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Indígenas y Animales en las Sierras de Tandilia
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El conocimiento vertido en esta página proviene de investigaciones realizadas por arqueólogos, paleontólogos y geólogos de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Durante sus estudios excavan sitios arqueológicos con metodologías muy delicadas, cuya aplicación que llevan varios años para cada sitio. Luego los restos recuperados y las numerosas notas y datos relevados en el campo se trasladan al laboratorio para su análisis.
En lo que se refiere a la fauna el primer paso es su identificación taxonómica para saber qué especies habitaron junto a los indígenas en el sitio arqueológico. Luego hay que aplicar diversos estudios para conocer, de esas especies, cuáles fueron llevadas por los indios y cuáles ingresaron naturalmente.
Los huesos de animales transportados por indígenas para su uso tienen diversas evidencias. Están quebradas intencionalmente, por lo que tienen marcas de golpes, o fueron aserradas. También pueden estar quemadas o haber sido seleccionadas ciertas partes del animal en detrimento de otras, por lo que habrá muchos huesos de una parte del esqueleto y faltar otros. Durante el procesamiento del animal se cortan las articulaciones y luego los músculos para separar la carne, esta actividad se realizó con instrumentos de piedra cuyos filos dejan huellas características en la superficie de los huesos (ver *Galería de Imágenes). Esas huellas pueden ser estudiadas bajo microscopio con el fin de conocer el tipo de proceso aplicado al animal.

Toda esta información se suma a la generada por los artefactos de piedra y cerámica, las cuales se analizan en conjunto con las características geológicas y de antigüedad del sitio, para conocer diversos aspectos de la vida de las sociedades indígenas de Tandilia.
¿Cómo se sabe la antigüedad si pasaron cientos o miles de años?
Para conocer la antigüedad se aplica un método de datación denominado Radiocarbono. Este método mide las relaciones entre una forma del átomo de carbono (el Carbono 14) y el nitrógeno. Debido a que el C14 se descompone en nitrógeno y a que eso sólo depende del paso del tiempo conociendo la relación entre ambos átomos se puede conocer la antigüedad de un resto orgánico como hueso o madera quemada en un fogón.
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Laboratorio de Arqueología de la Universidad Nacional de Mar del Plata
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Ciencia y pseudociencia
La ciencia posee un objetivo muy importante: el de explicar los fenómenos de la naturaleza. Este concepto está íntimamente ligado al de comprensión o entendimiento. Habitualmente cuando se comprende cierto fenómeno se debe a que resulta familiar o posible, es decir ya se conocían casos similares o experiencias anteriores brindan la sospecha para que ese fenómeno ocurra. Por ejemplo: si nos enteramos de las características de un mamífero recientemente descubierto no nos asombraría que sus cachorros nazcan del vientre materno, en virtud de que la mayoría de los mamíferos conocidos nacen de esa manera. Resulta fácil explicar que el resfrío que sufre cierta persona se debe al prolongado enfriamiento que sufrió días atrás. Estas formas de explicación, inducción la primera y deducción la segunda, carecen del refinamiento del método científico. Así, se conocen mamíferos que nacen de huevo o aquél resfrío pudo ser causado por contagio.
El científico propone un sistema para explicar (y que puede servir para predecir) cierto fenómeno de la naturaleza. Este sistema se denomina modelo y está formado por un conjunto de enunciados (llamado hipótesis) que se encuentran interrelacionados lógicamente entre sí. Es decir, cada enunciado es coherente con los demás de una forma deducible, en virtud de que el modelo fue construido usando razonamientos teóricos y evidencias que permiten su posterior contrastación. Cuando un modelo alcanza un alto grado explicativo, y pasó muchas evaluaciones exitosamente se denomina Teoría.
El modelo no es una representación "en pequeño" de un fenómeno natural sino que puede estar construido por componentes, materiales o teóricos, que no pertenezcan al mismo. De esta manera al modelo solo se le exige que se corresponda ("funcione") como ese fenómeno y que lo explique. Por ejemplo, el reloj es un modelo que indica la rotación de la Tierra sobre si misma, donde cada movimiento de la aguja horaria (una hora) representa un recorrido de muchos kilómetros (un huso horario) de la Tierra respecto de un plano que pasa sobre su eje. A su vez 730 vueltas completas de la aguja horaria (un año) expresa un giro completo del planeta en torno del Sol. Todo esto representado en un aparato que no posee planetas en pequeño y que se corresponde perfectamente con esos fenómenos naturales. Por su parte, la Teoría de la Evolución biológica es un modelo que explica el origen y transformación del mundo orgánico, sin la necesidad de contar con animalitos sobre el escritorio que pasen de formas primitivas a evolucionadas.
Este requisito de correspondencia del modelo con el fenómeno se asegura mediante un método de contrastación. Este método controla las predicciones y, en el caso de que no sean correctas, indica que se reformulen los enunciados (las hipótesis) que forman el modelo y lo vuelve a controlar hasta que lo sean. No existen "recetas" universales de la investigación científica. Cada disciplina científica (física, biología, astronomía, química, etc.) presenta particularidades en su metodología, de modo que tienen diferentes modos de encarar una investigación.
