LA NOBLEZA DE UN GRANDE
Por Mtro ALFREDO
EIMAN – 6to. Dan Judo – 3do Dan Jiu Jitsu
........lo sentí
totalmente pegado a mi espalda… llevé mi hombro derecho hacia el tatami, al
mismo tiempo que giraba la cabeza a mi izquierda y por una fracción de segundo
experimenté la sensación que mis pies estaban en el aire, luego… el estallido.
Sentí el IPPON !!!, mire hacia el árbitro y lo vi al Sensei Hitoshi
Nishizaka con su brazo derecho levantado, giré la cabeza hacia mi
contrincante que estaba totalmente de espalda y miré ese rostro con la sonrisa
que nunca perdió, allí estaba la persona a la que yo mas admiraba por su forma
de luchar, para mi gusto, el judoka mas técnico que había visto en la
Argentina, al mismo tiempo que lo ayudaba a levantarse nos confundimos en un
abrazo interminable y me sentí pidiéndole perdón por lo que había hecho,
acababa de ganarle a Yoshihiro Matsumura, mi ídolo deportivo.
Ni bien terminó el árbitro de declararme ganador, fui levantado en andas por
mis amigos y algunos alumnos que presenciaban ese torneo en la Ciudad de
Marcos Juárez, Provincia de Córdoba. Acababa de
clasificarme
tercero entre los que habían obtenido el primero y segundo puesto de las
categorías en disputa. Por aquel entonces corría el año 1966, era un reciente
1º Dan y en ese torneo terminaba de ganarle a varios Danes de categorías
superiores en peso y graduación que la que yo ostentaba y entre ellos estaba
Matsumura que me había superado con un perfecto de-ashi-barai en la categoría
liviano, obteniendo así el primer puesto y quedando yo en segundo lugar. Entre
los otros competidores se encontraban Mario Pizatti, Roque Ficara y los
pesados Yoshimura y Scafidi quienes salieron primero y segundo respectivamente
en ese absoluto.
Mientras era homenajeado y felicitado no dejaba de pasar por mi mente un
cúmulo de pensamientos enfrentados, por un lado estaba la alegría de haber
coronado una noche excepcional por los triunfos obtenidos, con el hecho de
haberle ganado al entonces 3º Dan Matsumura y por el otro, que ese triunfo si
bien había sido mediante un impecable lance fue como consecuencia de una
distracción de mi contrincante que me había arrojado reiteradas veces con
de-ashi-barai y seoi nage, pero que yo, en el aire me daba vuelta cayendo
parado o de bruces sobre el tatami y justamente luego de una de esas
proyecciones es que al ir levantándome aprovecho que Matsumura se encontraba
(como siempre fue su actitud) con los brazos hacia delante para subir ya
tomándolo de la parte baja de la solapa izquierda y a su brazo derecho
extendido aplicándole un limpio seoi-nage a ese pequeño ser, pero inmenso
judoka que tenia enfrente.
Casi 30 años
después de ese acontecimiento, en la Ciudad de Resistencia, donde vivo
actualmente, me entero que se hacia un torneo Interprovincial de Judo y fui a
verlo, en cuanto entré en el local donde se disputaría el torneo me ubica el
Presidente de la Federación Chaqueña , el Profesor Fernando Cuchi quien vino a
saludarme, luego me dijo que una persona había preguntado si yo iba a estar y
cuando le consulto quien fue, me hace un guiño con la vista para que de vuelta
la cabeza y lo veo caminar hacia mí como si no hubieran pasado los años, al
Sensei Matsumura, nos saludamos efusivamente y tomándome de un brazo me dice
“vení conmigo” me lleva donde estaban todos sus alumnos, los que el
había traído para competir desde Posadas, Misiones y les dice con su eterna
sonrisa dibujada en el rostro “quiero que saluden a Eiman, hace muchos años,
el me ganó con Seoi-Nage y obtuvo el premio al judoka mas técnico” … así era
Yoshihiro Matsumura, una suave pluma en el tatami, un inmenso corazón
fuera de el. Su último grado antes de fallecer hace pocos años era 7mo. Dan.
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