Historia de la Mákina
 
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HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LA MÁKINA 89-97

Hay varios puntos desde los cuales podemos iniciar esta historia, de este género musical tan conocido y que tanto ha dado que hablar como el “sonido Mákina”, pero voy a preferir remontarme poco más de quince años para poder comprender y explicar mejor este fenómeno.

Corría el verano de 1987, en muchísimos lugares de la geografía nacional e internacional estaba en pleno auge una gran rama de un sonido tan comercial como era el Pop. Ese subestilo era conocido por los más entendidos de la época como Pop Gótico, al igual que lo es para los que nos hemos interesado por este fenómeno años después. Nombres como Radio Heart, Invisible Limits, Peter Murphy... dieron mucho que hablar en aquel tiempo, y esto dio pie, con la ayuda tan importante de españoles como Toni Peret y José María Castells, que motivaron que este sonido tuviera más fuerza en España, con unas características que fueron el punto de partida de todo de lo que hablamos actualmente. Se comenzaron a vender miles y miles de recopilatorios, estilo Megamix, como la exitosa saga Max Mix representa, produciéndose toda una revolución musical y fiestera, acompañada del gran éxito de los trabajados Mixes. Es cuando con la ayuda del nuevo estilo estilo realizado con las nuevas tecnologías de ese momento, y padre, quizá abuelo, de todos los estilos electónicos reinantes actualmente, hablo por supuesto del sonido Industrial, que conjugaba ese nuevo y contundente sonido Techno (de “tecnológico”) con los necesarios guitarreos, voces y patrones de antaño.

Corrían los años 1989 y 1990, exponentes de esa moda que fue mitificada después y que poca gente de fuera de nuestro entorno conocía realmente, demonianizándola desde los medios de comunicación de masas, y que dio mucho juego, y pasta, a muchos, pero no adelantemos acontecimientos.
Fue la gran época de ese montón de discotecas que se aglomeraban en las afueras de Valencia (Arsenal, Chocolate, ACTV...) y de Madrid (Attica, New World, Skándalo...). No paraban de salir temazos de Front 242, And One, The Bolshoi, ect. Era un tiempo en el que, tanto en Valencia como en Madrid, la gente que salía de fiesta, se movía de un lugar a otro, en función de la hora, en coches, de ahí la relación “coche-bakalao-fiesta” que continua todavía tan arraigada en nuestros días.

En ese 1991, tiempo de locura máxima y desenfrenada a golpe de sonidos elaborados por “máquinas” muy contundentes y repetitivos (lentos para el panorama contemporáneo, ya que hablamos de cifras que oscilan entre los 110 y los 130 bpm’s), llegamos al momento en el que aparece cierto señor con un tema que rompió moldes en todo el mundo, no solo en España (son hechos sus actuaciones en Japón mismamente, delante de medio millón de personas), aunque fue aquí donde esto tuvo una continuidad clara. Me refiero por supuesto, a Su Majestad Chimo Bayo, que al frente de la cabina de El Templo, famosa sala valenciana vanguardista y festera, creó un himno llamado “Así Me Gusta a Mí”, que fue el primer tema en considerarse como Mákina, conjugación del sonido Industrial, aquel Techno-Pop, con un toque más comercial y festivalero, más español, para entendernos mejor.

Desde ahí, desde ese verano, comenzó una revolución total. La Ruta, mejor hablemos de las “Dos Rutas”, una en Madrid, y la otra en Valencia, que no era Madrid-Valencia, como después se ha dicho, y es erróneo esto, aunque esto no quita que miles de madrileños fueran a Valencia, y miles de valencianos fueran a Madrid. Todo se masificó. Eran miles de jóvenes los que buscaban esa sensación tan especial que solo se consigue de este modo, que tan dificil es de explicar. Además, era una forma de desconectar del trabajo o de los estudios sin tener que gastar cantidades inmensas y fortunosas de dinero para tal fin. Ya que no podemos olvidarnos que esta gente, normalmente, procedía de las clases medias y medias-bajas, de barrios obreros, y de ahí, además, sacamos la respuesta al porqué funcionó en grandes urbes este sonido, como después en Barcelona, sobre todo, claro está, en periferias o grandes ciudades dormitorio.

