los dioses aplicaban severos castigos a los mortales que revelaban una conducta inaceptable, tal como la soberbia complaciente, la ambición extrema y hasta la excesiva prosperidad.
La mitología griega estaba ligada a todos los aspectos de la vida humana. Cada ciudad estaba consagrada a un dios particular o grupo de dioses, a quienes los ciudadanos solían construir templos dedicados al culto. Regularmente honraban a los dioses en festivales, supervisados por los altos funcionarios. En los festivales y otras reuniones oficiales, los poetas recitaban o cantaban significativas leyendas e historias. Muchos griegos conocían a los dioses a través de la palabra de los poetas.
Los griegos también relacionaban su vida doméstica con la de los dioses y en ella les rendían el culto debido. Diferentes partes de la casa estaban dedicadas a determinados dioses, y los individuos les elevaban ruegos regularmente. Un altar de Zeus, por ejemplo, podía colocarse en el patio, mientras que a Hestia se la honraba ritualmente en el hogar.
Aunque en Grecia no había una organización religiosa oficial, por lo común se veneraban ciertos lugares sagrados. Delfos, por ejemplo, era un sitio sagrado dedicado a Apolo. El templo construido en Delfos incluía un oráculo, o adivino, a quien valerosos viajeros consultaban sobre su futuro. Un grupo de sacerdotes, que representaban a cada uno de estos lugares sagrados y que podían ser además funcionarios de la comunidad, interpretaban las palabras de los dioses, pero no poseían ningún poder especial. Aparte de sus plegarias, los griegos solían ofrecer sacrificios de animales domésticos a los dioses, por lo común cabras.
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