Planeta Tierra

La Tierra es el tercer planeta desde el Sol y el quinto en tamaño.

órbita: 149.600,000 km (1.00 UA).
diámetro: 12,756.3 km.
masa: 5.9736e24 kg.
No fue hasta la época de Copérnico (siglo XVI) en que se comprendió que la Tierra era otro planeta más.
Se puede estudiar, por supuesto, la Tierra sin la ayuda de naves espaciales. Sin embargo, hubo que esperar hasta el siglo XX para tener mapas del planeta entero gracias a ellas.

La Tierra está dividida en distintas capas, con diferentes propiedades químicas y seísmicas. Su núcleo está compuesto principalmente de hierro (o niquel/hierro). Las temperaturas en su centro pueden alcanzar los 7.250 ºC, mayores incluso que en la superficie del Sol.
La Tierra es el cuerpo más denso del sistema solar.
La capa exterior de la Tierra está dividida en varias placas tectónicas que flotan independientemente sobre la capa caliente inferior (ver imagen a continuación).

Las placas más importantes son:
placa norteamericana.
placa sudamericana.
placa antártica.
placa euroasiática.
placa africana.
placa indo-australiana.
placa Nazca (sudeste del Océano Pacífico).
placa del Pacífico (resto del O. Pacífico).
Estas placas pueden separarse unas de otras, lo que hace que brote la magma desde abajo, creándose nueva corteza. O pueden colisionar entre sí, lo que provoca zonas de alta inestabilidad (seismos, actividad volcánica,etc.) en los bordes comunes de ambas placas (líneas en rojo en la figura).
La superficie de la Tierra es muy joven. En el breve período de tiempo de unos 500 millones de años (a escala astronómica), los procesos de erosión y de movimientos tectónicos borran por completo las huellas de épocas anteriores (tales como cráteres de impacto).
Por tanto, la historia inicial de la Tierra ha desaparecido casi totalmente. La Tierra tiene unos 4.500 millones de años, pero los fósiles de organismos vivos más antigüos tienen menos de 3.900 millones de años, por lo que no podemos estudiar el periódo crítico en el que se estaba gestando la vida.

El 71% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua. La Tierra es el único planeta que puede tener en su superficie agua en forma líquida (aunque quizás exista etano o metano líquido en la superficie de Titán, y agua líquida debajo de la superficie de Europa).
El agua líquida es, por supuesto, esencial para la vida tal como la conocemos. Además, la capacidad de los oceános de absorber calor es esencial para mantener estable la temperatura de la Tierra.
El agua líquida es también responsable de la mayor parte de los fenómenos de erosión de los continentes terrestres, un proces único en el sistema solar (aunque puede haber ocurrido en el pasado en el planeta Marte).

La atmósfera de la Tierra está compuesta por un 77% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y el resto por agua, dióxido de carbono y algo de argón.
Es muy probable que en la época de la formación de la Tierra hubiera una cantidad mucho mayor de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, pero la mayor parte de él se ha incorporado a la rocas carbónicas, y en mucho menor grado se ha disuelto en los oceános o ha sido consumido por las plantas.
La pequeña proporción de dióxido de carbono existente en la atmósfera es de extrema importancia para el mantenimiento de la temperatura sobre la superficie, debido al efecto invernadero. Gracias a él, la temperatura media de la superficie se eleva en unos 35 ºC. En su ausencia, los oceános se helarían y la vida, tal como la conocemos, sería imposible.
La presencia de oxígeno libre es muy notable desde el punto de vista químico ya que es un gas muy reactivo, y en condiciones normales se combinaría rápidamente con otros elementos.
El oxígeno de la atmósfera terrestre se produce y mantiene por los procesos biológicos. Sin la existencia de la vida no habría oxígeno libre.
La interacción entre la Tierra y la Luna disminuye la rotación de la Tierra en unos 2 milisegundos por siglo. Hace unos 900 millones de años, los años de la Tierra tenían 481 días de 18 horas.
La Tierra tiene un campo magnético modesto, producido por las corrientes eléctricas de su núcleo. Debido a ciertas irregularidades, los polos magnéticos tienden a desplazarse con el tiempo. El polo norte magnético está actualmente localizado en el norte del Canadá.

La Luna

La Luna es el único satélite natural de la Tierra:
órbita: 384.400 km desde la Tierra.
diámetro: 3.476 km.
masa: 7.35e22 kg.
El hombre ha conocido la Luna desde tiempos prehistóricos. Es el segundo objeto más brillante en el firmamento, después del Sol.
Debido a que la Luna orbita alrededor de la Tierra una vez al mes, cambia el ángulo entre la Tierra, la Luna y el Sol. Nosotros lo vemos como el ciclo de las fases de la Luna. El tiempo entre dos lunas nuevas sucesivas es de 29.5 días.
La nave espacial soviética Luna 2 fue la primera en visitarla en 1959.
Es el úncio cuerpo extra-terrestre que ha sido visitado por el hombre. El primer aterrizaje fue el 20 de Julio de 1969, y el último ha sido en diciembre de 1972.
La Luna es también el único cuerpo del que se han traído muestras a la Tierra.
Durante el verano de 1994 la pequeña nave Clementine efectuó un exhaustivo mapeado de la Luna.
Actualmente, la nave Lunar Prospector está en órbitra alrededor de la Luna.

Las fuerzas gravitatorias entre la Tierra y la Luna causan algunos efectos interesantes. El más evidente es el de las mareas: la atracción gravitacional de la Luna es más fuerte sobre la cara de la Tierra más cercana a la Luna, y más débil en el lado opuesto, efecto que es más acusado en el agua de los oceános que sobre la correspondiente capa sólida.
Otro efecto es el de una disminución de la rotación de la Tierra en unos 1.5 milisegundos/siglo.
La Luna gira de manera sincronizadamente, es decir, su fase coincide con su órbita, con lo que siempre está dirigida hacia la Tierra la misma cara de la Luna.
La Luna no tiene atmósfera. Pero recientes datos enviados por la nave Clementine sugieren que puede existir agua en forma de hielo en algunos cráteres profundos de los polos, que permanecen permanentemente en sombra.
Hay dos tipos principales de terreno en la Luna: las mesetas, muy antiguas y repletas de cráteres, y los relativamente planos y más jóvenes mares. Los mares (que comprenden alrededor del 16% de la superficie lunar) son gigantescos cráteres de impacto que fueron posteriormente inundados por lava fundida.
La naves de los programas Apollo y Luna trajeron a la Tierra un total de 382 kg de muestras de rocas, que han dado pie a la mayor parte del nuestro conocimientos sobre la Luna. Todavía en la actualidad, 20 años después después del último aterrizaje sobre la Luna, los científicos siguen estudiando estas preciosas muestras.
En la época anterior a poder disponer de las muestras lunares, no existía un consenso acerca del origen de la Luna. Había tres teorías principales: que la Tierra y la Luna se habían formado a la vez, que la Luna se había desprendido de la Tierra, o que la Tierra había capturado a la Luna.
Ninguna de estas teorías encajaba por completo. Pero la nueva y detallada información que se desprende del estudio de las rocas lunares conduce a la teoría del impacto: que la Tierra colisionó con un objeto muy grande (tan grande como Marte, o mayor), y que la Luna se formó con el material desprendido.

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sol
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Mercurio
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Venus
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Tierra
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Marte
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Jupiter
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Saturno
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Urano
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Neptuno
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Pluton

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D.R. Alma Rosa Gomez y Guillermo Flores