Era una época de libertad, quizá libertinaje para algunos. Las discotecas cerraban a horas impensables en nuestros tiempos. De este momento datn los primeros proyectos tuning en coches, ridículos por supuesto, si los comparamos con los actuales. Fue también el punto de partida para ese controvertido nombre como era el de la “música bakalao”, que hacía referencia a su repetitividad y al gran parecido entre unos temas y otros, además de usar todos, y sin excepción, el patrón de compases de 4x4, agrupados de 4 en 4. Es el momento cumbre de los megamixes, lan ventas se cuentan por cientos de miles (cosa que no ha vuelto a suceder), y los sellos discográficos consiguen números y ganancias sumamente importantes, tanto como para que muchos aficionados a la música y empresarios europeos apuesten por el estilo fuera de nuestras fronteras, en donde nacen gran variedad de estilos, de los que me quedo con uno, dada la gran repercusión que tuvo más tarde. En la ciudad de Rotterdam, Holanda, de un pequeño estudio, comienzan a salir producciones que se asemejan a la mákina, pero con un cierto aire continental. Había aparecido el primer sub-estilo, ya que así podemos calificarlo, el Hardcore. Poco a poco se fue distanciando, a pesar de que en muchos momentos a lo largo de la evolución de los dos estilos hayan ido juntos, de la mano, complementándose el uno al otro.

Seguimos en España, en 1992. Cientos de discotecas de “bakaladeros” pueblan la geografía nacional, con práticamente la misma música en todos los lugares en donde se dieran las pautas anteriormente citadas. El fenómeno se hace todavía más y más comercial. Salen producciones que darían el origen al “dance”, normalmente cantadas, por voces femeninas. Se comienza a remezclar grandes éxitos de los ’70 y ’80, cosa que se siguió realizando durante toda la década de los ’90. Es el tiempo en el que inician su andadura consolidada discotecas que siguen siendo puntos de referencia a nivel nacional, como Radical en Madrid y Central Rock en Alicante. Es la época también de los grandes afterhours, en donde ya parece Cataluña, subiéndose por fin al carro de la Mákina, o el Bakalao, como se decía en aquel tiempo. Representantes de esto, son discos como el 8 o el N.O.D. . Aparecen los primeros dj’s reconocidos a nivel nacional, como Nando Dixcontrol, Tony Verdi, José Conca, Kike Jaén, Ice Fran, Manolo “el Pirata”, Arturo Roger, Abel, Ricky, Justo... por citar a varios pertenecientes a los tres puntos geográficos claros en ese tiempo, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid y Cataluña. En las discotecas, la figura del DJ, se convierte en una pieza importante, deja de ser un pinchadiscos, o un animador en el mejor de los casos, para comenzar a convertirse en el músico, el artista, el que crea música y nuenos sonidos en directo a partir de música enlatada, ya elaborada previamente.

La evolución tecnológica, y la imaginación, cosas fundamentales las dos, y geniales si se complementan, consiguen decenas de nuevos sonidos. Aparecen nuevos estilos que fusionan los ya existentes con otros más antiguos, o entre ellos mismos. Estilos que darían el cobijo, y a veces, hasta el nombre, a todo lo que escuchamos en nuestros días. En el sonido Mákina no se para de evolucionar, se siguen muchísimas tendencias, gracias en gran parte a la gran creatividad de los compositores de aquel tiempo. El que muchísimas producciones fueran extranjeras también contribuyó a ello, ya que más de la mitad de los temas Mákina que salían al mercado, sonaban en las cabinas y se incluían en los megamixes eran de importación, procedentes de toda Europa, principalmente de Alemania y de Italia.

