3. Las sociedades alfareras
3. Las sociedades alfareras
 

 
Indígenas y Animales en las Sierras de Tandilia
1. Primeros pobladores
2. Cazadores especializados
3. Las sociedades alfareras
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A partir de los 1000 años antes del presente (Holoceno tardío) en las sierras de Tandilia ocurrió un cambio sustancial en el seno de las sociedades cazadoras-recolectoras. Aparentemente aumentó su densidad poblacional y fueron menos móviles, por lo que pasaban más tiempo en una misma área. Esto trajo aparejado la incorporación de nueva tecnología como la alfarería, la fabricación de instrumentos de piedra muy pequeños, el uso del arco y flecha, y un mayor desarrollo de los instrumentos confeccionados en hueso.
Estos cambios se vieron reflejados en el tipo de presas que usaron. El guanaco y el venado siguieron siendo consumidos pero dejaron de ser las presas preferidas. Durante este lapso de mil años se incorporaron nuevas especies a la subsistencia como el lagarto overo, dos especies de cuises, peces y aves medianas. Mientras, otras especies pequeñas como los armadillos y la vizcacha dejaron de ser secundarias para ser cazadas con mayor interés. Esta estrategia de apropiación de recursos se enmarca en lo que se denomina “intensificación” ya que se usa casi todo lo disponible en el ambiente de modo de no desaprovechar ninguna fuente de proteínas, grasas, cuero o huesos.
Muchos huesos relevados en los sitios arqueológicos de esta antigüedad presentan marcas de corte (ver imagen). Este poceso de intensificación también fue descripto en el área Interserrana con sus particularidades propias,
La intensificación de la subsistencia en las sierras de Tandilia se entiende como la mejor opción frente a un aumento poblacional humano. Con mayor cantidad de gente las poblaciones de guanaco y venado no podrían subsistir mucho tiempo ya que son animales que tienen un sola cría al año y qua tarda mucho en crecer. Frente a esto resulta provechoso mejorar la tecnología (como el arco y flecha) y cazar especies más pequeñas, como lagartos, armadillos, cuises o vizcachas, que tienen varias crías al año crecen rápido. De este modo el medio ambiente no se vió afectado ni fueron puestas en peligro de extinción las poblaciones de animales.


En la imagen de abajo se observa un acercamiento de una mandíbula de vizcacha. En su cara lateral se preservaron las marcas efectuadas con un instrumento de piedra afilado cuando un indígena retiró los músculos para consumirlos hace 700 años. Hacia abajo y hacia la derecha se aprecian marcas producidas por raíces durante el enterramiento.
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Especies consumidas y especies que acompañan
Todas las especies consumidas durante este período fueron: guanaco, venado de las pampas, huevos de ñandú, mulita, peludo, quinquincho, vizcacha, lagarto overo, dos especies de cuises, nutria, peces y aves de mediano porte. El registro de los sitios arqueológicos nos dice que cazadores del Holoceno tardío convivieron con otras especies de animales que no usaron para la subsistencia:
Ratones de campo: Akodon azarae, Necromys obscurus, Oxymycterus rutilans, Reithrodon auritus, Calomys sp., Holochilus brasiliensis Pseudoryzomys simplex y Bibimys torresi
Tuco tuco: Ctenomys talarum
Zorrino. Conepatus chinga
Zorro: Lycalopex gimnocercus
Perros: Canis sp. B
Puma: Puma concolor
Gato de pajonal: Lynchailurus pajeros
Comadrejas: Monodelphis dimidiata, Lutreolina crassicaudata, Thylamys sp.,
Vívoras: Bothrops alternatus
Culebras: Clelia rustica y Philodryas patagoniensis
Y también peces, sapos, ranas y aves pequeñas.
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Durante este período los indígenas serranos confeccionaron instrumentos de hueso de muy buena calidad, como las delicadas agujas de las fotografías de arriba o el punzón hecho con una pata de venado de la fotografía de abajo.
Como se aprecia en la imagen de abajo los animales también comprendieron la vida simbólica de estos indígenas. En este detalle de un panel de arte rupestre se observa, hacia la izquierda de la fotografía, la representación de pisadas de guanaco (dos dedos) y hacia el centro pisadas de ñandú (tres dedos).
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Sociedades pastoriles y comerciantes
A partir de la llegada de los españoles en los sitios arqueológicos se registra la presencia de un nuevo tipo de organización indígena. Estas personas eran menos cazadoras que los indígenas anteriores, pero habían introducido un nuevo modo de vida: el pastoril. Esto se aprecia en los sitios arqueológicos ya que abundan los huesos de caballos y vacas, como los de la figura de abajo.
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Aunque estos indígenas, venidos desde chile y la Patagonia, poseían grandes cantidades de ganado también aprovechaban la fauna silvestre. Como se ve en la imagen de abajo en sus campamentos se consumían ñandúes (se aprecia el hueso de una pata y fragmentos de cáscara de huevo). En este mismo sitio se hallaron huesos de vizcacha, nutria y aves pequeñas con signos de haber sidos usados para comer.
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