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Las reglas del juego Hungría. Negocios al estilo occidental Los húngaros consideran
que su forma de negociar no se diferencia prácticamente en nada de la de los
empresarios de Europa occidental. Quizá el hecho de ocupar en el continente
esa zona central en la que ha habido siempre tránsito de mercancías y
viajeros, les ha conferido un carácter flexible, algo melancólico, en el que
se vislumbran matices tanto de alemanes y austriacos, como de eslavos, aunque
se consideran menos rígidos que ellos, más alegres y relajados, en
definitiva, más parecidos a los mediterráneos. Los húngaros guardan de su
historia el amor por las artes y cierta tendencia inconformista. Se sienten
orgullosos de su antiquísima y rica cultura, algo que debe tenerse muy
presente. Cómo nos entendemos. El idioma oficial es el húngaro,
pero la mayoría de la gente habla, aunque sea básicamente, un segundo idioma,
que suele ser el alemán (personas mayores) o el inglés (jóvenes y empresarios).
No será raro encontrar a alguien que hable español, ya que se puso de moda en
los años setenta, cuando jóvenes cubanos con beca estudiaron en Hungría
mientras que consultores y técnicos húngaros iban a trabajar a Cuba. Hacerse acompañar de un
traductor es fundamental si no se domina el idioma local. Existe un gran
número de intérpretes de español-húngaro, pero para garantizar su nivel y
profesionalidad lo mejor es pedir, por ejemplo, a la Oficina Económica y
Comercial de España en Budapest que recomiende uno. Cuidado con la
presentación. Lo
idóneo es traducir los catálogos en húngaro para llegar a un círculo más
amplio. Los clientes están acostumbrados a la calidad de las presentaciones
de las empresas austriacas y alemanas, que cuidan con esmero tanto el
contenido, como la forma de sus folletos y publicaciones. Causar buena
impresión. Para
gustar en el círculo empresarial húngaro se debe cuidar la imagen personal.
El aire desenfadado y moderno, pero sin extremismos, suele tener bastante
aceptación. Los coches grandes, el teléfono móvil, el ordenador portátil, las
vacaciones en sitios exóticos, la conexión a Internet o la página web de la
empresa son aspectos que asocian con el éxito. Formalidad exigida. Los latinos en general tienen
fama de ser poco formales, ya sea con respecto a la puntualidad o al
cumplimiento de otro tipo de compromisos empresariales, como fechas de
entrega o respuestas comerciales. Los húngaros, puntuales y serios, son
bastante exigentes en este terreno. Papeles en regla. La mentalidad del funcionariado
no se ha impregnado todavía de la visión empresarial del sector privado. Por
ello, las gestiones burocráticas pueden resultar lentas y pesadas. Para
evitar retrasos, infórmate antes y llévate todos los papeles necesarios en
regla, sobre todo, cuando se trata de los que acompañan a la mercancía. Reuniones de negocios. Cuando son con pymes se celebran
en hoteles o en cafeterías, mientras que si la empresa es grande, se realizan
en sus instalaciones. Sin embargo, ten en cuenta que para el húngaro no es
normal hablar de negocios durante la comida y que la sobremesa tampoco se
alarga como en España. Presentarse con
tarjeta. El uso
de tarjetas de visita está muy extendido. Se intercambian al principio de las
reuniones, a la hora de las presentaciones y no se considera una ofensa leer
y preguntar por la pronunciación correcta de un nombre. Algunos húngaros
optan por poner en sus tarjetas la versión inglesa o francesa de su nombre
para evitar estos errores y dificultades. Mujeres integradas. En Hungría, las mujeres se
incorporaron hace varias décadas al mundo laboral por lo que no resulta
extraño encontrar directoras en las empresas o abogadas en las reuniones.
Pero, como en muchos países occidentales, los puestos de máxima
responsabilidad los ocupan los hombres (en el Gobierno actual sólo hay una
ministra). Regalos. En el mundo empresarial no se
suelen intercambiar regalos a no ser que sean los de empresa, con su
correspondiente logotipo. Las cestas de Navidad se desconocen. Sin embargo, si
la relación comercial ha derivado hacia una de tipo más personal, se aprecian
el Jerez y el Rioja, las aceitunas, los artículos de cuero, los pañuelos para
ellas y las corbatas para ellos. Texto: E. R. Ilustración: P.
Blasberg Bibliografía
- Ficha país: Hungría.
Instituto Español de Comercio Exterior, 1999. - Un marché: Hongrie.
Centro Francés de Comercio Exterior, 1998. - Etudes Economiques:
Hongrie. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, 1999. - Investorís Handbook. Minist. Húngaro de Asuntos Económicos, 1999. - Hungary 1999-2000. Country profile. Economist Intelligence Unit,
1999. - Hungría: el aceite de
oliva. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Budapest,
1999. - Hungría: el sector del
aire acondicionado. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en
Budapest, noviembre 1999. - Hungría: equipos para
hostelería y colectividades. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de
España en Budapest, enero 2000. - El mercado de los
juguetes en Hungría. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España
en Budapest, abril 1999. |