Época de temas sobre todo cantados. Los femeninos, que dieron origen a los que tan bien funcionan en la actualidad como Dance-Progressive, que la mayoría versionaban temas conocidos por los integrantes de una generción anterior a la nuestra, a veces dos. Esto hizo que gran parte de la población, incluso de la juventud del momento, criticase el estilo, y motivó que desde muchos puntos se incitara a una nueva revolución, a un cambio radical, principalmente debido a esto, que ocurriría poco después, pero no con este factor como el primordial paradójicamente.

En la parte qye concierne a los cantados masculinos, nos encontramos con dos estilos claramente diferenciados. Estaban los que seguían la misma corriente que los femeninos, y los que intentaban mantenerse fieles al los orígenes, fiesteros y amantes del cachondeo, en castellano la inmensa mayoría, que incitaban a la participación coral, que trataban de temas poco distantes, principalemente de la relación fiesta-drogas, o parodiando temas de conversación, de actualidad y personajes de aquel momento. De ahí que las carátulas de los megamixes fueran sátiras con gran ingenio, en la mayoría de los casos, cebándose en los políticos sobre todo.

Llega el año 1994, y mientras en unas discográficas se sigue apostando por lo mismo que en los años 92 y 93, otras comienzan a importar sonidos del extranjero nuevos y que no son aceptados por toda la gente. Por eso, llegamos a 1995 y se pone de moda especialmente el estilo que daría lugar posteriormente a las bases Mákina y muchísmo después al Jumper y al HardHouse. Hablo del Acid-House, que el nombre de House puede engañar, pero su explicación es clara en cuanto pensamos que en Inglaterra a todo lo que nosotros le llamábamos “Bakalao”, ellos le llamaban House, por lo tanto, Acid House significa para nosotros “bakalao ácido”, más potente y menos comercial. Conjugaba los sonidos más enérgicos de ese House, que tanto gustaba en aquellas tierras isleñas con la comercialidad, repetitividad y estructuras del sonido Mákina nacional. Así se da lugar a canciones que usaban habitualmente los DJ’s para sorprender al público en directo, en las discotecas, ya que acompasando las canciones, ajustándolas a la misma velocidad y sonando a la vez en determinados momentos, a elección del DJ, permitía algo hasta entonces imposible, al poder realizar grandes y largas mezclas, de canción y base, ya que antes no se hacía, porque el jugar con cantada y con cantada, daba poco margen para el lucimiento personal. Esto también aporta un nuevo estilo a la música Mákina, que le hace darse la mano de nuevo con el Hardcore, sobre todo con su sub-estilo más comercial de aquel tiempo, el Rotterdam, que poco había evolucionado desde el comienzo de su andadura tres años atrás, no como su vertiente menos comercial y potente, los primeros temas de Gabber, que después, en nuestros días, denominaríamos OldSchool.

Debido a todo esto, y a las rivalidades de siempre, dejémoslo en geográficas, para no entrar en discusiones tontas y fuera de lugar. Madrid se separa de todo lo nuevo que se impone en Levante, desde Alicante hasta Tarragona, con sede y capital en Valencia. En Madrid se buscan de nuevo los orígenes que dieron pie y punto de andadura a la Mákina, remontándose incluso al sonido Industrial de los años 89 y 90. Se buscaba una vía de escape a la comercialidad supuesta de aquel fenómeno, huyendo de todo lo que sonara o se produjese en Levante.

Ibiza comienza a consolidarse como la “Isla de La Fiesta”, pero no makinera debido a motivos muy claros. Entran allí solo las producciones nacionales extremadamente comerciales de la Mákina, que realmente darían pie para la andadura del EuroDance más ligth, que ahora conocemos. Otras son eso, Dance, música de baile y poco más, con dudosa calidad, por no entrar en el pésimo gusto. El número de ingleses que allí veraneaban motiva que se importe muchísima música de las islas británicas, de ahí la evolución hacia el House de ahora, principalmente, y secundariamente hacia el resto de estilos triunfantes entre las clases acomodadas Europeas, y hacia un público de mayor edad, con un nivel adquisitivo mucho mayor.

