Hay gente que, como los países, necesita a alguien más débil y más vulnerable, a quien poder tiranizar y despreciar. Así está hecho el mundo



devil tower
Política es el arte de evitar que la gente se preocupe de lo que le atañe.
(Paul Valery)
    Es como si hubieran planificado a gran escala una especie de "solución final" para ejercer el control definitivo sobre la tierra. Maquiavélico plan de cinismo y anestesia llevado a cabo con gran profusión de medios. A la mayoría se la aborrega, se la conduce, se la anula. A la minoría disconforme se la elimina. Sobre el adormecimiento general, la gran carcajada de sarcasmo. Cuesta creer que hayamos llegado a estos límites, cuesta tanto, que muchos sonríen y pasan de largo.

oveja

    He aquí el porvenir que nos preparan si no intervenimos a tiempo. Un largo proceso hacia la insensibilización y la anestesia. Ahora se nos revela lo que había detrás del marcado interés en sembrar la confusión y fomentar el miedo. "Quien no se mete en nada no tiene nada que temer"... Se trata precisamente de eso, de no participar de quedarse al margen, de dejar que otros decidan por uno. Por si no hubiera suficientes controles y divisiones en el trabajo, por si no hubiera suficientes guetos y parcelaciones que limitaran a las colectividades, se trata ahora de bloquear a la  persona en su propia madriguera, de reducirla al mínimo, de que no reciba más información que la que le destinen. De aniquilarla, en suma, como persona política: como ser pensante, participante y administrador de sus asuntos. El dinero se deposita en el Banco y la personalidad se le entrega al Estado. Se acabaron los problemas.
(Democracia. Varios autores )

    Ya metido en candela, en esas reuniones tripartitas hice un descubrimiento deprimente, la política real, no aquella que se lee y escribe, se piensa y se imagina -la única que yo conocía-, sino lo que se vive y practica día a día, tiene poco que ver con las ideas, los valores y la imaginación, con las visiones teológicas -la sociedad ideal que quisieramos construir- y, para decirlo con crudeza, con la generosidad, la solidaridad y el idealismo.
    Está hecha casi exclusivamente de maniobras, intrigas, conspiraciones, pactos, paranoias, traiciones, mucho cálculo, no poco cinismo y toda clase de malabares. Porque al político profesional, sea de centro, de izquierda o de derecha lo que en verdad lo moviliza, excita y mantiene en actividad es el poder: llegar a él, quedarse en él o volver a ocuparlo cuanto antes. Hay excepciones, desde luego, pero son eso: excepciones. Muchos políticos empiezan animados por sentimientos altruístas -cambiar la sociedad, conseguir la justicia, impulsar el desarrollo- pero, en esa práctica menuda y pedestre que es la política diaria, esos hermosos objetivos van dejando de serlo, se vuelven meros tópicos  de discursos y declaraciones y, al final, lo que prevalece en ellos es el apetito crudo y a veces inconmensurable de poder. Y quien no es capaz de sentir esa atracción obsesiva, casi física, por el poder, difícilmente llega a ser un político exitoso.
(El pez en el agua. Memorias. Mario Vargas Llosa.)




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