Con la continua contrastación el conocimiento científico adquiere un carácter dinámico puesto que su reajuste no es inamovible a través del tiempo. Este no sometimiento a la autoridad o a las verdades irrefutables o definitivas asegura una continua renovación y revisión de todo enunciado que se ve, así, enriquecido con el conocimiento más moderno, practicando con esta actitud un camino seguro que se acerca a la verdad: la objetividad.
La ciencia es la única rama del conocimiento que siempre desconfía de sí misma buscando continuamente errores dentro de su marco conceptual. Así, toda afirmación de carácter científico debe ser susceptible de refutarse (desmentirse) o de verificarse (corroborarse), de modo que se puedan aplicar experimentos para verificar o refutar los resultados de sus predicciones. Esto es lo fundamental del conocimiento científico. En esto se diferencia totalmente de otros tipos de saberes, como la religión, las ideas políticas y las artes, que no se cuestionan si hay error en ellas.

Toda verdad científica es un modo de interpretar la realidad y para ser modificada solo es admisible otro enunciado construido con el mismo método, sin dar cauce a intereses politico-económicos o a lo sobrenatural. Es decir, todo conocimiento científico solo es modificable por metodologías científicas. Predicción, contrastabilidad, no autoritarismo y renovación son algunas de las características del método científico que mucho advierten sobre la promoción de las "ciencias ocultas" o "ciencias paranormales" que, con fines lucrativos, logran confundir y desculturizar en lugar de educar.
Por causas diversas, principalmente una educación deficiente, muchas personas no distinguen fácilmente entre una realidad posible y una realidad ficticia. Esta dificultad en separar lo real de lo irreal alienta la aparición y proliferación de los que fomentan la desinformación con el objetivo de obtener ventajas de algún tipo (monetarias, políticas, etc.), y con este fin incentivan conscientemente la desinformación y la ignorancia. El científico se pregunta constantemente ¿por qué? y puede demostrar fehacientemente aquello que enuncia, actitudes que derrumban la venta de ignorancia sobrenatural que realizan los seguidores de la "new age", adivinadores, astrólogos, parapsicólogos y otros mercaderes de lo inmaterial.
Habitualmente estos vendedores de ignorancia sostienen su mercado inventando respuestas a fenómenos con cualquier afirmación antojadiza (y por lo tanto incontrastable) basándose en la premisa de que ese hecho no está explicado por la ciencia. Para estos piratas del conocimiento es muy fácil transformar la mancha en una fotografía fuera de foco en monstruos extinguidos, platos voladores o bestias humanoides. Ardides como éste no hacen más que manipular el estado de la duda y falta de información sobre cierto hecho, en pro de la ignorancia e intereses personalizados. Cuando el conocimiento sobre cierto evento se encuentra incompleto no se puede realizar ninguna explicación en un plano verosímil (científico) para comprenderlo, puesto que esa explicación debe estar enriquecida con la información suficiente que, aplicando el pensamiento racional, transforme ese evento poco conocido en algo que pueda ser interpretado. Una fotografía oscura y borrosa de algún lago patagónico no demuestra que existen criaturas fantásticas, solo es una fotografía oscura y borrosa.
El avance del oscurantismo actual está sintetizado en la cultura posmoderna, una corriente pseudointelectual caracterizada por el desprecio hacia el avance del conocimiento, la tradición racionalista (modernista) y por la elaboración de explicaciones desconectadas de cualquier evidencia empírica. De este modo se difunde la idea que el conocimiento es un relativismo cognitivo absoluto en el cual la ciencia es una narración, una creencia, una superstición particular, o un acuerdo entre partes. El posmodernismo alienta la inexistencia de la realidad, de modo que si la realidad no existe ¿para qué estudiar? ¿para qué investigar?, la consecuencia de ello es la proclamación del fin de la historia, o la muerte de la antropología o del racionalismo, en suma del “fin del conocimiento”. Los límites de esta actitud cultural van más allá de la ciencia, en tanto que mina la idea de progreso e igualdad social, si cualquier relato es igualmente válido se abre el camino hacia la justificación de la aplicación de las teorías económicas y sociales más reaccionarias, las políticas racistas y excluyentes, y los sistemas educativos más oscurantistas.
De ésta manera se pone de manifiesto el reaseguro que porta la metodología científica, es decir, cuando un fenómeno se encuentra sin explicación para el estado del conocimiento de ese momento se evita que la interpretación sea manejada de forma arbitraria. La metodología científica explica los fenómenos naturales pero, cuando no lo puede hacer, enuncia el estado de esa limitación. Esto servirá de punto de partida para su posterior comprensión y, de hecho, es el aliento de la actividad científica: razonar para explicar lo que no conocemos.