En Cataluña y en la Comunidad Valenciana, visto lo ocurrido en Madrid, deciden darle un toque todavía más comercial a la música Mákina, como autoafirmándose. Así se aumenta considerablemente el bpm, moviéndose este en cifras que rondaban los 130 bpm’s y los 145 bpm’s, llegando a aparecer temas que rozaban la “locura” en aquellos tiempos, como son los 160 bpm’s, aunque en casos muy puntuales. El sonido, al aigual que ocurre con la velocidad, se torna más agudo, sin dar tanta importancia a las líneas de graves y subgraves, como si lo hacían en Madrid. Es también el comienzo por todo esto, de las producciones melódicas, en las que no existía ningún tipo de voz humana.

Un estilo, procedente de Italia, en 1995, hace acto de presencia en España y el resto de Europa, que rompe moldes. Robert Miles con su Childen. Tema que más o menos acerca posturas entre madrileños y valencianos. Saliendo al mercado un par de recopilatorios de este peculiar estilo, el Ambient, que después popularizó el nombre de Dream, que mezcla el Techno con el New Age típico de Enya. Pero dada la poca continuidad y la ausencia de productores, quedándose limitado a no más de tres, el nuevo sonido muere en menos de un año. Quizá, solo queda como el padre, la base sobre la que se cimentan los chill-outs, ya que era música para desconectar del todo, viajar por el espacio, meditar, descansar y relacionarse en la tranquilidad, como son esos apartados en las salas, raves o fiestas. Debido a este fracaso en el acercamiento, las diferencias se ven aún más clarasy más difíciles de superar.

Apareció en ese mismo año, un estilo que bien lo representa “El Tiburón” de Proyecto Uno, que hizo que miles de fiesteros de aquel tiempo decidieran abandonar el mundillo, debido a la comodidad que representaba el alejarse de la represión sufrida, al ritmo de canciones extremadamente comerciales que dieron origen a las fiestas de pachanga tal y como hoy las concebimos; el sonido más bajo y el único que realmente desprestigia a la música, que nos intentaron vender, nos vendieron y nos venden todavía, como sonidos procedentes del Caribe, ocultándonoslos tras una primera imagen de salsa o merengue, cosa que no hace más que dañar la reputación de esos dos estilos, y de sus seguidores de verdad, una lástima, además de machacarnos las neuronas a los que apreciamos la buena música y nos duele ver como se produce música con el único fin de vender y lucrarse, sin importar lo que se hace y mucho menos la calidad, eso por supuesto.

Es en este momento en el que los medios de información desempeñan una labor muy importante, involuntariamente. Es la época en la que se cebaban con las tribus urbanas, realizándose reportajes día sí, día tambien sobre ellas, y se une a todos los seguidores de la música electrónica en España, bautizándoles con el nombre de “bakalas”, y consiguen englobar bajo un nombre algo que nunca, ni desde dentro se había hecho, de ahí, que en muchos casos, cuando sonara ese nombre, fue peyorativamente, y debido a eso, muchos no se consideraran como tal, aunque si que entraran en la definición. En la mayoría de las discotecas, entonces, se comienza a vestir de un modo distinto, para diferenciarse del resto del tribus. Según costumbres y clima de cada lugar, aparecen modas que marcarán junto a otro acontecimiento que se dará más tarde, la forma de vestir después en las discotecas makineras, y en las de las corrientes semejantes a esta.

Llegado 1996, en el que se producen muchísimas producciones Mákina, tanto cantadas como siguiendo esa moda del Acid House, que desemboca ya, claramente, en bases como tal, que son incluidas en los maxis y en los recopilatorios las de mayor éxito. Con la llegada del tema “Are Am Eye” de Commander Tom, desde Alemania, se deja la puerta abierta a nueva reconciliación entre madrileños y valencianos, pero es solo un fenómeno espóradico, que ahí se queda, en ese momento, aunque más tarde daría origen al HardTrance, en las dos vertientes, tanto la que dominó Cataluña como la que dominó Madrid, en cada lugar con distintas características, años después.

A finales de ese año, se produce un bajón increible, principalmente motivado por la tremenda represión llevada a cabo por las fuerzas armadas del Estado, sobre todo lo relacionado con el mundillo del “Bakalao”. Especialmente contibuyeron a ello los medios de información, los telediarios televisivos y diarios en prensa escrita, hacían incapié insistentemente sobre la necesaria erradicación del que se suponía que era un ámbito y mundo de excesos, de drogadiccióny desenfreno sin límites, causante de centenares de muertes, directamente o bien como causa de accidentes de tráfico. Relacionando además todo esto con la prostitución, violencia y demás. Muchos programas televisivos se suman al carro, como Informe Semanal, que hacía montones de reportajes amarillos, que hemos revivido hace poco, la verdad. Las autoridades se hicieron eco de ello, e intentaron atajar el problema culpando de ello a la música, y así erradicar el problema de raiz. La música “bakalao” comenzaba a no ser tan rentable para muchos, y el cierre de decenas de sellos en 1996 fue un hecho irremediable.

Nos plantamos en 1997, con un público potencial no muy bien determinado, con una generación de fiesteros quizá ya muy mayor, un núnero de sellos muy reducido, Madrid con un panorama musical y fiestero practicamente desolador, en el que no se producía música, solo se importaba de Europa, y Valencia entera estrechamente vigilada por todas las autoridades y medios de comunicación de masas, atentos a cualquier movimiento sospechoso.

Es cuando se dio la posibilidad que Cataluña tomara las riendas de la música Mákina, aquel sonido que se fraguó en Valencia y Madrid, más de cinco años atrás. Aparecen nuevos sellos, mayoritariamente afincados en Barcelona. Hago mención especial para uno que si no estoy mal informado era el que provenía e intentaba resurgir todo lo anterior desde el grupo Arcade, responsable directo de mucho de lo acontecido anteriormente, Bit Music, perteneciente a Divucsa, causante de la aparición de la mayor parte de los grandes éxitos que marcaron el mercado makinero posterior.

Las discotecas valencianas intentaban sobrevivir por todos los medios, aunque muchas se quedaron sin poder atravesar el gran bache, y el tema quedó muy estancado allí. Siempre continuaron ahí las más míticas y antiguas, ACTV, Chocolate, Spook (lo que ahora se conoce con el nombre de Sound Factory) y pocas más. Muchas otras, legendarias, con más de treinta años de historia, en algunos casos, se vieron abocadas a cambiar de estilo, en principio a Dance, lo que algunos casos derivaría en House, y en otros en ambiente pachanguero. Como ejemplos claros están Puzzle y Barraca.

En Madrid, el panorama se había vuelto completamente distinto, había muy pocas discotecas, la mayoría de ellas pequeñas, en los que se juntaba gente de conciciones cada vez más distantes, aunque casi siempre procedentes de las capas más bajas de la sociedad. Fue una época, que además, marcó a Barcelona y a Madrid especialmente, debido al auge en España del fenómeno Skin Head, sobre todo en los lugares que habían visto nacer la música Mákina. Se impusieron, por moda, opor las infiltración de componentes y activistas, ideologías, parafernalia y comportamientos que antes nunca se había producido, con los que todavía, en nuestros días, convivimos y tenemos que aguantar, responsables de muchos de los problemas que sufrimos, y mención aparte, además, de la imagen que damos al exterior.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LA MÁKINA 97-HOY

***Under construction***

La historia de la Mákina es obra de Dj Dhemp Gti 16v, al que se le agradece en gran medida su magnífica aportación.